30 de abril de 2012

La funambulista que murió de amor



Elvira Madigan (Elvira Madigan, 1967), Bo Widerberg 

Elvira Madigan se llamaba en realidad Hedvig Antoinette Isabella Eleonora Jensen. Nació en 1867 en Alemania y era hija del propietario de unas cuadras de caballos danés y de la finlandesa Laura Cecilie Marie Olsen. Cuando su marido murió —o acaso antes, puesto que la vida sentimental de Laura parece bastante agitada— conoció a John A. Madigan, uno de los hijos del notorio artista estadounidense Henry P: Madigan, de extensa progenie. Cuando Hedvig tiene diez u once años ya trabaja en la carpa con su padrastro. Lo hace en el Circo de François Loisset donde realiza un número ecuestre a lomos de dos caballos. Hacia 1880 Laura y John Madigan a recorren Escandinavia con el circo que llevaba su apellido. Hedvig, conocida ya como Elvira Madigan, causa sensación como amazona y funambulista. 


Para saber más sobre la familia de Elvira pueden ustedes consultar la Circus Historical Society (www.circushistory.org). Para hacerse a la idea del último tramo de la trágica vida de Elvira, basta con que le echen un vistazo a Elvira Madigan, película sueca por la que la actriz Pia Degermark obtuvo el premio de interpretación en el Festival de Cannes. 


La cinta se centra en la escapada a Dinamarca de Elvira con el teniente Sixten Sparre (Thommy Berggren), que deja a atrás una mujer, dos hijos y su carrera en el ejército. Si al teniente lo declaran desertor, a Elvira la echan de menos en el circo. Sin ella, el circo Madigan es una ruina, declara el jefe de pista. No debió ser así porque estamos en 1889, John A. Madigan falleció en 1897 y su esposa siguió al frente de la carpa durante cinco años más, hasta que terminó vendiéndola a Henning Orlando, uno de los socios de la pareja. 

No volvemos a ver un circo, pero la imaginamos por las evocaciones de Elvira. Cuenta a su amado teniente que estuvo en París cuando niña, que tuvo una mala caída de un caballo y que identifica la guerra con en el olor a carne quemada, puesto que una bomba incendiaria cayó sobre la carpa y los animales murieron abrasados. 


En Dinamarca, los amantes se refugian en casa de una matrona (Cleo Jansen), que tiene problemas para encontrar su cuerda de tender la colada. Es que Elvira, añorante de sus días de circo, la ha cogida para tenderla entre dos árboles y caminar un rato por la cuerda floja, que es al tiempo añoranza de su vida pasada y metáfora de la presente. 


Porque Elvira y Sixten no han pensado en el futuro y muy pronto se encuentran sin una corona. Románticos a más no poder, vagabundean, corretean por un campo de anuncio de champú, pasan hambre hasta la extenuación, rehúsan volver a sus vidas convencionales y acaban suicidándose. No desvelamos nada porque un cartel al principio de la película pone a los espectadores sobre aviso. El mismo año de la muerte de la pareja, Johan Lindström Saxon compuso una balada en la que se da cuenta del suceso, como hicieron los periódicos de medio mundo. La historia ya había llamado la atención del cine sueco que realizó una versión de la misma en 1943 bajo la dirección de Ake Ohberg. 



Elvira Madigan (Elvira Madigan, 1967) 
Producción: Europa Film / Janco Film (SUE) 
Guión y Dirección: Bo Widerberg. Basada en la balada de “Elvira Madigan” de Johan Lindström Saxon. 
Intérpretes: Pia Degermark (Hedvig Jensen “Elvira Madigan”), Thommy Berggren (el teniente Sixten Sparre), Lennart Malmer (Kristoffer), Cleo Jensen (Cleo, la casera), Nina Widerberg (la hija de Cleo). 
91 min. Color (Eastmancolor)


20 de abril de 2012

González I, rey de la selva y fakir



El fakir González en la selva (1942), Joaquín Muntañola 

Queríamos haber proyectado en la carpa El fakir González en el circo (1942), pero no hemos encontrado copia. Sí que hemos podido ver otra de la misma serie, El fakir González en la selva (1942), que les ofrecemos a renglón seguido:[ http://www.metacafe.com/watch/5176889/el_fakir_gonz_lez_en_la_selva_1942/]


Tres o cuatro títulos componen esta serie de cortometrajes de animación en blanco y negro, emprendida, al finalizar la Guerra Civil por dos dibujantes que alcanzarían notoriedad en los tebeos de los años cuarenta. José Escobar fue el creador de Carpanta y Zipi y Zape para la editorial Bruguera. Joaquín Muntañola, uno de los puntales del “TBO”, recordado sobre todo por la tira de Josechu el vasco.

