26 de marzo de 2015

Keaton vs. Chaplin: Candilejas



Limelight (Candilejas, 1952), Charles Chaplin 


Volver a ver Candilejas siempre es una delicia, y de la mano de Buster Keaton, el disfrute se duplica. La agridulce historia de Calvero (Charles Chaplin) y Thereza (Claire Bloom), su amor imposible, es uno de nuestros leitmotif favoritos y cuando vemos a Calvero recostado entre bambalinas, viviendo sus últimos minutos, viendo la actuación de su joven amada, sabemos que estamos en casa.  





Calvero es Charlot

La historia la conoce todo el mundo —las nuevas generaciones que no la hayan visto ya saben lo que tienen que hacer—  y es por eso  que hemos tardado en traer esta joya cinematográfica a nuestra carpa. De hecho si no llega a ser por Buster Keaton hubieramos tardado un par de años más. 


La acción transcurre en 1914. Calvero, un cómico de éxito olvidado por su público que se refugia en el alcohol, salva a Thereza, una joven bailarina, de un intento de suicidio y encarrila su carrera artística hacia el éxito. Mientras, la cuesta abajo del viejo Calvero sigue aumentando su pendiente. Al final los papeles  se intercambian y es Theresa la que ayuda a Calvero organizando una función a su beneficio en la cual consigue el reconocimiento y los aplausos de antaño. Justo a tiempo porque Calvero sufre un ataque de corazón y muere tras su exitosa actuación.



Candilejas (Limelight) es la última película de Chaplin en los Estados Unidos después del rechazo provocado por su anterior película, Monsieur Verdoux (1947), y la maniática persecución por actividades antiamericanas de la que era objeto. Chaplin, según nos cuenta en su autobiografía, tuvo que esperar a su estreno en Europa para disfrutar de su éxito ya que en Estados Unidos había sido boicoteada.. Con el tiempo, Candilejas se convirtió en su película más rentable y en 1972 recibe un Oscar por la música compuesta por él mismo.

 


Candilejas es una película autobiográfica en la que Chaplin expresa su miedo a perder el aprecio del público, un miedo acentuado por su edad —tiene sesenta y tres años durante el rodaje— y por el fracaso de Monsieur Verdoux. Así que recrea el Londres de principios del siglo XX y busca referencias en su biografía para dar color —más bien brillo— a sus personajes. La manera de vestir de su madre, el alcoholismo de su padre y el auténtico Music-Hall londinense se reflejan inequívocamente en esta obra que el autor creía la última de su extensa carrera, una reflexión sobre la vida y la interpretación que le sirve para filosofar y sentenciar con la dignidad y el aplomo de su edad: “Han sido precisos millones de años para crear la conciencia humana, y usted quiere deshacer el milagro de la vida. No hay nada en el mundo más importante que la vida”, alecciona a una Thereza convaleciente. “Por qué quieres que la vida tenga un sentido? La vida es deseo y no significación”, prosigue para insuflar ánimo a una joven bailarina que cree tener las piernas paralizadas.


Este tono autobiográfico se vislumbra también en la participación de su familia en el film: Sydney Earl Chaplin, tercer hijo de Charles Chaplin y segundo de su segunda esposa, la actriz Lita Grey, interpreta a Neville, el apuesto galán que conquista a Thereza; sus hijos  Geraldine, Josephine y Michael Chaplin son los tres niños de la calle que merodean por la casa de Calvero; su mujer Oona dobla a Claire Bloom en algunas secuencias;  y el hermano de Chaplin, Sydney Chaplin, es el payaso de tres tupes que participa en la escena del ballet.





El profesor Bosco y Chupetegui
El personaje del amaestrador de pulgas, uno de sus números, es una versión del profesor Bosco, un pobre artista protagonista de uno de sus cortos, inacabado, The proffesor (1919), que hemos tenido la oportunidad de ver en los extras de la edición de Candilejas de mk2.




Uno de los tres estrafalarios músicos callejeros, el clarinetista,  es el australiano Harry "Snub" Pollard —de nombre real Harold Frasser y conocido en España como Chupitegui y en Francia como Profesor Beaucitron— que comenzó como policía de la Keystone y colaboró en la serie de cortos de la serie "Lonesome Luke" interpretados por Harold Lloyd, en algunas películas de Charley Chase o Hal Roach, entre las que destaca It’s a Gift (1923). También aparece junto a otros veteranos del cine silente en Hollywood Cavalcade (1939), The Perils of Pauline (1947) y Man of a Thousand Faces (1957). Su peculiar mostacho le valió el apelativo de "la morsa".





