29 de octubre de 2010

Un niño con un juguete nuevo




Escamotage d'une dame chez Robert-Houdin (1896), Georges Méliès

Cuatro son los títulos conservados de la producción de Méliès para el año 1896.

Une Partie de cartes [número 1 de su catálogo] es una escena costumbrista en la que lo más destacable es la presencia del propio Méliès en el centro del fotograma, marcando el ritmo de la acción.

El 26 lleva por título
Une Nuit terrible. Aparece aquí ya, aunque de un modo bastante primitivo, la aproximación al fantástico en forma de cucaracha gigante que trepa a la cama de un Méliès caracterizado con barba y nariz postizas. La escena está rodada en un exterior, según evidencia la luz solar y el continuo movimiento del cortinaje que sirve de fondo al decorado debido a la acción del viento.


Escamotage d'une dame chez Robert-Houdin [70], es el primer Méliès cien por cien Méliès. Además se anuncia como un número de los que el mago ejecutaba en el escenario del teatro Robert-Houdin. La cámara ocupa la posición del espectador que pudiera ver sólo la embocadura del escenario, lo que delimita exactamente el reducido espacio –unos 3 metros de anchura por 1 de fondo– en el que el mago va a realizar su truco. El fondo, pintado, con una puerta practicable a la derecha del espectador, por la que hace su aparición primero Méliès y luego su ayudante. Méliès ejecuta el truco de la desaparición de la dama gracias al paso de manivela. No contento con esto, hace aparecer un esqueleto. Finge espanto y, mediante el mismo procedimiento convierte de nuevo la huesa en dama. Saludo. Salida. Y vuelta al escenario para recoger el mudo aplauso de un público inexistente. Todo Méliès queda prefigurado en esta breve película de poco más de un minuto: el sentido del ritmo, la conciencia de sí mismo como actor que interpreta para un público, el humor –con preferencia por lo macabro–…



Le Cauchemar [82] muestra la otra cara de Méliès, la del maestro de la escenografía, de los trucos con aparatos y de la poesía lunar. El procedimiento es similar al de Escamotage d'une dame chez Robert-Houdin –el paso de manivela– e, incluso, el decorado de la historia-marco es el mismo. Méliès no filma en esta ocasión la realidad, ni aprovecha el cinematógrafo para (re)crear un truco, sino que ha descubierto treinta años antes que Breton, Dalí y Buñuel, que la cámara sirve, sobre todo, para fotografiar los sueños. O las pesadillas. De nuevo, un personaje esperpéntico en una cama. En cada mutación hay un cambio de personaje –una joven, un tañedor de banjo con el rostro embetunado y un arlequín– y un cambio de decorado. La aparición del arlequín implica la presencia de la luna. Cuando el soñador la señala con el dedo, la luna viene al balcón a mordérselo. El protagonista la espanta de un puñetazo y los tres personajes reaparecen danzando para redondear la pesadilla.



Es posible que ocurriera algún incidente durante el rodaje o acaso se trate de una gamberrada posterior, el caso es que en la copia reproducida en el
First Wizard of Cinema (y en YouTube), alguien ha raspado cuidadosamente el trozo del fotograma donde pudiera verse el miembro del mago por una rotura del calzón.

Escamotage d'une dame chez Robert-Houdin (1896)
Producción, Guión, Dirección e Interpretación: Georges Méliès.
Blanco y negro. 1 min.


27 de octubre de 2010

El Catálogo




MALTHÊTE, Jacques y Laurent Mannoni:
L'oeuvre de Georges Méliès
Éditions de LaMartinière, La Cinémathèque française, Paris, 2008

Con motivo de la exposición "Georges Méliès, magicien du cinema" presentada en la Cinématèque Française en abril de 2008, se publicó este excelente y mastodóntico catálogo en el que destaca la producción no cinematográfica de este auténtico pionero, hombre orquesta que dominaba todos los oficios relacionados con el séptimo arte.


La colección, cedida en 2004 por la nieta de Méliès, Madeleine Malthête-Méliès, está compuesta por centenares de diseños originales, manuscritos, carteles, vestuario, fotografías, esculturas, etcétera. El catálogo de la exposición es un fiel reflejo de la magnitud de su obra con numerosas reproducciones de sus diseños y fotografías, un material hasta ahora inédito, que nos muestra a un incansable Méliès pletórico de energía y lleno de actividad.