Pero estamos aún a principios de los años cuarenta. O sea, hambre, frío, miedo… el arte de sobrevivir. Escobar ha participado en varias experiencias pioneras en la animación en España, entre ellas la Hispano Grafic Films de los hermanos Baguñá.


En casa de Muntañola montan un pequeño taller y, mano a mano, conciben, dibujan y procesan un cortometraje titulado El fakir González en el circo. Es este fakir un hipnotizador con un turbante enorme, barrigón y próximo gráficamente a los personajes de “El pequeño rey”, de Soglow. En su primera aventura, es requerido por los responsables del Circo Pérez, cuyas fieras se han sublevado contra sus domadores. El fakir González resuelve la situación gracias a sus poderes hipnóticos. Los artistas lo celebran con un homenaje gastronómico al final del cual el fakir González se echa al coleto los cubiertos, la vajilla e, incluso, algún instrumento musical.


Según José María Candel en su Historia del dibujo animado español una vez terminada la película y al entregarla a Cifesa para su distribución Muntañola se colocó a sí mismo como director y a Escobar como simple animador en un tamaño de letra mucho menor. Lógicamente enfadado. Escobar abandonó el proyecto.


Muntañola en solitario realizó a continuación dos entregas más: El fakir González en la selva y El fakir González, buscador de oro.

Como pueden ver la cinta si les place no les destripamos nada de la historia. Tan sólo decir que tiene un ritmo bastante ágil y que los gags son ocurrentes: un avión se atusa la hélice como si fueran unos bigotes y el fakir González improvisa un paracaídas con su turbante. Gracias a sus poderes hipnóticos consigue que dos boas y una gacela se transformen en una bicicleta que regala al rey caníbal. Los miembros de la tribu no han dejado de recordarnos a Flip y The Imp, aquellos personajes que acompañaban al pequeño Nemo al mundo de las pesadillas. Pero a lo mejor es producto de una indigestión, no nos hagan demasiado caso y disfruten de este capítulo bastante olvidado de la animación española.

El fakir González en la selva (1942) 
Producción: Cifesa (ES) 
Guión, Animación y Dirección: Joaquín Muntañola. 
Dibujos animados. Personaje: el fakir González. 
8 min. Blanco y negro. 

17 de abril de 2012

Una función de bunraku



Naniwa Ereji (Elegía de Naniwa, 1936), Kenji Mizoguchi 

Modos de representación 
Cuentan los historiadores del cine que cuando el invento de los hermanos Lumière llegó por primera vez al país del sol naciente el operador se vio obligado a cambiar su modo de proceder. Objetaban los empresarios que no se debía poner el proyector a espaldas del público y la pantalla delante. Al contrario, la proyección debía realizarse en paralelo al patio de butacas; esto es, que los espectadores pudieran ver al operador, el haz luminoso y las imágenes que se formaban en la pantalla. 


También se han realizado numerosos estudios sobre la pervivencia del cine silente en Japón hasta fechas tan tardías como 1934 o 1935, asociando este retraso en la incorporación de la industria nipona al cine con sonido sincrónico a la preminencia en el espectáculo cinematográfico de la figura del “benshi” o explicador. Un buen “benshi” atraía más gente a las salas que la película que se proyectara. 


Primero los franceses y luego los norteamericanos intentaban atribuir a una sociedad arcaica estas rémoras. Y, sin embargo, es fácil comprender a lo que el público japonés estaba acostumbrado si asistimos a una representación de “bunraku” como hemos hecho nosotros durante la proyección de Naniwa Ereji. El “bunraku” es el teatro tradicional de marionetas japonés. Los espectadores pueden ver tres espectáculos en uno: al recitador (tayū), al músico (shamisen) y a los manipuladores de los títeres. 