Keaton vs Chaplin
Muy a nuestro pesar, Chaplin no comenta nada en sus Memorias sobre la participación de Buster Keaton en Candilejas. Keaton es, de nuevo, el payaso olvidado y según cuentan Chaplin recortó sus escenas con Keaton para evitar comparaciones. 


A dúo recrean un acto al estilo de Karno. Keaton, un pianista miope, no encuentra el piano. Calvero le coge de la mano y le lleva hasta el instrumento. Se saludan mutuamente en vez de hacerlo hacia el público y se disponen a interpretar la pieza pero… Keaton se hace un lío con las partituras y Calvero con su cuello almidonado y una pierna que crece y decrece mágicamente (un clásico de Grock). 


Una vez arreglado el problema —Keaton pone en plano horizontal el soporte de las partituras y Calvero se arranca el cuello de la camisa—, se disponen a afinar. Las notas son tan altas que las cuerdas del violín se disparan, igual que las del piano que acaba escupiendo una maraña de cuerdas. Por el camino Keaton ha pisado el violín y se lo lleva ajustado en el zapato. 


Finalmente interpretan una trepidante czarda que se congela durante unos instantes para reanudar nuevamente con una energía  que lleva a Calvero al foso de los músicos donde se incrusta en el bombo de la orquesta. Es el final  del número y el final de Calvero. Tendrá que salir a recibir los aplausos en brazos de los tramoyistas y artistas. La vida se le escapa entre bambalinas


Limelight (Candilejas, 1952)

Producción: United Artists (USA)
Director: Charles Chaplin
Guión: Charles Chaplin
Música: Charles Chaplin
Intépretes: Charles Chaplin (Calvero), Claire Bloom (Thereza ), Nigel Bruce (Postant), Buster Keaton (partner de Calvero), Sydney Chaplin (Neville), Norman Lloyd (Bodalink), Andre Eglevsky (bailarín), Melissa Hayden (bailarín), Marjorie Bennett (Sra. Alsop), Wheeler Dryden (Doctor), Barry Bernard (John Redfern), Stapleton Kent (Claudius), Mollie Glessing (Maid), Leonard Mudie(Dr. Blake), Loyal Underwood (músico callejero), 'Snub' Pollard (músico callejero), Julian Ludwig (músico callejero), Charles Chaplin Jr (payaso).
Blanco y negro. 134 min.

23 de marzo de 2015

Charlot va al circo



The Circus (El circo, 1928), Charles Chaplin

El vagabundo Charlot se encuentra en los exteriores de un circo cuando es confundido con un carterista y comienza una persecución por parte de la policía que acaba sobre la pista del circo. De este modo la persecución se transforma en un excelente número cómico que el director del circo quiere contratar harto ya de la poca gracia de sus propios payasos. Chaplin acepta el trabajo y se enamora, como no, de la hija del propietario que además es maltratada y explotada sin piedad por su padre. Tras bastantes peripecias Charlot advierte que un rival más apuesto (un funambulista) tiene más oportunidades que él y decide abandonar el circo cuando este emprende su marcha. 



Aunque El Circo (1928) no ha sido de las películas más reconocidas de Chaplin, a pesar de haber ganado un Oscar especial por su trabajo como productor, director, guionista y actor, entre sus escenas podemos reconocer un Charlot muy joven que nos sorprende una y otra vez con finísimos gags que van construyendo una joya del cine mudo que además de hacernos reir nos conmueve por la sutileza con la que sabe arrancar emociones.



El resultado es una película con uno de los finales más memorables del cine de Chaplin, cercano a los finales de Tiempos Modernos (1936) y Luces de Ciudad (1952). Otras escenas remarcables son la escena de funambulismo con la que Charlot pretende hacer olvidar a Merna Kennedy su interés por el artista amado (y para lo cual aprendió a caminar sobre el alambre en una semana), la escena del laberinto de espejos o la de la jaula de los leones.



