29 de mayo de 2011

El gusano loco



Dele color al difunto
(1970), Luis M. Delgado

Proyectamos en la carpa esta comedia picaresca con su puntín de humor negro por ir completando nuestro censo de películas rodadas en parques de atracciones y, en concreto, en el de Madrid. Dele color al difunto se suma así a las ya mencionadas: La vida sigue igual (1969), La casa de los Martínez (1971), El padre de la criatura (1972), Una abuelita de antes de la guerra (1975), y Tres suecas para tres Rodríguez (1975).

Rodada con el Parque recién inaugurado, la película de Luis M. Delgado tiene la particularidad de no mostrar ningún plano de situación del mismo. El rodaje en las instalaciones se reduce a una secuencia en la que Ramón (Ricardo Merino) y Gustavo (Fernando Delgado) embaucan al incauto Pedrito (López Vázquez) para que suscriba un seguro de vida a nombre de uno de ellos para luego liquidarlo. Pues bien, esta escena crucial del argumento se desarrolla en un único plano secuencia en “El Gusano Loco”. Toda la operación se cierra en los dos minutos que dura una vuelta de la atracción, con la cámara montada en la vagoneta inmediatamente anterior a la de los tres amigos. Mientras estos parlotean el paisaje se desdibuja y la capota baja y sube dejando al espectador en tinieblas. El timo sigue su curso natural y cuando Ramón, Gustavo y Pedrito bajan de la vagoneta el acuerdo está cerrado y la vida de Pedrito sentenciada.


Si quieren ustedes leer un comentario sobre la película en sí y una aproximación a la figura de su expeditivo director pueden pasarse por La Abadía de Berzano (http://cerebrin.wordpress.com/2009/12/11/dele-color-al-difunto/). Allí les darán razón y, si se descuidan, color.

Dele color al difunto (1970)
Producción: Estudios Roma (ES)
Director Luis M. Delgado.
Guión: Juan José Alonso Millán.
Intérpretes: José Luis López Vázquez (Pedro Pérez), Ricardo Merino (Ramón), Fernando Delgado (Gustavo), Rosanna Yanni (Sole), Dyanik Zurakowska (Virtudes), Luis Barbero (Don Matías), Gracita Morales (Clotilde), Margot Cottens (Madame Venancia), Félix Dafauce (Sr. Gimeno), Álvaro de Luna (Julio), Alberto Fernández (otro zapador), Josele Román (la chica de la discoteca), Erasmo Pascual (el portero), Valentín Tornos (el de la casa de empeños), Paloma Cela, Mara Laso.
91 min. Color.

27 de mayo de 2011

El número del pichón desaparecido


Policarpo, ufficiale di scrittura / Policarpo, calígrafo diplomado (1959), Mario Soldati

El quiero y no puedo
Policarpo, ufficiale di scrittura es una elegía por el tiempo ido. La última película dirigida por Mario Soldati vuelve los ojos a aquel cambio del siglo XIX al XX que es momento privilegiado para escenificar las mezquindades pequeño burguesas y caricaturizar a las familias del quiero y no puedo. Aquí lo hizo Arniches en “Es mi hombre” y Galdós en “Miau”. En Italia, el periodista genovés Luigi Arnaldo Vassallo, alias “Gandolin”, en un conjunto de viñetas satíricas tituladas “La famiglia De’ Tappetti”.


Age y Scarpelli, la pareja que crea algunos de los mejores guiones de la commedia all’italiana, toma la estructura episódica de los relatos y compone un guión que tiene algunos puntos en común con “Sublime decisión”, la comedia de Miguel Mihura.


Policarpo De’ Tappetti (Renato Rascel), es calígrafo diplomado. Un covachuelista chupatintas orgulloso de sus redondillas y de sus cursivas, pero incapaz de aportar al peculio familiar el dinero suficiente como para llevar una vida digna. Por ello tienen realquilado en el viejo piso a un anciano mariscal (el español José Isbert, puesto que la película es una coproducción) al que matan de hambre y cuyo traspaso a un compañero de oficina servirá a la familia De’Tapetti para tapar algún agujero.


