22 de agosto de 2009

Los renegados de Hollywood


Mary Louise Brooks
Cherryvale (Kansas), 14 de noviembre de 1906
Rochester (Nueva York), 8 de agosto de 1985

MIENTRAS la máquina publicitaria de Hollywood se dedicaba a promocionar a Clara Bow y a Gloria Swanson como emblemas de los “roaring twenties”, la pequeña Louise Brooks, con su melenita y su flequillo, no necesitó más que cuatro películas para convertirse en el icono más perdurable de aquella época en dos continentes.


¿Cómo lo consiguió? A base de independencia, determinación e inteligencia. De este modo, según cuenta en “Lulú en Hollywood”, abandonó Hollywood cuando la fortuna le sonreía para embarcarse en un proyecto que sus puritanos compatriotas de la industria del cine consideraron escandaloso: Die Büsche der Pandora (La caja de Pandora, 1929).

Los capítulos dedicados a este rodaje y al de Beggars of Life (Mendigos de vida, 1928), bajo la dirección de William “Wild” Wellman, están pintados con colores vivos y poco tienen que ver con lo que uno esperaría de las “memorias” de una estrella.

Otros están dedicados a hacer recuento de sus primeros pasos en la danza moderna con Ruth St. Denis & Ted Shawn y sus Denishawn Dancers, de su vida como bailarina en los espectáculos de Flo Ziegfeld en el Nueva York de los locos años veinte, o el retrato íntimo de W. C. Fields, nuestro malabarista de cabecera, con el que compartió cartel en It's the Old Army Game (1926).



Escritora amena y desprejuiciada, Brooks relata también su breve matrimonio con el director de éste y algunos otros memorables títulos de Fields, Eddie Sutherland.

En 1938 decidió abandonar el cine después de media docena de papelitos de relleno en cintas de tres al cuarto. Entre ellas destacamos Windy Riley Goes Hollywood (1932), una comedia de dos rollos rodada para la modesta Educational Pictures por un tal William B. Goodrich, que no es otro que el mismísimo Roscoe Arbuckle “Fatty, dedicado a trabajos de supervivencia en un Hollywood que le ha dado la espalda.



Después de su retiro, la actriz se dedicó a dar clases de danza, a pintar y a escribir numerosos artículos sobre cine y a reunir los recuerdos autobiográficos que hoy glosamos.

Un par de documentales permiten echar un vistazo general a su carrera y a sus títulos menos conocidos:

Louise Brooks: Looking for Lulu (1998)



y Lulu in Berlin (1984)





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Louise Brooks: Lulú en Hollywood (Lulu in Hollywood)
Traducción: Lola Luengo.
Madrid, Ultramar Editores, 1984.
ISBN: 84-7386-355-
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Otras entradas sobre Louise Brooks:
A Girl in Every Port (En cada puerto un amor, 1928), Howard Hawks
Die Büchse der Pandora (La caja de Pandora, 1929), Georg Wilhelm Pabst
The Canary Murder Case (Quién la mató, 1929), Malcolm St. Clair y Frank Tuttle
Prix de beauté (Premio de belleza, 1930), Augusto Genina




1 comentario:

El Abuelito dijo...

La caja de Pandora, aunque sea imperdonable, no la he visto aún... Beggars of life me gustó en especial por la ambigüedad sexual provocada por la señorita Brooks vestida de muchacho durante media película, junto al gran Wallace Beery, creo recordar.