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25 de febrero de 2026

Las pulgas de la familia Torp

Ya hemos tenido la ocasión de explicar en otra entrada la inverosímil aunque real historia de los Circos de Pulgas. En esta ocasión hemos tenido la suerte de encontrarnos con este documento en nuestro viaje en busca de la felicidad permanente visitando Parques de Atracciones.

La familia Torp es una experta en estos minúsculos artistas desde que William Torp comenzara su Circo de Pulgas en la década de los veinte del siglo XX en Inglaterra y se instalara más tarde en el Parque de Atracciones de Copenhage, los famosos Tivoli Gardens. John Torp mantuvo la tradición familiar recorriendo los Parques de EEUU de costa a costa con su Circo de Pulgas. Más tarde, en la década de los setenta abrió otro negocio de pulgas en Tenerife. Como dice él mismo: "There are many stories about a Flea Circus, and some are true and some are untrue". Entre las verdaderas está la historia de su familia.

11 de febrero de 2026

La Mosca Acrobática

Después de ver a la pulga triunfando en el mundilllo del espectáculo, la mosca no quería ser menos y le ha "robado" parte de la rutina. Pasa en el mundo de los humanos con frecuencia.

4 de febrero de 2026

Circo de Pulgas


Muchos son los que piensan que los Circos de Pulgas no son más que engaños o ingeniosas presentaciones de ilusionistas o habilidosos relojeros. En realidad, las pulgas han estado en el showbusiness desde siempre, aunque hasta el siglo XVI no fuésemos conscientes de ello. Las mejores pulgas para el entrenamiento son las pulgas humanas (pullex irritans), hoy casi en extinción, pero que en la Edad Media seguro que convivían con bufones, juglares y demás artistas ambulantes.

Las primeras exhibiciones de pulgas de las que se tiene noticia son muestras de trabajo de orfebrería diminuta (cadenas de incontables eslabones, carruajes, etc.) en las que las pulgas servían como referencia de tamaño o como animales de arrastre. La fascinación por estas exhibiciones se hizo patente en el siglo XVII en toda Europa donde se convirtieron en asunto de última moda entre las diferentes cortes y objeto de estudio por los inquietos naturalistas de la época. En 1792, en plena Revlución francesa, se anuncia a una pulga ondeando la bandera tricolor y en la Historia de los Insectos de Walckenauër se hace referencia a un desfile militar llevado a cabo por una trup de pulgas en la Bolsa en 1825.

Estas tempranas manifestaciones eran un tributo a los artesanos que construían los aparatos, pero con la aparición de Bertolotto el énfasis recae finalmente sobre el domador o adiestrador de las pulgas. Bertolotto es quien populariza definitivamente el Circo de Pulgas en Europa y América y se reserva el derecho a la posteridad escribiendo un libro titulado: Historia de la Pulga: …conteniendo el programa de la extraordinaria exhbición de las educadas pulgas admiradas por las cabezas coronadas de Europa, que se publicó en 1833, reeditado en numerosas ocasiones y que es considerado la biblia en esta materia.

Debido a su corto periodo de vida, apenas dos meses, es necesario un proceso de selección y adiestramiento continuo. Cuando el entrenamiento comienza, la futura artista (según los expertos, el sexo femenino es el más adecuado) era introducida en un bote o probeta de cristal. Al verse atrapada la pulga comienza a dar saltos y a golpearse duramente en la cabeza. Esto permite al domador analizar la fuerza de la pulga y, lo que es más importante, convencer al insecto de que saltar no le va a servir de nada.

Los variados actos interpretados por las pulgas eran imaginativas extensiones de sus acciones naturales. así, dos pulgas manteniendo un duelo de espadas, en realidad estaban intentando frenéticamente desembarazarse de las diminutas agujas atadas a sus patas. Una pulga malabarista o futbolista estaría de hecho procurando alejar una bola impregnada con algún producto químico que a las pulgas les resultaba repugnante.