La película tiene una puesta en escena impecable y con escasos elementos consigue atrapar la atención y la emoción del público. La manera de trabajar de Chaplin era muy meticulosa, con una planificación detallada de cada plano, lo que a veces producía que se realizaran más de doscientas tomas hasta satisfacer al exigente director. Insertamos un documental sobre la realización y estreno de la película, dirigido por François Ede, que nos cuenta algunos detalles de la película.




Veamos lo que nos cuenta el propio Chaplin en Mi Autobiografía (Ed. Debate) sobre su manera de hacer cine:

“La sencillez es siempre lo mejor. (…)Mi puesta de cámara se basa en la idea de facilitar la coreografía para los movimienos del actor. Cuando una cámara está colocada sobre el suelo o se mueve por encima de las ventanas de la nariz del actor, es la cámara la que está representando, y no el actor. La cámara no debe entrometerse.(…) Para mi lo teatral significa el embellecimiento dramático: el arte de la reticencia, el cerrar bruscamente un libro, el encender un cigarrillo; los efectos desde fuera del escenario: un disparo, un grito, una caída, un estrépito; una entrada y una caída efectista, todos estos detalles pueden parecer poco importantes y obvios, pero si se uilizan con sensibilidad y discreción, son la poesía del teatro. Una idea sin sentido teatral tiene escaso valor. Es mas importante ser efectista. Con un sentido teatral se puede ser efectista con nada. (…) El oficio de actor exige esencialmente sensibilidad. (…) Aborrezco las escuelas y cursos de arte dramático que alientan la reflexión y la introspección para producir la emoción adecuada. El simple hecho de que un alumno tenga que pasar por una operación mental para conseguirla (la emoción) es una prueba suficiente de que debe desistir de ser actor.”

The Circus (El circo, 1928)
Productora: Charles Chaplin Productions
Director: Charles Chaplin
Al Ernest Garcia (propietario del circo y Maestro de Ceremonias, Merna Kennedy (su hija, la ecuyere), Harry Crocker (Rex, funambulista, payaso), George Davis(mago), Henry Bergman (viejo payaso), Tiny Sandford, John Rand, Steve Murphy (carterista), Charles Chaplin (vagabundo)
71 min. Blanco y negro

20 de marzo de 2015

Chaplin en imágenes y más


Son numerosos los libros dedicados al genial actor, director, compositor…, al gran maestro que fue Charles Chaplin. También las exposiciones dedicadas a su arte, las antologías y programas especiales dedicados a sus maravillosas películas. Nosotros, aunque coleccionistas, no nos hemos especializado en este genio precisamente por la ingente bibliografía que ha generado. Necesitábamos ahorrar para otros menesteres menos conocidos. A pesar de todo, ademas de su autobiografía y de otros estudios de los que hemos hablado anteriormente, en nuestra biblioteca se encuentran algunos ejemplares que sirven de ejemplo de la variedad de las publicaciones dedicadas a Charlot.



FRIEDEMANN BEYER
Chaplin Complete im Babylon
(Programa del cine Babylon)
Berlin, Babylon, 2011
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PAUL DUNCAN, como editor
Chaplin
Köln, Taschen, 2007
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SAM STOURZDÉ como comisario de la exposición
Chaplin en imágenes
(Catálogo de la Exposición de La Caixa)
Barcelona, Fundación La Caixa,2007
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VILLEGAS LÓPEZ, MANUEL
Charles Chaplin, el genio del cine
Madrid, ABC, 2003



18 de marzo de 2015

Analizando a Chaplin





En 1970, Chaplin decide poner en circulación de nuevo sus películas más importantes después de una larga  temporada a salvo de los piratas de la época. Muchos de sus largometrajes se conocían de oídas, como cuenta François Truffaut en el prólogo, y a punto estuvieron de convertirse en misterios cinematográficos. Afortunadamente para todos, Chaplin reconsideró su postura y hoy en día podemos apreciar en todo su esplendor Tiempos Modernos, El chico, El circo, Luces de la ciudad, El Gran Dictador, Monsiur Verdoux o Candilejas

Este pequeño libro recoge varios artículos publicados por André Bazin en los años 40 y 50 en diferentes revistas de cine, completadas con una reseña sobre La condesa de Hong Kong escrita por Eric Rohmer. Tres hombres de cine —pero sobre todo, uno de ellos, el prestigioso teórico André Bazin—hablando sobre el mito cinematográfico por excelencia. 

