26 de noviembre de 2009

El Hipódromo, en Hamburgo

Grosse Freiheit Nr. 7 (1944), Helmut Käutner 

Ha querido la casualidad —o nuestra insana curiosidad— que hayamos visto una escena de Grosse Freiheit Nr. 7 en un reportaje dedicado a la invención del Agfa-Color. En esta película Hans Albers regresó al ambiente portuario de su Hamburgo natal.
Hans Albers protagonizó las versiones alemanas de Quick, y Fahrendes Volk / Gens du voyage (Payasos, 1938), estuvo junto a Marlene Dietrich en Der blaue engel (El ángel azul, 1930), fue un Sherlock Holmes apócrifo en Der Mann, der Sherlock Holmes war (1937) y encarnó al Barón de Munchhausen. Inmediatamente después de protagonizar esta película con al que Goebbels pretendía conmemorar las bodas de plata de la Ufa y, de paso, dejar chico al cine de fantasía estadounidense, se metió en la piel de un marinero retirado que canta y toca el acordeón.

El ministro de Propaganda se mostró mucho menos convencido con Grosse Freiheit Nr. 7. No es de extrañar, puesto que Helmut Kautner utilizaba el glorioso Agfa-Color en retratar un triángulo sentimental en el ambiente del barrio chino hamburgués. De fondo, el amor perdido y la nostalgia marinera. El primer término, quereres de pago y marineros borrachos. Poco edificante para las tropas que regresan de Stalingrado.

La escena que hemos visto muestra el ambiente del barrio de St. Pauli y se detiene en un club de variedades, El Hipódromo, en cuya entrada la efigie de Hannes Kroeger reclama la atención del público. Dentro, el propio Hannes (Hans Albers) con su acordeón al frente de una orquesta de señoritas.

El centro del club está ocupado por una pequeña pista circense por la que circulan ecuyeres de torneados muslos. Alguna le da de beber una jarra de cerveza a su montura. En la barra, los curtidos hombres del mar intercambian cigarrillos y requiebros con madamas orondas.

Hannes canta: “Ven, mi querida pequeña. / Sé mía, no digas que no. / Tú serás hasta mañana temprano, a las nueve, / mi pequeña más querida. / Si accedes te seré fiel / incluso hasta las diez. / Ahora, vámonos juntos de juerga. / De noche, en la Reeperbahn, / a las doce y media, / diviértete aunque no tengas una chica. / Siempre es posible divertirse / de noche, en la Reeperbahn, / a las doce y media. / El que nunca en la noche alegre / haya ido de juerga a la Reeperbahn / es un pobre infeliz / porque no te conoce… / St. Pauli, mi St. Pauli nocturno”. También canta la habanera “La paloma”, de Sebastián Yradier.

Tras el bache profesional que supuso la posguerra Albers regresó una y otra vez en sus películas de los años cincuenta a este decorado. La ciudad le ha dedicado una estatua. 

Grosse Freiheit Nr. 7 (1944) 
Producción: Terra-Filmkunst (AL) 
Director: Helmut Käutner. 
Guión: Helmut Käutner y Richard Nicolas. 
Intérpretes: Hans Albers (Hannes Kroeger), Ilse Werner (Gisa), Hans Söhnker (Willem), Hilde Hildebrand (Anita), Gustav Knuth (Fiete), Günther Lüders (Jens), Ilse Fürstenberg (la madre de Gisa), Ethel Reschke (Margot), Erna Sellmer (Frau Kaasbohm), Kurt Wieschala (Jan), Helmut Käutner (Karl), Richard Nicolas (el almirante), Maria Besendahl (Frau Boergel), Justus Ott (Herr Wellenkamp), Gottlieb Reeck (Herr Puhlmann). 
111 min. Color (Agfa-Color).

