2 de agosto de 2019

Flo Ziegfeld

Flo Ziegfeld es otro de los grandes héroes del mundo del espectáculo de principios del siglo XX. La época era propicia para el entretenimiento —a pesar de la fragilidad de la salud y el recuerdo y la amenaza de numerosas guerras— y el atrevido y jóven Flo Ziegfeld emprendió la arriesgada tarea de proporcionárnoslo con altas dosis de diversión y talento. 

CARTER, Randolph 
The world of Flo Ziegfeld 
Paul Eleck, London, 1974 
ISBN: 0-236-31053-4

23 de julio de 2019

La otra cara del circo

Nacido en Bilbao en 1916, Arturo Castilla es una de las figuras preminentes del circo español. Tras la Guerra Civil española crea el grupo de payasos musicales Los hermanos Cape. En el año 1947 deja la pista y se convierte en el empresario del Circo Americano. De 1960 a 1970 se hace cargo de la dirección del Circo Price de Madrid junto a su cuñado Manuel Feijóo. Después del derribo del coliseo madrileño se hizo cargo del Teatro Monumental en el que presenta Barnum, protagonizado por un jovencísimo Emilio Aragón

Castilla, Arturo
La otra cara del circo. Revelaciones de un mundo aparte
Ediciones Albia Grupo Espasa, Madrid, 1986
ISBN: 84-7436-601-1

12 de julio de 2019

Del circo como arma revolucionaria



Viva Maria! (Viva María, 1965), Louis Malle 

IRLANDA, 1891. María, una niña de pocos años, colabora con los activistas del IRA. Diez años después se ha convertido en una mujer. ¡Y tanto! Como que resulta que María es ahora Brigitte Bardot y su activismo contra el imperio británico la llevan a volar… el Peñón de Gibraltar. En 1907 su carrera como dinamitera la ha conducido a Centroamerica. Mientras tanto, otra María (Jeanne Moreau) actúa en los tabladillos de los pueblos miserables de la República de San Miguel a los que le conduce la caravana del circo. La segunda María tiene una compañera que se suicida por un amor no correspondido. Es inevitable que las dos Marías se encuentren: una, huyendo del ejército, y la otra buscando una compañera para su número de baile.


La troupe en la que se integra la María dinamitera está comandada por el Gran Rodolfo (Claudio Brook), lanzador de cuchillos, y cuenta con la presencia de un grupo de acróbatas conocidos como “Los Turcos” (José Luis Campa, Roberto Campa, José Esqueda y Eduardo Murillo), los magos internacionales monsieur y madame Diogène (Gregor von Rezzori y Paulette Dubost) y el hombre más fuerte del mundo (Luis Rizo). Todos ellos realizan sus números cuando toca función, pero también en sus actividades cotidianas. El forzudo saca los carromatos de los atolladeros, el Gran Rodolfo muestra su puntería con el cuchillo cuando se meten en algún apuro y “Los Turcos” son capaces de organizar una fuga por un tragaluz en un santiamén.

Lo de monsieur Diogène es otra cosa. En un pueblo en que las armas de fuego están a la orden del día se le ocurre sacar una paloma del sombrero. El volátil cae inmediatamente abatido por un certero disparo. Ni corto ni perezoso, el mago extrae con sus dedos la bala y resucita a la paloma. ¡Voilà!

Las dos Marías… Las dos Marías hacen un bailecito de music-hall con sus sombrillitas y su canción anodina, cuya letra ni siquiera consigue aprenderse la María dinamitera. No importa. Un accidente fortuito hace que el vestido se rompa y a partir de ahí su éxito es arrollador. En todo San Miguel se las conoce ya como las “Marías desnudas”.

La primera hora de película ha obedecido a este planteamiento sencillo e intrascendente. La segunda, desarrolla una trama amorosa entre la María bailarina y el cabecilla revolucionario (George Hamilton) en su lucha contra el opresor Rodríguez (José López Moctezuma). En este tramo la cinta peca de cierto didactismo y de un exceso de morosidad. Las aventuras adquieren un tono tebeístico a medio camino entre el Teniente Blueberry y las aventuras de Tintín en San Teodoros. Sin embargo, la metáfora encarnada por las dos stripteuses es diáfana: la María bailarina descubre la política y la María dinamitera, el sexo; ambas prácticas son igualmente revolucionarias y juntas un cóctel explosivo. “¡Viva María!” se convierte en el grito de la sublevación popular contra Rodríguez y “El Pacificador”. La troupe del Gran Rodolfo pone sus habilidades al servicio de la revolución. Los enemigos tienen nombre y apellidos: ejército, iglesia y banqueros, aliados en contra de los oprimidos.