Policarpo tiene una hija, Celeste (Carla Gravina), que está deseando ponerse a trabajar. Él, como padre de familia, no puede consentirlo. Espera casarla con el enamoradizo hijo del jefe de sección en la oficina ministerial en la que trabaja, el fatuo Cesare Pancarano Di Rondò (Peppino de Filippo). “Gegé” (Luigi de Filippo, el hijo en la vida real de Peppino) es un veleta que lo mismo persigue a la corista Edelweiss (Trini Montero) que anda detrás de la hija del charcutero. Pero Celeste se ha enamorado de Mario (Renato Salvatori), trabajador de una fábrica que promete enseñarle a escribir a máquina.


Los De’ Tappetti y los Panacanaro Di Rondò van al teatro
En Policarpo, ufficiale di scrittura aparece, en plan “cameísta”, todo el star system de la comedia italiana: Mario Riva, Alberto Sordi, Ugo Tognazzi, Memmo Carotenuto… Uno de estas actuaciones estelares corresponde a Vittorio de Sica, que encarna a un prestidigitador en un teatro de variedades. Los Pancarano Di Rondò y los De’ Tappetti han concertado esta cita en el palco para que los muchachos intimen. Don Cesare acude molesto, Policarpo, esperanzado.


Después de asistir al clásico número en el que la ayudante sale tan pimpante de un sarcófago atravesado por sables, el mago hace desaparecer un pichón en el fondo de su chistera. Entonces, pide al distinguido público que busque al ave. Un botones del teatro es el encargado de introducir subrepticiamente a la paloma en uno de los palcos. Quiere la suerte que sea en el que ocupan los De’ Tappetti. El mago insiste: seguro que el pichón ha atravesado el éter hasta algún lugar del teatro. ¡Ay, cuánto tiempo hará que los De’ Tappetti no tienen para echar un volátil a la cazuela! Policarpo, hace desparecer, ahora sí, al pichón bajo un canotié.


El mago despide su actuación entre chiflidos y burlas y la señora De’ Tappetti (Toni Soler) puede volver a poner en práctica una receta largo tiempo olvidada.


Renato Rascel
Actor de revista y cantante, Renato Rascel quedará siempre en la memoria de todos como autor de la inmarcesible tonada “Arrivederci Roma”. Pero Rascel fue también actor cinematográfico con mundo propio. Su cara de apocado y su escasa estatura lo convierten en el tipo idóneo para encarnar a estos calzonazos, acogotados por las circunstancias y sitiados por la vida. Rascel tiene, además, propensión a incluir pequeñas rutinas de slapstick en sus actuaciones.


Su papel más conocido probablemente sea el de protagonista de Il cappotto (El alcalde, el escribano y su abrigo, 1952), la tragedia grotesca de tintes fantásticos de Gogol en versión de Alberto Lattuada. Policarpo De’ Tappetti no deja de ser otra cara de aquel mismo escribano al borde de la miseria.


He aquí, un fragmento de la película en el que pueden escuchar a Rascel interpretando su composición “Il mondo cambia”, nostálgico tema musical de la película:




Policarpo, ufficiale di scrittura / Policarpo, calígrafo diplomado (1959)
Producción: Titanus (IT) / Hispamer Films (ES) / Société Générale de Cinématographie (FR)
Director: Mario Soldati.
Guión: Age y Scarpelli, Antonio Navarro, basado en la novela “La familia De’ Tappetti”, de “Gandolin”.
Intérpretes Renato Rascel (Policarpo De' Tappetti), Peppino De Filippo (Cesare Pancarano Di Rondò), Carla Gravina (Celeste De' Tappetti), Renato Salvatori (Mario), José Isbert (el mariscal), Toni Soler (Eufemia De' Tappetti), Luigi De Filippo (Agenore “Gegè” Pancarano), Lidia Martora (Amelia Pancarano), Romolo Valli (Laurenzi, jefe de división), Trini Montero (Edelweiss), Roberto Rey (Franquinet, el empresario), Massimo Pianforini (el ministro), Ernesto Calindri (Tiburzzi), y la colaboración de Vittorio De Sica (el prestidigitador), Amedeo Nazzari (el carabinero), Mario Riva (el bombero del teatro), Alberto Sordi (el reparador), Ugo Tognazzi (el profesor), Memmo Carotenuto (el vendedor de castañas ).
Color. 103 min.

