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3 de abril de 2026

Destino de tramposo

Le roman d'un tricheur (1936), Sacha Guitry

"La novela de un tramposo" es la única novela de Sacha Guitry, y también el título de una deliciosa película de Sacha Guitry que, en cierta manera, revolucionó la escritura cinematográfica y también, por qué no decirlo, el propio cine de Guitry, que hasta entonces había sido tildado de simple teatro filmado. Por el contrario, Le roman d'un tricheur es una película brillante y de gran influencia en directores como Orson Welles o François Truffaut.


Esta originalidad se manifiesta desde los créditos, completamente diferentes, en los que, primero se muestra fanfarrón («Esta película la he dirigido y producido yo mismo...») y luego muestra verdadero respeto por sus colaboradores. Guitry sustituye los títulos de crédito con los nombres del equipo por mostrarlos en pleno trabajo, así como al reparto que también enseña en su estado natural.


Con la adaptación de su única novela, Guitry crea un estilo cinematográfico inédito que sorprende por su ingeniosa narración. A excepción de una breve secuencia cantada (por Fréhel) y los diálogos en la terraza del café, la historia es narrada íntegramente por la voz en off del tramposo Guitry, siguiendo los diálogos de todos los personajes. A todo esto hay que añadir unos interesantes hallazgos narrativos en el montaje, lo que convierte a Le roman d'un tricheur en una película única, audaz, picante y divertida. Guitry consigue hacer un verdadero homenaje al cine mudo con una narración bien interpretada y llena de detalles y efectos musicales humorísticos.


Sentado en la terraza de un café, un hombre escribe sus memorias: cuenta cómo su destino quedó definitivamente sellado cuando, a los doce años, por haber robado dinero de la caja registradora de la tienda familiar para comprarse canicas, se le privó de la cena. Esa misma noche, toda su familia muere envenenada al comer un plato de setas. Solo en la vida y habiendo constatado así la inutilidad de ser honesto, decide aprovechar el engaño y la mentira para ganarse la vida. Al ver en su supervivencia una señal del destino, se convierte en un tramposo y ladrón profesional.


Le reivindicación que de esta película hiciera el director de la Cinémathèque Française condujo a los jóvenes críticos de Cahiers du Cinèma a fijarse en Guitry y en Marcel Pagnol —un dramaturgo que defendió el incipiente cine sonoro como culminación del teatro—, junto con Jean Renoir y Jean-Pierre Melville, como paradigmas del «cine de autor» en Francia... Mientras Pagnol había triunfado con un teatro popular y meridional, con base en Marsella, Guitry había sido siempre menospreciado como cultivador de la comedia de boulevard: picante, basada en el diálogo, de gran brillantez formal, pero vacía de contenido. Le roman d'un tricheur lo desmiente totalmente. Su moraleja es la amoralidad más absoluta, única moral aceptable en tiempos —aquellos y estos— de moralina e hipocresía. Thomas de Quincey la habría considerado un perfecto ejemplo “del asesinato considerado como una de las bellas artes”.

 

La película se encuentra en nuestra colección por una interesante lección de manipulación de cartas, donde la inspirada puesta en escena (el juego con el espejo para la aparición/desaparición de la carta en la manga) se combina con un deslumbrante sentido del ritmo. El mismo ritmo que se manifiesta en la secuencia de la puerta giratoria y los diferentes personajes que interpreta Guitry. En esta película Sacha Guitry se muestra como un experto manipulador de cartas y monedas, además de un excelente cineasta y actor.



Aquí pueden ver la película en su idioma original


Le roman d'un tricheur (1936)
Productora: Cinéas (FR)
Dirección : Sacha Guitry
Ayte. de dirección: Pauline Carton
Guión: Sacha Guitry
Director de producción: Serge Sandberg
Fotografía: Marcel Lucien y Raymond Clunie
Sonido: Paul Duvergé
Música: Adolphe Borchard
Decorados: Maurice Guerbe, Henri Ménessier
Edición: Myriam Borsoutsk
Intérpretes: Sacha Guitry (el tramposo), Marguerite Moreno (la condesa Beauchamp du Bourg de Catinax), Jacqueline Delubac (Henriette, la mujer del tramposo), Roger Duchesne (Serge Abramitch), Rosine Deréan (la ladrona profesional), Elmire Vautier (la condesa, joven), Serge Grave (el tramposo, niño pequeño), Pauline Carton (Madame Morlot, la prima), Fréhel (la pelirroja, cantante del cabaret), Pierre Labry (Monsieur Morlot, el notario), Pierre Assy (el tramposo, joven), Henri Peiffert (Monsieur Charbonnier), Gaston Dupray (el camarero), Adolphe Borchard (el pianista del cabaret), Fernand Trignol (el cura), Roger Royer (un jugador)
Blanco y negro. 81 min.