Además de la amplia iconografía, el catálogo destaca por la pulcritud de la investigación e información muy actualizada. Contiene la filmografía más completa hasta el momento del autor y un estudio riguroso sobre las primeras cámaras y proyectores que transformaba el propio Méliès según sus necesidades. Habían transcurrido solamente ocho años desde aquellas linternas mágicas que iluminaban de fantasía las sesiones en el Teatro Robert-Houdin en 1888.


Para tener este libro has de disponer de una buena librería con algo de espacio y una buena mesa donde desplegarlo y así sumergirte en las casi cuatrocientas páginas que nos descubren el color de la verdadera personalidad de este genio del espectáculo. Un lunático prestidigitador, malabarista de diez cabezas, pulpo de miles de oficios, mecánico de su camino autómata hacia la tienda de juguetes, diablo de la escena que se te mete por las venas, caricato del poder y sus formalidades, Merlín de mujeres menudas, inventor de la primera agencia de viajes interestelares del mundo… Hay mucho Méliès en este desmesurado libro.


25 de octubre de 2010

Méliès, negro sobre blanco


Hay varias decenas de libros interesantes dedicados a escalerecer y analizar la vida y la obra de Georges Méliès. Entre ellos queremos destacar:


Es el estudio pionero de la obra de Méliès. Incluye los textos autobiográficos de Méliès recopilados como "Mes mémoires" . Hay otra edición de 1961, realizada por Jean-Jacques Pauvert Editions que es un poco más asequible aunque no tan cuidada como la anterior.


BESSY, Maurice y Lo Duca:
Georges Méliès, mage 

París, Prisma, 1945


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SADOUL, Georges:
An Index to the Creative Work of George Méliès 
Londres, 1949

El historiador cinematográfico establece por primera vez, a partir de los catálogos existentes, la filmografía completa de la Star Films y las obras epigonales que Méliès rodó bajo la tutela de Pathé. Sadoul volvió sobre otro aspecto del asunto años después con un nuevo libro:

SADOUL, Georges:
Lumière et Méliès 

París, L'Herminier, 1985

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Madeleine Malthête-Méliès, nieta de Méliès, fue activa recuperadora del patrimonio mélièsiano desde el archivo gráfico de la Cinémathèque Française. Ella es la responsable de:

MALTHÊTE- MÉLIÈS, Madelaine:
Méliès l'enchanteur
Éditions Ramsay, Paris, 1995

Hay una traducción al español realizada en Argentina:


MALTHÊTE- MÉLIÈS, Madelaine:
Méliès el mago
Buenos Aires, Ediciones de la Flor, 1980

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El español Carlos Fernández Cuenca es autor de las primeras aproximaciones en castellano a la figura que nos ocupa. Uno de sus trabajos dedicado a él fue obra de circunstancias, aprovechando el centenario del nacimiento del mago de Montreuil y el homenaje que con tal motivo le dedicaba el festival de San Sebastián.

Se trata de una cronología y una filmografía -que sigue la establecida por Sadoul- precedidas por la visión panorámica de su carrera y la evolución de la industrai francesa en la primera década del siglo XX. Cuenta con un prólogo de Jerzy Toeplitz, presidente de la Federación Internacional de Archivos del Film.


FERNÁNDEZ CUENCA Carlos:
El mundo de Georges Méliès 
San Sebastián, IX Festival Internacional del Cine, 1961

Dos años más tarde publica un pequeño folleto de treinta páginas, editado también por la Filmoteca Nacional de España con motivo del veinticinco aniversario de la muerte de Méliès:

FERNÁNDEZ CUENCA, Carlos:
Georges Melies(1861-1938)
Filmoteca Nacional de España, Madrid, 1963


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La obra de Hammond es una de las primeras aportaciones contemporáneas al estudio de la obra mélièsiana con puntual detalle de la influencia de las ilusiones presentadas en el Egyptian Hall de Londres durante los años de aprendizaje de Méliès y referencias a la iconografía procedente de la ilustración y el teatro popular que reprodujo en sus películas. Un apéndice detalla la producción de Gaston Méliès en Estados Unidos.


HAMMOND, Paul:
Marvelous Méliès 

Londres, Gordon Fraser, 1974

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En México se han publicado varios estudios sobre el genio de Montreuil entre los que destacan los realizados por Daniel González Dueñas.



GONZÁLEZ DUEÑAS, Daniel:
Reencuentro con Georges Méliès

CONACULTA/Cineteca Nacional, 1999, México.

GONZÁLEZ DUEÑAS, Daniel:
Méliès: El alquimista de la luz

CONACULTA/IMCINE, 2001, México.

