30 de marzo de 2016

Oleg Popov



Interesante traducción al inglés de la autobiografía de este aplaudido payaso. Oleg Popov (31 de julio de 1930, Moscú) es uno de los grandes payasos que hay y ha habido en el mundo. A los 24 años trabajaba como cómico en el cable cuando el payaso Borovikov enfermó y tuvo que sustituirlo. Según cuenta él mismo, Popov fue a la cocina del circo cogió unos cubiertos, varias patatas, una sartén y el sombrero de cocinero e improvisó sobre la marcha el núemero que le haría famoso en el mundo entero.


En 1955 viajó con el circo soviético al Oeste. Fue un tour de éxito por Paris, Londres, Estados Unidos, Japón, Corea, Australia, Canadá. En 1981 fue galardonado con el  Golden Clown en el Festival de Circo de Mónaco. Vive en Alemania donde sigue trabajando.

Popov, Oleg
Russian Clown
Macdonald  Co. Publishers, 1970


25 de marzo de 2016

El circo por dentro




Представление начинается (The Show Begins), Joachim Šaroev, 1970


Unos niños quieren entrar en el circo pero no tienen dinero para pagarse la entrada. El payaso Popov que pasaba por ahí hace una especie de magia, esquiva al portero, y hace pasar a los niños. Pero sin entradas —el espectáculo no ha empezado, los artistas están ensayando, así que se pasan todo el espectáculo huyendo del portero, lo que ayuda al director del corto a enseñarnos los entresijos del edificio.




El film concert lo conduce Popov, así que podemos disfrutar de algunas de sus entradas con pequeñas variaciones argumentales. Los niños están por ahí escondidos y el abnegado portero les sigue los pasos. Trapecistas volantes, perchistas, monos, los osos de Filatov que ya sabemos que hacen de todo, los modernos aparatos aéreos que construían los soviéticos, un número de doma de papagayos, otro de funambulismo…




Estamos en 1970 y el circo soviético está en su esplendor. El estado comunista está implicado en su desarrollo y su promoción. Este corto es una buena muestra de ello. En la película podemos disfrutar de la virtuosidad del circo soviético y de su relación con el pueblo representada por los chavales que quieren curiosear. El circo por dentro y por fuera. Grandes artistas, un gran payaso y una atmósfera musical muy conseguida. Abajo pueden ustedes colarse para disfrutar del espectáculo. Como niños.




Представление начинается (1970)

Producción: SSSRProizvodstvo (URSS)
Director: Joachim Šaroev
Guión: Mark Mestechkin y Joachim Šaroev
Música: Anatoliy Bykanov
Artistas: Oleg Popov, Valentin Filatov, Lorita Magomedov, Magomed Magomedov, Valentina Surkova, Yuri Kanagin, Alexander Popov (V), Igor Diurdev, Elga Anzorge, Rena Manukova, Ludmila Filatova (II), Tatiana Filatova (III), Valeri Filatov (II), Arkady Budnickij, James Georgi Tusuzov Shachtman, Marisha Kanagina, Alex Abbakumov, Andrey Shuiding.

Color. 36 min


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21 de marzo de 2016

Vida y Arte de Andrew Ducrow




Otro libro de este gran historiador que tiene que ver con los hipodramas. En esta ocasión se trata de la biografía de Andrew Ducrow,  mimo y actor que regularmente presentaba su trabajo en escenarios de teatro. Andrew Ducrow era también amaestrador de animales, habilifdoso jinete, contorsionista, equilibrista, funambulista, coreógrafo, diseñador de vestuario y manager del Astley's Amphitheatre y director de muchos de los espectáculos que se produjeron allí entre 1825 y 1841.

The life and Art of Andrew Ducrow & the romantic age of the english circus
Saxon, Arthur H.
Archon Books, 1978

18 de marzo de 2016

Los caballos van al teatro





Bien documentado, el autor traza el desarrollo de una de las más extrañas y coloridas formas de entretenimiento en la historia del teatro: la espectacular presentación de obras en las que los animales, en especial los caballos, tenían un rol importante, a veces el rol principal. Los hipodramas florecieron en Inglaterra y Francia —en el Anfiteatro de Astley, en Londres, y en el Cirque Olympique, en París— en la primera mitad del siglo XIX. 