24 de mayo de 2011

Invierno en La Sirène



Sans lendemain (Suprema decision, 1940), Max Ophuls

¡Pasen, señores, pasen! ¡La Sirène les ofrece las noches más alegres de París! ¡Esbeltas bailarinas! ¡Las chicas más divertidas! ¡El espectáculo más al desnudo de París! ¡En La Sirène no perderán la noche! ¡Pasen!


Henri (Paul Azaïs) actúa como chansonnier y maestro de ceremonias. Su canción recrea las cuatro estaciones del año. De ellas, la más apacible es el invierno, desnudo bajo su manto blanco. Ni que decir tiene que las cuatro estaciones “para hacer el amor” son cuatro bellas muchachas que luego alternan con los clientes. Se ganan la vida con el descorche y no con el mísero sueldo que les paga Mario (Gabriello) por su diaria exhibición disfrazada apenas de baile.


El “invierno” de La Siréne es la canadiense Evelyn “Babs” Morin (Edwige Feuillère), nuevo retrato en nuestra galería de stripteuses, otrora dama pudiente y ahora reducida a esta condición por un matrimonio infortunado con un canalla y a fin de mantener a su hijo. Estamos pues, en el territorio del melodrama. Ya saben ustedes: el hombre ausente, la culpa de los padres, el pasado amenazante… Desde el pasado aparece en París Georges (George Rigaud), antiguo amor de Catherine el los blancos días de esquí en Canadá. Ha venido para un congreso así que sólo permanecerá tres días en la ciudad. ¿Qué le cuesta a Evelyn fingir que sigue siendo una gran dama? Apenas nada. Entramparse e hipotecar su futuro y el de su hijo para que el “antiguo amor” no conozca su “caída”.


Claro, que en manos de Ophüls, esta película, una década anterior a los logros franceses de los años cincuenta que le valieron el elogio de todos, se convierte en un ballet de deseo con una cámara enfebrecida que acompaña la desesperación de Evelyn y escruta hasta el último rincón de los camerinos de La Sirène, donde las chicas –Doulcette, La Gitane, Evelyn…- se cambian de ropa sin falsos pudores. Todo lo más, Ophüls interpone unas alegóricas redes, justificadas por el ambiente del night-club, entre nosotros, voyeurs, y las bailarinas.


Evelyn y Georges reviven su historia de amor en sintéticos flasbacks en paisajes nevados, cuya pureza contrasta con la oscuridad y humedad de la noche parisina. El desencuentro de los amantes en el pasado tiene lugar en un cine donde se proyecta una cinta muda acompañada por una melodía sentimental. En la pantalla, tres arlequines se despiden de alguien. Una despedida que a Evelyn, víctima del destino, se le niega.


Como otras heroínas ophulsianas –La signora di tutti, Lola Montes…- trabaja en el mundo del espectáculo. Pero Evelyn, la mujer que se exhibe cada noche, organiza además una representación de su propia vida, la melodramática “imitación a la vida” que decían John M. Stahl y Douglas Sirk. Al contrario que las otras, Evelyn se enfrenta a esa vida a cuerpo limpio. Lo dejó escrito Ophüls: “La photographie à la porte du nightclub La Sirène nous révèle qu’Edwige Feuillère se produit dans un numéro nu. La vérité sur le corps d’une femme est une condition nécessaire pour que l’art puisse s’elever au-dessus des limites du mélodrame”.


