30 de noviembre de 2015

El vestuario maldito



Clown (2014), Jon Watts

Kent McCoy (Andy Powers), un agente de ventas de casas está revisando una de sus nuevas casas cuando recibe la llamada de su mujer Meg (Laura Allen), que está desesperada porque el payaso de la fiesta de cumpleaños de su hijo le acaba de comunicar que no puede acudir al evento. Casualmente en la casa, que está llena de polvo y necesita un buen remodelado, hay un viejo baúl que contiene un disfraz y una nariz de payaso, por lo que la fiesta se salva. Kent se entrega en alma y cuerpo en la fiesta de su hijo y acaba agotado, durmiéndose en el sofá con el vestuario y el maquillaje de payaso  puestos.


Por la mañana, sin tiempo para cambiarse y sin poder quitarse el maquillaje, Kent leva a su hijo al colegio y se va al trabajo. En el trabajo intenta quitarse la nariz, el maquillaje y el vestuario, pero no lo consigue.  En casa, su mujer extrañada le arranca la nariz de payaso arrancándole un buen trozo de nariz. Después de ir al hospital, comienza a pensar que está loco y vuelve a la casa donde encontró el baúl. Rebuscando descubre el nombre del antiguo dueño del vestido. Durante la visita descubrirá que el traje está endemoniado, que en realidad es la piel y el pelo de un antiguo demonio del norte de Europa llamado Cloyne, que devoró a cinco niños (uno por cada mes del frío invierno norteño) y que la condena para quien lo lleve es la decapitación o el canibalismo. 


Herbert Karlsson (Peter Stormare), que regenta un almacén de vestuario teatral, el antiguo propietario del vestido de payaso, conoce muy bien la maldición e intenta matarlo. Kent logra evitarlo y huye de de Herbert y de su su familia e intenta suicidarse pegándose un tiro en la boca, pero no le mata. El demonio es inmortal a no ser que se le corte la cabeza. En el segundo intento de suicidio, casualmente mata a un niño y comienza a experimentar en profundidad la dimensión de su problema de vestuario: le gusta devorar niños. La única manera de librarse del demonio es dándole lo que quiere. Así lo consiguió Herbert, ayudando a su hermano, también poseído, con niños terminales de un hospital de cáncer. Meg, después de descubrirlo, piensa que puede hacer lo mismo y ayudar a su marido.


Y comienza el terror, señores. ¿Se comerá Kent/Cloyne a los cuatro niños restantes? ¿Será su propio hijo uno de ellos? ¿Y el perro, que se ha comido parte de la nariz de Kent, estará también poseído? ¿Son estas preguntas spoiler o es el género en sí mismo un inmenso spoiler? Preguntas que el director no tuvo que responder con precisión cuando en 2010 realizó el fake trailer Clown, junto con Christopher D. Ford. En este falso trailer que subieron a youtube atribuían la dirección al "Master of Horror" Eli Roth, director de Hostel (2005) y su secuela. A éste le hizo gracia el atrevimiento de estos jóvenes y aceptó el reto de producirla e incluso de interpretar un papel. Cuatro años más tarde se estrenaba Clown.


Jon Watts y Christopher D. Ford consiguieron escribir un guión completo que reúne todas las características del género. La película cuenta además con el sello de Eli Roth y una buena interpretación de los principales roles, pero aún así no logra convencer del todo. No estoy del todo seguro de que aunque el último plano es el primero de una posible secuela, los productores se animen a financiarla. O a lo mejor sí. Después de todo hay que mantener bien alimentado el terror que los payasos producen en los niños.


Puedes verla aquí.

Clown (2014)
Producción: CAN/USA
Director: Jon Watts
Guión: Jon Watts y Christopher D. Ford
Productor: Eli Roth y Mac Cappuccino
Música: Matt Veligdan
Intérpretes: Laura Allen (Meg McCoy), Andy Powers (Kent McCoy), Peter Stormare (Herbert Karlsson), Eli Roth (Frowny the Clown), Elizabeth Whitmere (Denise), Christian Distefano (Jack McCoy), Chuck Shamata (Walt), Robert Reynolds (Dr. Martin Karlsson), Lucas Kelly (Colton), Michael Riendeau (Robbie), Matthew Stefiuk (el detective)
Color, 100 min.




