27 de octubre de 2026

Don Tancredo y el lanzador de cuchillos


Historia de un hombre (Clemente Pamplona, 1962)

Telmo —Ángel Ter en la única ocasión en que ejerció de protagonista absoluto— pierde su trabajo como camarero y se tiene que buscar la vida en diversas ocupaciones.


Telmo es un émulo de Keaton. Su rostro impasible le lleva a aceptar la apuesta de Sepepe, el cómico que actúa en Villa Romana, dispuesto a dar nada menos que dos mil pesetazas al espectador que pueda aguantar sus chistes sin partirse de risa.

—Quería decirle que su número es muy bueno, y que tiene usted mucha gracia.

—Entonces, ¿por qué no se ha reído?

—Cuando le faltan a uno dos mil pesetas para tener dos mil pesetas, puede estar serio aunque le metan una pluma en la nariz... Si me río, no como.

—Yo pretendía que se riera, para comer yo... Es una pena el dinero. Nos esclaviza, nos obliga a hacer cosas que no nos gustan.


Estos ramalazos de humanismo salpican el guión del académico Lázaro Carreter, que sigue la rigurosa estructura episódica de la novela picaresca.


Sus futuras ocupaciones suponen un grave riesgo para su vida. El ser hombre-anuncio de Primavera en Capri con atuendo inadecuado en pleno invierno —situación humillante tomada del sainete de Arniches Es mi hombre— es una minucia comparado con la oferta de servir de blanco para un lanzador de cuchillos.


Aparte del catarro —el frío, el hambre y la miseria están omnipresentes en la película— el empleo le cuesta el amor de Lolita. Don Iván (Luis Peña), profesor de esgrima y vecino de Telmo, le había hecho creer a la chica, hija de un notario, que era un prestigioso médico para que se casara con él y que su amigo saliera de la miseria.


Un empresario con pocos escrúpulos (Rafael Luis Calvo) le incita a ponerse en la diana contra la que lanza sus cuchillos Richard (Gabriel Llopart). El que sea un borracho impenitente desde que asesinara a su mujer en uno de los números tampoco incita a la confianza. Para no poner en peligro la vida de su nuevo blanco, el artista opta por la vía expeditiva.

El empresario le ofrece entonces el puesto de Don Tancredo en el espectáculo cómico-taurino de la compañía Estrellas de Oriente.


Historia de un hombre recibió la infamante clasificación en Tercera, que excluía cualquier ayuda económica y la expulsaba del circuito de salas de estreno en las principales ciudades. Juan Jesús Cillán, el propietario de Antares Films, recurre, argumentando que tal clasificación supone su ruina, pero antes de que la administración pueda responder, el juzgado embarga el negativo y lo entrega a la distribuidora, que presenta un nuevo recurso. 
[Juan Villaba Sebastián: Clemente Pamplona, del primer plano al fundido en negro. Teruel: Instituto de Estudios Turolenses, 2004.]


Nada impide que los tres largometrajes y el documental producidos por Antares Films salgan a subasta en 1968.


Historia de un hombre (1962)
Producción: Antares Films (ES)
Director: Clemente Pamplona
Guión: Fernando Lázaro Carreter.
Fotografía: Eloy Mella.
Montaje: Juan Pisón.
Música; José Pagán y Antonio Ramírez Ángel.
Intérpretes: Ángel Ter (Telmo), Luis Peña (Iván), Rafael Luis Calvo (Calama), María Fernanda D’Ocón (Milú), Gabriel Llopart (Richard, el lanzador de cuchillos), Erasmo Pascual, Guadalupe Muñoz Sampedro, Pilar G. Ferrer, José Calvo, Tony Soler, Conchita Sarabia, Ricardo Canales, Juan Cortés, Jorge Vico, Rafael Cores, Elena María Tejeiro, Beni Deus, Rufino Inglés, María Hevia y la Agrupación Cómico-Taurina Estrellas de Oriente.
Blanco y negro. Formato académico (1,37:1). 78 min.

