Un lugar para el encuentro. en el más amplio sentido del término, entre el cine, el circo y las variedades
(A place for the meeting, in the most wide sense of the term, among the cinema, the circus and varietés).
Autores: Sr. Feliú y Javier Jiménez
25 de febrero de 2026
Las pulgas de la familia Torp
11 de febrero de 2026
La Mosca Acrobática
4 de febrero de 2026
Circo de Pulgas
Muchos son los que piensan que los Circos de Pulgas no son más que engaños o ingeniosas presentaciones de ilusionistas o habilidosos relojeros. En realidad, las pulgas han estado en el showbusiness desde siempre, aunque hasta el siglo XVI no fuésemos conscientes de ello. Las mejores pulgas para el entrenamiento son las pulgas humanas (pullex irritans), hoy casi en extinción, pero que en la Edad Media seguro que convivían con bufones, juglares y demás artistas ambulantes.Las primeras exhibiciones de pulgas de las que se tiene noticia son muestras de trabajo de orfebrería diminuta (cadenas de incontables eslabones, carruajes, etc.) en las que las pulgas servían como referencia de tamaño o como animales de arrastre. La fascinación por estas exhibiciones se hizo patente en el siglo XVII en toda Europa donde se convirtieron en asunto de última moda entre las diferentes cortes y objeto de estudio por los inquietos naturalistas de la época. En 1792, en plena Revlución francesa, se anuncia a una pulga ondeando la bandera tricolor y en la Historia de los Insectos de Walckenauër se hace referencia a un desfile militar llevado a cabo por una trup de pulgas en la Bolsa en 1825.
Estas tempranas manifestaciones eran un tributo a los artesanos que construían los aparatos, pero con la aparición de Bertolotto el énfasis recae finalmente sobre el domador o adiestrador de las pulgas. Bertolotto es quien populariza definitivamente el Circo de Pulgas en Europa y América y se reserva el derecho a la posteridad escribiendo un libro titulado: Historia de la Pulga: …conteniendo el programa de la extraordinaria exhbición de las educadas pulgas admiradas por las cabezas coronadas de Europa, que se publicó en 1833, reeditado en numerosas ocasiones y que es considerado la biblia en esta materia.Debido a su corto periodo de vida, apenas dos meses, es necesario un proceso de selección y adiestramiento continuo. Cuando el entrenamiento comienza, la futura artista (según los expertos, el sexo femenino es el más adecuado) era introducida en un bote o probeta de cristal. Al verse atrapada la pulga comienza a dar saltos y a golpearse duramente en la cabeza. Esto permite al domador analizar la fuerza de la pulga y, lo que es más importante, convencer al insecto de que saltar no le va a servir de nada.
Los variados actos interpretados por las pulgas eran imaginativas extensiones de sus acciones naturales. así, dos pulgas manteniendo un duelo de espadas, en realidad estaban intentando frenéticamente desembarazarse de las diminutas agujas atadas a sus patas. Una pulga malabarista o futbolista estaría de hecho procurando alejar una bola impregnada con algún producto químico que a las pulgas les resultaba repugnante.
En el siglo XIX, la época de oro de la exhibición de estos pacientes insectos (tan pacientes como sus propietarios), las pulgas eran anunciadas con el nombre de famosos artistas de circo como Leotard, el acróbata Diavolo, Blondin el funambulista, o bien realizaban pantomimas interpretando a personajes como Don Quijote y Sancho Panza, Wellington o Napoleón.
13 de enero de 2026
La ayudante del amaestrador de perros

