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15 de mayo de 2026

Elección de Miss Europa en San Sebastián


Prix de beauté, (Premio de belleza, 1930), Augusto Genina


Louise Brooks, cuya filmografía hemos repasado exhaustivamente, había participado en 1926, con un papel secundario, en una película ambientada en ese mundo periférico del espectáculo que constituyen los concursos de belleza: The American Venus (La Venus americana), de Frank Tuttle.


En 1930 vuelve a él como protagonista absoluta. Lucienne (Louise Brooks) es mecanógrafa y su novio, André (Georges Charlia), tipógrafo. Ambos trabajan en “Le Globe”, el diario encargado de elegir a Miss Francia. La ganadora viajará a San Sebastián para participar en el concurso de Miss Europa. Allí se dan cita las bellezas europeas y el gran mundo -aristócratas, productores de cine…- dispuesto a aprovecharse de ellas.

Hay un contraste evidente entre la piscina, la feria o el fotógrafo al minuto –“yo soy el fotógrafo del amor”-, diversiones populares, en las que entretienen sus ocios la pareja de novios y su amigo Antonin (Augusto Bandini), y las fiestas sofisticadas en hoteles internacionales cuyas puertas se abren para Lucienne cuando conquista el título de reina de la belleza. Sorprende, por actual, el mecanismo empleado para la elección: un aplausómetro mide la duración de las ovaciones que el público dedica a cada participante.

A partir de ese momento, Lucienne, ataviada con los más lujosos vestidos, será cortejada por un maharajá (Yves Glad), agasajada por un aristócrata (Gaston Jacquet) y tentada con la gloria del estrellato cinematográfico por el príncipe Adolphe de Grabovsky (Jean Bradin). Los celos de André le hacen renunciar a todo aquello, pero ya dice el dicho que cuando la miseria entra por la puerta el amor salta por la ventana. Lucienne acepta finalmente la propuesta de la Société Universelle des Films Sonores et Parlants para protagonizar «La Chanteuse éperdue».

Prix de beauté parte de una idea de René Clair y fue barajada por Pabst como su siguiente proyecto después de su intensa colaboración con la señorita Brooks en Die Büchse der Pandora y Tagebuch Einer Verlorenen (Tres páginas de un diario, 1929). El mismo Clair asumió la dirección en el año de la transición al sonoro. Entonces, los productores decidieron sincronizar la película con una banda de música y efectos, y rodar algunas nuevas escenas cuyos diálogos pudieran doblarse. El director decide entonces retirarse y la productora encarga culminar el proyecto al realizador italiano Augusto Genina, quien ya contaba con experiencia previa en el cine francés.

Durante muchos años ha prevalecido el lugar común de que de la película sólo merecían la pena los últimos metros, el único fragmento del que René Clair se responsabilizaba plenamente. Hay un cambio de tono evidente y el final –sobre el que volveremos un poco más abajo- se puede considerar como una pieza exenta, con una intriga perfectamente dosificada y un lirismo cautivador. Sin embargo, el resto de la cinta no lo desmerece. La presentación de la estrella, a través del parabrisas del coche, mientras se pone el bañador, es un prodigio de economía narrativa y de sofisticación. Su descripción del papel que tomarán los medios de comunicación en la creación de mitos contemporáneos es tan premonitoria como lúcida. Al breve reportaje sobre la Playa de la Concha le suceden piruetas vanguardistas de planificación y montaje, y antes de desembocar en el final trágico podemos asistir en primera fila al latido de la vida en la gran ciudad captada en toda su vibración por la cámara al hombro de Rudolph Maté y Louis Née. El rodaje sin sonido, permite la irrupción de la cámara en las calles parisinas, en los talleres del periódico y en los lugares de diversión, con una libertad que pronto se vería restringida por la necesidad de rodar en estudio y que el cine no recuperaría hasta quince años después, con la llegada del neorrealismo.