Saxon, A. H. 
Enter Foot and Horse: History of Hippodrama in England and France
New Haven and London Yale University Press, 1968

14 de marzo de 2016

El caballo, en el centro de la pista




Mazeppa (1993), Bartabas

Ivan Mazeppa (1639–1709), es un héroe ucraniano que, según cuenta la leyenda, tuvo un asunto de cama con una condesa de nombre Theresa que estaba casada, como corresponde, con un conde de edad avanzada. Descubierto el engaño, el conde castiga a Mazeppa atándole desnudo y de espaldas a la grupa de un caballo salvaje.



Esta romántica imagen de Mazeppa atado al lomo del caballo ha inspirado a numerosos artistas y creadores como Liszt (Estudio trascendental n.º 4, "Mazeppa" en Re menor y su poema sinfónico Mazeppa S.100), la ópera Mazeppa de Piotr Ilich Chaikovski con libreto de Víktor Burenin, o los poemas dedicados al hetman de los cosacos de Lord Byron, Victor Hugo o Aleksandr Pushkin.



Con respecto al circo, la leyenda de Mazeppa fue uno de los temas favoritos de los hippodramas, un género teatral en los albores del circo moderno que mezclaba habilidades circenses de doma de caballos con una melodramática historia teatral. El hippodrama "Mazeppa, or the Wild Horse of Tartary"  fue estrenado en Inglaterra en 1823 y en 1831 ya era un gran éxito en el  Astley's Amphitheater, A partir de 1833 varias compañías ambulantes de los Estados Unidos lo incluyen en su repertorio y en 1860 se convierte en el acto estrella de Adah Isaacs Menken.


Así que no es de extrañar que Bartabas —de nombre real Clément Marty, alias Martex, alias Bartabas, artista pionero del nuevo circo francés con la compañía Cirque Aligre, formada por Bartabas le Furieux, Igor le Magnifique y Branlotin la Désespérance—, un enamorado compulsivo de los caballos con su propia compañía, Théâtre équestre et musical Zingaro, eligiese este tema, o más bien su simbología, para su primera película que, precisamente, lleva por título el nombre de nuestro héroe. 


Théodore Gericault (Miguel Bosé), un joven pintor francés del Romanticismo, aficionado a dibujar y pintar caballos, es invitado por Antono Franconi (Bartabas) a su circo. Pero esta invitación no va a ser fácil para el pintor. Franconi le instala en las cuadras, rodeado de caballos, para que se impregne de su olor, sus músculos tensos y fibrosos y sus relinchos ansiosos de libertad.


Mazeppa es una película que gusta, y mucho, a todos los amantes de los caballos aunque la historia no se entienda demasiado. Además cuenta con la intervención de Miguel Bosé que no lo hace nada mal bajo las órdenes del histriónico Bartabas. Su entendimiento con los caballos es total y algunas escenas no debieron de ser nada fáciles de grabar para el entonces joven actor y cantante, sobre todo la última en la que se reproduce la imagen de Mazeppa atado a la grupa del caballo.




Bartabas, que hace las veces del pionero del circo francés y coetáneo de Astley, Antonio Franconi —incomprensiblemente enmascarado durante toda la película—, es realmente el Bartabas le Furieux del Cirque Aligre: mirada de loco, tieso, dominante, escupidor compulsivo… Durante el film le podemos ver en acción con su caballo Zyngaro, un caballo con el que vivió diecisiete años y al que, con motivo de su muerte, le dedicó un espectáculo: “La relación que tuve con él fue realmente muy profunda. Su muerte fue para mí como perder una extremidad. Tuve que aprender a vivir sin él y no fue nada fácil”.


