31 de mayo de 2012

El primer mago del cine llega a España


Georges Méliès: El primer mago del cine (2012)

El pasado 16 de mayo Divisa editó en España un pack con 6 DVDs que reproduce los contenidos del “todo Méliès” de los que ya dimos cuenta aquí.


Además de las películas conservadas del ilusionista de Montreuil incluye algunos títulos de Segundo de Chomón, que venían como extras en Méliès encore, y Le grand Méliès  (1953), el magnífico mediometraje de Georges Franju, director al que la próxima edición del Festival de San Sebastián rendirá homenaje.

Todo ello viene acompañado de la traducción del libreto con los textos de Norman McLaren y John Frazer que ya comentamos.

Georges Méliès: El primer mago del cine (2012)
Edición: Divisa Home Video / Arte
Pack 6 DVDs + libreto de 80 páginas.

30 de mayo de 2012

El “Grand Tara Circus”, un circo en Bengala



Abhijan (1962), Satyajit Ray

Abhijan se suele traducir como “La expedición”. Trata sobre el giro que da la vida de un taxista llamado Narsigh (Soumitra Chatterjee), último eslabón de una orgullosa casta de guerreros, amargado por la pérdida de su mujer y de su licencia, cuando llega a una pequeña localidad de Bengala donde podría rehacer su vida.


Allí se encuentra con su primo Joseph Rajani (Ganesh Mukherjee), de una casta inferior, pero convertido al cristianismo. Su hermana Neeli (Riuma Guha Thakurta) ha estudiado, es maestra y se ofrece a darle clases de inglés. A pesar del rechazo de los conductores locales, Narsingh tiene un buen valedor en Sukhanram (Charuprasash Ghosh), un hombre de negocios dedicado a todo tipo de comercios al que le interesa contar con el veloz Chrysler de 1930 para que haga algunos recados ilícitos. Cuando Narsingh expresa sus dudas, Sukhanram le explica claramente la situación con un símil:
—¿Le dirías a un cliente que sólo puedes llevarle a su destino si la carretera va en línea recta? Algunas veces el camino es recto y otras, hace curvas.


Más o menos lo mismo podríamos decir de la película, Abhijan, uno de los mayores éxitos económicos de Satyajit Ray. El productor Bijoy Chatterjee le encargó que adaptase el guión a fin de dirigirlo él mismo, pero llegado el momento de comenzar el rodaje sintió pánico y lo dejó en manos de Ray.


Mientras Narsingh decide si seguir por el camino recto o tomar el atajo, y en uno de los múltiples episodios que jalonan el metraje de la cinta, acude con su primo al Grand Tara Circus, una modesta carpa en la que sólo podemos ver la actuación de unas jóvenes —una de ellas, casi una niña— haciendo acrobacias en una bicicleta.


En otra ocasión, antes de asistir a la cita nocturna con su prime Neeli, de la que se ha enamorado, hace tiempo en una carpa. Allí se proyecta el típico musical que todos asociamos con el cine indio comercial, al que Satyajit Ray se acercaba mediante el melodrama y el protagonismo de dos de las estrellas más rutilantes del firmamento nacional: Soumitra Chatterjee y Wahida Rehman, que encarna a una viuda a la que Sukhnram pretende prostituir.


La actriz cobraba 250.000 rupias por película, más de lo que Ray había tenido para rodar cualquiera de sus entregas de la trilogía de Apu, en la que se basaba su prestigio en Bengala y en el mundo. Seguramente esta es la razón de que la cinta no cuente con demasiado predicamento entre los historiadores. Aparte de batir records de permanencia en la cartelera de Calcuta Abhijan recibió el premio a la mejor película en 1962.

Abhijan (1962)
Producción: Abhijatrik (IND)
Música, Guión y Dirección: Satyajit Ray.
Basado en la novela “Abhijan”, de Tarasankar Banerjee.
Intérpretes: Soumitra Chatterjee (Narsingh), Wahida Rehman (Gulabi), Ruma Guha Thakurta (Neeli), Ganesh Mukherjee (Joseph), Charuprasash Ghosh (Sukhanram), Rabi Ghosh (Rama, el ayudante de Narsingh), Arun Roy (Naskar),  Sekhar Chatterjee (Rameswar), Ajit Banerjee (Banerjee)
146 min. Blanco y negro.