27 de noviembre de 2015

Etaix, Tati, Lewis, Fellini


Aún no tenemos este libro en nuestra biblioteca de temas circenses pero esperamos tenerlo pronto. C'est ça Pierre Etaix es un catálogo, a modo de abecedario, del universo etaixiano en el que conviven dibujos, poemas, carteles, epigramas…


Aprovechando el lanzamiento editorial, los muchachos de DCVclassik entrevistan al maestro [http://www.dvdclassik.com/article/entretien-avec-pierre-etaix]. Aquellos que tengan unos mínimos conocimientos de francés hará bien en pasarse por el portal y conocer de primera mano las opiniones de Pierre Etaix sobre su propia obra, pero también de su relación con Jacques Tati [http://www.circomelies.com/2009/03/pierre-etaix-gagman-y-dibujante.html]

… el anuncio de que en 2025 quedará por fin liberado el negativo de The Day the Clown Cried, depositado por Jerry Lewis en la Biblioteca del Congreso estadounidense…


… o esta polémica declaración sobre Fellini, en el repaso de cuya obra nos hayamos inmersos –sin grandes prisas, todo hay que decirlo- estos días:
Quedé completamente decepcionado. No esperaba eso de Fellini. No sabía qué hacer con este proyecto [I Clowns]. Acababa de rodar Satyricon. Le pregunté: “¿Qué puedes hacer después de una película como ésta?” Y él me contestó: “Otra película”. Bueno.... Era más listo que un simio. En vez de hacer una película para el cine, la hizo para televisión. Pero los medios eran considerables. Sus ayudantes estaban consternados: “¡Qué pena que no se proyecte en pantalla grande!” (...) Listo como él solo, Fellini terminó arreglándoselas para estrenar la película en el cine, pero dejando bien claro que estaba rodada para televisión. Y de repente, todo el mundo empezó a decir: “¡Ah, sí, la televisión nos podría ofrecer cosas interesantes más a menudo!” Así fue. Me gustan mucho algunas de sus películas. Amarcord es una obra maestra absoluta. Pero él es un farsante. Demasiado listo para mí.

Odile Etaix y Marc Etaix (eds.):
C'est ça Pierre Etaix
París, Seguler / Arte Editionss, 2015
408 páginas.
ISBN: 9782840496977

23 de noviembre de 2015

El lenguaje del gesto



Le geste ce langage (1962), Paul Bordry

Mimes d'Orient et d'Occident
Le geste, ce langage, es un documental que traza un panorama de la tradición de los mimos en Oriente y Occidente. El film presenta seis números sin palabras que muestran la diversidad de formas de expresión del arte universal del gesto. Financiado por la Unesco tenía como objetivo dar valor a las diferentes manifestaciones culturales y mostrar al mismo tiempo su cercanía. 



La película fue presentada, fuera de competición, en el XV Festival Internacional de cine de Cannes, en 1962 y en el XX Festival Internacional de cine de Berlín, en el mismo año.





El francés Jacques Gaffuri y la italiana Fiamma Walter realizan una pantomima de la Comedia del Arte; de Turquía nos muestra su original pantomima, Erdinc Dincer; desde la India nos hipnotiza con la sutileza de los movimientos orientales, Anjali Davi; el preciso y expresivo trabajo japonés está a cargo de Takashi Tsukahara; la nota excéntrica la pone el mimo polaco Henry Tomaszewski; y el tono musical y rítmico lo dan la norteamericana Laura Steele y el holandés Dirk Danders. 





Le geste ce langage (1962)
Producción: UNESCO
Música: George Van Parys
Dirección artística: Jan Doat
Realización: Paul Bordry
Intérpretes: Jacques Gaffuri, Fiamma Walter, Erdinc Dincer,  Anjali Davi, Takashi Tsukahara, Henry Tomaszewski, Laura Steele y Dirk Danders
Blanco y negro. 26 min.