La película es pasional, sensual, turbadora por momentos. Escenas de un matadero de caballos, del parto de un potrillo, de la copulación de dos equinos, trazos vertiginosos de un joven pintor que se consume viviendo con intensidad y pasión sus días en el circo. Amores prohibidos que son castigados y que acaban con la muerte de la amada. Un desfile de exóticos personajes que olfatean el deseo y se carcajean de él. Caballos  blancos, negros, con pintas, con el pelo hasta las rodillas o con trenzas. Potros, burros, una manada de caballos blancos que velan un funeral…


Hay tanta pasión por los caballos que a veces se podría decir que las sugerentes imágenes se deslizan hacia la zoofilia, una parafilia maldita —en este caso sin pruebas, solo en mi cabeza y acaso en la de Bartabas— que despierta los sentidos de Gericault animando a las musas del pintor a danzar para él inspirando su trabajo y empapando sus pinceles y brochas de pasión y lujuria. 



En la realidad el pintor murió a los 33 años a causa de una caída de caballo y afectado por la tuberculosis. En la película, el pintor revive sus pesadillas y experimenta el camino iniciático de la revelación, se hace uno atado al caballo. Ya no son caballo y hombre. Son uno, son el galope que conduce a la liberación, sin remedio hacia la muerte.


Mazeppa (1993)
Director: Bartabas
Guión:  Bartabas, Homeric y Claude-Henri Buffard sobre una historia de Bartabas
Música: Jean-Pierre Drouet
Intérpretes: Bartabas (Antonio Franconi), Miguel Bosé (Théodore Gericault), Brigitte Marty (Mouste), Fatima Aibout (Cascabelle), Eva Schakmundes (Alexandrine), Bakary Sangaré (Joseph), Norman Calabrese (amigo de Géricault), Henri Carballido (amigo de Géricault), Frédéric Chavan (amigo de Géricault), Patrick Kabakdjian (amigo de Géricault), Michel Lacaille  (amigo de Géricault)
Color, 111 min.


11 de marzo de 2016

Una revista musical para el pueblo



Ztracená revue (1961), 
Zdeněk Podskalský

La imagen de un payaso que anuncia un circo en la ciudad cobra vida para entretener a la señorita que se aburre en otro cartel cerca de él. Se aburre porque está viendo una televisión sin contenido, vacía. Sus intentos no tienen éxito y finalmente la señorita, ávida de aventuras, se fuga de la pared. El payaso sale también del cartel para buscarla por las calles de Praga y aprovecha para vender un guión, una revista musical, metraje de entretenimiento para una televisión inocente que daba sus primeros pasos en blanco y negro.



La banda sonora ilustra con efectos musicales toda la cinta y acompaña a los diferentes números que aparecen entre el guión de la revista musical que lleva el payaso. Un soso baile de claqué sobre las teclas de una máquina de escribir, una sugerente canción de silbidos que acompaña planos de enamorados en rincones turísticos de Praga, variaciones operísticas, algo de jazz, temas que obligan a la gente a moverse a su ritmo, canciones coreografiadas con el pueblo trabajador, telefonistas, electricistas…



En este loco viaje, el payaso se encuentra con unas maniquíes que se materializan en mujeres de carne y hueso, que bailan y enseñan pierna en el escaparate de una tienda de modas. Más tarde se le vuelan las hojas llenas de notas musicales y cada una de ellas se convierte en pieza de popurrí de los ritmos yeyes de la época.



Una explosión musical en la que participa toda la ciudad, desde el limpiabotas a la ama de casa. Una explosión de notas musicales que envuelve Praga. Una abultada banda de jazz en los andamios de una casa marca el ritmo para que la ciudad baile a su compás. Una mujer que lleva un carrito de bebé, deja el carrito, se despoja de su abrigo, se olvida de su niño y comienza una coreografía a la que se apuntan todas las chicas que pasean.



Ganadora de la Rosa de Plata de la 2ª edición del The Rose d'Or Festival, celebrado en Montreaux en el año 1962. Un segundo premio que valoraba el esfuerzo y la originalidad de los creadores checos.


Ztracená revue (1961)
Producción: Televizní Filmová Tvorba (Checoslovaquia)
Director: Zdeněk Podskalský
Intérpretes: Miloš Kopecký, Jana Brejchová, Waldemar Matuška, Eva Pilarová, Jiří Suchý, Judita Čeřovská, Jiří Vršťala, Jiřina Jirásková, Václav Štekl, Milan Neděla
Blanco y negro. 30 min.