Lector amante de las sorpresas, detente, no des un paso más. Vamos con el final. André se entera de la proyección de «La Chanteuse éperdue» cuando le dan la noticia para componerla. Armado con una pistola se dirige a los estudios. Lucienne, acompañada por los productores, se contempla a sí misma en la pantalla cantando -la encargada de grabar el playback de la canción es la mismísima Edith Piaf, al menos eso afirman todas las fuentes consultadas-. André dispara contra Lucienne. Alguien le atrapa. La pistola cae al suelo. La canción continúa sonando. La película corre ante la lámpara del proyector. El haz de luz crea una ilusión de movimiento, de vida, en el exangüe perfil de Lucienne. Al fondo, en la pantalla, la otra vida, la apresada en los fotogramas, seguirá palpitando mientras los rodillos y la cruz de malta continúen girando.


Nos quejábamos en el comentario a propósito de The Canary Murder Case de la frustración de nuestra pasión necrófila. Lo menos que podemos afirmar de Prix de beauté es que la satisface plenamente.
Sr. Feliú 

Prix de beauté (Premio de belleza, 1930)
Producción: Sofar-Film (FR)
Director: Augusto Genina.
Guión: Georg Wilhelm Pabst y René Clair, basado en una idea de este último.
Intérpretes: Louise Brooks (Lucienne Garnier), Georges Charlia (André), Augusto Bandini (Antonin), Jean Bradin (el príncipe Grabovsky), André Nicolle (el director del periódico), Marc Ziboulsky (el manager), Yves Glad (el maharajá), Alex Bernard (el fotógrafo en la feria), Gaston Jacquet (el Duque).
93 min (la version restaurada). Blanco y negro.

25 de febrero de 2026

Las pulgas de la familia Torp

Ya hemos tenido la ocasión de explicar en otra entrada la inverosímil aunque real historia de los Circos de Pulgas. En esta ocasión hemos tenido la suerte de encontrarnos con este documento en nuestro viaje en busca de la felicidad permanente visitando Parques de Atracciones.

La familia Torp es una experta en estos minúsculos artistas desde que William Torp comenzara su Circo de Pulgas en la década de los veinte del siglo XX en Inglaterra y se instalara más tarde en el Parque de Atracciones de Copenhage, los famosos Tivoli Gardens. John Torp mantuvo la tradición familiar recorriendo los Parques de EEUU de costa a costa con su Circo de Pulgas. Más tarde, en la década de los setenta abrió otro negocio de pulgas en Tenerife. Como dice él mismo: "There are many stories about a Flea Circus, and some are true and some are untrue". Entre las verdaderas está la historia de su familia.

4 de febrero de 2026

Circo de Pulgas


Muchos son los que piensan que los Circos de Pulgas no son más que engaños o ingeniosas presentaciones de ilusionistas o habilidosos relojeros. En realidad, las pulgas han estado en el showbusiness desde siempre, aunque hasta el siglo XVI no fuésemos conscientes de ello. Las mejores pulgas para el entrenamiento son las pulgas humanas (pullex irritans), hoy casi en extinción, pero que en la Edad Media seguro que convivían con bufones, juglares y demás artistas ambulantes.

Las primeras exhibiciones de pulgas de las que se tiene noticia son muestras de trabajo de orfebrería diminuta (cadenas de incontables eslabones, carruajes, etc.) en las que las pulgas servían como referencia de tamaño o como animales de arrastre. La fascinación por estas exhibiciones se hizo patente en el siglo XVII en toda Europa donde se convirtieron en asunto de última moda entre las diferentes cortes y objeto de estudio por los inquietos naturalistas de la época. En 1792, en plena Revlución francesa, se anuncia a una pulga ondeando la bandera tricolor y en la Historia de los Insectos de Walckenauër se hace referencia a un desfile militar llevado a cabo por una trup de pulgas en la Bolsa en 1825.

Estas tempranas manifestaciones eran un tributo a los artesanos que construían los aparatos, pero con la aparición de Bertolotto el énfasis recae finalmente sobre el domador o adiestrador de las pulgas. Bertolotto es quien populariza definitivamente el Circo de Pulgas en Europa y América y se reserva el derecho a la posteridad escribiendo un libro titulado: Historia de la Pulga: …conteniendo el programa de la extraordinaria exhbición de las educadas pulgas admiradas por las cabezas coronadas de Europa, que se publicó en 1833, reeditado en numerosas ocasiones y que es considerado la biblia en esta materia.