En el siglo XIX, la época de oro de la exhibición de estos pacientes insectos (tan pacientes como sus propietarios), las pulgas eran anunciadas con el nombre de famosos artistas de circo como Leotard, el acróbata Diavolo, Blondin el funambulista, o bien realizaban pantomimas interpretando a personajes como Don Quijote y Sancho Panza, Wellington o Napoleón.


Que, ¿por qué están aquí estos bichejos? Porque me he encontrado esto navegando entre bobinas de blanco y negro digitalizadas. Ver para creer. Y otro día hablaremos de otras relaciones interesantes de estos semovientes con la industria del cine.

13 de enero de 2026

La ayudante del amaestrador de perros

Le jour se lève (1939), Marcel Carné


François está enamorado de Françoise, pero ella tiene un asunto con monsieur Valentin, que comparte el afecto de la joven con el de Clara. François y Clara terminan juntos, a pesar de no amarse… En fin, un embrollo amoroso-policiaco realizado por el tándem Carné-Prevert en la época en que el “realismo poético” francés estaba en su apogeo y una de cuyas cimas es esta Le jour se lève, cuya trama había empezado a contarles.

-¿Y qué nos importan a nosotros estos líos de faldas? –se preguntan ustedes. Y uno responde que como monsieur Valentin se dedica a hacer un número de variedades con unos perrillos amaestrados y Clara es su ayudante, ambos están aquí en su casa. Sólo vemos las habilidades de los canes en una ocasión, punteadas por la conversación casual que reúne a Clara (Arletty) y François (Jean Gabin). Él ha seguido a Françoise (Jacqueline Laurent) hasta este cruce de teatrito de variedades y café en un suburbio parisino donde cohabitan trabajadores y parados, chulos y floristas. En el tablado, monsieur Valentin (Jules Berry) ejecuta su número con precisión. A pesar de ello –o precisamente por eso- Valentin es un hombre brutal, de esos a los que les gusta hurgar en las cicatrices ajenas. De hecho, este es su método para que los perrillos le obedezcan: látigo y heridas sin cerrar.

Carla ha caído en sus manos después de ser ayudante de un domador de focas, que era igual de cruel con ella que con los animales. Pero Valentin posee un extraño magnetismo. Las cosas a su lado no son como son, sino como él las cuenta. Por eso, hasta que sus destinos se cruzan con el de François, Fraçoise se ha dejado seducir por el domador y Carla ha continuado junto a él. Ahora se siente fuerte para seguir adelante sola. Arletty, de la que ya hemos hablado con ocasión de Portrait d’un assassin, sólo aparece en unas cuantas escenas pero la claridad de ideas de que dota a su personaje, su acento barriobajero y su sinceridad a toda prueba, que aflora bajo la fachada encanallada, la convierten en el personaje más sólido de esta tragedia que se abre con un crimen y se cierra con un suicidio. No en vano estamos en un mundo en el que Jacques Prevert pone sus estupendos (y literarios) diálogos en boca de unos personajes que se mueven entre brumas existenciales y fatalismo en la Francia del Frente Popular.

El ambiente es obra de la fotografía difusa, de las melodías de Kosma y Jaubert y, sobre todo, de los irrepetibles decorados de Alexandre Trauner, un maestro de las perspectivas forzadas, capaz de meter en la trasera de un estudio un suburbio parisino completo.

