13 de enero de 2026

La ayudante del amaestrador de perros

Le jour se lève (1939), Marcel Carné


François está enamorado de Françoise, pero ella tiene un asunto con monsieur Valentin, que comparte el afecto de la joven con el de Clara. François y Clara terminan juntos, a pesar de no amarse… En fin, un embrollo amoroso-policiaco realizado por el tándem Carné-Prevert en la época en que el “realismo poético” francés estaba en su apogeo y una de cuyas cimas es esta Le jour se lève, cuya trama había empezado a contarles.

-¿Y qué nos importan a nosotros estos líos de faldas? –se preguntan ustedes. Y uno responde que como monsieur Valentin se dedica a hacer un número de variedades con unos perrillos amaestrados y Clara es su ayudante, ambos están aquí en su casa. Sólo vemos las habilidades de los canes en una ocasión, punteadas por la conversación casual que reúne a Clara (Arletty) y François (Jean Gabin). Él ha seguido a Françoise (Jacqueline Laurent) hasta este cruce de teatrito de variedades y café en un suburbio parisino donde cohabitan trabajadores y parados, chulos y floristas. En el tablado, monsieur Valentin (Jules Berry) ejecuta su número con precisión. A pesar de ello –o precisamente por eso- Valentin es un hombre brutal, de esos a los que les gusta hurgar en las cicatrices ajenas. De hecho, este es su método para que los perrillos le obedezcan: látigo y heridas sin cerrar.

Carla ha caído en sus manos después de ser ayudante de un domador de focas, que era igual de cruel con ella que con los animales. Pero Valentin posee un extraño magnetismo. Las cosas a su lado no son como son, sino como él las cuenta. Por eso, hasta que sus destinos se cruzan con el de François, Fraçoise se ha dejado seducir por el domador y Carla ha continuado junto a él. Ahora se siente fuerte para seguir adelante sola. Arletty, de la que ya hemos hablado con ocasión de Portrait d’un assassin, sólo aparece en unas cuantas escenas pero la claridad de ideas de que dota a su personaje, su acento barriobajero y su sinceridad a toda prueba, que aflora bajo la fachada encanallada, la convierten en el personaje más sólido de esta tragedia que se abre con un crimen y se cierra con un suicidio. No en vano estamos en un mundo en el que Jacques Prevert pone sus estupendos (y literarios) diálogos en boca de unos personajes que se mueven entre brumas existenciales y fatalismo en la Francia del Frente Popular.

El ambiente es obra de la fotografía difusa, de las melodías de Kosma y Jaubert y, sobre todo, de los irrepetibles decorados de Alexandre Trauner, un maestro de las perspectivas forzadas, capaz de meter en la trasera de un estudio un suburbio parisino completo.

Circula por el mundo una foto de Arletty en la que aparece desnuda, saliendo de la ducha. Corresponde a un plano de Le jour se lève. Viendo la película se produce un salto evidente en la continuidad cuando François abre la puerta de la casa y luego se asoma al cuarto de baño. Arletty, que ya no era una jovencita, accedió a rodar la escena como le pedía Marcel Carné y como vino al mundo, a cambio de que no hubiera fotógrafos en el plató. Alguien hizo la fotografía vedada y, cuando la película fue censurada, este es el único testimonio que queda de la belleza rotunda de la actriz. Como Carné volvió a contar con ella en Les enfants du paradis, tendremos ocasión de encontrarla de nuevo en Circo Méliès.
Sr. Feliú
Le jour se lève (1939) 
Productora: Sigma (FR) 
Director: Marcel Carné 
Argumento y Guión: Jacques Viot. 
Diálogos: Jacques Prévert. 
Intérpretes: Jean Gabin (François), Jules Berry (Valentin), Arletty (Clara), Jacqueline Laurent (Françoise), Mady Berry, René Génin, Arthur Devère, René Bergeron, Bernard Blier, Marcel Pérès, Germaine Lix. 
93 min. Blanco y negro.