El término “bunraku” proviene de un empresario teatral de Osaka, Uemura Bunrakuken, que creó en 1805 uno de los teatros de marionetas más populares del Japón. A partir de su apellido, se conformó el vocablo que define todo un arte. Si quieren saber más del mismo, no tienen más que pinchar en este enlace: [http://bunraku.or.jp/english.html]. 


Una función en Osaka 
Hemos asistido a la función de “bunraku” mientras veíamos una película temprana de Kenji Mizoguchi: Naniwa Ereji (1936). Se trata de un drama social con algún ribete folletinesco que narra la “caída” de la joven Ayako, abandonada y rechazada por un sistema patriarcal en el que no falta padre, novio, amante ni hermano. La cobardía de los hombres, su mezquindad y egoísmo, arrastra a Ayako hacia un destino que parece fatal. Y, sin embargo, la escena final da la vuelta de una manera admirable a la resignación —léase conformismo— inherente a las leyes del melodrama. Un final que nos recuerda mucho al que veinte años después rodaría Fellini con su musa Masina para Le notti di Cabiria (1957).


Naniwa Ereji (Elegía de Naniwa, 1936) 
Producción: Daiichi (JP)
Director: Kenji Mizoguchi. 
Guión: Yoshikata Yoda, basado en una novela de Saburo Okada. 
Intérpretes: Isuzu Yamada (Ayako Murai), Benkei Shiganoya (Asai), Kensaku Hara (Nishimura), Seiichi Takegawa (Junzo Murai), Chiyoko Okura (Sachiko Murai), Shinpachiro Asaka (Hiroshi Murai), Yôko Umemura (Sumiko Asai), Eitarô Shindô (Fujino), Kunio Tamura (doctor Yoko), Takashi Shimura (el policía). 
69 min. Blanco y Negro 


14 de abril de 2012

Mondo brutto



Mondo Brutto es un fanzine publicado en España desde el invierno de 1993, dirigido por Galactus, Grace Morales y Joe D'Allesandro, que lleva como subtítulo «Actualidad bizarra para brutos mecánicos». Considerada por Diedo A. Manrique como el BOE de la resistencia, sin tener una periodicidad fija lleva ya 42 números en la calle. Entre los asuntos que trata siempre hay aalgún tema de nuestro interés. En definitiva, somos bizarros y brutos, aunque no mecánicos.

En el último número, nuestro amigo Jorge San Román presenta al Sr. Wences, un artista injustamente desconocido en España, al que San Román quiere dar el reconocimiento y brillo que se merece. También hay una interesante entrevista con el faquir Kirman que nos hace entender un poco más a nuestro viejo amigo el faquir Eduard (ver foto).



Hay muchos más artículos interesantes, como los dedicados a los monos verdaderos y a los monos falsos del cine, este último de nuestro compañero de blog El Abuelito, y muchos más por los que merece la pena hacerse con uno de los escasos números de este fanzine, en realidad, una revista en toda regla, pero más libre. Puede conseguirse ne tiendas de comics. En Madrid, la puedes encontrar en Metropolis (C/ Luna) o Madrid Comics (C/Silva), por ejemplo. Algunos números atrasados se pueden descargar aquí, gracias a la labor desinteresada de Fruno. Gracias.

10 de abril de 2012

Ríe, payaso, ríe




Laugh Clown Laugh (Ríe, payaso, ríe, 1928), Herbert Brenon

Declamar! Mientras preso del delirio
no sé ya qué digo ni qué hago!
Y, sin embargo,... es necesario...
que te esfuerces!
¡Bah! ¿Eres o no un hombre?
¡Eres un Payaso!
Vistes la casaca y te enharinas la cara.
La gente paga y quiere reírse aquí
y, si Arlequín te levanta a Colombina,
¡ríe, Payaso, y todos aplaudirán!
Cambias en chanzas el dolor y llanto;
en burlas los sollozos...
¡Ríe, Payaso, de tu amor destrozado!
¡Ríe del dolor
que envenena tu corazón !

Este fragmento es el más conocido de la obra de Leoncavallo. Es el final del primer acto. Canio está destrozado. Acaba de escuchar a su mujer citarse con Silvio. Hundido, con el alma rota canta el aria “Vesti la Giubba”, que tantos tenores han elevado a obra de arte.