8 de marzo de 2016

Una promesa vale más que "eso"



It (1990), Tommy Lee Wallace

En cualquier alcantarilla puede estar "eso", un payaso terrorífico que con galletas y globos embauca a los niños para matarlos ¿a bocados? En 1960, siete jóvenes con problemas en el colegio y en el barrio por culpa de un aspirante a matón, se cruzan con It después de que "eso" mismo haya matado al hermano de uno de ellos.



30 años después, con el grupo de amigos ya crecido y disperso por Estados Unidos, la cosa esa —menos mal que no lo han llamado el payaso asesino— ha vuelto para vengarse según todos los indicios. Todos tienen que volver a Maine, después de que uno de ellos, que ahora es policía, haya descubierto una foto del hermano asesinado en una escena de otro crimen.


Alternando las dos épocas, el director se asegura una miniserie de dos capítulos. En la primera parece que estamos en una película de aventuras de adolescentes que van al cine a ver  I was a teenager worewolf (Gene Fowler Jr., 1954) y que provocan un altercado con la banda rival o que se cuentan sus batallitas en un viejo tractor al lado del río.



Pero la cosa tiene más salsa. Roja. "Eso" vive en las alcantarillas, en los desagües, puede aparecer en las duchas, en un lavabo, en una sala de calderas y, como anfitrión paciente y payaso malo que es, les invita a volver a la pesadilla cada vez que quieran, atormentando a los miembros del Club de los Perdedores uno a uno. "Os volveré locos y luego os mataré a todos", les amenaza subido a una farola desde la fotografía de un álbum viejo. 


Pero el caso es que It, "eso",  tiene nombre, otro nombre. Y después de 30 años adormecido va a aprovechar la próxima tormenta para diluirse en tus miedos más viscerales, y en el centro de ese miedo hay, lógicamente, una nariz de payaso. También hay una segunda parte, pero después de 80 minutos enredado con eso y con aquello, la voy a dejar para otro día y así aprovecho y damos un repaso a otros payasos malotes.




It (1990)
Producción: Green/Epstein Productions, Konigsberg/Sanitsky Company, Lorimar Television
 y Warner Bros. Television  (USA).
Dirección: Tommy Lee Wallace
Guión: Lawrence D. Cohen y Tommy Lee Wallace

basado en la novela de Stephen King
Intérpretes: Harry Anderson (Richie Tozier), Dennis Christopher (Eddie Kaspbrack), Richard Masur (Stanley Uris), Annette O'Toole (Beverly Marsh), Tim Reid (Mikek Hanlon), John Ritter (Ben Hanscom), Richard Thomas (Bill Denbrough).
180 min. Color

5 de marzo de 2016

Lociones, elixires y ungüentos: Harry, charlatán



Lucky Stars (1925), Harry Edwards

Son muchos los historiadores de la farándula que atribuyen a la suerte de charlatanería itinerante de los medicine shows, con sus monólogos humorísticos y sus tañedores de banjo, el germen de algunos números de vodevil. Algunos de estos espectáculos incluían también vestuario exótico, que justificara las propiedades mágicas del milagroso producto, contorsionistas que hicieran propaganda viva del mismo, y un cómico blackface, o sea, un tipo con la cara untada de betún que hiciera chistes de los que hoy denominamos políticamente incorrectos.

Hiran Healey (Vernon Dent) lleva uno de estos negocios-espectáculo. Lo cierto es que es un timador en toda regla y cuando descubre en el tren a Harry Lamb (Harry Langdon), un tipo tan inocente que su apellido equivale a “corderillo”, no lo duda un segundo.


A Harry le ha dicho un astrónomo (Andy Clyde) que siga el camino de su fortuna: hará un largo viaje, se convertirá en médico y tendrá el amor de una mujer misteriosa. En el tren que le lleva en pos de su suerte, conoce al charlatán que se ofrece a enseñarle todo lo que sabe a cambio de su dinero. Es así como se verá tocando el banjo en un medicine show en un pueblecito de la frontera con México llamado Red Dog Gulch, la Quebrada del Perro Rojo.