6 de enero de 2026

La danza de la Princesa Rajah

Esta peliculita casi se me pasa y es que la Princesa tarda en coger la silla, pero en cuanto la coge… La factoría Edison de nuevo a la caza de talentos y curiosidades para retratar para la posteridad: "Señoras y Señores, ante Uds. tenemos un nuevo portento de la naturaleza. La Princesa Rajah tiene unas mandíbulas más fuertes que las de un caimán o un tiburón. Admiren el sugerente baile de esta exótica damisela, asómbrense con su fuerza y teman un mordisco suyo."


En la maravillosa colección de DVD del programa de televisión francesa La Piste aux Etoiles de los años 60 y 70, tuvimos la grata sorpresa de encontrarnos, entre tantos actos circense de exquisita calidad, uno que se salía de todos los moldes habidos y por haber: el número de Elvis Monco. Este negro, de mirada loca y baile sincopado, mordía una silla y comenzaba a girar la cabeza como un poseído al ritmo de una música de tambores. Igual que nuestra protagonista de hoy. Elvis Monco parecía tener una doble hilera de dientes, algunos de ellos bien afilados, un personaje asalvajado, medio en trance por el ejercicio y pidiendo la participación del público para repetir ULA ULA y encontrarse con Elvis en una selva imaginaria y remota donde los caníbales se entretienen mordiendo sillas. El número de la Princesa parece un poco más sofisticado, aunque comparten la esencia. Prometo colgar imágenes de Elvis Monco para que podáis comparar vosotros mismos. Tanto Elvis Monco, como su antecesora, la Princesa Rajah, utilizan los dientes para su ejercicio. Parece ser que los músculos de la mandíbula son los más fuertes que tenemos (ya que son los que usamos con más asiduidad), así que los ejercicios con dentales se han visto mucho en las pistas de circo. No como el de nuestra invitada de hoy, del que solo conocemos un caso más, pero dentales se utilizan en malabares, en equilibrios, en aéreos… Ant-Platas, nuestro maestro malabarista, lo estuvo haciendo hasta el último día de trabajo y no parecía molestarle, aunque nosotros torcíamos el ceño cada vez que le caía la pelota en el palo de boca. Conozco a más de una trapecista que antes de adquirir la técnica suficiente para presentar un número de trapecio han hecho un turbillón sujetas por la boca con un dental: parece ser que el único truco, además de girar, es no abrir la boca y eso, de primeras, parece fácil.

29 de diciembre de 2025

El documental que se merecía el circo clásico


Chapiteau (2023), Juan A. Castaño

Me ha sorprendido muy gratamente este documental porque plantea una visión del circo clásico muy cercana a los protagonistas y no busca el argumento facilón o la visión arquetípica del circo para exponer los problemas y las alegrías de este colectivo que día a día trabajan para defender el pan de centenares de trabajadores y cuyos artistas demuestran una profesionalidad y un amor al circo fuera de toda duda, con contundencia y raíces.


El documental, dirigido por Juan A. Castaño, explica que detrás del universo rutilante del espectáculo circense hay una realidad de familias de vida nómada y trashumante que generación tras generación sostienen esta antiquísima tradición artística y cultural en un mundo que ha cambiado por completo. Un modo de vida que parece de otra época, como nos cuenta la productora en su sinopsis.


Después prosigue: Chapiteau es el retrato de un mundo que se acaba, que parece dar sus últimas bocanadas, pero que se resiste a desaparecer y se siente orgulloso de su tradición y de su herencia generación tras generación. Después de visionar con detenimiento el documental no estamos de acuerdo con la primera afirmación, esa que habla de sus últimas bocanadas, y sí, y mucho, con la última: se resiste a desaparecer, se siente orgulloso de su tradición y de su herencia.


El documental arranca con Antonio Cifo, actor, presentador y carablanca que, mientras se maquilla, nos habla de sus lazos con el circo —prácticamente desde su nacimiento, nos cuenta— hasta terminar como presentador del espectáculo inaugural del nuevo Teatro Circo Price de Madrid en 2004, el espectáculo Charivari, puesto en escena por Joseph Bouglione, director del Cirque d'Hiver de París.