Circula por el mundo una foto de Arletty en la que aparece desnuda, saliendo de la ducha. Corresponde a un plano de Le jour se lève. Viendo la película se produce un salto evidente en la continuidad cuando François abre la puerta de la casa y luego se asoma al cuarto de baño. Arletty, que ya no era una jovencita, accedió a rodar la escena como le pedía Marcel Carné y como vino al mundo, a cambio de que no hubiera fotógrafos en el plató. Alguien hizo la fotografía vedada y, cuando la película fue censurada, este es el único testimonio que queda de la belleza rotunda de la actriz. Como Carné volvió a contar con ella en Les enfants du paradis, tendremos ocasión de encontrarla de nuevo en Circo Méliès.
Sr. Feliú
Le jour se lève (1939) 
Productora: Sigma (FR) 
Director: Marcel Carné 
Argumento y Guión: Jacques Viot. 
Diálogos: Jacques Prévert. 
Intérpretes: Jean Gabin (François), Jules Berry (Valentin), Arletty (Clara), Jacqueline Laurent (Françoise), Mady Berry, René Génin, Arthur Devère, René Bergeron, Bernard Blier, Marcel Pérès, Germaine Lix. 
93 min. Blanco y negro.

20 de noviembre de 2025

Corona y látigo


Um Krone und Peitsche (1919), Fern Andra y Georg Bluen

Fern Andra es amazona en un circo alemán. El conde Josef Peterhans y ella se enamoran y se casan, pero su espíritu libre y atlético y el esnobismo de los amigos de su marido pronto causan problemas. Cuando Peterhans se bate en duelo para defender su honor, es encarcelado durante seis meses. Su madre y su antigua novia aprovechan la ocasión para hacer las maletas a Fern.


Es una vieja historia contada con una técnica cinematográfica anticuada y, a excepción de las escenas de circo —a los alemanes les gustaban mucho las películas con gente de circo—, es un vehículo para que la señorita Andra sufra. 

La amazona de circo Fern y el conde Egon von Wallenberg se enamoran. Cuando el conde asciende al rango de mayorazgo, incluso se casan. Pero su felicidad pronto se ve empañada, ya que la madre del conde, preocupada por su estatus, desprecia a la divertida amazona de circo y decide destruir su reputación. Al final, sus intrigas dan fruto: Fern abandona a su marido y regresa al circo. Egon, que desconocía las actividades de su madre, queda destrozado por la repentina separación. Su madre se siente culpable y decide volver a unir a la pareja.

Fern Andra
24 de noviembre de 1893​-8 de febrero de 1974
Vernal Edna Andrews nació en Illinois, Estados Unidos, en 1893. Fue hija de un artista de circo, por lo que Fern en una temprana edad realizaba trucos en la cuerda floja. Luego fue entrenada en canto y baile. En 1899, en la ciudad de Nueva York, realizó su debut actoral en una versión de Uncle Tom's Cabin.


Más tarde, Andra se incorporó a la trup de  las Millman sisters, un conocido grupo de acróbatas con las que giró por USA, Canadá, y Europa. Bird Millman, la líder de la trup, era una de las más famosas funambulistas de la época y una renombrada estrella del Ziegfeld Follies. 


Cuando dejó la compañía, Andra prosiguió con su trabajo en Europa. En Berlín conoció a Max Reinhardt, quien le impartió clases de actuación. Durante esa época se asoció con Leo Gaumont, pionero francés de la industria cinematográfica, siendo parte de la rama germánica de la empresa de producción Gaumont. En 1913, a la edad de 19 años, apareció en la película alemana Das Ave Maria


La primera Guerra Mundial rompió esa relación comercial y la emprendedora Andra creó su propia compañía de producción. En 1915 aparece en los créditos de la película Geheimnisvolle Gewalten como productora y guionista por primera vez. Ese mismo año, dirige su primera película, Eine Motte flog zum Licht.


La película fue la primera ambientada en el mundo del circo, un escenario que también predomina en muchas de las obras posteriores de Andra. En 1916, abre el Fern-Andra-Filmatelier (Estudio cinematográfico Fern Andra) en Berlín, además de ser la propietaria de salas de cine en Múnich y Düsseldorf. En ese momento su socio es Georg Bluen, un antiguo compañero de Gaumont, que dirige  algunas de sus películas. 


Como productora, directora, guionista y actriz, Fern Andra realizó más de 40 películas solo en Alemania. Junto a Henny Porten y Asta Nielsen fue una de las actrices más populares en el cine mudo alemán. Muchas de sus películas estaban ambientadas en el circo, lo que le permitía mostrar su talento artístico en papeles como trapecista, funambulista o domadora de animales.