19 de noviembre de 2015

En la cuerda floja




On a Tightrope (2007), Petr Lom

Nos hemos topado con este documental del checo Petr Lom y nos ha sorprendido los valores que encierra tanto el documental como el circo en si mismo, y más concretamente los valores del Dawaz, el equilibrio sobre una cuerda a gran altura. en la región de los Uighurs, en la provincia de Xinjiang, en el noroeste de China, el Turkistán Este por si nos aclaramos un poco más. La zona está rodeada por Mongolia, Kazakstan, Kyrgyzstan, Pakistan, India y Tibet. ¿Nos hemos situado? 



Pues allí transcurre la acción de este comprometido documental. Dentro de un colegio para niños y niñas huérfanas. Los chavales son Uighurs, musulmanes en China, nacionalistas y religiosos, dos tabús para las autoridades políticas chinas y para los profesores de la escuela. Los estudiantes tienen prohibido profesar su religión y son obligados, a la menor oportunidad, a cantar a la gloriosa unidad de China. El equipo de grabación estuvo en todo momento muy vigilado e incluso podemos ver cómo les prohíben traducir sus órdenes y recomendaciones –amenazas. La zona se siente tan nacionalista como el Tibet, pero nunca ha recibido la atención internacional.



Petr Lom sigue a cuatro de los estudiantes huérfanos en su lucha para conseguir un futuro mejor. Una manera de hacerlo es siendo una estrella del Dawaz. Como Adhili Hoshur, un acróbata sobre la cuerda que es una auténtica estrella y un ídolo popular en esta zona. El Dawaz, una tradición más que milenaria en esta región, está considerada por muchos Uighurs como una de las más nobles entre sus tradiciones y se muestran orgullosos de sus grandes artistas, de sus habilidades sobre la cuerda sin red de seguridad y de los récords que consiguen batir cada año. En 2010, Adhili estuvo 60 días sobre la cuerda en el Bird's Net Stadium. Es Uighur, un orgullo para toda su gente, en especial los más pequeños y desamparados



Los niños practican en el destartalado y medio abandonado patio del colegio y se libran de algunas de las clases y actividades del resto de sus compañeros. Entrenan bajo la atenta mirada de un entrenador que parece más ocupado en buscar un pequeño beneficio por su acción solidaria que en ofrecer una alternativa a los niños. 



Algunos de estos huérfanos sueñan con ser grandes estrellas del Dawaz y después de nueve meses de entrenamiento intenso son rechazados por el profesor que explica que todo lo hace por amor al arte. Él no es tan conocido como Adhiki pero es un experto en la materia y ayuda en lo que puede. Los chavales hablan de su frustración, de haber dejado los estudios para nada. Hablan de sus familias, de su propia lengua y de la china. De su religión no pueden hablar, tienen prohibido tenerla. Hablan de su debida lealtad al comunismo. Hablan de su futuro, de sus sueños de futuro. 



Cuando el primer profesor los abandona para atender sus propios negocios, los chavales encuentran a un viejo maestro que se empeña en sacar a la pequeña troupe adelante. Amablemente, con el amor de un padre, paciente y sabiamente, consigue su objetivo con éxito con el visto bueno de la autoridad. 



Hemos visto con anterioridad esta tradición Uighur en el fantástico documental Au Fil de l´Acrobatie (1993), de Laurent Chevallier y Dominique Mauclair. En esta película viajamos con una experta troupe tradicional de Dawaz en un viejo camión, montamos los mástiles de madera y la cuerda a 20 metros de altura, comprobando su frágil seguridad, y asistimos al aire libre, en un paraje excepcional, a un espectáculo maravilloso que combina humor y riesgo de una manera deliciosamente inocente.