François está enamorado de Françoise, pero ella tiene un asunto con monsieur Valentin, que comparte el afecto de la joven con el de Clara. François y Clara terminan juntos, a pesar de no amarse… En fin, un embrollo amoroso-policiaco realizado por el tándem Carné-Prevert en la época en que el “realismo poético” francés estaba en su apogeo y una de cuyas cimas es esta Le jour se lève, cuya trama había empezado a contarles.
-¿Y qué nos importan a nosotros estos líos de faldas? –se preguntan ustedes.
Y uno responde que como monsieur Valentin se dedica a hacer un número de variedades con unos perrillos amaestrados y Clara es su ayudante, ambos están aquí en su casa.
Sólo vemos las habilidades de los canes en una ocasión, punteadas por la conversación casual que reúne a Clara (Arletty) y François (Jean Gabin). Él ha seguido a Françoise (Jacqueline Laurent) hasta este cruce de teatrito de variedades y café en un suburbio parisino donde cohabitan trabajadores y parados, chulos y floristas. En el tablado, monsieur Valentin (Jules Berry) ejecuta su número con precisión. A pesar de ello –o precisamente por eso- Valentin es un hombre brutal, de esos a los que les gusta hurgar en las cicatrices ajenas. De hecho, este es su método para que los perrillos le obedezcan: látigo y heridas sin cerrar.
Carla ha caído en sus manos después de ser ayudante de un domador de focas, que era igual de cruel con ella que con los animales. Pero Valentin posee un extraño magnetismo. Las cosas a su lado no son como son, sino como él las cuenta. Por eso, hasta que sus destinos se cruzan con el de François, Fraçoise se ha dejado seducir por el domador y Carla ha continuado junto a él. Ahora se siente fuerte para seguir adelante sola. Arletty, de la que ya hemos hablado con ocasión de Portrait d’un assassin, sólo aparece en unas cuantas escenas pero la claridad de ideas de que dota a su personaje, su acento barriobajero y su sinceridad a toda prueba, que aflora bajo la fachada encanallada, la convierten en el personaje más sólido de esta tragedia que se abre con un crimen y se cierra con un suicidio. No en vano estamos en un mundo en el que Jacques Prevert pone sus estupendos (y literarios) diálogos en boca de unos personajes que se mueven entre brumas existenciales y fatalismo en la Francia del Frente Popular.
El ambiente es obra de la fotografía difusa, de las melodías de Kosma y Jaubert y, sobre todo, de los irrepetibles decorados de Alexandre Trauner, un maestro de las perspectivas forzadas, capaz de meter en la trasera de un estudio un suburbio parisino completo.
Circula por el mundo una foto de Arletty en la que aparece desnuda, saliendo de la ducha. Corresponde a un plano de Le jour se lève. Viendo la película se produce un salto evidente en la continuidad cuando François abre la puerta de la casa y luego se asoma al cuarto de baño. Arletty, que ya no era una jovencita, accedió a rodar la escena como le pedía Marcel Carné y como vino al mundo, a cambio de que no hubiera fotógrafos en el plató. Alguien hizo la fotografía vedada y, cuando la película fue censurada, este es el único testimonio que queda de la belleza rotunda de la actriz. Como Carné volvió a contar con ella en Les enfants du paradis, tendremos ocasión de encontrarla de nuevo en Circo Méliès.
20 de noviembre de 2025
Corona y látigo

Um Krone und Peitsche (1919), Fern Andra y Georg Bluen

Fern Andra
24 de noviembre de 1893-8 de febrero de 1974
Vernal Edna Andrews nació en Illinois, Estados Unidos, en 1893. Fue hija de un artista de circo, por lo que Fern en una temprana edad realizaba trucos en la cuerda floja. Luego fue entrenada en canto y baile. En 1899, en la ciudad de Nueva York, realizó su debut actoral en una versión de Uncle Tom's Cabin.
La película fue la primera ambientada en el mundo del circo, un escenario que también predomina en muchas de las obras posteriores de Andra. En 1916, abre el Fern-Andra-Filmatelier (Estudio cinematográfico Fern Andra) en Berlín, además de ser la propietaria de salas de cine en Múnich y Düsseldorf. En ese momento su socio es Georg Bluen, un antiguo compañero de Gaumont, que dirige algunas de sus películas.