28 de mayo de 2012

De ferias, carnavales y levantamientos populares




Eijanaika (Qué más da, 1981), Shôhei Imamura

Que el Carnaval es tiempo de poner todo patas arriba es casi un lugar común. También que durante unos días “todo debe cambiar para que nada cambie”, como bien nos enseñó el príncipe de Lampedusa.

Shôhei Imamura, uno de los más radicales directores de la Nueva Ola japonesa de los años sesenta, recrea en 1981 la época de revueltas de los señores de la guerra contra el shogunado. Genji (Shigeru Izumiya), que ha naufragado y pasado seis años en Estados Unidos, regresa al Japón para encontrarse con que la familia de su mujer, Ine (Kaori Momoi), la ha vendido a unos feriantes. La miseria es así.


Genji marcha a Edo y la encuentra actuando en una barraca, junto a una devoradora de serpientes vivas, al hombre cuyos ojos escapan de sus órbitas y a una tañedora de un instrumento autóctono cuyo cuello se estira más de un metro.


El número de Ine es un poco más provocador. Se abre de piernas ante un púbico aullante que guarda turno para soplar por un matasuegras de tamaño gigante que le acaricie el sexo. Por supuesto, se trata de un espectáculo artístico. Una y otra vez razona ante el celoso Genji que ella vende su arte y no su cuerpo, aunque su comportamiento ponga sus palabras en entredicho.


A Genji le gustaría que ella regresara con él a Estados Unidos pero Ine le engaña una y otra vez pues teme que si muere en Norteamérica su alma no sepa qué camino tomar. Genji renuncia a su sueño y, gracias a su conocimiento del inglés, entra a formar parte de una banda de proxenetas, extorsionadores y matones que realizan también labores de espionaje y agitación callejera.



Una vez utilizado por los clanes para sus fines, el pueblo es dejado de lado. Pero éste se rebela. Pisoteado una y otra vez, y liderado por los feriantes con sus canciones y su vestuario multicolor, decide abandonar el gueto de los barrios de entretenimiento y prostitución barata y cruzar el río al grito de “¡Eijanaika!” (“¡Qué nos importa nada!”).

¿Les suena? Pues la acción tiene lugar en Japón en 1867.

 

Eijanaika (Qué más da, 1981)
Producción: Imamura Productions / Shôchiku Eiga (JAP)
Director: Shôhei Imamura.
Guión Shôhei Imamura, Ken Miyamoto.
Intérpretes: Kaori Momoi (Ine), Shigeru Izumiya (Genji), Ken Ogata (Furukawa), Shigeru Tsuyuguchi (Kinzo), Masao Kusakari (Itoman), Ako (Oyoshi), Mitsuko Baishô (Oko), Junzaburô Ban (Toramatsu), Jirô Yabuki (Senmatsu ), Shôhei Hino (Magoshichi), Shino Ikenami (Yoshino), Etsuko Ikuta (Nui).
151 min. Color.

15 de mayo de 2012

Las maravillas del circo de Joe E. Marvel




Thirteen Women (1932), George Archainbaud

Desde el mismo inicio de la película un rótulo advierte al espectador sobre el poder de la sugestión que, según algunas autoridades siquiátricas, puede conducir al suicidio y al crimen. Hay que tomarse este rótulo completamente en serio para disfrutar de Thirteen Women.


 

Doce mujeres que asistieron en el pasado al mismo colegio de señoritas deben pagar ahora por haber humillado a una compañera medio hindú, medio javanesa, que vayan ustedes a saber por qué se llama Ursula Georgi (Myrna Loy). Ésta se ha aliado con el adivino Swami Yogadachi (C. Henry Gordon) para enviar horóscopos falsos a sus excompañeras en los que se predicen toda suerte de desgracias para ellas y sus familias. Una a una van cayendo, víctimas de la autosugestión. Y, si se resisten, aún queda la mirada mesmerizante de Ursula para llevarlas a la muerte. Laura Stanhope (Irene Dunne) deberá luchar, además, por salvar la vida de su hijito, asistida por el oficial de policía Barry Clive (Ricardo Cortez). 