No les contamos el final pero sí el estrambote porque anduvo mucho tiempo perdido y se ha recuperado para la edición en DVD. Las dos Marías se han teñido de morenas y triunfan en Europa… cantando en español.

Como el guionista Jean-Claude Carrière colabora habitualmente con Malle, Pierre Etaix y Luis Buñuel no deben extrañarnos los rasgos de humor bizarro, las salidas de tono de corte surrealizante ni la presencia de dos actores asociados a la filmografía del calandino. Claudio Brook, que es aquí el Gran Rodolfo, se metió este mismo año en la piel de Simón el estilita; Francisco Reiguera, exilado español, también estuvo en Simón del desierto (1965), en el papel de diablo disfrazado de vieja, y trabajó en innumerables películas mexicanas antes de convertirse en el nunca finiquitado Don Quijote de Orson Welles. Juan Luis Buñuel ejerce de ayudante de dirección. Con tal plantel es perfectamente razonable tropezarse con ese esqueleto de jinete sobre el esqueleto de su caballo en mitad del desierto. Lo que todavía no ha logrado explicarse nadie es cómo orilló la censura franquista este grito a favor de las drogas blandas: ¡Viva María!

Sr. Feliú
En Dailymotion tienen la película en dos partes:

Viva Maria
! (Viva María, 1965)
 
Producción: Nouvelles Editions de Films (FR) / Les Productions Artistes Associes (FR) / Vides Cinematografica (IT) 
Director: Louis Malle. 
Guión: Jean-Claude Carrière y Louis Malle. 
Fotografía: Henri Decae. 
Música: Georges Delerue. 
Intérpretes: Brigitte Bardot (María), Jeanne Moreau (María), Claudio Brook (The Great Rodolfo), Gregor von Rezzori (Diogène), Paulette Dubost (Madame Diogène), Jonathan Eden (Juanito Diogène), Luis Rizo (el forzudo) , José Luis Campa, Roberto Campa, José Esqueda y Eduardo Murillo (“Los Turcos”), Francisco Reiguera (el padre superior), Carlos López Moctezuma (Rodríguez), George Hamilton (Flores), Poldo Bendandi (Werther), Roberto Pedret (Pablo), José Ángel Espinosa “Ferrusquilla” (el General “El Pacificador”), José Baviera (Don Álvaro). 
114 min. VistaVision. Color.

8 de febrero de 2019

Charlot va al circo

The Circus (El circo, 1928), Charles Chaplin

El vagabundo Charlot se encuentra en los exteriores de un circo cuando es confundido con un carterista y comienza una persecución por parte de la policía que acaba sobre la pista del circo. De este modo la persecución se transforma en un excelente número cómico que el director del circo quiere contratar harto ya de la poca gracia de sus propios payasos. Chaplin acepta el trabajo y se enamora, como no, de la hija del propietario que además es maltratada y explotada sin piedad por su padre. Tras bastantes peripecias Charlot advierte que un rival más apuesto (un funambulista) tiene más oportunidades que él y decide abandonar el circo cuando este emprende su marcha. 


Aunque El Circo (1928) no ha sido de las películas más reconocidas de Chaplin, a pesar de haber ganado un Oscar especial por su trabajo como productor, director, guionista y actor, entre sus escenas podemos reconocer un Charlot muy joven que nos sorprende una y otra vez con finísimos gags que van construyendo una joya del cine mudo que además de hacernos reir nos conmueve por la sutileza con la que sabe arrancar emociones.


El resultado es una película con uno de los finales más memorables del cine de Chaplin, cercano a los finales de Tiempos Modernos (1936) y Luces de Ciudad (1952). Otras escenas remarcables son la escena de funambulismo con la que Charlot pretende hacer olvidar a Merna Kennedy su interés por el artista amado (y para lo cual aprendió a caminar sobre el alambre en una semana), la escena del laberinto de espejos o la de la jaula de los leones.