Sans lendemain (Suprema decision, 1940)
Producción: Ciné-Alliance (FR)
Director: Max Ophüls.
Guión: Jean Villeme y Jean Jacot. Diálogos: André-Paul Antonie.
Intérpretes: Edwige Feuillère (Evelyn “Babs” Morin), George Rigaud (Georges), Daniel Lecourtois (Armand), Michel François (Pierre, el hijo de Evelyn), Georges Lannes (Paul Mazuraud), Paul Azaïs (Henri), Gabriello (Mario, el gerente de La Siréne), Pauline Carton (la doncella), Roger Maxime, Mady Berry (la portera).Jane Marken (Madame Michu), Louis Florencie (un cliente), Roger Forster (un bailarín), Léon Roger Maxime, Yvonne Legeay.
82 min. Blanco y negro.

21 de mayo de 2011

Miss Carbajal, domadora del Circo Atlas


El taxi de los conflictos (1969), José Luis Sáenz de Heredia y Mariano Ozores

Es El taxi de los conflictos película arrevistada: apenas un entrelazado de sketchs cómicos y números musicales, lo que da pie a que pasen por la pantalla todas las figuras cinematográficas españolas del momento. Fue concebida por José Luis Sáenz de Heredia a beneficio del veterano director y productor Benito Perojo, pionero del cine silente español con una serie en la que el mismo imitaba a Charlot en el personaje de “Peladilla”. Perojo fue uno de los primeros espadas en las décadas de los veinte y los treinta del pasado siglo –suya es la cabal zarzuela cinematográfica La verbena de la Paloma (1935)-, y después de la Guerra Civil marchó a Argentina, aunque siguió manteniendo contacto con la cinematografía española. A partir de los años cincuenta se centra la producción, muchas veces en colaboración con Cesáreo González. Murió en la ruina.


Miss Carbajal
La excusa, los mil y un líos en los que se mete el bueno de Tadeo (Juanjo Menéndez), un taxista cuya clientela le hace ir todo el día de acá para allá… con paradas cada tanto en la comisaría. Mariano Ozores codirige: estas escenas, con protagonismo de su hermano Antonio, llevan su firma.

Uno de los viajeros es una excéntrica señora que pregunta al taxista a la salida del veterinario si el taxi admite perros. El taxista afirma categórico que “a duro el rabo”. Y ahí está la gracia, porque la señora es Miss Carbajal, domadora de perritos del Circo Atlas.


La carrera es un auténtico suplicio para Tadeo. Los nueve perritos –aunque luego él, al hacer la cuenta, facture por dieciocho- se le suben a la chepa, se le cuelan entre los pedales, se asoman por la ventanilla… Al tiempo que Miss Carbajal no cesa en su cháchara. En el último taxi que cogieron, los perritos se comieron la palanca de cambios. Claro, que era de hueso.


Al llegar a su destino Miss Carbajal llama a Alberto (Alberto Fernández) para que se haga cargo de la cuenta. El manager se burla del taxista:

-Pues menos mal que no le ha parado el Profesor Blackaman.
-¿A qué se dedica ese Blackaman?
-Trabaja con seis leones y un oso polar.
-Entonces le iba a llevar la madre del oso polar.


Sainete, ya lo ven, salpimentado con las actuaciones musicales de Carmen Sevilla, Peret y Lola Flores con Antonio González “El Pescaílla”. El número de Marisol parece rodado durante una pausa en el rodaje de Carola de día, Carola de noche (Jaime de Armiñán, 1969).

Circo Atlas
El circo en el que trabaja Miss Carbajal es el Atlas, instalado en la primavera de 1969 en los desmontes de la madrileña Plaza de Castilla. Un gran rótulo sobre las caravanas da fe de la principal atracción de la compañía, que no es ni Miss Carbajal ni el Profesor Blackaman sino los Hermanos Tonetti que son, además, los dueños del circo.

Encontramos en la prensa de la época referencia a las ¡25 Atracciones Internacionales! que les acompañaban: “Tigres, leones, elefantes, caballos, mulas indómitas, caballitos ponneys, perritos, trapecios volantes, alambristas, saltadores de balanza, ciclistas, cómicos cascadores, equilibristas, contorsionistas, payasos, malabaristas, equilibristas pulsadores, trapecistas y domadores de la más completa gama de animales domésticos y salvajes”.