El 4 de julio de 1922, se vio envuelta en un accidente aéreo. El piloto Lothar von Richthofen falleció en el accidente. Andra inicialmente fue reportada como fallecida, pero logró sobrevivir. Su acompañante, el director Georg Bluen también sobrevivió y continuó trabajando con ella hasta 1925. Es en esta época donde comienza el decline de su carrera en Alemania, ya que los temas de sus películas y su estilo interpretativo no encajaban con el nuevo panorama del cine moderno.



Andra forma parte de las escasas, pero brillantes, directoras de cine mudo. Algunas de las pioneras del cine tenían un talento excepcional como Alice Guy-Blaché and Germaine Dulac en Francia, Elvira Notari en Italia Italy, Lois Weber en Estados Unidos o Esfir Shub en la USSR. Sus nombres han estado vetados en la historia del cine durante décadas. En la actualidad, gracias al trabajo de numerosas investigadoras su trabajo ha sido descubierto.
Directores: Fern Andra y Georg Bluen
Guionista: Fern Andra
Intérpretes: Fern Andra, Josef Peterhans, Olga Engl, Wilhelm Diegelmann,
Alice König, Vera Fischer, Rudolf Hilberg
24 de diciembre de 2024
Amalia en color

Sangue Toureiro (Sangre torera, 1958), Augusto Fraga
El equipo
Sangue toureiro supuso una importante inversión en una época en la que el cine portugués estaba de capa caída. Agotado el periodo de oro de la comedia a principios de la década de los cincuenta, muchos cineastas deben conformarse con dedicarse al documental. El productor Manuel Queiroz busca una mano ganadora. De entrada, se trata de la primera película portuguesa de largometraje rodada en color, mediante el proceso de Kodak denominado Eastmancolor. El tema, de seguro éxito: un melodrama de ambiente típicamente portugués en el que se den cita sendas estrellas en sus respectivos campos. Para el fado, no hay otra: Amália Rodrigues ha triunfado en los escenarios de París y Nueva York. El toreo –esa forma primitiva del circo– está representado por Diamantino Viseu, el primer “matador” portugués.
En Sangue toureiro se pueden ver fugazmente las formas tradicionales del toreo a la portuguesa: el rejoneo a caballo y las “pegas” de los forçados. Diamantino había revolucionado la fiesta lusa al tomar la alternativa como “matador” en Barcelona, en 1947. La película ficcionaliza en cierta medida este hecho, cuando el personaje que interpreta se rebela ante la tradición del toreo ecuestre representada por su padre. Fue Diamantino un torero hecho a imagen de Manuel Rodríguez “Manolete”, el gran ídolo de su tiempo. En su última faena en la plaza queda constancia del pase que lleva su nombre, la “diamantina”, que no deja de ser una variante de la “manoletina”.

Augusto Fraga debuta como director de largometrajes pero tenía una larga carrera en el cine luso a sus espaldas: escritor cinematográfico en los años treinta, director de la revista “Cinéfilo” al final de dicha década, documentalista, actor ocasional, ayudante de dirección y producción y realizador de varios proto-videoclips protagonizados por Amália en 1947. Participó en la coproducción hispano-portuguesa Barrio / Viela, rua sem sol (1947) que dirigió Ladislao Vajda y en la que Fraga aparece acreditado como supervisor de la versión portuguesa, amén de asumir el papel de detective.
Francisco Izzarelli, operador italiano afincado en España entre 1940 y 1946, se hace cargo del delicado apartado de la fotografía en color. Otro nombre español ligado a esta producción es el del otrora niño prodigio del cine español, Alfredo Hurtado “Pitusín”, con una carrera importante como ayudante de dirección. En esta ocasión también se responsabiliza de la elaboración del guión técnico.
La película
La película comienza con unas hermosas imágenes de la vida de los ribatejanos en torno al río Tajo, para mostrar luego las marismas donde se cría el ganado bravo. El locutor (A. Tavares da Silva) anuncia que éste será el escenario de la eterna historia de amor. El romance tiene tres vértices: Isabel (Carmen Mendes), muchacha romántica enamorada de la vida en el campo y del hijo de los Vinhais que se fue un día al extranjero para estudiar; Eduardo (Diamantino Viseu), el hijo díscolo que por amor se convertirá en matador de toros; y María de Graça (Amália Rodrigues), cantadeira con un pasado escandaloso.