Según Manuel Roberto García-Salazar (
http://www.melies.invisiblefx.com/HOME.html), gran entusiasta de la obra de Méliès, coleccionista y miembro de la Visual Effects Society (VES), este último es el mejor libro sobre el cineasta escrito en español y además incluye una entrevista con Marie-Hélène Méliès.



Es un estudio promovido por la principal cinemateca mexicana. Cuenta con una colaboración dedicada a esclarecer la recepción de las cintas de Méliès en el México revolucionario de principios del siglo XX, otra, de su nieta, sobre las fuentes de su imaginario y una en que se aborda, desde el prunto de vista estético y técnico, la técnica del coloreado manual que aplicaba a las cintas de su catálogo.



VV.AA.:
Georges Méliès 

México, Filmoteca de la UNAM, 1982

Y por último queremos destacar el nº8 de la colección "Anales del Cine en México. 1895-1911" donde se describe como el comerciante francés Carlos Mongrand viajó por todo México con películas de los Lumiere y de Méliès que proyectaba en pequeños teatros y en las primeras salas cinemotográficas del país mexicano a principios del siglo XX.

LEAL, Juan Felipe, Eduardo Barraza y Carlos Flores:
1902: La magia del cine
Ediciones y Gráficos Eon, México, 2003


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Congresos, exposiciones y coloquios también cubren el expediente de cara al futuro con la correspondiente publicación de sus actas. Un ejemplo es este libro que se puede consultar en GoogleBooks:



MALTHÊTE, Jacques y Michel Marié:
Georges Méliès, l'illusionniste fin de siècle? 

París, Presses de la Sorbonne Nouvelle, 1996

Otro, de la exposición fotográfica celebrada en la Cinémathèque Française es una preciosa colección de fotografías de gran tamaño con las que Méliès documentaba y promocionaba sus películas.


LANGLOIS, Henri y otros:
Méliès: un homme d'illusions París, Cinémathèque Française, 1986


De los mismos autores que la publicación más espectacular de la Cinémathèque sobre Méliès, el catálogo "L'oeuvre de Georges Méliès" de la que nos ocuparemos de manera exclusiva, es este catálogo de la exposición realizada en el Espace EDF Électra de Paris en 2002 titulada "Méliès: Magie et cinéma":





MALTHÊTE, Jacques y Laurent Mannoni:
Méliès: Magie et cinéma
Musées, Foundation Electricité de France, Paris, 2002

Y por último queremos apuntar el catálogo de la exposición realizada en el Museo de Artes Decorativas de París en el que hemos podido encontrar una lista de las grandes ilusiones que se realizaban en el Teatro Robert-Houdin:



VV.AA.
Exposition Commémorative du Centenaire de Georges Méliès
organisée par La Cinemateque Française et L'Union Centrale des Arts Décoratifs
Musée des Arts Décoratifs, Paris, 1961

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ROBINSON, David:
Georges Méliès: Father of Film Fantasy 

Londres, British Film Institute, 1993

Es la propuesta biográfico-analítica del British Film Institute, la filmoteca británica.


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Este libro es un verdadero tesoro de documentación y rarezas. Aborda la obra de Méliès desde todos los puntos de vista, enfatizando el carácter artesanal de su trabajo como escenógrafo, pintor y caricaturista, autor dramático, trucador cinematográfico y hombre de espectáculo total. Aparte del abundante aparato gráfico, reúne correspondencia, facturas, estudios comparativos entre su producción y la de Pathé y la actividad poco conocida del teatro de Variétés Artistiques construido en Montreuil, dirigido al alimón con su hija Georgette y para el que escribió sketchs cómicos y poemas líricos que nos hacen concluir que, aún eclipsada su carrera cinematográfica Méliès seguía siendo fiel a su musa.

MALTHÊTE, Jacques:
Méliès: images et illusions 

París, Exporégie, 1996

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El historiador Paolo Cerchi Ursai promueve y coordina esta aproximación colectiva que incluye -en doble edición bilingüe- la transcripción de las mesas redondas celebradas durante el festival de cine silente L'Immagine Ritrovata de 1991 y ponencias sobre temas tan variados como las técnicas de coloreado que Méliès aplicaba a sus películas o la recepción de las mismas en la Rusia zarista.