Era una «mujer hecha a sí misma» con una larga trayectoria en el mundo del espectáculo y una vida privada espectacular: fue sospechosa de espionaje durante la Primera Guerra Mundial y considerada «extranjera enemiga». Su matrimonio con un barón alemán supuestamente la salvó de la muerte.

En 1919, Fern Andra dejó su productora y comenzó a trabajar con Robert Wiene, director de la clásica película muda de Weimar Das Cabinet des Dr. Caligari (El gabinete del doctor Caligari). En Genuine (1920) del mismo Wiene,  Andra recibió un amplio reconocimiento por su papel protagonista.


El 4 de julio de 1922, se vio envuelta en un accidente aéreo. El piloto Lothar von Richthofen falleció en el accidente. Andra inicialmente fue reportada como fallecida, pero logró sobrevivir. Su acompañante, el director Georg Bluen también sobrevivió y continuó trabajando con ella hasta 1925.​ Es en esta época donde comienza el decline de su carrera en Alemania, ya que los temas de sus películas y su estilo interpretativo no encajaban con el nuevo panorama del cine moderno.


En 1928, abandona Alemania para trasladarse al Reino Unido y, dos años más tarde, regresa a los Estados Unidos. En 1943, interpreta su último papel teatral en Lotus Lady. Posteriormente, sigue una carrera como directora de teatro, trabajando en la radio y como gerente y asesora de vestuario en Hollywood.


Regresa a Alemania a principios de la década de 1950 y aparece en la obra teatral Tragödie einer Diva (La tragedia de una diva) en 1966. Fern Andra fallece en 1974 en Aiken, Carolina del Sur.


Andra forma parte de las escasas, pero brillantes, directoras de cine mudo. Algunas de las pioneras del cine tenían un talento excepcional como  Alice Guy-Blaché and Germaine Dulac en Francia, Elvira Notari en Italia Italy, Lois Weber en Estados Unidos o Esfir Shub en la USSR. Sus nombres han estado vetados en la historia del cine durante décadas. En la actualidad, gracias al trabajo de numerosas investigadoras su trabajo ha sido descubierto. 

Um Krone und Peitsche (1919)
Producción: Fern Andra-Film (ALE)
Directores: Fern Andra y Georg Bluen
Guionista: Fern Andra
Intérpretes: Fern Andra, Josef Peterhans, Olga Engl, Wilhelm Diegelmann, 
Alice König, Vera Fischer, Rudolf Hilberg
99 min. Blanco y negro

24 de diciembre de 2024

Amalia en color



Sangue Toureiro (Sangre torera, 1958), Augusto Fraga

El equipo
Sangue toureiro supuso una importante inversión en una época en la que el cine portugués estaba de capa caída. Agotado el periodo de oro de la comedia a principios de la década de los cincuenta, muchos cineastas deben conformarse con dedicarse al documental. El productor Manuel Queiroz busca una mano ganadora. De entrada, se trata de la primera película portuguesa de largometraje rodada en color, mediante el proceso de Kodak denominado Eastmancolor. El tema, de seguro éxito: un melodrama de ambiente típicamente portugués en el que se den cita sendas estrellas en sus respectivos campos. Para el fado, no hay otra: Amália Rodrigues ha triunfado en los escenarios de París y Nueva York. El toreo –esa forma primitiva del circo– está representado por Diamantino Viseu, el primer “matador” portugués.

En Sangue toureiro se pueden ver fugazmente las formas tradicionales del toreo a la portuguesa: el rejoneo a caballo y las “pegas” de los forçados. Diamantino había revolucionado la fiesta lusa al tomar la alternativa como “matador” en Barcelona, en 1947. La película ficcionaliza en cierta medida este hecho, cuando el personaje que interpreta se rebela ante la tradición del toreo ecuestre representada por su padre. Fue Diamantino un torero hecho a imagen de Manuel Rodríguez “Manolete”, el gran ídolo de su tiempo. En su última faena en la plaza queda constancia del pase que lleva su nombre, la “diamantina”, que no deja de ser una variante de la “manoletina”.