Debido a su corto periodo de vida, apenas dos meses, es necesario un proceso de selección y adiestramiento continuo. Cuando el entrenamiento comienza, la futura artista (según los expertos, el sexo femenino es el más adecuado) era introducida en un bote o probeta de cristal. Al verse atrapada la pulga comienza a dar saltos y a golpearse duramente en la cabeza. Esto permite al domador analizar la fuerza de la pulga y, lo que es más importante, convencer al insecto de que saltar no le va a servir de nada.

Los variados actos interpretados por las pulgas eran imaginativas extensiones de sus acciones naturales. así, dos pulgas manteniendo un duelo de espadas, en realidad estaban intentando frenéticamente desembarazarse de las diminutas agujas atadas a sus patas. Una pulga malabarista o futbolista estaría de hecho procurando alejar una bola impregnada con algún producto químico que a las pulgas les resultaba repugnante.

En el siglo XIX, la época de oro de la exhibición de estos pacientes insectos (tan pacientes como sus propietarios), las pulgas eran anunciadas con el nombre de famosos artistas de circo como Leotard, el acróbata Diavolo, Blondin el funambulista, o bien realizaban pantomimas interpretando a personajes como Don Quijote y Sancho Panza, Wellington o Napoleón.


Que, ¿por qué están aquí estos bichejos? Porque me he encontrado esto navegando entre bobinas de blanco y negro digitalizadas. Ver para creer. Y otro día hablaremos de otras relaciones interesantes de estos semovientes con la industria del cine.

18 de diciembre de 2025

El pájaro loco

The Dizzy Acrobat (1943), Alex Lovy 

PRODUCIDO por Walter Lantz y distribuido por Universal Studios, el Pájaro Loco fue creado a finales de la década de 1930 por Ben "Bugs" Hardaway, el creador de Bugs Bunny y el Pato Lucas, manteniéndose regularmente en pantalla hasta 1972, cuando Lanz cerró su estudio. El personaje ha aparecido en varias producciones especiales, entre ellas ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988) y todavía hoy mantiene una presencia importante en canales temáticos y promociones especiales. Es uno de los personajes del cine de animación que tiene una estrella propia en el Hollywood Walk of Fame. Woody Woodpecker, el Pájaro Loco o Loquillo, como también se le conoce, visita el circo. Cantando distraídamente se mete en la jaula del tigre. Más adelanta prepara un bocadillo para el león con la cola del mismo león. La persecución con el guarda ocupa el resto de la cinta, pasando por todos los números de la pista. Acción y ritmo sin parar.

27 de octubre de 2025

Rosalie, la mujer barbuda


Rosalie (2023), Stéphanie Di Giusto

1870, Francia. Rosalie (Nadia Tereszkiewicz) es una atractiva y tímida joven que abandona su casa junto a su padre (Gustave Kervern) para casarse con Abel (Benoît Magimel), quien ha aceptado una no muy generosa dote por ello, pues tiene numerosas deudas con Barcelin (Benjamin Biolay), el ricachón de la zona que quiere que venda la taberna de la que es propietario Abel.


Después de la solitaria ceremonia de la boda, Abel descubre el secreto de Rosalie: tiene el cuerpo cubierto de pelo, la anomalía que se conoce como hipertricosis. Abel la rechaza escandalizado y no consuman el matrimonio, durmiendo a partir de ese momento en habitaciones separadas.
 

Cuando Rosalie se entera de que Barcelin le aprieta las tuercas a Abel para que venda la taberna, le propone atraer a los clientes dejándose crecer la barba. La taberna, antes vacía, comienza a llenarse de curiosos que quieren ver a Rosalie con su flamante barba. Abel, al principio receloso de que su mujer se exhiba de esta manera, comienza a aceptarlo con más resignación que entusiasmo.


Esto provoca los recelos de algunos vecinos y despierta el deseo en otros que importunan a Rosalie, que desde que luce su barba se ha empoderado y defiende su situación con dignidad y coraje, incluso ante Barcelin y algunos de sus secuaces.