11 de noviembre de 2009

El mago de la sala Lux



Le notti di Cabiria (Las noches de Cabiria, 1957), Federico Fellini

Papà Colombaioni ha sido para mí un colaborador precioso.
No sólo porque haya puesto a mi disposición su carpa y su prole de hijos y nietos,
que saltaban como canguros por todas partes, sino, sobre todo,
por el ambiente de intimidad que transmitía su circo,
con algo de indefinible y de onírico”.

Federico Fellini

Como a Dorita en “El mago de Oz” hay algo siempre que nos empuja a volver a casa. Y uno se encuentra como en casa en este teatro cochambroso del suburbio romano: el Lux. Aquí lo mismo te ponen una película de aventuras exaltando el fascismo que una de teléfonos blancos. De hecho, si hemos acompañado a Cabiria en una de sus correrías nocturnas –porque Cabiria es una lumi de las que sólo caen por Via Venetto para comprobar que en esto de la prostitución también hay clases- nos habremos tropezado con el mismísimo Amedeo Nazzari, el hombre por el que suspiraban las mujeres de los países del Eje (España incluida) veinte años atrás.


Pues he aquí a la atribulada Cabiria (Giulietta Masina) ante la fachada del Lux, dispuesta a buscar un rato de evasión en una de esas funciones de variedades que el propio Fellini había inmortalizado en Luci del varietà. En el escenario actúa un mago innominado (Aldo Silvani). La primera parte de su número ha consistido en el escamoteo de la cabeza de su ayudante, encerrado en una caja atravesada por sables.

La segunda parte tiene que ver con el magnetismo y la hipnosis. Cinco garridos muchachos se ofrecen como voluntarios y al punto están remando en un banco. A la invocación del mago de una imaginaria tormenta, los gamberros se lanzan al mar o imploran por sus vidas. Un pase mágico les devuelve a la realidad en una situación de ridículo que provoca la hilaridad de los espectadores.

Cabiria cree que puede irse de rositas, pero el mago la detiene con sus poderes mesmerizantes. Bajo la chistera esconde unos cuernos de Mefistófeles de teatrucho. Un pase hipnótico y la baqueteada prostituta se convierte en una adolescente virginal que conoce por primera vez el amor junto a un imaginario príncipe azul llamado Óscar. La luz cruda del foco muestra al mago con su cansancio y sus ojos pintados, pero envuelve a Cabiria en un halo de inocencia recuperada o, caso, nunca perdida. Fellini pone buen cuidado en mostrarnos entre cajas, en segundo término, a los trabajadores del teatro, tonteando con las chicas o fumando un pito. La magia sólo tiene lugar en el escenario. Detrás todo es tramoya.

Giulieta – Gesolmina – Cabiria… y los ColombaioniEn otro lugar hemos hablado de la participación de la familia Colombaioni en la gestación de I Clown. La relación con Fellini arranca precisamente en Le notti di Cabiria donde es posible ver a Vittoria en moto y a Carlo y Romano sirviendo de soporte a esa escena magnífica en que Giulietta Masina da cumplida cuenta de su maestría en la pantomima. Más allá de Gesolmina, la Masina es el augusto ingénito, aquel que por todo maquillaje no precisa más que una lágrima pintada.

Giulietta Massina ya había interpretado el personaje de esta puta lunar y chaplinesca en Lo sceicco bianco (El jeque blanco, 1952), un personaje episódico con el que se encuentra Leopoldo Trieste vagando en la noche romana mientras su mujer tontea con un Alberto Sordi protagonista de fotonovelas. Después del Oscar de la Academia de Hollywood a La strada, la resurrección de Cabiria fue el mejor regalo que Fellini pudo hacerle a su señora.

Aquí tienen el trailer.


Le notti di Cabiria (Las noches de Cabiria, 1957)
Producción: Dino de Laurentiis (IT) / Les Films Marceau (FR)
Director: Federico Fellini.
Guión: Federico Fellini, Tullio Pinelli y Ennio Flaiano. Con la colaboración de Pier Paolo Pasolini.
Intérpretes: Giulietta Masina (Cabiria), Aldo Silvani (el mago), François Périer (Oscar D'Onofrio), Franca Marzi (Wanda), Ennio Girolami (Amleto), Amedeo Nazzari (Alberto Lazzari), Dorian Gray (Jessy), Vittoria Colobaioni (la chica de la moto), Romano Colombaioni, Carlo Colombaioni..
113 min. (la versión restaurada). Blanco y negro.