Augusto Fraga debuta como director de largometrajes pero tenía una larga carrera en el cine luso a sus espaldas: escritor cinematográfico en los años treinta, director de la revista “Cinéfilo” al final de dicha década, documentalista, actor ocasional, ayudante de dirección y producción y realizador de varios proto-videoclips protagonizados por Amália en 1947. Participó en la coproducción hispano-portuguesa Barrio / Viela, rua sem sol (1947) que dirigió Ladislao Vajda y en la que Fraga aparece acreditado como supervisor de la versión portuguesa, amén de asumir el papel de detective.

Francisco Izzarelli, operador italiano afincado en España entre 1940 y 1946, se hace cargo del delicado apartado de la fotografía en color. Otro nombre español ligado a esta producción es el del otrora niño prodigio del cine español, Alfredo Hurtado “Pitusín”, con una carrera importante como ayudante de dirección. En esta ocasión también se responsabiliza de la elaboración del guión técnico.


La película

La película comienza con unas hermosas imágenes de la vida de los ribatejanos en torno al río Tajo, para mostrar luego las marismas donde se cría el ganado bravo. El locutor (A. Tavares da Silva) anuncia que éste será el escenario de la eterna historia de amor. El romance tiene tres vértices: Isabel (Carmen Mendes), muchacha romántica enamorada de la vida en el campo y del hijo de los Vinhais que se fue un día al extranjero para estudiar; Eduardo (Diamantino Viseu), el hijo díscolo que por amor se convertirá en matador de toros; y María de Graça (Amália Rodrigues), cantadeira con un pasado escandaloso.



A pesar de la insistencia de don Jerónimo de Vinhais (Erico Braga) su hijo deja de lado la gestión de la hacienda familiar para vivir en concubinato con Maria de Graça y dedicarse al toreo. Una vez más, las contraposiciones son claras: la Lisboa de los modernos apartamentos y las grandes avenidas que se abre al futuro frente a la marisma, la lidia a pie frente al toreo ecuestre, los automóviles aerodinámicos frente a la naturaleza representada por el caballo… En suma, los rostros de la modernidad frente a la tradición, en una alternancia simple que no guarda ninguna sorpresa ni en su planteamiento ni en su ejecución.


Sangue toureiro es una película apenas redimible. Los interludios cómicos a cargo de una periodista norteamericana (Fernanda Borsatti) y su cicerone (Raul Solnado) rozan lo patético. Las estampas típicas devienen tópicas. Sólo los fados de Amália rompen este esquema, suspenden la narración y nos hacen pensar en Minnelli. Tres de ellas están fotografiadas en riguroso claroscuro. Amália lleva vestidos preferentemente negros. A lo mejor con un broche, una flor roja o un pañuelo verde. Nuestra mirada se abisma en su rostro y en sus manos, únicas fuentes de luz. Y en mitad del rostro, como una herida abierta su boca. Una boca roja de la que el fado brota apasionado. La boca de Amália: llaga y fruta.


Sangue toureiro (Sangre torera, 1958)
Producción: Produtores Associados / Empresa do Cinema Trindade (POR)
Director: Augusto Fraga.
Guión: Augusto Fraga y Armando Vieira Pinto, basado en un argumento de Patrício Álvares.
Intérpretes: Amália Rodrigues (Maria da Graça), Diamantino Viseu (Eduardo), Erico Braga (Jerónimo de Vinhais), Carmen Mendes (Isabel), Josefina Silva (doña Branca), Paulo Renato (Américo Prates), Fernanda Borsatti (Miss Brown), Raul Solnado (Faustino), Alina Vaz, Ruth Carvalho, João Manuel, A. Tavares da Silva (locución).
88 min. Color (Eastmancolor)