Rosalie es sensible, borda y cose con destreza, recoge flores silvestres para realizar centros florales, le gusta darse paseos por el campo y acercarse al río y reza a Santa Librada, la santa barbuda que ayuda a las mujeres en los casamientos no deseados, pidiéndole fuerza para afrontar esta nueva situación.


Pero este idilio tiene su final, el pueblo es muy pequeño y en cuanto aparecen las postales eróticas de Rosalie y su imagen sale en un periódico todos se vuelven contra ella…


Rosalie (2023) 
Productora: Artemis Productions, France 3 Cinéma, Trésor Films (Francia-Bélgica)
Dirección: Stéphanie Di Giusto
Guion: Stéphanie Di Giusto, Alexandra Echkenazi, Sandrine Le Coustumer
Fotografía: Christos Voudouris
Musica: Hania Rani
Edición: Nassim Gordji Tehrani
Intérpretes: Nadia Tereszkiewicz (Rosalie Deluc), Benoît Magimel (Abel Deluc), Benjamin Biolay (Barcelin), Guillaume Gouix (Pierre), Gustave Kervern (Paul, padre de Rosalie) , Anna Biolay (Jeanne), Juliette Armanet (Clothilde), Serge Bozon (Fotógrafo), Peri Bourgogne (Augustine), Lucas Englander (Camilius), Aurélia Petit (Monja), Julien Drion (Pastor), Laurent Dassault (Contramaestre), Frédéric Sauzay (Médico), Jérémie Bergerac, Aminthe Audiard, Victoria Amador (Joven bailaora de flamenco), Tengi Pensec, Romane Bach, Camille Lopez, Belén Cubilla, Margot Capdevert, Lana Laine, Morgane de Vargas (Prostituta), Marine Gay, Anthony Zahn, Miliano Hernandez, Steven Fougères, Antonio Claveria 
Color. 115 min

16 de octubre de 2025

El Gran César

La hora bruja (1985), Jaime de Armiñán

El Gran César (Francisco Rabal) y su cuñada y amante Pilar Esmeralda (Concha Velasco) viajan por España en un peculiar autobús en el que han montado su hogar y que sirve de escenografía para sus espectáculos de magia y cine con el que se ganan la vida. Mientras viajan por Galicia recogen a una bella muchacha llamada Saga (Victoria Abril) que revolucionará la vida de la veterana pareja.

Tanto Paco Rabal como Concha Velasco recibieron los premios de interpretación en el Festival de Valladolid de 1985, una edición que precisamente homenajeaba a Paco Rabal por su trayectoria. La película fue candidata al Óscar de Hollywood de 1985. 

El encuentro de este trío en tierras gallegas despierta a las meigas y envuelve la historia en una bruma de misterio. César es nieto de Constantina Comesaña, una famosa bruja gallega, y Maga es una bella meiga que vive del aire. Meiga o bruxa, no sabemos bien, Maga se convierte en el eje de una historia de amor heterodoxo, como muchas de las historias de amor que ha filmado el director Jaime de Armiñán, fallecido en 2024.


Jaime de Armiñán, escritor, novelista, autor teatral, director y guionista cinematográfico y televisivo, Goya de Honor en 2014 es el director de la famosa serie televisiva Juncal y de la película Mi querida señorita (1972), escrita junto a José Luis Borau, con la que consiguió su primera candidatura a los Óscar.


Jaime de Armiñán es, además, un gran amante del mundo circense, pasión que demuestra en algunos de sus proyectos y en el magnífico libro "Biografía del Circo", que publica en 1958 y que se ha reeditado en 2014. 


En este enlace  podrán ver el antes y el después de la proyección de esta película en el programa Versión española de TVE, en el que participa Jaime de Armiñán como invitado.