Después comienza un desfile 
espectacular de artistas que nos cuentan su experiencia, y que nos agrada reconocer, de los circos Quirós y Las Vegas: están los Dastin Brothers (Miguel A. Ávila Quirós y Alejandro Ruiz Quirós) con su número de acrobacia excéntrica; Gerardo Segura, que presenta a sus hijos Alberto (rulo) y Gerardo (cable) de los que se siente muy orgulloso, y no es para menos pues los dos presentan números de gran calidad y complejidad técnica; Mati Muñoz Castañeda que nos cuenta su experiencia como contorsionista con Fellini en la película Il Casanova y nos presenta a sus hijos: David & Iris Quiroz Muñoz con su dúo de telas; o Ignacia Castañeda —maravillosa, ya fallecida— y José Muñoz, los patriarcas de la familia, que nos cuentan su romance y sus comienzos desde su retiro en Corvera.


El documental prosigue con otra pareja excepcional: Antonio Castañeda, hermano de Ignacia e hijo del payaso Regaeras, y Carmela Antón, "la Golondrina del Aire", que nos cuentan cómo se conocieron y cómo han proseguido juntos desde entonces; la monociclista Dayana Jackson, sexta generación de artistas; el malabarista David Arriola, desde el Circo Las Vegas, de la familia Arriola-Mark (Ruth Mark y Alberto Arriola) que nos hablan de las caravanas, del humor noble y de la tradición; y William Pedersen y su león marino, toda una lección sobre el circo y los animales.


Volvemos con Antonio Cifo, que nos cuenta su trayectoria y cómo descubrió el payaso que siempre ha llevado dentro; la pareja de aficionados al circo Silvia Candela de Ory y Javier Sáinz Moreno, grandes amantes del circo, este último escritor, crítico y gran divulgador del circo clásico; Nacho Pedrera, presentador y gran defensor de los animales en el circo; Manuel Quirós Varela que hace un repaso de la historia de su familia y de cómo llegó a ser domador de fieras; José Aumente, el cura de los circos y las ferias; y Patricia Bügler, Juan Alcaraz y su hija Jessica que explican sus profundas raíces circenses.


El documental acaba con los números del Circo Quirós, los payasos Afilin y Felon El Baghdadi, para despedirse con la imagen de Luisito Quirós, el diminuto payaso de los Afilin saludando a su abuelo, Don Vicente Quirós, toda una leyenda del circo clásico. 

En fin, Chapiteau es un recorrido muy vivo y muy actual del circo de toda la vida, que muestra su pujanza y que para nada exhibe signos de debilidad, muy al contrario, lo que vemos en el documental es una fortaleza arraigada a través de generaciones y una determinación clara sobre su futuro. El documental ha sido premiado en 2022 en el Blackboard International Film Festival (BIFF) de Elambachi-Payyanur, ubicado en la parte norte de Kerala, en la India, y seleccionado para el Valencia Indie Film Festival de 2023.


Chapiteau (2023)
Producción: La Mirada
Dirección: Juan A. Castaño
Guion: Juan A. Castaño
Montaje y Sonido Directo: Juan A. Castaño
Mezcla de Sonido:Ana Sánchez-Gijón
Ayte. de Producción: Tana González
Secretaria de Producción: Macarena Aguilar
Director de Fotografía: Juan A. Castaño
Producción ejecutiva: Ana Sánchez-Gijón
Participan: Circo Quirós, Circo Las Vegas, Mati Muñoz, José Muñoz, Ignacia Castañeda, Carmela Cantón, Antonio Castañeda, Ruth Mark, Alberto Arriola, David Arriola, Dayana Jackson, Iris Quirós, David Quirós, William Pedersen, Sara Pedersen, Gerardo Segura, Lorena Macías, Alberto Segura, Gerard Segura Jr., Antonio Cifo, Silvia Candela de Ory, Javier Sáinz Moreno, Nacho Pedrera, José Aumente, Manuel Quirós, Miguel A. Ávila, Alejandro Ruiz, Estefanía Quirós, Juan Alcaraz, Patricia Bügler, Jessica Alcaraz, Óscar Silver, Circo IRE, David Micheletti, Felon El Baghdadi, Luis Quirós, Luisito Quirós, Don Vicente Quirós.
Color. 85 min.