A pesar de la insistencia de don Jerónimo de Vinhais (Erico Braga) su hijo deja de lado la gestión de la hacienda familiar para vivir en concubinato con Maria de Graça y dedicarse al toreo. Una vez más, las contraposiciones son claras: la Lisboa de los modernos apartamentos y las grandes avenidas que se abre al futuro frente a la marisma, la lidia a pie frente al toreo ecuestre, los automóviles aerodinámicos frente a la naturaleza representada por el caballo… En suma, los rostros de la modernidad frente a la tradición, en una alternancia simple que no guarda ninguna sorpresa ni en su planteamiento ni en su ejecución.

Sangue toureiro es una película apenas redimible. Los interludios cómicos a cargo de una periodista norteamericana (Fernanda Borsatti) y su cicerone (Raul Solnado) rozan lo patético. Las estampas típicas devienen tópicas. Sólo los fados de Amália rompen este esquema, suspenden la narración y nos hacen pensar en Minnelli. Tres de ellas están fotografiadas en riguroso claroscuro. Amália lleva vestidos preferentemente negros. A lo mejor con un broche, una flor roja o un pañuelo verde. Nuestra mirada se abisma en su rostro y en sus manos, únicas fuentes de luz. Y en mitad del rostro, como una herida abierta su boca. Una boca roja de la que el fado brota apasionado. La boca de Amália: llaga y fruta.

Sangue toureiro (Sangre torera, 1958)
Producción: Produtores Associados / Empresa do Cinema Trindade (POR)
Director: Augusto Fraga.
Guión: Augusto Fraga y Armando Vieira Pinto, basado en un argumento de Patrício Álvares.
Intérpretes: Amália Rodrigues (Maria da Graça), Diamantino Viseu (Eduardo), Erico Braga (Jerónimo de Vinhais), Carmen Mendes (Isabel), Josefina Silva (doña Branca), Paulo Renato (Américo Prates), Fernanda Borsatti (Miss Brown), Raul Solnado (Faustino), Alina Vaz, Ruth Carvalho, João Manuel, A. Tavares da Silva (locución).
88 min. Color (Eastmancolor)
11 de noviembre de 2024
Cinco caballos bravos
A Girl and Five Brave Horses
Must Have Books, Canadá
5 de noviembre de 2024
Diving Horses
Sonora es una joven rebelde que está aburrida —más bien harta— de su pequeño pueblo, de su rígida escuela y de su estricta tía. Estados Unidos está sumida en la pobreza a causa de la Gran Recesión. Las oportunidades comienzan poco a poco a aflorar por todo el país y los sueños de Sonora se acrecientan. Cuando su tía, después de vender su caballo Lightning, decide enviarla a un centro de beneficencia para librarse de ella, Sonora se escapa en busca de un trabajo como jinete de caballos de saltos en altura, un anuncio que ha visto en el periódico.
Ya en la feria, Sonora (Gabrielle Anwar) se comporta con desparpajo y descaro desafiando al cascarrabias William Doc Carver (Cliff Robertson), el dueño e inventor de la atracción que ha puesto el anuncio. Este la rechaza por su juventud e inexperiencia, pero Sonora no está dispuesta a renunciar a sus sueños tan rápidamente e insiste hasta que finalmente le permiten trabajar en los establos cuidando a los caballos. Así se enrola con la trup y viaja hasta Virginia comenzando su intrépida aventura.
Al (Michael Schoeffling), el hijo de Doc, y Sonora se sienten atraídos mutuamente y comienzan a domar juntos un díscolo caballo al que Sonora bautiza con el nombre de Lightning. A Doc no le agrada demasiado que su hijo flirtee con la joven rebelde hasta que descubre las habilidades naturales de la chica con los caballos. Pero esta circunstancia crea problemas, primero con Al, que se marcha enfadado con su padre y más tarde con Marie (Kathleen York), la estrella del espectáculo hasta entonces que se despide del espectáculo: "yo soy una actriz, no una artista de circo".