12 de mayo de 2025

El aprendiz de mago


The Mad Magician (1954), John Brahm

Vaya por delante que The Mad Magician es una película discreta realizada con muy poca discreción, como corresponde a la última ola de la marea tridimensional que inundó las salas de cine durante el bienio 1953-54.


Buena parte de los responsables del gran éxito de la Warner dirigido por André De Toth en 3-D, House of Wax (Los crímenes del museo de cera, 1953), pasaron a la Columbia para realizar The Mad Magician. Productor, guionista, director de fotografía y actor principal intentaron repetir la fórmula en el más modesto estudio de Harry Cohn. De Toth, insatisfecho, con las posibilidades creativas del cine estereoscópico, declinó la oferta y la dirección fue asumida por John Brahm, experto en escalofríos, que una década antes había rodado dos obras maestras protagonizadas por el malogrado Laird Cregar: The Lodger (Jack, el destripador, 1944) y Hangover Square (Concierto macabro,1945).


Añorante de aquellos éxitos, Brahm no duda en rescatar de ambas películas escenas puntuales –la llegada a la pensión de The Lodger, la incineración pública de un cadáver de Hangover Square- que introduce como quien no quiere la cosa en el guión de Crane Wilbur. De modo que The Mad Magician termina siendo un pastiche de pastiches, del que sería mejor desconocer el contexto si se quiere disfrutar mínimamente.


El disfrute lo proporciona, ante todo, el protagonismo de un Vincent Price deliciosamente histriónico y desquiciado. Él es Don Gallico, humillado y ofendido, cornudo y apaleado. Gallico es un mago frustrado, un artista sublime de la caracterización y el creador de los aparatos de magia escénica que la casa Illusions Inc. vende en exclusiva al Gran Rinaldi (John Emery). Pero Ross Ormond (Donald Randolph), su socio en la empresa, le ha hecho firmar un contrato leonino por el que renuncia a todas sus creaciones. No contento con eso, le ha arrebatado a su mujer, la bella y movediza Claire (Eva Gabor).


Cuando empieza la película Gallico está a punto de demostrar al mundo lo que es el auténtico talento. Se presenta en un teatro como “El Gran Gallico”, batiendo a Rinaldi en su propio terreno, caracterizado como su competidor y realizando sus trucos con la misma diligencia. Luego, cuando se dispone a presentar su nueva creación “La dama y la sierra circular”, Ormond y Rinaldi le obligan a suspender el espectáculo.


Lo que sigue es la escalada de crímenes del camaleónico Gallico… que el espectador encuentra plenamente justificables.


Pero, ¡ay!, el bien siempre acecha. La linda asistente del mago, la señorita Lee (Mary Murphy) está ennoviada con un diligente teniente de policía (Patrick O’Neal) que está a la última en técnicas forenses y pretende demostrar a sus superiores la eficacia del recién descubierto método de identificación mediante las huellas dactilares. Un macguffin como otro cualquiera para estirar la situación hasta el final de “grand guignol” en el que Gallico pondrá a prueba su nueva creación: “El crematorium”.


La ambientación en una Nueva York fin de siglo, los segmentos humorísticos proporcionados por la pareja de caseros (Lenita Lane y Jay Novello) y los consabidos momentos en que los objetos parecen salir de la pantalla –una demostración de un maestro del yoyó o un folleto del teatro de variedades- no terminan de compensar la funcionalidad de la fotografía, apartado en el cual destacaban sobremanera las otras películas firmadas por Brahm.


Si disponen ustedes de las correspondientes lentes ortopédicas aquí pueden ver un fragmento en el 3-D original:


En caso contrario tendrán que conformarse con ver la modesta versión plana que hemos insertado al final de la entrada. Que la disfruten.