El mensaje de la letra no difiere en mucho del de la canción “Payaso” de Fernando Maldonado que hizo popular el cantante andaluz Bambino. Veamos:

En cofre de vulgar hipocresía/ante la gente oculto mi derrota/payaso con careta de alegría/pero tengo por dentro el alma rota//En la pista fatal de mi destino/una mala mujer cruzó el camino/soy comparsa que juego con mi vida/pero siento que mi alma está perdida//Payaso, soy un triste payaso/que oculto mi fracaso/con risas y alegrías/que me llenan de espanto//Payaso, soy un triste payaso/que en medio de la noche/me pierdo en la penumbra/con mi risa y mi llanto//No puedo soportar mi careta/ante el mundo estoy riendo/y dentro de mi pecho/mi corazón sufriendo.


Tito (Lon Chaney), un simpático saltimbanqui que alegra las monótonas vidas de los habitantes de pequeñas aldeas italianas se desplaza en su alegre carromato con Simon (Bernard Siegel), acordeonista y comparsa de Tito. Juntos tienen un espectáculo de payasos, muy apañado en vestuario y escenografía, en el que Tito cruza un cable en equilibrio.

 

Tito se encuentra una niña abandonada a orillas de un río y decide quedársela a pesar de las reticencias de Simon, que finalmente cede al enterarse de que Tito la ha bautizado como Simonetta en honor su amigo y compañero.


Han pasado los años. Simonetta (Loretta Young) es una bella joven, experta y grácil funambulista, a punto de hacer su estreno en la pista junto a Tito y Simon, que ahora trabajan en un circo con diferentes atracciones.


El circo está instalado cerca de la finca del conde Luigi Ravelli. La inocente muchacha —que quiere una rosa para lucirla en su pelo en el estreno—,se enreda con los alambres de la cerca, que forman parte de una telaraña mayor que quiere urdir el conde para conseguir el favor de la joven. La situación provocada al aparecer la prometida del conde produce un ataque de risa al aristócrata. Un ataque de risa que se convierte en convulsivo y que va a necesitar tratamiento médico.


Simon no está de acuerdo en que Simonetta se sume al acto, así que les abandona. Es en ese instante que Tito se percata de que lo que tienen ante sus ojos es una mujer.  Es un instante de gloria, de una alegría rota por la excepcional interpretación de Lon Chaney. Tito se adentra en una profunda depresión que va a necesitar cuidados médicos. 


Curiosamente, los dos acuden al mismo doctor, dos polos opuestos de la misma enfermedad —el amor— asomados al balcón sin saber que la mujer que puede curar sus males es, también, la misma y que está a punto de aparecer por la puerta.


Simonetta tiene que elegir entre las galanterías del conde o las divertidas payasadas de Flik, el nuevo nombre artístico de Tito. Pero es Tito el que tiene la elección más difícil, reír o llorar. The show must go on, así que el payaso con careta de alegría, pero por dentro el alma rota, prosigue su función rematándola con un excelente número en el que desciende a gran velocidad por un cable manteniéndose en equilibrio sobre la cabeza en una especie de patín.


Tito y Simon tienen un último ensayo. Tito está desbordado por los acontecimientos. No puede, no quiere aceptar la realidad —el es viejo, ella le ama— y anuncia entre carcajadas de locura, desde lo alto de su aparato de equilibrio, su propia muerte.


Con diferentes variantes esta imagen de payaso triste se ha vendo repitiendo desde que en 1926, Anders Wilhelm Sandberg, dirigiera Klovnen, conocida en España como La tragedia del payaso. Según Adrian, esta película se convierte en el estereotipo de muchas otras que adoptarán al payaso triste, atormentado por un amor imposible, como el protagonista de una historia que casi siempre acaba mal. 