La troupe se trasladó durante unos días al Puente de Ventas, coincidiendo con la feria de San Isidro, pero volvió a su emplazamiento original, en los solares del Canal de Isabel II, la última semana de mayo, propiciando así su inmortalización en El taxi de los conflictos.


El taxi de los conflictos (1969)
Producción: José Frade P.C. / Arturo González (ES)
Directores: José Luis Sáenz de Heredia y Mariano Ozores
Intérpretes: Juanjo Menéndez (Tadeo), Mari Carmen Prendes (Miss Carbajal), Alberto Fernández (Alberto, el manager), Alberto Closas, Sonia Bruno, Antonio Ozores, Jaime de Mora y Aragón, Zori, Santos y Codeso, Carmen Sevilla, Massiel, Marisol, Peret, Lola Flores y "El Pescaílla".
89 min. Color.

16 de mayo de 2011

El marionetista asesino




Bluebeard (Barba Azul, 1944), Edgar G. Ulmer

En cualquier sitio dedicado al cine de culto encontrarán ustedes cumplida información sobre la vida y milagros del astro-húngaro errante Edgar G. Ulmer. ¡Con decirles que anduvo por España hacia 1929 participando en la primera versión cinematográfica del “Zalacaín”, de don Pío Baroja! Pero es que luego rodó películas en yiddish en tres días, firmó algunas de las cumbres del fantástico con cuatro perras y alimentó su propio mito de cineasta ubicuo hasta el final.


Bluebeard, rodada para la modestísima PRC en 1944, es una de esas cintas que excitan la mitomanía. Una rotunda interpretación de John Carradine como sicópata asesino en el París de finales del XIX. Gaston Morrell (John Carradine) retrata a bellas señoritas, las estrangula con su corbata y las arroja a las aguas del Sena ante bellos fondos pintados de Notre Dame. ¡Qué quieren ustedes si la película se rodó en seis días!


La policía denomina al misterioso asesino “Barba Azul”, como el personaje del folklore popular cuyas sangrientas hazañas recogió y publicó Charles Perrault.


Como sus extraños retratos sólo sirven para enriquecer al marchante (Ludwig Stossel) y no sólo de crímenes vive el sicópata, Morrell regenta un teatrito de marionetas en un parque parisino. Morrell diseña los muñecos y su vestuario, escribe las óperas de bolsillo que interpretan y manipula los hilos de las marionetas. En resumen, es el demiurgo completo. En este mundo en miniatura todo ha sido creado a su voluntad y a ella obedece.


Asistido por un veterano de guerra (Henry Kolker) y por una sufrida asistente de voz de oro (Sonia Sorel) que pronto acabará en el Sena, Morrell orquesta una bella representación de “Fausto”.


Algunas de las soluciones visuales, ese Mefistófeles armado de mandolina, el fuego… remiten, en nuestro imaginario vicioso al Barbe Bleue (1901), de Georges Méliès como pueden ver en este enlace [http://www.youtube.com/watch?v=b4BjFvO1ClM]


Las marionetas de la película de Ulmer fueron creadas y manipuladas por Bob Baker, un habitual de Hollywood que protagonizó con sus criaturas un cortometraje musical que no hemos podido encontrar: April in Paris (1947).


Bluebeard (Barba Azul, 1944)
Producción: PRC Pictures (EEUU)
Director: Edgar G. Ulmer.
Guión: Edgar G. Ulmer, inspirado en el cuento de Charles Perrault.
Intérpretes: John Carradine (Gaston Morrell), Jean Parker (Lucille), Nils Asther (el inspector Lefevre), Ludwig Stossel (Jean Lamarte, el marchante), Teala Loring (Francine), Sonia Sorel (Renée Clairmont), George Pembroke (el inspector Renard), Henry Kolker (Deschamps).
Blanco y negro. 70 min.