Más de la mitad de la película se ocupa de todos estos asuntos, hasta la muerte de Doc que es cuando Al toma el relevo de su padre, se casa con Sonora y comienza la carrera triunfal de la artista en el Steel Pier de Atlantic City. Pero Sonora se queda ciega al no cerrar los ojos en una mala caída a la piscina, lo que le provoca un desprendimiento de retina, y tiene que volver a comenzar desde el principio, pues no está dispuesta a abandonar su sueño.
Basada en el libro biográfico de Sonora Webster Carver, "A Girl and Five Brave Horses", escrito en 1961, Wild Hearts Can't Be Broken es una película muy del estilo Disney, que nos ayuda a entender una atracción que durante muchos años tuvo un gran éxito en shows del salvaje oeste o en parques de atracciones. Por cierto, Sonora, que asistió a ver la película acompañada de su hermana Arnette, no se quedó muy entusiasmada con la película.
Sonora Webster Carver (1904-2003)
Y no es de extrañar porque leyendo su autobiografía hay demasiados elementos que no nos encajan, comenzando por su antipática tía. Es su madre —y nosotros, ¡que la imaginábamos huérfana!— quien la convence para presentarse a la audición de Doc Carver. Al principio remisa y desconfiada, poco a poco, fue ganándose la confianza del veterano Doc y la suya propia haciéndose cargo de los caballos y de muchas otras obligaciones de la vida nómada.

Lo escribe Raymond W. Thorp en la portada de la biografía que dedica a Doc Carver: Plainsman, Trapper, buffalo hunter, Medicine Chief of the Santee Sioux, World's champion marksman and Originator of the American Wild West Show. Casi nada. Además, pelirrojo. El mote de Doc se le aplicaba porque aprendió las técnicas de los dentistas ejerciendo este oficio como tal en algunas ocasiones.


Aquí podrán ver esta película en su totalidad.
Wild Hearts Can't Be Broken (1991)
Productor: Matt Williams
Intérpretes: Gabrielle Anwar (Sonora Webster), Michael Schoeffling (Al Carver), Cliff Robertson (Doc Carver), Dylan Kussman (Clifford), Kathleen York (Marie), Frank Renzulli (Mr. Slater), Nancy Moore Atchison (Arnette Webster), Lisa Norman (tía Helen), Lorianne Collins (Clarabelle), Elizabeth Hayes (Miss Simpson), Laura Lee Norton (Mrs. Ellis), Michael J. Matusiak (fotógrafo)
19 de marzo de 2024
Escuela de doma

En el instituto, Bracquard (Philippe Clévenot), un excéntrico profesor de literatura que es diana de las burlas de los estudiantes, trata de que sus alumnos sepan recitar —y entender— el largo poema visionario Ode au vent d'Ouest de Percy Bysshe Shelley. Thierry (Gérard Sandoz) no está demasiado por la labor y prefiere gastar bromas al profesor por lo que es expulsado de la clase. En su deambular visita un pequeño zoo que aloja una escuela de doma en la que trabaja Roselyne (Isabelle Pasco) de la que se enamora a primera vista. La escuela presenta un humilde espectáculo en el que una enorme africana canta sobre un pedestal.


Thierry Le Portier
Fotografía: Jean-François Robin
Edición: Anick Baly, Marie Castro-Bréchignac y Danielle Fillios
Decorado: Carlos Conti
Vestuario: Valentin Breton Des Loys
Domador de leones y tigres: Thierry Le Portier
Domador de caballos: Mario Luraschi



