ANDRÉ BAZIN y ERIC ROHMER:
Charlie Chaplin
Valencia, Fernando Torres Editor, 1974

15 de marzo de 2015

El truco de la dama desaparecida




La mentira tiene cabellos rojos (1960), Antonio Isasi-Isasmendi

La mentira tiene cabellos rojos se presenta en el Festival de Cine de San Sebastián y, sin embargo, no llega a los cines hasta septiembre de 1962. Aunque Isasi siente un gran cariño por ella, lo cierto es que desagradó por igual a la crítica y al público. ¿Tendría algo que ver el modelo en que se basaba? Es más que probable.


La cinta arranca con un mago que no se presenta al Concurso Nacional de Ilusionismo. Mientras todo el mundo espera la aparición del conocido financiero y mago aficionado Enrique Solano, un hombre (Arturo Fernández) descarga su revólver contra una espectadora pelirroja con gafas de pasta (Analía Gadé). Suena una sirena de policía. Ante la estupefacción de los asistentes, el hombre localiza una funda de contrabajo con un gran signo de interrogación y mete en su interior a la mujer. Al instante, vuelve a abrir y aparece el instrumento. Una serie de notas musicales pautan la aparición de las gafas y los guantes de la mujer que, finalmente, reaparece en el escenario para saludar junto a su partenaire.


Enrique Solano y su futura esposa acaban de ganar el premio nacional de ilusionismo y en ellos están las esperanzas de los aficionados a la magia en España para alzarse también en el primer puesto en el inminente Congreso Internacional de Ilusionistas que se va a celebrar en Madrid.


Pero las cosas se tuercen desde el mismo momento en que la pareja contrae matrimonio. La dama desaparece ahora de verdad durante un viaje de novios que les conduce a El Escorial, Segovia y otros lugares de indudable atractivo turístico. Juan (Carlos Lloret), un amigo de la pareja, echa una mano al atribulado Enrique para intentar deshacer el entuerto. Ambos siguen incesantemente a Isabel, pero ella se esfuma cada vez que están a punto de alcanzarla. Para colmo, las gracias y cuchufletas de los ilusionistas de todo el mundo que se dan cita en el hotel de la Gran Vía madrileña donde debía hospedarse la pareja de recién casados, provoca un estado de insoportable irritación en el marido burlado.


Hablábamos al principio del modelo… La mentira tiene cabellos rojos es un thriller ligero al modo de Hitchcock, una comedia de suspense en la que hay una mujer a la que seguir, como en Vertigo (De entre los muertos, 1958); y un personaje inexistente, como en North by Northwest (Con la muerte en los talones, 1959); la utilización de un teleobjetivo para seguir a Isabel está calcada de Rear Window (La ventana indiscreta, 1954); el flamenco disecado de una de las escenas finales nos remite al taxidermista de la segunda versión de The Man Who Knew Too Much (El hombre que sabía demasiado, 1956); e, incluso,  el motivo del contrabajo nos invita a pensar en el cameo del tío Alfred en Strangers on a Train (Extraños en un tren, 1951).


Argumenta Isasi que cuando la concibió aún no se había estrenado en España Vertigo. Pero, cuando su cinta llegó por fin a las salas, sí.


Dicho esto, la escena que mejor funciona en toda la película, a pesar de algunos apuntes cómicos poco afortunados, es aquélla en la que Enrique y sus acompañantes siguen a Isabel desde un coche por la Gran Vía, igualito que Cary Grant siguiendo a Kim Novak por las calles de San Francisco. Y es que Analía Gadé es una rubia hitchcockiana de tomo y lomo… aunque para la ocasión sea pelirroja.


La mentira tiene cabellos rojos (1960)
Producción: Isasi P.C. (ES)
Director: Antonio Isasi-Isasmendi.
Guión: Luis José Comerón, Jorge Illa, Antonio Isasi-Isasmendi.
Intérpretes: Analía Gadé  (Isabel), Arturo Fernández (Enrique Solano), Eulalia del Pino (Olga), Carlos Lloret (Juan), Milo Quesada (Carlos), Laura Granados (Carmen), Diana Lorys (la vecina), Rafael Hernández, Antonio Molino Rojo (un mago), José María Caffarel, Rafael Bardem, Luis Sánchez Polack “Tip”, Marta Flores, José María Labernié, Paula Martel, Rufino Inglés, Manuel Bronchud y la colaboración de la Sociedad Española de Ilusionismo.
95 min. Color.