10 de mayo de 2011

Bajo la carpa



Under the Big Top
(1938), de Karl Brown


Esta película es lo que podríamos considerar un drama auténtico de circo. La película comienza con Mrs. Post, la dueña del circo, poniendo encima de un tonel un fajo de dólares, disculpándose por el mal negocio y dejando a los artistas a su libre albedrío. Los artistas y empleados la manifiestan su apoyo inquebrantable. Con ella, a las duras y a las maduras. En poco tiempo Mrs. Post (Marjorie Main) demuestra un fuerte carácter: primero, abroncando a sus empleados, más tarde salvando a uno de ellos de las garras de una leona. Ella es la jefa del circo, no hay lugar para la duda. Este carácter le llevará a interpretar, un par de años más tarde, el papel de Ma Kettle en la serie de comedia de éxito Ma & Pa Kettle, una peculiar familia numerosa afincada en la granja de McDonald, como en la canción, en la década de los años cuarenta. Marjorie participa en al menos 84 películas de 1931 a 1957, entre ellas la genial película de Lubitsch, El Cielo puedo esperar (1943), junto a Don Ameche.


Penny, la sobrina de Mrs. Post llega al circo después de la muerte de su madre y en poco tiempo causa un incendio que deja al circo más en la ruina de lo que estaba.
Transcurren los años. La niña es ahora la intrépida y bella joven trapecista Penny (Anne Nagel) que vuela junto a dos hermanos Pablo (Grant Richards) y Ricardo Le Grande (Jack La Rue) que pretenderán su amor. Los físicos de estos dos actores nos anticipan el capítulo en el que vamos a encuadrar esta película. Jack La Rue es un actor con un acentuado perfil de gánster, mientras que Grant Richards es un habitual de westerns y otras películas más amables. Un perfil profesional y estético que les encuadra perfectamente en sus roles. Su número no parece nada del otro mundo pero en la película lo venden como si fuese el mejor número de trapecio del mundo y Penny la gran estrella, son los "Three Flying Penny". Comienzan los problemas, Penny piensa en independizarse, en volar más allá de la estructura de su propio trapecio volante. Pablo quiere casarse con ella, su madre intenta impedirlo, pero fracasa. Pablo y Penny se quieren ir del circo. Lo que no sabe Penny es que Ricardo, el del perfil de boxeador, perdón, de gánster, está profundamente enamorado de ella, quizás hasta más que Pablo…

En la película podemos encontrar un cierto paralelismo con Carola Lamberti (1954), al menos en las protagonistas de ambas películas. Son mujeres empresarias, y su fortaleza inquebrantable acentúa aún más, si cabe, la heroicidad del propietario de circo, encasillando un personaje más para nuestra galería de tópicos circenses alimentados por el cine.

En la película hay mucho circo aunque no hay grandes números: ya hemos dicho que los especialistas que doblan a los trapecistas no son nada del otro mundo, aunque hay que pensar que estamos en 1938. Hay lanzadores de cuchillos, elefantes, escenas con decenas de artistas, pero por lo general el montaje no ayuda a situar el circo. A veces parece un impresionante circo de tres pistas y otras un pobre circo de provincias. Queremos destacar a George Cleveland, maquillado de payaso durante casi toda la película (un maquillaje que nos recuerda a Grimaldi) y el vestuario, sobre todo los pantalones, de los trapecistas.

Para ver la película entera en V.O. pincha este enlace.


Hugo Fitch actúa en Chez Beulah



Dead of Night (Al morir la noche, 1945), Alberto Cavalcanti, Basil Dearden, Charles Crichton, Robert Hamer


Los Ealing Studios, la productora de sir Michael Balcon, ha perpetuado su fama por las comedias genuinamente británicas que allí se crearon inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial bajo la dirección de Charles Crichton, Charles Frend, Alexander Mackendrick o Robert Hamer. Pero la Ealing también tocó otros géneros, como el épico –Scott of the Antarctic (1948)-, el policial –The Blue Lamp (1950)–, o el fantástico –Dead of Night–.