11 de noviembre de 2024

Cinco caballos bravos


Interesante libro de memorias de Sonora Carver, estrella de la atracción Diving Horses, que se quedó ciega por una mala caída a la piscina y un año más tarde continuó ejerciendo como jinete por un periodo de once años más. En sus páginas apreciamos su amor por los caballos y entendemos un poco mejor de qué se trataba esta atracción, así como la personalidad de su maestro y jefe Doc Carver, y las vicisitudes que tuvo que vivir después de su desgraciado accidente que le provocó la ceguera y su determinación hasta conseguir realizar la atracción sin ver.

Carver, Sonora
A Girl and Five Brave Horses
as told to Elizabeth Land
Must Have Books, Canadá
2023 (primera edición 1961)

5 de noviembre de 2024

Diving Horses


Wild Hearts Can't Be Broken (1991), Steve Miner

Sonora es una joven rebelde que está aburrida —más bien harta— de su pequeño pueblo, de su rígida escuela y de su estricta tía. Estados Unidos está sumida en la pobreza a causa de la Gran Recesión. Las oportunidades comienzan poco a poco a aflorar por todo el país y los sueños de Sonora se acrecientan. Cuando su tía, después de vender su caballo Lightning, decide enviarla a un centro de beneficencia para librarse de ella, Sonora se escapa en busca de un trabajo como jinete de caballos de saltos en altura, un anuncio que ha visto en el periódico. 

Ya en la feria, Sonora (Gabrielle Anwar) se comporta con desparpajo y descaro desafiando al cascarrabias William Doc Carver (Cliff Robertson), el dueño e inventor de la atracción que ha puesto el anuncio. Este la rechaza por su juventud e inexperiencia, pero Sonora no está dispuesta a renunciar a sus sueños tan rápidamente e insiste hasta que finalmente le permiten trabajar en los establos cuidando a los caballos. Así se enrola con la trup y viaja hasta Virginia comenzando su intrépida aventura.

Al (Michael Schoeffling), el hijo de Doc, y Sonora se sienten atraídos mutuamente y comienzan a domar juntos un díscolo caballo al que Sonora bautiza con el nombre de Lightning. A Doc no le agrada demasiado que su hijo flirtee con la joven rebelde hasta que descubre las habilidades naturales de la chica con los caballos. Pero esta circunstancia crea problemas, primero con Al, que se marcha enfadado con su padre y más tarde con Marie (Kathleen York), la estrella del espectáculo hasta entonces que se despide del espectáculo: "yo soy una actriz, no una artista de circo".

Más de la mitad de la película se ocupa de todos estos asuntos, hasta la muerte de Doc que es cuando Al toma el relevo de su padre, se casa con Sonora y comienza la carrera triunfal de la artista en el Steel Pier de Atlantic City. Pero Sonora se queda ciega al no cerrar los ojos en una mala caída a la piscina, lo que le provoca un desprendimiento de retina, y tiene que volver a comenzar desde el principio, pues no está dispuesta a abandonar su sueño.

Basada en el libro biográfico de Sonora Webster Carver, "A Girl and Five Brave Horses", escrito en 1961, Wild Hearts Can't Be Broken es una película muy del estilo Disney, que nos ayuda a entender una atracción que durante muchos años tuvo un gran éxito en shows del salvaje oeste o en parques de atracciones. Por cierto, Sonora, que asistió a ver la película acompañada de su hermana Arnette, no se quedó muy entusiasmada con la película.

Sonora Webster Carver (1904-2003)
Y no es de extrañar porque leyendo su autobiografía hay demasiados elementos que no nos encajan, comenzando por su antipática tía. Es su madre —y nosotros, ¡que la imaginábamos huérfana!— quien la convence para presentarse a la audición de Doc Carver. Al principio remisa y desconfiada, poco a poco, fue ganándose la confianza del veterano Doc y la suya propia haciéndose cargo de los caballos y de muchas otras obligaciones de la vida nómada. 