Pero nosotros hemos encontrado varias películas anteriores a la danesa. Una de ellas es Merry-Go-Round (Los amores de un príncipe, 1923) de Erich von Stroheim y Rupert Julian. En esta película, además, encontramos por primera vez la gracieta del dedo perdido que tan bien realiza Lon Chaney en Laugh Clown Laugh. Otra es la deliciosa película de los albores de la revolución soviética, Molchi, grust... molchi! (1918) de Piotr Chardynin. No se conserva más que la primera parte y no sabemos su desenlace pero el payaso responde a nuestras demandas: Lorio, el payaso equilibrista violinista, vive su propio destino apurando el vaso hasta el final. Sufre en silencio. Una caída haciendo un difícil equilibrio sobre una torre de sillas (un equilibrio de cabeza mientras toca el violín) le deja impedido por lo que del circo pasan a músicos callejeros. Pola sigue resultando atractiva a pesar de sus harapos y los hombres continúan acosándola y ofreciéndola lujos a los que no puede negarse.


En muchas de ellas la canción, el tema de la película –aunque estas fuesen mudas– era de vital importancia. En Klovnen, el payaso Joe Higgins (Gösta Ekman) toma la concertina y comienza cantar la “Canción del Payaso”, que embelesa a cuantos la escuchan. Es un momento de pura magia, que Gösta Ekman interpreta con sencillez un puntín afectada y Sandberg retrata con habilidad. En Laugh Clown Laugh, un tema escrito especialmente para la película, que lleva el mismo nombre que esta, se convirtió en un éxito popular y Lon Chaney dejó escrito que se interpretase en su funeral. En la película rusa la canción que da título a la película dice, para variar,  así: 


Tristeza, aflicción, las esperanzas se fueron,/sin amigo, todo triste alrededor;/En la tranquilidad de la noche escucho los sollozos -/el gemido del alma sobre un amor roto…/Calla, tristeza, calla!/No toques viejas heridas,/cuentos de un amor querido/que no volverá nunca, nunca./Dormir el sueño eterno, adormecerse más rápido,/furtivamente dejarlo todo,/la vida fue una mala broma cruel,/no lamento despedirme de ella./Calla, tristeza, calla!/No toques viejas heridas,/cuentos de un amor querido/que no volverá nunca, nunca.


La barraca de losMonstruos (1924), una coproducción hispano-francesa, dirigida por Marcel L'Herbier, La Venenosa (1928), de Roger Lion, en la que un carablanca enamorado y no correspondido muere trágicamente después de besar a la mujer maldita, El fantasma yDoña Juanita, de Rafael Gil o Lafarándula (1935), de Antonio Momplet son algunos ejemplos de producciones españolas en las que esta imagen está presente. Otras que merecen entrar en este capítulo son Gycklarnas Afton (Noche de Circo,1953) de Ingmar Bergman —que vuelve a adentarse en el universo del clown en Larmar och gör sig till (En presencia de un clown, 1997)—, Quick (Quick, mi clown, 1932) de Robert Siodmak, también con un tema musical interesante, Leave'em laughing (1981) de Jackie Cooper e incluso la bollywoodiense Mera Naam Joker (My name is Joker, 1970) del hindú Raj Kapoor o la parte dedicada al circo de Invitationto the dance (1952), un magistral musical de Gene Kelly.


El payaso triste es una imagen que permanece en nuestro inconsciente y que aceptamos con naturalidad hasta darlo por hecho. Tanto que nos sorprendería encontrarnos a un payaso que no fuese infeliz fuera de la pista, al que no le atormentase un amor pederasta o una traición de clase. La vida es un teatro, una pista, una plaza llena de público al que hay que agradar y seguir divirtiendo. Ríe, payaso, tú eres el responsable.


Laugh Clown Laugh (Ríe, payaso, ríe, 1928)
Producción. MGM (EEUU)
Dirección: Herbert Brenon
Guión: Elizabeth Meehan sobre la obra de David Belasco y Tom Cushing.
Títulos: Joseph Farnham
Intérpretes: Lon Chaney (Tito/Flick), Loretta Young (Simonetta), Nils Asther (Count Luigi Ravelli),  Bernard Siegel (Simon), Cissy Fitzgerald (Giacinta), Gwen Lee (Lucretia).
Blanco y negro. 73 min.

7 de abril de 2012

Sobre monstruos en castellano


Por solicitud de nuestra audiencia nos vemos obligados a ampliar la bibliografía dedicada a los freaks y a la exhibición de lo anormal y os ofrecemos una bibliografía en castellano que puede llenar por completo nuestras expectativas. Antes que nada advertir que los libros me los he ido encontrando y que no he realizado una búsqueda exhaustiva sobre el tema, por lo que seguramente hay otros libros que tratan el tema y yo los desconozco.