Precisamente esta última película, una especie de contenedor de cuentos de origen sobrenatural, es lo más recordado de la producción de la Ealing, a excepción de sus comedias. Nacido como un proyecto común, la historia que enmarca las demás, la llegada de un extraño a una granja en la que se ha reunido un grupo de personas a las que cree haber conocido en sueños, fue dirigido por Basil Dearden. Otros habituales de la casa, como Robert Hamer y Charles Crichton, dirigieron tres de los episodios. El último, titulado “El muñeco del ventrílocuo”, fue responsabilidad del brasileño errante Alberto Cavalcanti y es el que les vamos a destripar.


El ventrílocuo Maxwell Frere (Michael Redgrave) es el último grito en el cabaret parisino regentado por la cantante norteamericana Beulah (Elisabeth Wech). Los enfrentamientos entre el ventrílocuo y su muñeco, Hugo Fitch, provocan la hilaridad del público. Hugo cree recordar a una espectadora de los espectáculos del Folies Bergère. Le pregunta que si le suena su cara, a lo que Hugo responde con descaro que no es precisamente en los rostros en lo que se fija cuando acude al Folies Bergère.


Encarna a Beulah la veterana cantante norteamericana Elisabeth Welch, que conocía de primera mano el ambiente parisino de los años veinte pues había actuado al final de aquella década en el Molin Rouge y había compartido escenario con Josephine Baker. Después de una estancia en Estados Unidos regresa a Europa. Se establece en Londres donde continuará con su carrera durante la Segunda Guerra Mundial, como atestigua su aparición en la película británica Over the Moon (1939), de Thornton Freeland:



En Dead of Night canta “The Hullalooba", acompañada por el saxofonista Frank Weir y su Sexteto.


La llegada a Chez Beulah del ventrílocuo norteamericano Sylvester Kee (Hartley Power precipita los acontecimientos, ya que Hugo, harto de su manipulador, ofrece sus servicios al rival. 


Nada más inquietante que la autonomía de Hugo, su capacidad para tirar la piedra y esconder la mano. Al fin y al cabo, todo el mundo piensa que la responsabilidad de sus actos y sus palabras es de su manipulador. El doctor Van Stratten (Frederick Valk), que visita a Maxwell en la prisión donde permanece confinado después de un intento criminal, comprende al punto que el responsable y, al tiempo, el único capaz de liberar al ventrílocuo de la culpabilidad que le perturba es precisamente Hugo. Pero el muñeco tiene otros planes.


El final de la historia, escalofriante en la amanerada interpretación de Michael Redgrave, preludia el de la hitchcockiana Psycho (Psicosis, 1960).

Sin embargo, la aparición más terrorífica de Hugo tendrá lugar en el carrusel de visiones pesadillescas con el que culmina la historia que ha servido de marco a los episodios, un auténtico ejercicio de virtuosismo surreal atribuido a Basil Dearden pero en el que uno cree adivinar la mano y el sentido de la composición de Cavalcanti. 


Dead of Night (Al morir la noche, 1945)
Producción: Ealing Estudios (GB)
Dirección: Alberto Cavalcanti, Basil Dearden, Charles Crichton, Robert Hamer.
Guión del episodio "The Ventriloquist Dummy”: John V. Baines.
Intérpretes del episodio "The Ventriloquist Dummy”: Michael Redgrave (Maxwell Frère), Hartley Power (Sylvester Kee), Elisabeth Wech (Beulah), Magda Kun (Mitzi), Garry Marsh (Harry Parker), Frederick Valk (el doctor Van Stratten) y el muñeco Hugo Fitch.

5 de mayo de 2011

EL salvaje Oeste no es buen negocio




Bronco Billy (1980), Clint Eastwood

La carpa está vacía, apenas unos cuantos niños y varios adultos. El Jefe Gran Águila (Dan Davis), "biznieto del indio Jerónimo", es mordido por una serpiente cascabel. La nueva
partenaire de Bronco Billy (Clint Eastwood), hábil jinete,"el revólver más rápido del Oeste", experto tirador y lanzador de cuchillos, está muerta de miedo y no es para menos, las ayudantes de Bronco duran muy poco tiempo, en este caso, una función. La pequeña troupe lleva más de seis meses sin cobrar y las cosas no tienen aspecto de mejorar.