CHERCHI USAI, Paolo (ed.):
A Trip to the Movies: Georges Méliès, Filmmaker and Magician 1861- 1938 / Lo schermo incantato: Georges Méliès 1861-1938
George Eastman House / Edizioni Biblioteca dell'Immagine Ritrovata, 1991



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Cerramos este repaso con un análisis cien por cien contemporáneo de la obra de Méliès. Esto implica gran aparato crítico, notas a destajo, preocupación minuciosa por el tratamiento que recibe la mujer en cada una de las películas y adecuación a la preceptiva estructuralista. También lo pueden consultar ustedes en Google Books.


EZRA, Elizabeth:
Georges Méliès: The Birth of the Auteur 

Manchester, Manchester University Press, 2000

22 de octubre de 2010

Simplemente Méliès




Georges Jean Méliès
París, 8 de diciembre de 1861 - París, 21 de enero de 1938


EL EPITAFIO grabado sobre la tumba de Méliès en el cementerio Pere Lachaise reza escuetamente: “Georges Méliès createur du spectacle cinematographique 1861-1938”. El trayecto entre estos dos guarismos encierra la historia de una de las más luminosas carreras hacia el fracaso nunca emprendidas en el mundo del cine, tan pródigo en ellas.

Georges es el tercer hijo de Louis Méliès, un ilustre industrial parisino del ramo de la zapatería. Aún no ha cumplido los veinte años cuando viaja a Londres para perfeccionar su inglés y hacerse cargo del negocio familiar. Allí se convierte en un habitual del Maskelyne and Cook Egyptian Hall, teatrito especializado en magia. Los prodigios operados en el escenario por John Neville Maskelyne, David Devant y Joseph Bautier de Kolta le subyugan. Si Kolta se ha hecho célebre por un número conocido por “The Vanishing Lady”, en “The Artist’s Dream”, Devant hace que el retrato de una mujer cobre vida.


En 1885 Georges Méliès regresa a París y se casa con Eugénie Genin. Sus hijos Georgette y André nacen en 1888 y 1901. El mismo año en que viene al mundo la mayor se retira su padre del negocio zapatero. Georges vende su parte a sus hermanos y compra el teatro Robert Houdin, que reabre en octubre de 1888. Allí conoce a Fanny Manieux, transformada por arte de birlibirloque en Jehanne d’Alcy, estrecha colaboradora del mago, que se convertirá en su segunda mujer en 1925.
Es fama que Méliès asistió en diciembre de 1895 sino a la primera, a una de las inaugurales sesiones del cinematógrafo, invento de los hermanos Lumière que permitía la proyección de imágenes animadas. El propietario del teatro Robert-Houdin quiere incorporar esta innovación a su espectáculo, pero los industriales e inventores lioneses no pueden o no quieren atender su petición. Méliès se pone entonces en contacto con el pionero británico Robert W. Paul. En febrero de 1896 paga mil francos por un proyector de animatógrafo y un lote de películas del propio Paul y de Edison. Un par de meses después proyecta por primera vez imágenes en movimiento en su teatro como parte de la función.



Pero para Méliès no es suficiente. Con Lucien Korsten, uno de los técnicos del teatro, consigue otro proyector y lo transforma en cámara. Adquiere entonces película virgen por valor de 45.000 francos y en mayo de 1896 comienza su ascensión a la cumbre de la popularidad que es preámbulo obligado al descenso hacia el olvido.


Hacia 1909 el creador del fantástico y plagiadísimo Viaje a la luna (1902) estaba arruinado. La competencia feroz, la aplicación de criterios tayloristas a la producción cinematográfica y las aventuras financieras de su hermano en la filial estadounidense de la compañía le llevan al borde de la quiebra. Para recuperar fondos regresa al teatro Robert-Houdin y sale de gira con un espectáculo titulado "The Phantom of the Nile". En 1911 firma un contrato con el todopoderoso Charles Pathé, pero pierde libertad creativa. Su canto del cisne es una revisitación de temas ya vistos: Le Voyage de la famille Bourrichon (1913). Hasta 1914 sigue proyectando películas en el teatro, pero el estallido de la Gran Guerra supone también el fin de Francia como primera potencia cinematográfica mundial. A partir de ahora los Estados Unidos dictarán las normas.