STRAUSS, Darin:
Chan y Eng
Biblioteca Formentor, Seix Barral, S.A. Barcelona, 2001
ISBN:84-322-1966-5

Primero señalar que hay un par de libros de Jan Bondeson que están traducidos al castellano y que pueden ser de utilidad para lo que nos ocupa. Tambien hay un par de novelas biográficas sobre dos fenómenos exitosos del siglo XIX, Los hermanos siameses Chan y Eng, que dieron nombre a todos los hermanos siameses que después se dieron y Ana Swan, la mujer más grande del mundo. Los dos libros son muy entretenido y nos sitúan en la época dorada de las exhibiciones de fenómenos.


SWAN, Susan:
La mujer más grande del mundo
Losada, Madrid, 2003
ISBN: 84-933296-0-6

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Irving Wallace ha escrito un excelente libro sobre P.T. Barnum, editado por Grijalbo allá por 1968. La historia de este empresario siempre sorprende y Wallace la cuenta de maravilla.


WALLACE, Irving:
El fabuloso empresario. La vida y la época de P.T. barnum
Ediciones Grijalbo S.A. Barcelona/Buenos Aires/Mexico, 1968
ISBN: 84-253-1160-8

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Escrita en 1921, "Memorias de una enana"es una fantasía poética tan lúcida como enigmática, considerada como la única novela surrealista inglesa. escrita por el inclasificable Walter de la Mare. La novela es un apasionanet estudio, aveces perverso, de la soledad y la marginación, através de todo un año de vida de una singular damam victoriana, guapa y bien formada pero de tamaño reducido.


MARE, Walter de la:
Memorias de una enana
El ojo sin párpado. Ediciones Siruela, Madrid, 1988
ISBN: 84-85876-93-8


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La Revista de Occidente tituló en febrero de 1998,  su número 201, "La hora de los monstruos: imágenes de lo prohíbido en el arte actual", con reflexiones muy interesantes sobre la belleza y la fealdad realizada por diferentes escritores.



VV.AA.:
Revista de Occidente nº 201, febrero 1998
Fundación José Ortega y Gasset, Madrid
ISNN: 0034-8635

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Vicente Muñoz Puelles nos sorprende con una colección de relatos que cuentan con alguno de nuestros personajes como protagonistas. La cubierta está dedicada al sieshows y muchos de sus capítulos nos cuentas las aventuras y desventuras del Príncipe Radian, Julia Pastrana, Anna Swan, las hermanas Hilton, Francesco Lentini, el hombre de las tres piernas y otros personajes de nuestro interés.



MUÑOZ PUELLES, Vivente:
El último deseo del jíbaro y otras fantasmagorías
Gran Diógenes. Valdemar, Madrid, 2003
ISBN: 84-7702-450-2

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Un poco menos específico con el tema que tratamos, pero muy inspirador en todo caso es el nº 26 de la revista El Paseante dedicado a "El cuerpo y la fotografía". La edición consistía en la revista y un grueso libro de más de 300 fotografías del cuerpo humano recopiladas por William A. Ewing, que incluye fotógrafos de fama internacional. La revista contiene textos de Juan José Millas, Menchu Rodríguez, Almudena Grandes, Félix de Azúa, Guillermo Cabrera Infante




El Paseante nº 26
Ediciones Siruela, S.A., Madrid, 1996
ISNN: 1130-1985

EWING, William A.:
El Cuerpo
Ediciones Siriuela, S.A., Madrid, 1996 
ISBN: 84-7844-318-5

5 de abril de 2012

Jan Bondeson, Julia Pastrana y la Sirena de Fidji


El sueco Jan Bondenson es reumatólogo, científico y autor de libros ensayos de divulgación científica sobre temas de historia natural entre los que se encuentran muchos sujetos de nuestra atención. Interesado por la historia, la historia de la medicina y todo lo relacionado con lo macabro y lo bizarro es autor de la biografía del Monstruo de Londres o de la historia de los perros parlantes nazis. Nosotros tenemos varios volúmenes que creemos pueden interesarles.