En una estación de servicio, Bronco se encuentra con Antoinette Lilly (Sondra Locke), una rica heredera que acaba de ser abandonada en medio de la nada por un cazafortunas, John Arlington (Geoffrey Lewis). La rubia será, a regañadientes y porque no le queda más remedio, su nueva ayudante en el número. Mientras Antoinette intenta solucionar su situación –su madrastra cree que ha sido asesinada y ya está planeando transferir la herencia a su propia cuenta corriente– la joven vive la dureza y el aburrimiento del medio rural americano, además de la rudeza de su nuevo jefe.





Bronco Billy, como su propio nombre indica, es bronco y no admite que le lleven la contraria ni que le insulten, así que cuando se encuentra con un sheriff fanfarrón y prepotente (Walter Barnes) que acaba de arrestar por desertor a uno de los miembros de la compañía y al que ha intentado sobornar, decide tomarse la justicia por su mano. En realidad no lo vemos, Clint Eastwood nos escamotea la secuencia a favor de una elipsis que deja sin despejar la legalidad del asunto. Pero no tenemos demasiadas dudas, ya que a lo largo de la película descubrimos que todos los integrantes del circo son ex-presidiarios. Incluso el propio Billy nos explica en un diálogo impactante que pasó siete años encarcelado por disparar contra su mujer cuando la sorprendió en la cama con otro hombre al que no disparó porque era su mejor amigo.



El espectáculo, con Antoniette en la
troupe, va de mal en peor –se ha quemado la carpa– y el resto de la compañía comienza a pensar que ella es la causante de su infortunio y quieren abandonarla, cosa a la que se opone Billy. Este propone otra cosa: ¡robar un tren! Lógicamente, no logran ni que el tren pare, así que al genial Bronco se le ocurre otra idea: acudir a una prisión-manicomio para que los condenados les confeccionen una nueva carpa realizada con banderas americanas. Allí, Antoinette se va a encontrar con un viejo amigo, su traidor esposo de un día: John Arlington. También se encontrará con su nuevo y verdadero amor: Bronco Billy.




El actor, director, productor, guionista, músico y compositor estadounidense Clint Eastwood, que saltó a la fama gracias a su papel en
Por un puñado de dólares / Per un pugno di dollari (1964), conoció a Sondra en el casting de Breezy (Primavera en otoño, 1973), aunque su relación sentimental no comenzó hasta el rodaje de The Outlaw Josey Wales (El fuera de la ley, 1975), haciéndolo oficial mientras rodaban The Glauntlet
(Ruta suicida) en 1977. Clint acaba separándose de su primera esposa con la que llevaba 25 años felizmente casado. Con Sondra realizará seis películas y su relación finalizará de manera tormentosa en 1989. Sondra deja su punto de vista muy claro en su autobiografía "The Good, the Bad, and the Very Ugly" publicada en 1998. Sondra Locke fue nominada como la peor actriz en los premios Razzie de 1981 precisamente por el trabajo en Bronco Billy.


Aunque en Bronco Willy, Clint Eastwood todavía no había alcanzado su madurez como director –cosa que consigue a partir de la década de los noventa– en esta película podemos apreciar algunos de los aspectos que le definen más claramente y podríamos decir que inicia su camino más personal de dirección, aunque la película fue un verdadero fracaso de taquilla.



Bronco Willy
(1980)

Producción: Warner Bross (EEUU)

Dirección: Clint Eastwood

Guión: Dennis Hackin

Intérpretes: Clint Eastwood (Bronco Billy), Sondra Locke (Antoinette Lilly), Geoffrey Lewis (John Arlington), Scatman Crothers (Doc Lynch), Bill McKinney (Lefty LeBaw), Sam Bottoms (Leonard "Lenny" James), Dan Vadis (Jefe Gran Águila), Sierra Pecheur (Agua Clara), Walter Barnes (Sheriff Dix), Woodrow Parfrey (Dr. Canterbury), Beverlee McKinsey (Irene Lily), Doug McGrath (Lt. Wiecker), Hank Worden (mecánico), William Prince (Edgar Lipton), Pam Abbas (Monja)

116 min.