The Mad Magician (1954)
Producción: Columbia Pictures (EEUU)
Director: John Brahm.
Guión: Crane Wilbur.
Intérpretes: Vincent Price (Don Gallico, el “Gran Gallico”), Mary Murphy (Karen Lee), Eva Gabor (Claire Ormond), Donald Randolph (Ross Ormond), John Emery (El Gran Rinaldi), Patrick O'Neal (teniente Alan Bruce), Lenita Lane (Alice Prentiss), Jay Novello (Frank Prentiss).
72 min. Blanco y negro. 3-D.

27 de septiembre de 2024

Caldo de carne y verdura con fideos


Terra d'escudella
(1977-1980), Mercé Vilaret

Terra d'escudella fue el primer programa infantil grabado en catalán por TVE de Catalunya. El programa, del que se pueden ver numerosos capítulos en RTVEplay, se emitía los sábados por la mañana. Terra d'escudella estaba interpretado por "Els Comediants" y por otros grupos catalanes como Els Joglars, que en 1977 hicieron una serie de seis capítulos sobre la historia de Cataluña, Ziasos, Marduix, La Trágica, U de Gusano y numerosos actores y actrices de la época como Vicky Peña, Anna Vidal y Joan Armengol entre otros.



Los episodios disponibles son muy variados y entre ellos podemos encontrar un programa dedicado al circo, realizado por La Trágica, que nos ha decepcionado sobremanera. No hay ni un solo número circense de verdad, todo está falseado (el lanzamiento de cuchillos, las acrobacias, la magia…) y los diferentes sketches me resultan burdos y poco graciosos: el burro sabio o la pelea de dos mujeres barbudas no tienen ni pies ni cabeza. Una pena, la verdad, pues nos esperábamos otra cosa.


Hay otro capítulo titulado Fregolismes en el cual Anna Vidal y Joan Armengol presentan diferentes teatros de cartón y hablan de Leopold Fregoli, el famoso actor y transformista italiano, aunque luego se enredan con una obra teatral en la que participan también Rosa Novell y Domènec Reixach, y se olvidan de Fregoli aunque en la obra hay muchos cambios de personajes.


Hay otros capítulos dignos de destacar como los dedicados a los carnavales, con los miembros de Comediants y su peculiar y festivo imaginario popular, y los que tienen como motivo la Fiesta Mayor de Figueres, la Diada de Sant Jordi o el Tibidabo. Era el momento de reivindicar la cultura y la historia de Catalunya y el programa se hace cargo de ello con mayor o menor fortuna. El éxito de estos programas hacen que TVE de Catalunya sea la encargada de realizar la mayor parte de los programas infantiles que se realizaron desde entonces en la cadena estatal. 


Terra d'Escudella (1977-1980)
Dirigido por Mercè Vilaret (primera época), Lluís M. Güell y Sergi Schaaff.
Guion: Josep M. Vidal, Miquel Obiols y Montserrat Camps

30 de octubre de 2023

Travestis y judíos en la Alemania nazi


Viktor und Viktoria (1933), Reinhold Schünzel

Con la llegada al poder del nacionalsocialismo alemán en el mes de enero de 1933, la Berlín Universum Film AG (UFA), creada en 1917, el estudio más importante de Alemania, con títulos en su catálogo como El gabinete del doctor Caligari (1919), Metrópolis (1927) o El ángel azul (1930), sufre la creación del Departamento de Higiene Racial que obliga  al exilio a numerosos productores, realizadores, guionistas y actores de origen judío como Fritz Lang, Max Ophüls, Robert Siodmak o Billy Wilder. 

Durante estos primeros años del gobierno nazi, Goebbels se permite el lujo de ser tolerante —la industria y el público se habían acostumbrado ya a determinado tipo de cine característico de la época Weimar y con ramalazos de Hollywood— y ofrece a reconocidos actores y directores hacer la vista gorda respecto a su ascendencia judía y ser nombrados “arios de honor”. Entre los que aceptaron la oferta del Ministro de Propaganda se encontraba Reinhold Schünzel, prolífico actor y director muy popular que tenía en su haber cerca de 150 películas realizadas entre 1916 y 1933. Aunque finalmente se exilió también a Hollywood en 1937, el mismo año que los nazis consiguieron el poder y pusieron en marcha sus medidas de “higiene racial” rodó la película que nos ocupa, Viktor und Viktoria, la primera de una serie de versiones de las que intentaremos dar debida cuenta en nuestra sala virtual a medida que nos crucemos con ellas.