La hora bruja (1985)
Productora: Serva Films (ES)
Dirección: Jaime de Armiñán
Productor: Enrique Bellot
Guion: Jaime de Armiñan y Ramón de Diego
Fotografía: Teo Escamilla
Montaje: José Luis Matesanz
Dirección de arte: Antonio Cortés
Intérpretes: Francisco Rabal (César), Concha Velasco (Pilar), Victoria Abril (Saga), Sancho Gracia (Rubén), Asunción Balaguer (la monja), Juan Echanove (Telmo), Ernesto Chao (maestro), David Martínez, Pilar Rodríguez (farmaceútica)
105 min. Color

8 de octubre de 2025

El demonio mexicano de las armas

Pistolas de Oro (Miguel M. Delgado, 1957)


Miguel M. Delgado ya ha pasado por la carpa. Dirigir hasta en treinta ocasiones a Mario Moreno “Cantinflas” le proporciona pase permanente. Pero eso es sólo una quinta parte de su filmografía. También hizo comedias rancheras, películas de luchadores, de ficheras o westerns.



Uno de esos westerns en el que las ciudades no se llaman Tombstone o Dallas, sino San Blas, y en los que un sacerdote católico te saca una bala del hombro al tiempo que te proporciona el consuelo de la confesión.


Como en el Gun Crazy (El demonio de las armas, Joseph H. Lewis, 1950),  la obsesión por las armas y la reprimenda del cura sobre la obligación de vencer la tentación llevan a Felipe (Alberto Mariscal), el pistolero conocido como “Pistolas de Oro”, a la feria. Cuando en el puesto del tiro al blanco gana un pollo asado, el empresario de la feria lo contrata sin dudar.


En otro tiempo, antes de que el tequila le jodiera el pulso, Salinas (Enrique Lucero) se hacía llamar “El Rey de la Puntería” y el dinero entraba a espuertas en la barraca. Bastaba con poner a una muchacha bonita con un cigarrillo en la boca y desmocharlo limpiamente. La chica elegida para la prueba es la dulce huérfana, Laurita, una cenicienta de feria a la que Salinas humilla continuamente. Ante la amenaza de que el alcoholizado empresario pueda errar el tiro, Felipe se ve obligado a desenfundar una vez más.



Su infalible puntería lo convierte en atracción principal. En un país con acendrado amor por las armas, el anónimo Felipe es todo un ídolo del pueblo. Los espectadores de la barraca compiten por medirse con él y las apuestas suben, pero Salinas sigue vejando a Laura y obligándola a realizar las tareas más degradantes. Tanto que una vena masoquista asoma en su diálogo con Felipe:

—Es usted muy valiente, Laura. Tiene nervios de acero. Paso más miedo yo que usted.
—No se preocupe. Si alguna vez me da, me hará un gran favor.


Claro que para expresar los más profundos sentimientos del lacónico protagonista nada mejor que hacerlo en una conversación entre el payaso-ventrílocuo Tonito (Arturo Soto Rangel) y su muñeco Ton-Ton.


Pero, ay, Salinas no es trigo limpio. La feria para en muchas localidades fronterizas y hay un empresario corrupto saltillense, Hernández (Reynaldo Rivera), que la utiliza como tapadera para el contrabando. Ahora el negocio podría venirse abajo porque Regino Torres (Gerardo del Castillo), el alcalde de Saltillo, ha decidido acabar con el contrabando. Salinas tiene la solución: un “edilicidio” durante un partido de beisbol. Un tirador de primera podría disparar desde los marcadores, a una distancia de más de doscientos metros, con tiempo más que suficiente para escapar. Podría, porque —se viene spoiler— Felipe jugará las cartas a su favor, cumpliendo así la predicción de los “pajaritos sabios” de la feria.


Poco más de hora y cuarto, con cuatro números musicales completos, no dan para desarrollar mucho más la trama ni para internarse por veredas secundarias. La sencillez, también en lo formal, es la principal característica de Pistolas de Oro.

Pistolas de oro (1957)
Producción: Alfa Films (MX)
Director: Miguel M. Delgado.
Guion: Alfredo Varela Jr., de un argumento de Gunther Gerzso y Alfredo Varela Jr.
Fotografía: Víctor Herrera. Montaje: Jorge Bustos. Música: Federico Ruiz.
Intérpretes: Luz María Aguilar, Alberto Mariscal, Enrique Lucero, Arturo Soto Rangel, Luis Aragón, Teresa Reyes, Salvador Terroba, Reynaldo Rivera, José Chávez, Miguel Inclán Jr., Gerardo del Castillo y la actuación de los Hermanos Reyes y Eva Garza.
75 min. Blanco y negro. Formato académico.