Bettmann Archive

El acto denominado Diving Horses tiene una difícil traducción en español: ¿caballos buceadores, caballos saltadores, caballos que se zambullen en el agua? La atracción consiste en un caballo y su jinete lanzándose desde una torre de 12 metros de altura a una pequeña piscina de agua. El número tenía muchos secretos y nadie quiere imaginarse el balance de daños prueba - error que tendría Doc Carver antes de decidirse a producir tan singular número. Sonora cuenta en su autobiografía, por ejemplo, que las piscinas no son especialmente hondas pues el caballo necesita tocar el suelo para impulsarse de nuevo hacia la superficie y subir la rampa de madera. Sin esta sutil medición todo el número se podría ir al traste pues el caballo podría salir en cualquier dirección.

William James

Tan solo tres meses después de estar en la carretera en su nueva profesión, Sonora se convierte en la jinete estrella y comienza a trabajar sin descanso durante años, hasta que en 1931 una mala caída en Atlantic City le provoca una ceguera por su negativa de ir al médico a tiempo.


Sonora se sobrepone con dignidad a su nueva situación rechazando conductas lastimeras y esforzándose por emprender con resolución sus nuevos retos. Entre esos retos hay uno que destaca por su dificultad: volver a montar a los caballos y zambulllirse con ellos en la piscina. Pero nada es imposible para Sonora, así que un año más tarde vuelve a trabajar en Atlantic City, siendo la estrella de la atracción hasta 1942. Sonora murió a los 99 años de edad después de haber tenido un papel destacado durante muchos años como luchadora por los derechos de las personas ciegas.

William Frank Doc Carver (1840-1927)
Lo escribe Raymond W. Thorp en la portada de la biografía que dedica a Doc Carver: Plainsman, Trapper, buffalo hunter, Medicine Chief of the Santee Sioux, World's champion marksman and Originator of the American Wild West Show. Casi nada. Además, pelirrojo.  El mote de Doc se le aplicaba porque aprendió las técnicas de los dentistas ejerciendo este oficio como tal en algunas ocasiones. 

By A. Hoen and Co., Baltimore 

Pionero de los Wild West Shows, excelente tirador de rifle, inventor de la atracción de los Diving Horses y exitoso empresario, también fue el padre del marido de Sonora, Al Floyd Carver.

 A.H. Arnold, Omaha - Heritage Auctions, Public Domain,
 
Su vida es un mosaico de aventuras de todo tipo en la época en la que los Estados Unidos luchaban con los indios nativos por el control de los territorios. En 1883, monta junto con Buffalo Bill Cody el primer Wild West show ambulante que se anunciaba con el rimbombante nombre de "Wild West: Hon. W. F. Cody and Dr. W. F. Carver's Rocky Mountain and Prairie Exhibition". La sociedad se rompió después de una temporada y desde entonces se declararon enemigos y pelearon en los juzgados por la utilización del término Wild West Show.

Aquí podrán ver esta película en su totalidad.

Wild Hearts Can't Be Broken (1991)
Walt Disney Pictures (EE.UU)
Director: Steve Miner
Productor: Matt Williams
Fotografía: Daryn Okada
Montaje: Jon Poll
Música: Mason Daring
Intérpretes: Gabrielle Anwar (Sonora Webster), Michael Schoeffling (Al Carver), Cliff Robertson (Doc Carver), Dylan Kussman (Clifford), Kathleen York (Marie), Frank Renzulli (Mr. Slater), Nancy Moore Atchison (Arnette Webster), Lisa Norman (tía Helen), Lorianne Collins (Clarabelle), Elizabeth Hayes (Miss Simpson), Laura Lee Norton (Mrs. Ellis), Michael J. Matusiak (fotógrafo)
88 min. Color