En 1925 Méliès se casa en segundas nupcias con Jehanne, que ahora regenta una pequeña tienda de juguetes y golosinas en la estación de Montparnasse. Allí lo reconocen gentes de cine. Preparan entonces la gran retrospectiva de diciembre de 1929, que sitúa de nuevo a Méliès en su lugar como pionero del arte cinematográfico, inventor de los trucajes, explorador de la ciencia ficción, creador de uno de los primeros estudios de rodaje, productor con casa abierta en dos continentes, propietario del teatro Robert-Houdin, presidente de la Cámara Sindical de Prestidigitación, caballero de la Legión de Honor al tiempo que tendero en un puesto de chucherías, actor frenético, dibujante, escenógrafo, artífice del espectáculo cinematográfico e ilusionista.


19 de octubre de 2010

Homenaje al inventor de todo esto



Le grand Méliès (1953), Georges Franju

Le grand Méliès comienza con un prólogo teñido de melancolía, pero ya el comentarista nos ha prevenido de que la historia de Georges Méliès está llena de tristeza.



Un rótulo nos sitúa en Orly, en el otoño de 1937. Madame Méliès contempla el jardín otoñal tras los visillos. Al piano, su marido –en realidad es su hijo haciendo el papel de su padre en una pirueta edípica siempre cara a los surrealistas, con los que Franju tiene más de un punto en común-. Toca un vals; el vals que compuso para su mujer. Y mientras las notas invaden la estancia, los muebles van desapareciendo, en un número de escamoteo clásico en el cinematógrafo, el paso de manivela. Tal es la miseria en que murió el creador de la fantasía cinematográfica, el hombre del que Griffith dijo: “A él se lo debo todo”.

Desde la Gran Guerra Méliès había desaparecido de la vida pública. Alguien lo encontró en 1927, regentando una tiendecita de juguetes en la estación de Montparnasse.

Franju aprovecha para que su personaje haga unos juegos de manos para los niños, aunque algunos –como aquél en que sustituye su propia cabeza por un gran ramo de flores- resulten demasiado excéntricos para los arrapiezos.

La imagen de los niños en reversa nos hace retroceder de nuevo en el tiempo. Ahora son treinta años, hasta 1896, cuando Georges Méliès contaba las noches por triunfos en el Teatro Robert-Houdin. La primera parte del espectáculo comprende los trucos clásicos del bastón, el ramo de flores y la chistera de la que surgen cintas, palomas, el sempiterno conejo e, incluso, unas zanahorias para que coma. Es durante la segunda parte, cuando hace aparecer ante el público sus “ilusiones fantasmagóricas” –apariciones, transformaciones, danzas macabras…-, que nos damos cuenta del potencial que vio Méliès en el cinematógrafo.


La transacción comercial entre los hermanos Lumière, que no creen que su aparato tenga ningún valor comercial, y un Méliès visionario, dispuesto a pagar veinte mil francos por un invento inservible, se recrean en el cristal esmerilado del café, al modo de las sombras chinescas.

Dos incidentes, ahora sobradamente conocidos, son también objeto de recreación. Su decisión de construir el primer estudio cinematográfico para protegerse de las inclemencias del tiempo, lo que le permitió incorporar a los rodajes toda la tramoya teatral, decoraciones móviles y maquinaria para recrear sus fantasías, y el momento en que la cámara se detuvo mientras rodaba en la Plaza de la Ópera, accidente del cual surgió toda la animación posterior, gracias al truco conocido como “paso de manivela”.

Franju reproduce parcialmente L’homme à la tête en caoutchouc (1901), Le mélomane (1903) y Les quatre-cents farces du diable (1906), para ilustrar los procedimientos de trabajo del mago de la pantalla y la creciente complejidad de sus trucajes, que incluían: rodaje sobre fondos negros, sobreimpresiones –hasta nueve perfectamente sincronizadas-, pasos de manivela y efectos ópticos sin cuento.

Su cinta más célebre, la que le ha valido la inmortalidad, Le voyage dans la lune (1902) se presenta como un éxito de barraca. En las ferias, donde los panoramas y titirimundis permitían conocer el mundo por referencias, Méliès proporciona a los modestos ociosos la oportunidad de recorrer el universo entero.



A pesar de tener casa distribuidora abierta en Estados Unidos –con el nombre de Star Films- Méliès nunca pudo luchar contra los que copiaban sus películas y las exhibían públicamente sin contar con él para el reparto de beneficios. Poco tiene esto que ver con la tan cacareada “piratería” contemporánea, pero a principios de los años 10, con más de quinientos títulos producidos, Méliès fue víctima de su escasa visión del negocio y del cambiante gusto del público, cuya fantasía se deja cautivar por las producciones de largometraje y los seriales de aventuras o folletinescos.