El documental On a Tightrope, sin esa intención tan claramente circense de la cinta de Mauclair, mantiene el equilibrio, como esa cuerda tensa a 20 metros de altura, entre la cultura Uighur y la cultura China, entre musulmanes y comunistas, entre el paternalismo y la liberación educativa, entre fantasía y realidad, entre la ambición y la resiliencia. Es un documental de denuncia, con toques de neorrealismo italiano que dan al trasfondo social una dimensión bella y profunda. Lo podéis ver online aquí: [http://www.snagfilms.com/films/title/on_a_tightrope]


On a Tightrope (2007)
Producción: Lom Films / Piraya Film A/S (CAN)
Director:  Petr Lom
Productor: Torstein Grude
Color, 74 min.


16 de noviembre de 2015

Huesos divertidos




Funny Bones
(1995), Peter Chelsom
Los huesos divertidos se tienen o no se tienen. Los hombres y mujeres de circo suelen tenerlos fuertes, elásticos, resistentes, adiestrados para la contorsión más enrevesada o la dislocación más grimosa. Muchas veces, más de lo que nos gustaría, acaban rotos, desgastados de tanto esfuerzo y repetición. Desgraciadamente, tenerlos divertidos es algo más difícil de entrenar aunque haya algunas técnicas que puedan ayudar un poco. En el fondo, se tienen o no se tienen, como el talento. Y si no los tienes pero te crees gracioso, pues puedes ser un exitoso monologuista o un cómico de chistes original o un artista de calle con la gorra rebosante de dinero.


Hace tiempo bastaba con tener huesos cortos o deformes para obtener un desahogado lugar entre los bufones de la corte, pero hoy en día eso no es suficiente ni políticamente correcto. Tampoco es para tirar cohetes la colección de videos recopilatorios de caídas, golpetazos, resbalones, acrobacias fallidas y demás accidentes del tipo piel de plátano. Nos hace gracia porque somos bastante cabrones y nos gusta ver a los demás por el suelo. Entonces, ¿qué hace falta para tener los huesos divertidos? ¿Se heredan? ¿Es una reacción química que se produce en la materia ósea por alguna circunstancia que los estudiosos no han sabido interpretar? ¿Se pueden tener los huesos divertidos y ser un soso?


Hace diez años —ya sabéis que esta sección no se destaca precisamente por su rabiosa actualidad—, se estrenó Funny Bones, Los Comediantes fue su título en España, un film dirigido por Peter Chelsom que trata de todo esto, es decir, de la naturaleza de la comedia. La película pasó un poco desapercibida por el trasfondo trágico de la historia, una mezcla arriesgada de comedia y tragedia que puede resultar indigesta para algunas personas pero que en mi caso se convierte en una delicia. Cuestión de paladares, de gustos.


Tommy Fawkes (Oliver Platt) es un atormentado cómico que acaba de vivir una noche desastrosa en un hotel de Las Vegas en presencia de su padre George (Jerry Lewis), un famoso y popular comediante que eclipsa a su joven hijo subiéndose al escenario antes que él y robándole su chiste estrella. Tommy huye del escenario tras el fracaso y emprende un viaje iniciático para encontrar sus raíces y, de paso, encontrar material cómico para un nuevo espectáculo.


Para eso, se traslada, de incógnito, a su ciudad natal, Blackpool, localidad costera del noroeste de Inglaterra, donde se encuentra el Pleasure Beach, un parque de atracciones situado junto al paseo de la playa, con la segunda montaña rusa más alta de Europa, y el Blackpool Tower Circus, un circo estable ubicado entre las cuatro patas de la emblemática torre de la ciudad que lleva abierto ininterrumpidamente desde 1894.


En Blackpool parece que se ha detenido el tiempo. Sus habitantes conforman una colorida y bizarra colección de postales de otro tiempo. Entre todos ellos, Tommy está absolutamente convencido de que va a encontrar lo que busca. Para ello organiza un casting de pago —¿pero eso existe?—, “50 libras por mirar”. “Pero nada de chistes”, insiste Tommy, “gente cómica, comedia física, ideas que sean originales…, los chistes se los dejo a Georges Fawkes.”



