La Ciudad de los Muchachos que "el Cura", el Padre Silva, había fundado en 1957 junto a 15 chavales y una moto –según contaba él mismo– no sobrevivió a su muerte en 2011. Es cierto que mucho antes los chavales y no tan chavales de Benposta se habían rebelado y estaban inmersos en juicios y demandas varias que poco a poco hacía mella en la salud del padre Silva. sú único refugio eran sus pinturas, en las cuales expresaba toda su rabia y frustración con grandes y violentos brochazos.
La utopía, la pirámide de acróbatas y su mensaje social, se comenzó a derrumbar cuando la Xunta mostró interés por los terrenos donde estaba ubicada Bemposta, un emplazamiento cercano a la ciudad y muy goloso urbanísticamente hablando. La obra no se llevó adelante, pero dejó Benposta dividida para siempre. A paritr de ese instante, el grupo de rebeldes encabezados por Milocho, Zamorano, Ardilla y un sobrino del cura, Joaquín Silva, maniobraron para enfrentarse al padre Silva y a su hermano Pocholo, a los que acusaban de querer deshacerse de Bemposta para vender los terrenos. En este enlace podéis encontrar un artículo muy bien documentado sobre todo el proceso escrito por Cristián López.
El proceso de decadencia de Benposta fue un proceso lento pero inexorable, que lamentablemente arranca con el paso a la democracia y la transición. No son capaces de adaptarse a los tiempos. Benposta tenía su sentido en una España rural con un déficit educativo que la Ciudad de los Muchachos ayudó a cubrir, pero con la llegada de la democracia, esto cambió. En los años ochenta, el circo intentó una nueva aventura, esta vez en Madrid, en la Plaza de las Ventas, pero esta duró apenas cuatro años.



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