La comedia tuvo muchísimo éxito y todavía hoy, casi cien años después, tiene un encanto y un ritmo cómico que nos ha sorprendido muy gratamente. Las primeras secuencias de la película nos muestran un casting múltiple en una agencia teatral en el que se llega a decir que se presenta demasiada gente para trabajar en el teatro y que habría que crear una ley que lo prohibiera.

Viktor Hempel (Herman Thimig) y Susanne Lohr (Renate Müller) son dos de los aspirantes rechazados que se encuentran a la salida de las audiciones y comienzan un divertido diálogo que se mezcla con partes cantadas y rimadas, una especie de canción hablada mezclada genialmente con el montaje, los movimientos de cámara y el modelado de los personajes, de una frescura encomiable. 


Viktor se gana malamente la vida trabajando en un pequeño cabaret disfrazado de mujer en un parodia flamenca pero se ha resfriado y no puede presentar su actuación, así que convence a Susanne para que lo sustituya. El éxito de Susanne haciendo de hombre que hace de mujer es inmediato y es contratado/a por un agente para realizar una gira con unas condiciones económicas que despiertan al deprimido Viktor que decide hacerse su manager.


La gira resulta exitosa y llegan a Londres. Allí, Susanne conoce a Robert (Adolf Wohlbrück), el mujeriego más famoso de la city, que no puede creer que "Monsieur Viktoria" sea un hombre porque se siente extrañamente atraído por ella. Un poco más tarde, Robert escucha una conversación entre Viktor y Susanne, lo que le permite descubrir su secreto. A Susanne le resulta difícil seguir manteniendo su papel masculino de manera creíble porque también se ha enamorado de Robert.


Mientras tanto, Viktor Hempel cree que tiene que mantener un duelo de pistolas con el amigo de Robert, Douglas, y por lo tanto considera suicidarse. También hace insinuaciones amorosas a la rubia Lilian (Friedel Pisetta) de una manera bastante torpe. Cuando Susanne finalmente renuncia a su papel femenino como "Monsieur Viktoria" por amor a Robert, el propio Viktor tiene que intervenir como "Viktoria" en una revista para evitar un incumplimiento de contrato. Gracias a su comedia involuntaria, la actuación de Viktor resulta ser todo un éxito. Robert y Susanne, así como Viktor y Lilian, se convierten en pareja para el final feliz que todo el mundo espera.


La película tuvo tanto éxito que ese mismo año se hace una versión francesa titulada Georges et Georgette dirigida por el propio Reinhold Schünzel y Roger Le Bon. La versión inglesa, con el título First a girl se realizó en el Reino Unido en 1935, dirigida por Victor Saville. En 1957 se realizó nuevamente una versión alemana con el mismo título dirigida por Karl Anton. En 1982, Blake Edwards realizará su conocida versión, Victor/Victoria, interpretada por Julie Andrews.



Viktor und Viktoria (1933)
Productora: Universum Film AG (ALEMANIA)
Director: Reinhold Schünzel
Producción: Eduard Kubat, Alfred Zeisler, Erich Pommer
Guion: Reinhold Schünzel
Música: Franz Doelle
Fotografía: Konstantin Irmen-Tschet
Montaje: Arnfried Heyne
Protagonistas: Renate Müller (Susanne Lohr), Herman Thimig (Viktor Hempel), Hilde Hildebran (Ellinor), Adolf Wohlbrück (Robert), Friedel Pisetta (Lilian), Fritz Odemar (Douglas), Aribert Wäscher (Francesco Alberto Punkertin)
Blanco y negro. 99 min.

27 de junio de 2023

Protéa: domadora, equilibrista y barrista



Protéa (Protea, Victorin Jasset, 1913)

Cuando la producción francesa en cuatro episodios, Protéa, se estrenó en España en 1914, los diarios se deshicieron en elogios para con la escena de la bicicleta que salta sobre el puente en llamas. En stunt —que dirían los sajones— habría costado la friolera de once mil francos, a mil del ala por cada uno de los once intentos que hubo que realizar hasta que la proeza quedó a satisfacción de Jasset. Así que he aquí a la bisabuela de todos los 007s y Misiones Imposibles que en la pantalla han sido.