10 de septiembre de 2025

Los otros hombres que ríen

En nuestro camino para conocer a Gwynplaine hemos encontrado algunas otras versiones de la célebre novela de Víctor Hugo. La primera película inspirada por la novela fue una película austriaca de 1921, Das grinsende Gesicht, dirigida por Julius Herska, que está disponible en Youtube. Nos ha gustado el carromato, pionero de los peep shows, y Ursus, el titiritero que viaja acompañado por su fiel perro lobo.


También hay una película italiana de 1966 dirigida por el especialista en spaghetti westerns Sergio Corbucci, The man who laughs (L'uomo che ride, 1966), que transcurre en el Renacimiento y en la que Lucrecia Borgia sustituye a la Duquesa Josiana. La película es en color, así que podemos ver el pelo anaranjado de Gwynplaine —Angelo en este caso—, que lleva una mascarilla como las de la pandemia para ocultar una horrorosa mueca, una sonrisa deforme de verdad. Si la trama de Victor Hugo ya era complicada, Corbucci da a todo una vuelta de tuerca pues otra cirugía convierte al deforme Angelo en el apuesto Astorre Manfredi. 


L'homme qui rit (1971) es una producción francesa para la televisión dirigida por Jack Kerchbron, con Xavier Depraz como Ursus, Philippe Bouclet como Gwynplaine y Delphine Desyeux como Dea. La película, tres episodios que suman 3 horas y 45 minutos, es mucho más fiel a la novela que todas las anteriores y en ella destaca la interpretación de Ursus realizada por Depraz. Aquí pueden verla si tienen curiosidad.


Y por último hemos encontrado otra versión, una producción franco-canadiense de 2012, L'homme qui rit, dirigida por Jean-Pierre Améris, con Marc-André Grondin (Gwynplaine), Gérard Depardieu (Ursus), Christa Theret (Déa) y Emmanuelle Seigner (la duquesa Josiane).


Das grinsende Gesicht (1921)
Producción: Olympic-Film (Austria)
Dirección: Julius Herzka
Guion: Louis Nerz, basado en la novela de Victor Hugo
Fotografía: Eduard Hoesch
Intérpretes: Anna Kallina (Queen Anne), Nora Gregor (Duchess Josianne), Jimmy Court (Lord David Dirry-Moir), Armin Seydelmann (Lord Boilingborke), Franz Höbling (Gwynplaine), Lucienne Delacroix (Dea).
Blanco y negro- 69 min.

L'uomo che ride (1966)
Productora: Sanson Film, Compagnie Internationale de Productions Cinématographiques
Dirección: Sergio Corbucci
Guion Sergio Corbucci, Luca Ronconi y Filippo Sanjust, basado en la novela de Victor Hugo
Producción:  Joseph Fryd y Jacques Bar
Música: Carlo Savina
Fotografía: Enzo Barboni
Edición: Mario Serandrei
Intérpretes: Jean Sorel (Astorre Manfredi), Lisa Gastoni (Lucrecia Borgia), Ilaria Occhini (Dea), Edmund Purdom (Cesare Borgia), Nando Poggi (Umberto), Pierre Clémenti, Gianni Musy, Linda Sini.
Color. 105 min.

L'homme qui rit (1971)
Productora: la 2e chaîne ORTF (FR)
Dirección: Jack Kerchbron
Guion: Jean Kerchbron et Paule de Beaumont, 
Diálogos: Paule de Beaumont
Música: Jean Wiener
Fotografía: Albert Schimel
Intérpretes: Xavier Depraz (Ursus), Philippe Bouclet (Gwynplaine), Delphine Desyeux (Dea), Éric Damain (Gymplaine de niño), Georges Marchal (Lord David),  Juliette Villard (la duchesse Josyane), Philippe Clay (Barkilphedro), Marie Letourneur (Fibi), Claudine Reira (Vinos), Raoul Marco (Maître Nicless), Jacques Mauclair (Minos), Georges Douking (Rhadamante), Géo Wallery (Eaque), José Etchebarne (Tom Jim Jack), Marcelle Ranson (la reina Anne), Anna Douking, Norbert Krief.
Color. 3h55 (3 partes de 85 min.)