18 de diciembre de 2025

El pájaro loco

The Dizzy Acrobat (1943), Alex Lovy 

PRODUCIDO por Walter Lantz y distribuido por Universal Studios, el Pájaro Loco fue creado a finales de la década de 1930 por Ben "Bugs" Hardaway, el creador de Bugs Bunny y el Pato Lucas, manteniéndose regularmente en pantalla hasta 1972, cuando Lanz cerró su estudio. El personaje ha aparecido en varias producciones especiales, entre ellas ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988) y todavía hoy mantiene una presencia importante en canales temáticos y promociones especiales. Es uno de los personajes del cine de animación que tiene una estrella propia en el Hollywood Walk of Fame. Woody Woodpecker, el Pájaro Loco o Loquillo, como también se le conoce, visita el circo. Cantando distraídamente se mete en la jaula del tigre. Más adelanta prepara un bocadillo para el león con la cola del mismo león. La persecución con el guarda ocupa el resto de la cinta, pasando por todos los números de la pista. Acción y ritmo sin parar.

11 de diciembre de 2025

Circus Capers

Circus Capers (1930) 

Milton y Rita, los falsos Mickey y Minnie Mouse 
Según nos cuentan en Classic Cartoons, estos ratones, dobles de los famosos héroes de Walt Disney, eran los protagonistas de muchos cortos de animación de los estudios Van Beuren en los tempranos años treinta. Su parecido resultaba tan evidente que Walt Disney denunció al estudio, consiguiendo jubilar a esta prometedora pareja. Por suerte, su breve carrera se sitúa justo antes de la fiebre censora del Código Hays y lejos de las manos de Walt Disney, así que en Circus Capers (1930) podemos disfrutar de una Minnie, perdón, una Rita muy besucona que finalmente pone los cuernos al infeliz ratón, lo que nos lleva a disfrutar una vez más de nuestra imagen favorita: un payaso triste cantando Laugh Laugh Laugh, la canción de la película de 1928 del mismo nombre (Laugh Clown Laugh, Herbert Brenon), con música de Ted Fio Rito y letra de Sam Lewis, número 1 del hit parade ese mismo año.

4 de diciembre de 2025

Looney Tunes

NOS HAN acompañado en nuestra infancia, a los que hemos tenido la suerte de disfrutar del rito mágico de una proyección en familia de 8 o súper 8, en los años sesenta y setenta. Antes, de 1939 a 1960, eran los cortos que precedían la proyección de una película. Y se han prolongado en el tiempo en canales digitales y con versiones cibernéticas que poco o nada tienen que ver con el oficio artesanal que fue, pero que fascinan a nuestros niños de la misma manera que nos fascinaron a nosotros. Son dibujos animados en blanco y negro. Los creadores de "That´s all folks" (Esto es to, esto es todo amigos). Un poco antes de que aparecieran las grandes estrellas de los cartoons como el cerdo Porky, Daffy Duck, Bugs Bunny, Elmer, Sylvester and Tweety, Marvin the Martian, el Coyote y el Correcaminos, Speedy Gonzalez, etc., unos extraños personajes se disputaban el favor del público y el de los estudios y productores. El recorrido de los primeros tiempos de la animación es un camino muy sugerente que os invito a pasear. Los Looney Tunes, también presentados más tarde bajo la marca Merrie Melodies, surgen del deseo de la Warner de promocionar su vasto archivo de música. Los temas musicales son trepidantes y por esto el ritmo de las animaciones es vertiginoso, caótico y con situaciones verdaderamente surrealistas o personajes imposibles. Los Looney Tunes llegaron a su máximo esplendor con Tex Avery que supo revitalizar el estudio dándole un estilo propio y creando nuevos personajes como Porky o el Conejo de la Suerte. Este primer corto es una muestra de la locura de sus creadores y de la viveza de su música. Disfrutad con una galería de freaks realmente absurdos y de una doma de leones perfectamente equilibrada.

I LOVE A PARADE (1932), Rudolf Ising

El personaje de nuestro segundo corto es Buddy, poco más que la versión blanca de Bosko, personaje que sus creadores Harmann & Ising, los animadores originales de los Lonney Tunes, se llevaron cuando abandonaron la Warner. Leon Schlesinger, el productor de la serie tuvo que negociar duro para quedarse con el lema de despedida, pero supo reconducir con éxito el cambio. 

BUDDY´S CIRCUS (1934), Jack King