 
Eso sí, como la susodicha Ursula no se dedica a realizar exhibiciones públicas de su poder en ferias ni en saraos, si hemos proyectado la película en la carpa ha sido porque su primera víctima es June Raskob (Mary Duncan). June forma junto a su hermana May (Harriet Hagman) una célebre pareja en el trapecio volante.


Cuando June recibe la nota letal las hermanas Raskob se encuentran de gira con el circo de Joe E. Marvel, donde comparten pista con las actuaciones anónimas de las écuyères interpretadas por Aloha Porter —Miss California en 1926— y Audrey Scott —una veterana especialista que figuró en innumerables películas a lo largo de treinta años de carrera y que en 1969 publicó sus memorias con el título de “I Was a Hollywood Stunt Girl”—. Los trapecistas que concibieron y ejecutaron los saltos en la película fueron Clayton Behee, Eddie DeComa, Buster Bartell y Eddie Viera. Entre otras audacias asistimos a un doble mortal en el que la impresionable June debe ejercer de portor. No es necesario subrayar que esa función supondrá el final de la carrera de las “maravillas de Joe E. Marvel”. 


Como decíamos al principio, no hay resquicios para el humor en la cinta del destajista parisino afincado en Hollywood George Archainbaud. Estos temas, que Hollywood solía tratar con cierta sorna, son en Thirteen Women motivos para crear situaciones mórbidas en las que priman los primeros planos de las mujeres que protagonizan la práctica totalidad de la trama, mientras que los hombres son apenas peones en la trama. Además, estamos en 1932, antes de que la industria del cine acepte finalmente imponer el “código Hays” en su producción, por lo que los suicidios, accidentes mortales y crímenes se suceden a velocidad vertiginosa. 


No obstante, la celebridad de Thirteen Women se debe casi exclusivamente a la presencia en su reparto de Peg Entwistle, la chica que se arrojó al vacío desde lo alto de la H del letrero que domina Hollywood. Tomó la decisión, dos después del estreno, sin que mediara el poder hipnótico de excompañera alguna, acaso consciente de que iba a convertirse en metáfora del fracaso en la ciudad de los sueños.


Thirteen Women (1932) 
Producción: RKO Radio Pictures (EEUU) 
Director: George Archainbaud. 
Guión: Bartlett Cormack y Samuel Ornitz, de una novela de Tiffany Thayer. 
Intérpretes: Irene Dunne (Laura Stanhope), Ricardo Cortez (Barry Clive), Jill Esmond (Jo Turner), Myrna Loy (Ursula Georgi), Mary Duncan (June Raskob), Harriet Hagman (May Raskob), Kay Johnson (Helen Dawson Frye), Florence Eldridge (Grace Coombs), C. Henry Gordon (Swami Yogadachi), Peg Entwistle (Hazel Clay Cousins), Edward Pawley, Blanche Friderici, Aloha Porter, Audrey Scott. 
73 min. Blanco y negro.



7 de mayo de 2012

La ordenanza 253



Jeanne Eagels (1957), George Sidney 

La ordenanza 253 castiga los delitos de obscenidad e indecencia en el estado de Kansas. Así que cuando la Princesa Dardanella muestra su “secreto” a la selecta concurrencia la policía irrumpe en la feria de Sal Satori (Jeff Chandler) y se la lleva detenida con su sucinto vestuario.


Para sacarla del trullo el locuaz Sal hace que el juez compare la belleza clásica de la Venus de Milo con la carnal de Jeanne Eagels (Kim Novak), pues este es el verdadero nombre de la odalisca sicalíptica.
 —Olvídese de los brazos, claro— puntualiza al babeante juez.