L'homme qui rit (2012)
Productoras: Canal+, Ciné+, Incognita Films, Hérodiade, France 3 Cinéma, France 2 Cinema, Europa Corp
Dirección: Jean-Pierre Améris
Guión: Jean-Pierre Améris y Guillaume Laurant basado en la novela de Victor Hugo
Fotografía: Gérard Simon
Música: Valérie Lindon
Intérpretes: Gérard Depardieu, Marc-André Grondin, Emmanuelle Seigner, Swann Arlaud, Pierre Peyrichout, Fanie Zanini, Christa Theret.
Color. 65 min.

5 de septiembre de 2025

Gwynplaine



The Man Who Laughs (El hombre que ríe, 1927), Paul Leni

Basada en la novela de Víctor Hugo "L'homme qui rit", The Man Who Laughs es una película muda dirigida por el cineasta expresionista alemán Paul Leni, del cual ya hemos proyectado en nuestra pantalla El hombre de las figuras de cera (1924).



La película, que pueden encontrar entera en internet, narra las aventuras y desventuras de Gwynplaine (Conrad Veidt), hijo de un noble rebelde que el rey —aconsejado por el bufón Barkilphedro (Brandon Hurst)— ha mandado ejecutar y al que los Comprachicos han realizado una monstruosa cirugía que mantiene en su rostro una sonrisa eterna. El chico es abandonado por los gitanos y lo rescata Ursus The philosofer (Cesare Gravina), que también rescata a Eda (Mary Philbin), una niña ciega también abandonada.


Pasa el tiempo y los tres, junto al perro Homo (Zimbo), viajan en su caravana verde realizando espectáculos. Gwynplaine se ha convertido en una estrella y es conocido en todo el país como El Hombre que ríe.


De camino a la Feria de Southwark se cruzan —fatalidad— con  el Dr. Hardquanonne (George Siegmann), el cirujano Comprachicos que deformó la cara de Gwynplaine. Hardquanonne también es feriante y en su pequeña caseta exhibe una vaca con cinco patas, pero el éxito de Gwynplaine es tal que el público abandona la atracción del malvado doctor.


Hardquanonne manda un mensaje a la libertina y osada Duquesa Josiana (Olga Vladimirovna Baklanova), que es interceptado por Barkilphedro (Brandon Hurst), que avisa a la reina (Josephine Crowell) para ganarse sus favores. Gwynplaine es arrestado y Ursus es obligado a marcharse del país.


Gwynplaine es llevado a la Cámara de los Lores pues la reina le ha devuelto su condición de noble y le obliga a casarse con Josania. Gwynplaine se escapa y en el último momento, auxiliado por Homo, consigue llegar al barco donde Ursus y Dea huyen de los esbirros de su majestad.




The man who laughs (1927)
Productora: Universal Pictures (EE.UU.)
Director: Paul Leni
Producción: Paul Kohner
Guion: J. Grubb Alexander y Walter Anthony, basado en El hombre que ríe de Victor Hugo
Música: William Axt
Fotografía: Gilbert Warrenton
Montaje: Edward L. Cahn
Vestuario: Dave Cox y Vera West
Intérpretes: Conrad Veidt (Gwynplaine), Mary Philbin (Dea), Brandon Hurst (Barkilphedro), Julius Molnar (Gwynplaine de niño), Olga Vladimirovna Baklanova (Duquesa Josiana), Cesare Gravina (Ursus), Stuart Holmes (Lord Dirry-Moir), Samuel de Grasse (Rey James II Stuart), George Siegmann (Dr. Hardquanonne), Josephine Crowell (Reina Anne Stuart), Charles Puffy (Innkeeper), Zimbo the Dog (Homo el perro), Carmen Costello (La madre de Dea), Carrie Daumery (Lady-in-Waiting), Nick De Ruiz (Wapentake), Louise Emmons (Gypsey hag), John George (enano), Jack A. Goodrich (Payaso), Lila LaPon, Torben Meyer (Spy), Joe Murphy (Mensajero de Hardquanone), Edgar Norton (Lord High Chancellor), Frank Puglia como Clown.
Blanco y negro. 110 min.