6 de noviembre de 2009

Voltan, el hipnotizador del Rainbow Room


The Curse of the Jade Scorpion (La maldición del escorpión de jade, 2001), Woody Allen

Cuando escuchen la palabra “Constantinopla” estarán ustedes bajo el poder del escorpión de jade. Entonces caerán en un sueño profundo y obedecerán sin rechistar las órdenes del Profesor Voltan, un granuja de medio pelo, que puede hacer que comenten ustedes una serie de robos sensacionales sin tener que ponerse siquiera los guantes blancos de ladrón de lo mismo. ¡Constantinopla!

El Profesor Voltan Polgar (Donald Ogden Stiers) tiene un número de mentalismo en el club neoyorquino Rainbow Room. Ataviado con un turbante y asistido por una bella señorita de rasgos orientales (Carole Bayeux) es capaz de adivinar el número de la Seguridad Social de cualquiera con los ojos vendados. Luego, pedirá voluntarios entre el público y demostrará el poder hipnótico del escorpión de jade que fue amuleto de un ignoto emperador chino. Entre los voluntarios podrían salir dos de los empleados de la agencia de seguros North Coast, que han ido allí a celebrar el cumpleaños de George (el estupendo Wallace Shawn), que es un gran aficionado a la magia. Los voluntarios resultan ser los escépticos C.W. Briggs (Woody Allen), un investigador de la vieja escuela, machista y jugador, que se mueve como pez en el agua entre soplones, y Betty Ann Fitzgerald (Helen Hunt), especialista en rendimiento que pretende poner un poco de orden en el archivo de la agencia en tanto se entiende con el director de la misma (Dan Aykroyd).

Briggs y la señorita Fitzgerald se odian a primera vista, pero en el trance hipnótico se ven obligados a sentirse apasionadamente enamorados. Si además cada uno sospecha del otro como el ladrón que está cometiendo los robos desde dentro de la agencia ya tienen ustedes servida una comedia policiaca aliñada con buenas dosis de guerra de sexos. Lo ideal para que Allen recree el ambiente de algunas películas de los años treinta y cuarenta, vampirice el adulterio y el intento de suicidio de The Apartment (El apartamento, 1960), de Billy Wilder, y devuelva a la vida a Veronica Lake con las hechuras de Charlize Theron.

El final, en un almacén pirotécnico de Chinatown. No podía ser de otro modo en una película bajo el maleficio del escorpión de jade. Y, de paso, Allen puede citar otra escena memorable del cine de ladrones de guante blanco: el beso entre Cary Grant y Grace Kelly en To Catch a Thief (Atrapa a un ladrón, 1955), del tío Alfred. Así que, ya saben, si un hipnotizador pide voluntarios piénsenselo dos veces antes de salir al escenario. Cuando chasqueemos los dedos despertarán ustedes descansados y no recordarán nada de lo que aquí han leído. ¡Despierten! 

The Curse of the Jade Scorpion (La maldición del escorpión de jade, 2001) 
Producción: Rollins & Joffe para DreamWorks SKG (EEUU) 
Guión y Dirección: Woody Allen. 
Intérpretes: Woody Allen (C.W. Briggs), Helen Hunt (Betty Ann Fitzgerald), Dan Aykroyd (Chris Magruder), David Ogden Stiers (Voltan Polgar), Carole Bayeux (la ayudante de Voltan), Wallace Shawn (George Bond, mago aficionado), Dick Hyman (el director de la orquesta del Rainbow Room), Elizabeth Berkley (Jill), Charlize Theron (Laura Kensington), John Tormey (Sam). 
103 min. Color.