La ilusión de la Jeanne ficticia —porque existió una Jeanne auténtica, de vida igualmente trágica— es convertirse en una auténtica actriz de Broadway, triunfar en esa calle 42 en la que los hermanos Marx, Fannie Brice y W.C. Fields ocupan las marquesinas. Lo conseguirá a costa de lo que sea.


Aunque tenga que olvidar a Sal, que le ofrece una vida estable, cuyo primer jalón es una montaña rusa en Coney Isalnd.


Aunque tenga que pasar por encima de la estrella malograda Elsie Desmond (Virginia Grey) y robarle “Rain”, una obra de Somerset Maugham que supondrá su consagración.


Pero como en todo biopic hollywoodense la ambición pasa factura, la vida de la señorita Eagels se convierte en un torbellino de orgías, alcohol, drogas y adscripción a la lista negra del sindicato de actores. Sólo la ayudará a salir del pozo el fiel Sal, que tiene grandes proyectos y un teatro de variedades. Allí acaba sus días la Jeanne Eagels ficticia, interpretando escenas de sus obras más conocidas y compartiendo escenario con la foca Sammy y otros ocho números de variedades selectas.


Como las estrellas siguen brillando mucho tiempo después de haberse extinguido Sal entra en el cine con los morbosos espectadores que acuden a ver su última película.


Como película, Jeanne Eagels nos ha resultado bastante insatisfactoria. Pese a la suntuosa reconstrucción de las barracas de feria y los parques de atracciones que tanto nos atraen, George Sidney no es capaz de exprimir un guión más atento al regodeo sádico en la caída de la actriz que a las posibilidades de la historia. Eso sí, aquellos de ustedes dados a la mitomanía cinematográfica pueden disfrutar de una escena en la que Frank Borzage dirige a la estrella en la silente Man, Woman and Sin (1927) que en realidad fue dirigida por Monta Bell.  


Jeanne Eagels (1957) 
Producción: Columbia Pictures EEUU) 
Director: George Sidney. 
Guión: Daniel Fuchs, Sonya Levien, John Fante. 
Intérpretes: Kim Novak (Jeanne Eagels), Jeff Chandler (Sal Satori), Agnes Moorehead (Nellie Neilson), Charles Drake (John Donahue), Larry Gates (Al Brooks), Virginia Grey (Elsie Desmond), Joe De Santis (Frank Satoris), Murray Hamilton (Chick O'Hara), Heinie Conklin (Joe, un empleado de la feria), William 'Tex' Carr (el comefuegos), Gene Lockhart. 
108 min. Blanco y Negro.

5 de mayo de 2012

Clásicos del burlesque



Strip, Strip, Hooray! (1949-1953)

Strip, Strip, Hooray! es el título de una recopilación en DVD recientemente editada en Estados Unidos por la casa Image Entertainment que compila números de variedades y striptease rodados en teatros de Los Ángeles entre 1949 y 1953. ¡La prehistoria del sexploitation, vaya!


Hemos podido leer el comentario sobre la edición en DVDBeaver [http://www.dvdbeaver.com/film3/dvd_reviews56/strip_strip_hooray.htm] y de allí hemos robado un par de capturas para ilustrar esta entrada. 


Se trata de espectáculos más o menos completos con sonido directo. Llevan por título: Midnight Frolics (1949), Everybody’s Girl (1950), French Follies (1951), “B” Girl Rhapsody (1952), The ABC’s of Love (1953) y A Night in Hollywood (1953). En la mayoría de ellos se hacía cargo del trabajo de cámara William C. Thompson. En el apartado de dirección nos encontramos con Lillian Hunt, afamada coreógrafa y gerente del New Follies Theatre de Los Angeles. 


Ha sido una auténtica sorpresa encontrarnos por aquí con el nombre de Shirley Jean Rickert [http://www.measuresup.com], una de las integrantes de “La Pandilla”, de Hal Roach. La rubita Shirley intervino en algunos cortometrajes de la serie durante 1931, con la llegada del sonido. En el circuito del burlesque se presentaba con los nombres de Gilda “The Golden Girl” y Gilda and Her Crowning Glory. 