El nombre de Julia Pastrana (1832-1860) es sinónimo de fealdad. Toda su cabeza, incluido el rostro, estaba repleta de una mata de pelo brillante y negro. Grandes orejas, ancha y achatada nariz con unos agujeros enormes. Los labios, grandes y deformes, estaban coronados por un gran mostacho. La barbilla prominente le daba un aspecto simiesco. Sus dientes eran irregulares, con dos hileras en cada maxilar según algunas fuentes. Para añadir más interés a la exhibición de Julia, su manager, Theodore Lent, le enseñó algunos bailes españoles y canciones mejicanas, presentándola como compatriota de la célebre bailarina criolla Pepita. A pesar de que Lent, excediéndose en sus funciones de representación, intentase mantenerla alejada (encerrada) de los curiosos, los que tuvieron la suerte de tratarla más íntimamente, la definen como una persona muy sensible, espiritual, inteligente y caritativa. Una de estas personas era la cantante y condesa Prokesch-Osten (Federica Gossman) que nos ha dejado su testimonio sobre la personalidad de la joven adefesio.


Un día, Lent le preguntó si quería casarse con él —¿temiendo que Julia le abandonase por otro manager más compasivo o generoso?— y Julia no se lo pensó. Quedó embarazada con la esperanza de que su vástago fuese un poco más agraciado que ella, al menos como su nuevo marido y viejo manager. Cuando vio a su pequeño monstruo bajo las piernas no pudo aguantar su decepción y, según cuentan, murió de un ataque al corazón. El niño sobrevivió tan solo unas horas más. Después del trágico suceso, Lent tuvo la macabra idea de momificar a Julia y a su propio hijo para seguir exhibiéndolos. El doctor y experto embalsamador Sokoloff hizo, por lo que se ve (la momia se siguió exhibiendo hasta 1975 y hoy reposa en el Instituto Forense de Oslo), un espléndido trabajo, y Lent continuó con su boyante negocio. Más adelante se casó con otra mujer barbuda, Marie Bartel, a quien exhibía como Zenora Pastrana, la hermana de nuestra querida Julia. Lent murió enloquecido. Este personaje se merecía la película de Ferreri más que la propia Pastrana.

BONDESON, Jan:
A Cabinet of Medical Curiosities

Cornell University Press,New York, 1997
ISBN: 0-8014-3431-9
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Nueva colección de diez ensayos que tienen como protagonista al mundo animal. Entre ellas queremos destacar la dedicada a la Sirena de Fidji, un icono en el mundo freak, que explica la fascinación que provoca este mundo a veces falsamente anormal. Además hay historias de basiliscos, del rey de los elefantes, Jumbo, de caballos que bailan o cerdos sabios.



BONDESON, Jan:
The FeeJee Mermaid and Other Essays in Natural and Unnnatural History

Cornell University Press,Ithaca and London, 1999
ISBN: 0-8014-3609-5


Este libro tiene su versión en castellano realizada en el año 2000 por Siglo XXI, México

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Nueva colección de historias. Los Hermanos Tocci, un cuerpo y dos cabezas, Lazarus Colloredo que vivía con su gemelo no desarollado colgándole del vientre, el Gigante Sueco, la peluda familia de Bhurma o la historia de Nicolas Ferry, el enano de la corte del rey de Polonia son algunas de las historias que desarrolla muy entretenidamente y muy bien documentado.




BONDESON, Jan:
The Two-Headed Boy

Cornell University Press,Ithaca and London, 2000
ISBN: 0-8014-3767-9



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Ser enterrado vivo es uno de nuestros miedos más primarios y recurrentes y durante algún tiempo, gentes de bien se ocupaban de diferentes manera de asegurarse que eso no les sucediera con ingeniosos mecanismo dentro de los ataudes. Bondeson explora la medicina, el folklore, la historia y la literatura europea y americana para descubrir por qué ese miedo aflora en la sociedad y como ésta lo combate.


BONDESON, Jan:
Buried Alive. The Terrifyng History of the Most Primal Fear

W. W. Norton & Company, New York/London, 2001
ISBN: 0-393-04096-X


Este libro tiene su versión en castellano realizada en el año 2002 por Ediciones B, S.A.,  Barcelona