El casting es un estrafalario desfile de artistas de toda índole y condición: la sombra, un lazador de cuchillos que falla hiriendo a su partenaire, una abuelita con su sierra-violín, un hombre que habla al revés, un mago mimo que se autodecapita, una amaestradora de perros que no consigue el ladrido en el tempo justo, un viejo bailarín de claqué con cajas de galletas por zapatos, un trío de monociclistas vestidos con un tutú, un enano gaitero, un falso enano policía, un cura que infla un guante de plástico embutido en su cabeza, un militar haciendo un desfile beatbox…



Pero eso no es todo, lo mejor está por llegar. En Blackpool viven los Parker, una extraña familia de artistas que viven debajo de la montaña rusa. Thomas Parker, el más viejo, es el genial malabarista excéntrico y hombre de goma, George Carl. Si no lo conoces deberías ir rápidamente a youtube y hacer una búsqueda. Freddie “Parrot Face” Davies, un conocido comediante inglés con más de cincuenta años de profesión, y autor del éxito musical “So Lucky”, es Bruno Parker. Los dos hermanos, después de una brillante carrera como payasos, trabajan ahora como fantasmas en el túnel del terror del parque de atracciones. Los dos tienen huesos divertidos, de eso no cabe duda. Y por otro lado son los únicos que asustan en el temido túnel.


Junto a ellos está el joven Jack Parker (Lee Evans) y su madre Katie (Leslie Caron), la ex de Thomas. Lee Evans es un reputado actor inglés de Stand Up Comedy. Su peculiar manera de utilizar su cuerpo nos recuerda a otro gran actor cómico inglés, Norman Wisdom. En Funny Bones, Lee Evans interpreta a un talentoso artista, algo trastornado y con un pasado oscuro y tortuoso por lo que tiene prohibido actuar ante el público. Su madre es una encantadora cantante francesa que cuida de su pequeño con gran celo. Los Parker guardan un secreto. Thomas lleva 12 años con depresión y no habla ni una palabra.


El encuentro con los Parker, revuelve la memoria de Tommy Fawkes y la de Kattie. Ambos se conocen aunque todavía no se ha desenmascarado del todo la relación que los une. Pero a la hora de de firmar el contrato de cesión de los derechos de autor, Tommy se reencuentra con su pasado: su padre tuvo una aventura con Kattie de la cual nació Jack. Y lo que es peor, su padre robó todo el material cómico a los Parker antes de huir de Blackpool para esconder su desliz y salvar su reciente matrimonio.


Tras este reencuentro, Georges Fawkes viaja a Blackpool para encontrarse con su hijo y  congraciarse con los Parker y les consigue un contrato como número principal en el circo. Después de doce años vuelven a la pista animados por un extraño polvo que Jack ha escondido en la caja de maquillaje. El polvo es un producto regenerativo que rejuvenece y forma parte de la trama policiaca de la película que hemos obviado. Excitados por el misterioso producto, los hermanos Parker realizan un acto excepcional, el número del restaurante. Pero los Parker se tienen reservada otra sorpresa, la actuación prohibida del joven Parker.


Maquillado como para dar miedo, ojeras y dientes rotos, el joven cómico salta a la pista —literalmente, huyendo de la policía— y realiza el acto que popularizó Fattini inspirado en el número acrobático de Ben Dova (el francés Joseph Späh), el acto del borracho y la farola cimbreante. Jack recibe una estruendosa ovación al mismo tiempo que aumenta el número de policías que le persiguen.


Un policía sube a la farola con la intención de apresar al artista. Ahí está a punto de suceder de una desgracia, mientras Tommy descubre que está empezando a gustar al público…, siente que sus huesos empiezan a ser divertidos.  


Funny Bones (1995)
Producción: Hollywood Pictures (USA/UK)
Director: Peter Chelsom
Guionistas: Peter Chelsom, Peter Flannery
Música: John Altman
Intérpretes: Jerry Lewis (George Fawkes), George Carl (Thomas Parker),  Freddie Davies (Bruno Parker), Lee Evans (Bruno Parker), Leslie Caron (Katie Parker), Ian McNeice  ( el comisario Stanley Sharkey), Olliver Reed (Dolly Hopkins) y Richard Griffiths (Jim Minty).
Color. 128 min.