La película tiene una puesta en escena impecable y con escasos elementos consigue atrapar la atención y la emoción del público. La manera de trabajar de Chaplin era muy meticulosa, con una planificación detallada de cada plano, lo que a veces producía que se realizaran más de doscientas tomas hasta satisfacer al exigente director. Insertamos un documental sobre la realización y estreno de la película, dirigido por François Ede, que nos cuenta algunos detalles de la película.



Veamos lo que nos cuenta el propio Chaplin en Mi Autobiografía (Ed. Debate) sobre su manera de hacer cine:

“La sencillez es siempre lo mejor. (…)Mi puesta de cámara se basa en la idea de facilitar la coreografía para los movimienos del actor. Cuando una cámara está colocada sobre el suelo o se mueve por encima de las ventanas de la nariz del actor, es la cámara la que está representando, y no el actor. La cámara no debe entrometerse.(…) Para mi lo teatral significa el embellecimiento dramático: el arte de la reticencia, el cerrar bruscamente un libro, el encender un cigarrillo; los efectos desde fuera del escenario: un disparo, un grito, una caída, un estrépito; una entrada y una caída efectista, todos estos detalles pueden parecer poco importantes y obvios, pero si se uilizan con sensibilidad y discreción, son la poesía del teatro. Una idea sin sentido teatral tiene escaso valor. Es mas importante ser efectista. Con un sentido teatral se puede ser efectista con nada. (…) El oficio de actor exige esencialmente sensibilidad. (…) Aborrezco las escuelas y cursos de arte dramático que alientan la reflexión y la introspección para producir la emoción adecuada. El simple hecho de que un alumno tenga que pasar por una operación mental para conseguirla (la emoción) es una prueba suficiente de que debe desistir de ser actor.”

The Circus (El circo, 1928)
Productora: Charles Chaplin Productions
Director: Charles Chaplin
Al Ernest Garcia (propietario del circo y Maestro de Ceremonias, Merna Kennedy (su hija, la ecuyere), Harry Crocker (Rex, funambulista, payaso), George Davis(mago), Henry Bergman (viejo payaso), Tiny Sandford, John Rand, Steve Murphy (carterista), Charles Chaplin (vagabundo)
71 min. Blanco y negro

Grock es el más grande

Charles Adrien Wettach  Loveresse (Suiza), 10 de enero de 1880  Imperia (Italia), 14 de julio de 1959   

Para mi, Grock ha sido el más grande. No me canso de ver su actuación una y otra vez y en cada ocasión encuentro un detalle que me reafirma en mi idea: es el mejor. ¿Qué se puede decir cuando tienes la posibilidad de ver su actuación? Siéntate y disfruta. Hablaremos de él más detenidamente otro día cuando comentemos algunas de sus películas.

7 de febrero de 2019

The Chimp


The Chimp (1932), James Parrot

El Gordo y el Flaco trabajan en un circo sin público como las dos mitades de un falso caballo, bueno, en realidad hacen un poco de todo. Cuando el propietario se arruina, con la colaboración de nuestros dos amigos, decide pagar a los artistas con materiales del propio circo. Laurel & Hardy se quedan en la calle, sin trabajo y, como pago por los servicios prestados, con la compañía de un chimpancé, un poco maleducado llamado Ethel, y una trup de pulgas deseando salir de su caja.


Los malentendidos producidos por el hecho de que la mujer del casero se llama igual que el chimpancé, son la clave de este corto producido por Hal Roach en 1932 y dirigido por James Parrot. 


La primera parte del corto se desarrolla en el circo y aunque El Gordo y el Flaco nunca han sido mis favoritos estas imágenes merecen la pena. Un caballo falso y de nuevo, ¡un chimpancé falso!, "Ethel, el chimpancé humano, que lee, escribe, toca el piano y bate cacao". Una ecuyere y el hombre forzudo completan, junto al MC, el casting circense.

The Chimp (1932)
Metro-Goldwyn-Mayer (USA)
Productor: Hal Roach
Director: James Parrott
Guion: H.M. Walker
Footografía: Walter Lundin
Edición: Richard C. Currier
Música: Marvin Hatley y Leroy Shield
Intérpretes: Stan Laurel y Oliver Hardy
25 min. Blanco y negro