La cinta de Franju termina en la estación de Montparnasse, en el año de realización, donde la anciana viuda de Méliès compra un ramo de flores que depositará en una tumba del cementerio del Père-Lachaise.

Algunos han reprochado al director la utilización de André en el papel de su padre. En efecto, carece de aquella energía explosiva que caracterizaba las interpretaciones de Georges Méliès. Ya lo advertimos al principio.


Le grand Méliès es una película melancólica en la que Franju muestra una empatía tal con su biografiado que va más allá de la fidelidad al dato. Hay otras recopilaciones recientes de títulos de Méliès y documentales sobre su creador a los que puede recurrir el curioso. Sin embargo, pocas veces nos será dado contemplar un homenaje de amor filial tan riguroso e imaginativo como Le grand Méliès.


Le grand Méliès (1952)
Producción: Armor Films (FR)
Guión y dirección: Georges Franju
Intérpretes: Jeanne d'Alcy, viuda de Méliès (como ella misma), André Méliès (como su padre), François Lallement. Comentario leído por: Marie-Georges Méliès.
31 min. Blanco y negro.


16 de octubre de 2010

First Wizard of Cinema



Georges Méliès: The First Wizard of Cinema (1896-1913)
Georges Méliès encore

La edición hace un par de años de una colección de DVDs con todas películas de Méliès de las que se tuviera noticia de que hubieran sobrevivido hasta nuestros días nos puso locos de contentos.


Georges Méliès: The First Wizard of Cinema (1896-1913) nos permitía acercarnos por primera vez de manera sistemática a la obra de nuestro santo patrono y, de paso, concebir la descabellada idea de compartir con ustedes nuestro deslumbramiento. Aunque parezca que nos pasamos el día de trapecio en trapecio dedicados a los volatines, muchas han sido las horas de desvelo que nos van a permitir, por fin, dedicar las próximas semanas monográficamente al primer mago del cine.

Así matamos dos pájaros de un tiro: hacemos el dossier que se merece nuestro pionero y celebramos que 100.000 visitantes han acudido a nuestra carpa a lo largo de estos tres años. Una buena dosis de Méliès que, aunque la administremos sin descanso, les sugerimos la consuman con cabeza.


La edición de esta colección es un trabajo proteico, si tenemos en cuenta que parte de los negativos de Méliès se perdieron durante la Gran Guerra en unas operaciones militares. En 1924, cuando fue desalojado de su casa y estudio de Montreuil por Pathé –qué había financiado sus últimos títulos– en un ataque de rabia el propio Méliès quemó lo que allí guardaba. Los originales de prácticamente toda su producción –más de 1.500 referencias de su catálogo– desaparecieron. La labor de recuperación comenzó en esa misma década. Las copias conservadas por un coleccionista particular sirvieron para organizar la gran retrospectiva promovida por René Clair en diciembre de 1929. Estas películas se evacuaron en 1940 a Tours, cuando los nazis ocuparon París, pero también desaparecieron de allí.


Y vuelta a empezar.

Por eso, la difusión de los 173 títulos contenidos en los cinco DVDs
The First Wizard of Cinema (1896-1913) constituye un pequeño milagro. A ellos se suman otras 28 películas aparecidas posteriormente y reunidas en una suerte de addenda titulada Méliès encore.


En total, 6 DVDs y más de doscientas películas rodadas entre 1896 y 1913. Como extras, el sensacional mediometraje mágico-biográfico de Georges Franju, del que ya les dimos noticia y cuyas ilustraciones procedemos a actualizar por otras de mejor calidad.


Un libreto incluye un emotivo preámbulo de ese mago de la animación que fue Norman MacLaren –en el que, hablando de la condición de pionero de Méliès, no deja de hacer autobiografía– y un ensayo de John Frazer titulado “Notes on the Work of Georges Méliès”, en el que contextualiza el trabajo de Méliès no sólo en el campo cinematográfico sino en el de la evolución del espectáculo durante el fin del siglo XIX en Europa y hace referencia al music-hall londinense que sirvió de fermento a la obra mélièsiana.


Other influences on the work of Méliès –escribe Frazer– are found in the traditions of the music hall, the café-concert and the circus, a form of amusement for which Méliès had a great love”.

Vamos con ello, así que abróchense los cinturones y prepárense para acompañarnos en un viaje al mundo de la fantasía.

Georges Méliès: The First Wizard of Cinema (1896-1913) [5 DVD]. Flicker Alley, 2009.
Georges Méliès encore. Flicker Alley, 2010.