19 de marzo de 2024

Escuela de doma


Roselyne et les lions
(1989), Jean-Jacques Beineix 


La película comienza como un verdadero homenaje a la doma. Varios planos extensos de la jaula de exhibición de las fieras en el circo, sus plataformas, el látigo, el túnel que conecta la jaula exterior con la pista, los rugidos de las fieras que no vemos…


En el instituto, Bracquard (Philippe Clévenot), un excéntrico profesor de literatura que es diana de las burlas de los estudiantes, trata de que sus alumnos sepan recitar —y entender— el largo poema visionario Ode au vent d'Ouest de Percy Bysshe Shelley. Thierry (Gérard Sandoz) no está demasiado por la labor y prefiere gastar bromas al profesor por lo que es expulsado de la clase. En su deambular visita un pequeño zoo que aloja una escuela de doma en la que trabaja Roselyne (Isabelle Pasco) de la que se enamora a primera vista. La escuela presenta un humilde espectáculo en el que una enorme africana canta sobre un pedestal.


Thierry se ofrece a trabajar de gratis en la escuela de domadores y aprender desde cómo coger el gancho para dar la carne a los animales hasta cómo restallar el látigo. Las cosas le van bien durante las dos horas largas que quedan de película. Entre las fieras y los consejos filosóficos del profesor Thierry decide seguir su camino profesional a pesar de la oposición de su maestro de doma y de los numerosos retos que se va a encontrar en el camino. Afortunadamente tiene al lado a Roselyne que sigue siendo su musa y que le empuja a conseguir su sueño: un espectacular número con decorados góticos en el que Roselyne es la bella y él la muerte, con una dramaturgia que para sí querrían muchos números contemporáneos de la actualidad.


El circo en el que finalmente consiguen triunfar —un final feliz de lo más clásico— es nada más y nada menos que el bellísimo circo estable de Amiens, aún en funcionamiento, que en la película es alemán, un país con gran tradición de doma, y que se presenta bajo el nombre de Koenig.


Thierry Le Portier 
Es un domador francés. Ha adiestrado tigres, leones, osos y lobos para películas como L'Ours (1998, Jean-Jacques Annaud), Le Pacte des loups (20001, Christophe Gans), Gladiator (2000, Ridley Scott ) y Deux frères (2004, Jean-Jacques Annaud,), entre más de 20 películas en las que ha participado como para el concurso televisivo Fort Boyard, en el que también apareció en 1998 bajo el seudónimo de "Major", sustituyendo temporalmente a Félindra (interpretada por Monique Angeon, que fue ayudante de Thierry Le Portier en varias películas). También ha aparecido en numerosos anuncios y espectáculos en directo (Eurodisney, Puy du Fou, Cirque Jean Richard, Folies Bergère, etc.).


Roselyne et les lions (1989) 
Director:  Jean-Jacques Beineix
Guion: Jean-Jacques Beineix, Jacques Forgeas, Jacques Forgeas con la colaboración de Thierry Le Portier
Musica: Reinhardt Wagner
Fotografía: Jean-François Robin
Edición: Anick Baly, Marie Castro-Bréchignac y Danielle Fillios
Decorado: Carlos Conti
Vestuario: Valentin Breton Des Loys
Domador de leones y tigres: Thierry Le Portier
Domador de caballos: Mario Luraschi
Regidor general de circo: Robert Lepoix
Intérpretes: Isabelle Pasco (Roselyne), Gérard Sandoz (Thierry), Gabriel Monnet (Frazier), Philippe Clévenot (Bracquard), Günter Meisner (Klint), Wolf Harnisch (Koenig), Jacques Le Carpentier (Markovitch), Carlos Pavlidis (Petit Prince), Jacques Mathou (Armani), Dumitru Furdui (Stainer), Jaroslav Vízner (Gunter), Francis Boum (Ben Jemoul 1), (Patrice Abbou (Ben Jemoul 2), Silvio Bolino (Touron), Guillaume Briat (Matou), Suzan Carlson (Monica), Melih Duzenli (Kemal) y Hans Meyer (Rainier).
Color. 168 min.