Prodigio de promoción, entre las artistas de variedades y sus promotores había una rara complicidad para encontrar alias sonoros que hicieran honor a los atributos de la artista o a su temperamento tórrido como la prominente Mary Andes, la pelirroja Tempest Storm o la picantona Chili Pepper. Si la aristocrática Diana se presentaba como “la chica glamourosa del burlesque”, había también apodos de gusto dietrichiano —“Venus rubia”—, sonoros y cacofónicos a más no poder —“La Señorita Maracas from Caracas”— e inequívocos —“la chica del frontal fabuloso”—. 


Frente a la exuberancia onomástica de las señoritas produce profunda impresión el anonimato de los comediantes, relegados a una lista ordinal de “sketchs cómicos”. Un especialista reseña en imdb que el encargado de este apartado en French Follies (1953) es Bob Carney en un clásico titulado “Crazy House”. Walter Owen y Don Mathers protagonizan la otra rutina cómica en la que dan el pie a Jean Carroll. 


Leon DeVoe es un habitual del circuito y participa en varios de los títulos del pack. Sirvan pues estas imágenes de breve tributo a los esforzados practicantes del doble sentido de sentido único, oficiantes del entremés, incógnitos entretenedores de un público que nunca sirvieron como reclamo en las marquesinas del Minsky, el Moulin Rouge —de Oakland, no de París— o del Belasco que regía Arthur Grossman. 



Strip, Strip, Hooray! 
 2 DVDs con 6 películas: Midnight Frolics (1949), Everybody’s Girl (1950), French Follies (1951), “B” Girl Rhapsody (1952), The ABC’s of Love (1953) y A Night in Hollywood (1953). 
Edición: Image Entertainment. 
432 min. Blanco y negro y coloreado. 


2 de mayo de 2012

El doctor Becker y Sabrina Fratellini



Le Havre (El Havre, 2011), Aki Kaurismäki 

Nunca proyectamos en la carpa películas de estreno, pero a veces nos damos el capricho de ir al cine para interesarnos por lo que hacen nuestros viejos conocidos. Éste ha sido el motivo de que hayamos ido a ver Le Havre, última película del finés Aki Kaurismaki, que cuenta con la participación de Pierre Etaix en un pequeño papel.


Etaix encarna al doctor Becker, un hombre sabio y pragmático que atiende a Arletty (Kati Outinen), la mujer de Marcel (André Wilms), de una enfermedad terminal. En un final, tan sobrio como elocuente sobre las intenciones de Kaurismaki, el doctor menciona cierta curación milagrosa que una vez le contó un colega de Shanghái. Pero en Francia…


No es, seguro, ajeno a esta presencia el que en la estación de tren de la ciudad portuaria donde Marcel ejerce de limpiabotas nos hayamos encontrado con los carteles del circo de Sabrina Fratellini, de la saga de payasos con más pedigrí en la historia del cine [http://www.circomelies.com/2009/08/annie-fratellini-madame-etaix.html]. Curioseando por la Red nos hemos encontrado con este magnífico reportaje gráfico del montaje de la carpa. [http://www.aucirque.com/reportages.php?page=affiche&num=1638]


No terciaremos en la polémica sobre la posible rendición de Kaurismaki a los cantos de sirena del cine social, aunque sí les advertimos que los homenajes a Jacques Becker —no ha tomado su nombre en vano— y a Jean-Pierre Melville, los más estilizados cultivadores del policiaco a la francesa, están a la orden del día. Siempre con un deje de ironía, claro. Como la presencia del viejo rockero portuario Roberto Piazza, alias “Little Bob”, con cuya intervención en la película les dejamos:


Le Havre (El Havre, 2011) 
Producción: Aki Kaurismäki, Fabienne Vonier y Reinhard Brunding. 
Guión y Dirección: Aki Kaurismäki. 
Intérpretes: André Wilms (Marcel Marx), Kati Outinen (Arletty), Jean-Pierre Darrousin (el comisario Monet), Blondin Miguel (Idrissa), Elina Salo (Claire), Evelyne Didi (Yvette), Pierre Etaix (doctor Becquer), Little Bob (él mismo).
93 min. Color.