Hasta este momento sólo ha habido un par de gags a cuenta de un baúl despachurrado y del intento de Harry de apearse del tren en marcha, pero a partir de ahora se multiplican. El diminuto e ingenuo aprendiz de charlatán tendrá que vérselas con su nuevo jefe, con los rústicos clientes del pueblo y con la temible señorita Mazda (Natalie Kingston), belleza latina de navaja en la liga.


La ambientación intemporal y lo exótico de la localización indican que aún hay cierta desconfianza hacia la capacidad de Langdon para hacer reír por sí mismo, pero con Frank Capra como guionista y Harry Edwards tras la cámara, el ritmo de la cinta se adecúa mucho más a su personalidad que en los desarrollos habituales en la producción de Mack Sennett. La persecución final, truncada en la copia que hemos encontrado en YouTube, devuelve al personaje al personaje al loco mundo de la Keystone:




Lucky Stars (1925)
Producción: Mack Sennett Comedies (EEUU)
Dirección: Harry Edwards.
Guión: Frank Capra, Arthur Ripley.
Intérpretes: Harry Langdon (Harry Lamb), Natalie Kingston (la señorita Mazda), Vernon Dent (Hiram Healey), Andy Clyde (el astrónomo), Tiny Ward, Ruth Taylor.
25 min. Blanco y negro.

1 de marzo de 2016

¿qué hace ese perro comiéndose mi plastilina?




Девочка и клоун (The Girl and the Clown, 1989), Yuri Zabolotnev

Un poco antes de que la URSS se deshiciera y las diferentes repúblicas soviéticas tomaran el camino de la independencia, los estudios de animación soviéticos continuaban con su labor pionera e investigadora. Yuri Zabolotnev era uno de los operadores más pacientes de los estudios estatales Saratovtelefilm cuando en 1985, con Gorvachov ya en el poder, debuta como realizador con Un canto para todos.



En 1989, ya con la Glasnot en pleno funcionamiento, Zabolotnev, crea Девочка и клоун (The Girl and the Clown)una pieza que refleja de alguna manera el momento político de la época. Una niña se encuentra un viejo muñeco, un payaso desvencijado que nadie quiere y que ella adopta sin dudar. El poder de la imaginación frente al ambiente hostil de la ciudad. 


La técnica que usa el realizador y animador Zabolotnev es mixta en muchos sentidos. Veamos: usa actores de carne y hueso y animación con plastilina, pintura, muñecos…; el film tiene fragmentos en sepia, en blanco y negro y en color; y para rematar la faena, en el corto podemos apreciar que la ficción se tiñe de documental en algunos momentos, véase el plano del caniche ruso con varias condecoraciones de guerra en el collar, solo, perdido en medio de la multitud que camina, le esquiva e ignora —demasiado simbólico para encajar del todo, según mi opinión. 



En la ciudad la niña se encuentra con el payaso en carne y hueso. Ahí está saludando con una sonrisa de oreja a oreja. La niña regresa a casa y allí le espera de nuevo el payaso que ha convertido la calle en una galería de arte en la cual las pinturas se hacen y deshacen, un baile de trazos hipnótico. Cuando la niña se duerme, el payaso dibuja sus sueños y comienza, ahora sí, el festival de animación. 



Al final, el payaso se despide de la niña encima de una montaña de escombros, de ladrillos. La ciudad se ha derrumbado, se ha deshecho cual plastilina, el futuro promete, la imaginación al poder. 
Si quieren verlo, abajo se lo hemos insertado, que ustedes lo disfruten.

The Girl and the Clown (1989)
Producción: Saratovtelefilm (URSS)
Director: Yuri Zabolotnev,
Guión:  N. Osipov Yuri Zabolotnev.
Director de Arte:  Romano Mertslin.
Animador: Yuri Zabolotnev.

Intérpretes: Alla Mertslina (la niña), Alexander Brousse (el payaso).
9 min. Blanco y Negro; Sepia; Color.