Josette Andriot, que había interpretado a “La Rosaria” en las sucesivas entregas de la serie Zigomar (Protea, Victorin Jasset, 1911-1913), asume aquí el papel protagonista, el de una intrépida aventurera al servicio del gobierno de Messenia que debe hacerse con un tratado firmado por los vecinos reinos de Celtia y Slavonia. La primera demanda de Protéa será que liberen a su compañero de aventuras habitual, un carterista conocido como “El Anguila” (Lucien Bataille). Ambos son maestros del disfraz y, tantas veces a lo largo del metraje, la acción trepidante se toma una tregua para que asistamos a sus actos de fregolismo.


Viajeros en los grandes expresos europeos, ladrones embutidos en negras mallas, gentes del pueblo de las que nadie sospecharía... Las identidades múltiples constituyen la misma esencia —paradójicamente mudable— de sus personajes.


El tratado secreto ya está en manos de la pareja. Ahora bien, ¿cómo cruzar la frontera sin ser detenidos por la policía? Nada más sencillo. Ambos ingresan en un circo ambulante. Ella, como domadora de felinos. Él, nada menos que como una suerte de hombre simiesco o primate humanoide, según se mire.


Como no hay tiempo que perder, ya están los dos encerrados en la jaula con Sadie, la leona...


Pero aún hay más. Protéa se instala con la leona en un hostal de la frontera cuyo propietario ha alerta a la policía, de modo que cuando el comisario pretenda recuperar el tratado secreto el susto que le va a dar Sadie será morrocotudo.


El público debió quedar más que satisfecho con esta intrépida heroína y su simpático ayudante, porque la casa Eclair facturó hasta tres secuelas, aunque ya sin Jasset tras la cámara: Protéa II ou Protéa et l’auto infernale (Protea y el auto infernal, Joseph Faivre, 1914), Protéa III ou La course à la mort (Protea III: La carrera diabólica, Joseph Faivre, 1915) y Protéa IV ou Les mystères du château de Malmort (Protea IV: Los misterios del castillo de Malmont, Gérard Bourgeois, 1917).


Que el circo formaba parte del universo proteico de Prótea se hace en evidente en la cuarta entrega del serial, cuando en su lucha contra la Secta Roja que tiene su guarida en el castillo de Malmort, la protagonista y su ahijado tropiecen en el camino con el circo del acróbata León Jouvert:


León Jouvert, el popular acróbata y funambulista, prodigioso contradictor de todas las leyes de la gravitación, de la inercia y del equilibrio, había obtenido una licencia ilimitada y al volver a su tierra, la amada Bretaña, había reunido a varios compañeros, antiguos camaradas de circo, a los que la guerra dejaba sin trabajo, y con los escasos recursos de todos quedaba formado a poco un circo ambulante, que a buen seguro sería la base de una fortuna.


Nada faltaba en la compañía: atletas capaces de hacer palidecer a Sansón, prestidigitadores, ecuyéres, saltadores, domadores y sobre todo payasos cuyas gracias hacían reír hasta los muertos. [Protea IV o los misterios del castillo de Malmort: en seis episodios. Barcelona: Cabot Piñot, 1917, pág. 33.]


En esta ocasión Protéa será la “equilibrista y barrista de la máscara negra”. Debemos imaginárnosla porque sólo se conserva el serial primigenio, el de 1913, y aún así incompleto.

Pueden ustedes disfrutar de la restauración aquí: https://www.cinematheque.fr/henri/film/49285-protea-victorin-jasset-1913/, y de La novelización de la cuarta entrega del serial aquí: 


Protéa (1913)
Producción: Eclair (Fr)
Dirección y Guión: Victorin Jasset.
Fotografía: Lucien N. Andriot.
Intérpretes: Josette Andriot (Protéa), Lucien Bataille (“El Anguila”), Charles Krauss (el barón de Nyborg), Henri Gouget (monsieur de Robertsau), Emile Chautard (el ministro de Celtie), Camille Bardou (un policía), Gilbert Dalleu (otro policía), Mévisto (el dueño del Pichón de Oro), Jacques Feyder (un diplomático).
Blanco y negro + tintados. Formato mudo (1,33:1). 50 min. (la copia conservada).