13 de noviembre de 2015

Crimen sobre hielo



Suspense (1946), Frank Tuttle

Hubo en el musical estadounidense una estrella bastante improbable: la patinadora noruega Sonja Henie. Durante la segunda mitad de la década de los treinta, a pesar de su marcado acento y su escasa habilidad interpretativa, sus suntuosos musicales para 20th Century Fox se contaban por taquillazos. Los responsables de Monogram, un modestísimo estudio que llevaba facturando westerns y seriales desde principios de los años treinta, decidieron que no querían quedarse atrás y contrataron a la patinadora británica Belita Jepson-Turner. Su talento para la danza y el patinaje pudieron ser disfrutados por el público americano de los circuitos menos refinados en Silver Skates (1943), en Lady, Let's Dance! (1944) y en la película que ayer pudimos ver en la carpa: Suspense (1946). Mientras las dos primeras son musicales estrictos -con las convenientes dosis de propaganda bélica, dado el momento de su producción-, la última figura en todas las antologías del noir por ser el primer intento de Monogram de salir del circuito del Callejón de la Pobreza.

Joe Morgan (Barry Sullivan) llega al puesto de tiro al blanco de Max (George E. Stone) en busca de trabajo, pero éste le recomienda que hable con Frank Leonard (Albert Dekker), el empresario del palacio de hielo de la feria de Los Ángeles.


Joe hace amistad con Harry (Eugene Pallette), el segundo de Harry, y no deja de tirarle los tejos a la estrella del espectáculo, Roberta Elva (Belita). Claro que ella, aparte de la principal atracción, es la mujer de Frank. Sin embargo, éste tiene que viajar cuando le ofrecen el palacio de hielo de Chicago y Joe se queda a cargo de todo, incluido un número estrella que se le ha ocurrido a él. Roberta saltará por un aro hecho de sables puntiagudos en el que apenas queda sitio para que pase su cuerpo.


El decorado daliniano en el que se desarrolla el número habla bien a las claras de esa facilidad para la coctelería de alta y baja cultura con la que se concebían estos brebajes en Hollywood. Por no hablar de la artificiosidad del decorado de alta montaña: una lagunita helada en la que Joe contempla a Roberta ejercitarse mientras Frank, que sospecha que le están poniendo los cuernos, busca un risco para disparar contra él con un rifle de caza. Es a partir de este momento que la película empieza a hacer honor a su título. Por desgracia, ha pasado una hora de metraje.


Ha sido en este punto también donde se ha desvelado la clave del espectáculo de feria. Joe le pregunta a Roberta por qué patina. Ella contesta que por satisfacer al público. Joe replica que si el número tiene éxito se debe a que a los espectadores les gustaría verla ensartada en los sables y chorreando sangre. “No pienso darle ese gusto –argumenta la patinadora-. Así regresarán”.

 

Por lo demás, las escenas de patinaje –incluido ese monumento al kitsch que supone el número de inspiración afro-cubana coprotagonizado por Miguelito Valdés- suponen un lastre importante para una historia en la que las motivaciones de los personajes nunca terminan de estar claras, algo imperdonable cuando se quieren plasmar las ambigüedades morales del noir. Frank Tuttle había facturado al menos una obra canónica del género, This Gun for Hire (1942), pero entonces contó con el respaldo de Paramount Pictures y dos estrellas del tamaño (reducido) de Veronica Lake y Alan Ladd. En 1951 declaró ante el Comité de Actividades Antiamericanas y delató a varios compañeros del Partido Comunista en los años treinta. A pesar de ello, sólo rodó tres o cuatro películas más a lo largo de la década.


Suspense (1946)
Producción: Monogram Pictures (EEUU)
Director: Frank Tuttle.
Guión: Philip Yordan.
Intérpretes: Belita (Roberta Elva), Barry Sullivan (Joe Morgan), Bonita Granville (Ronnie), Albert Dekker (Frank Leonard), Eugene Pallette (Harry Wheeler), George E. Stone (Max), Edit Angold (Nora), Leon Belasco (Pierre Yasha), y las actuaciones de Miguelito Valdés y Bobby Ramos and His Rumba Band.
101 min. Blanco y negro.