20 de octubre de 2026

El Hipódromo, en Hamburgo

Grosse Freiheit Nr. 7 (1944), Helmut Käutner 

Ha querido la casualidad —o nuestra insana curiosidad— que hayamos visto una escena de Grosse Freiheit Nr. 7 en un reportaje dedicado a la invención del Agfa-Color. En esta película Hans Albers regresó al ambiente portuario de su Hamburgo natal.
Hans Albers protagonizó las versiones alemanas de Quick (1932), y Fahrendes Volk / Gens du voyage (Payasos, 1938), estuvo junto a Marlene Dietrich en Der blaue engel (El ángel azul, 1930), fue un Sherlock Holmes apócrifo en Der Mann, der Sherlock Holmes war (1937) y encarnó al Barón de Munchhausen. Inmediatamente después de protagonizar esta película con la que Goebbels pretendía conmemorar las bodas de plata de la Ufa y, de paso, dejar chico al cine de fantasía estadounidense, se metió en la piel de un marinero retirado que canta y toca el acordeón.

El ministro de Propaganda se mostró mucho menos convencido con Grosse Freiheit Nr. 7. No es de extrañar, puesto que Helmut Kautner utilizaba el glorioso Agfa-Color para retratar un triángulo sentimental en el ambiente del barrio chino hamburgués. De fondo, el amor perdido y la nostalgia marinera. El primer término, quereres de pago y marineros borrachos. Poco edificante para las tropas que regresan de Stalingrado.

La escena que hemos visto muestra el ambiente del barrio de St. Pauli y se detiene en un club de variedades, El Hipódromo, en cuya entrada la efigie de Hannes Kroeger reclama la atención del público. Dentro, el propio Hannes (Hans Albers) con su acordeón al frente de una orquesta de señoritas.

El centro del club está ocupado por una pequeña pista circense por la que circulan ecuyeres de torneados muslos. Alguna le da de beber una jarra de cerveza a su montura. En la barra, los curtidos hombres del mar intercambian cigarrillos y requiebros con madamas orondas.

Hannes canta: “Ven, mi querida pequeña. / Sé mía, no digas que no. / Tú serás hasta mañana temprano, a las nueve, / mi pequeña más querida. / Si accedes te seré fiel / incluso hasta las diez. / Ahora, vámonos juntos de juerga. / De noche, en la Reeperbahn, / a las doce y media, / diviértete aunque no tengas una chica. / Siempre es posible divertirse / de noche, en la Reeperbahn, / a las doce y media. / El que nunca en la noche alegre / haya ido de juerga a la Reeperbahn / es un pobre infeliz / porque no te conoce… / St. Pauli, mi St. Pauli nocturno”. También canta la habanera “La paloma”, de Sebastián Yradier.

Tras el bache profesional que supuso la posguerra Albers regresó una y otra vez en sus películas de los años cincuenta a este decorado. La ciudad le ha dedicado una estatua. 

Grosse Freiheit Nr. 7 (1944) 
Producción: Terra-Filmkunst (AL) 
Director: Helmut Käutner. 
Guión: Helmut Käutner y Richard Nicolas. 
Intérpretes: Hans Albers (Hannes Kroeger), Ilse Werner (Gisa), Hans Söhnker (Willem), Hilde Hildebrand (Anita), Gustav Knuth (Fiete), Günther Lüders (Jens), Ilse Fürstenberg (la madre de Gisa), Ethel Reschke (Margot), Erna Sellmer (Frau Kaasbohm), Kurt Wieschala (Jan), Helmut Käutner (Karl), Richard Nicolas (el almirante), Maria Besendahl (Frau Boergel), Justus Ott (Herr Wellenkamp), Gottlieb Reeck (Herr Puhlmann). 
111 min. Color (Agfa-Color).


13 de octubre de 2026

Circos en blanco y negro


El circo siempre ha tenido gran atractivo para los medios de comunicación. Su color, olor, vitalidad y cierta mística del riesgo a la muerte, hacen que los medios de comunicación se interesen por este espectáculo y que continuamente veamos por la televisión noticias o documentales relacionadas con el circo. Aquí tenemos dos ejemplos tempranos de esto. Dos documentales que circularon en la década de los años cuarenta del siglo XX y que nos muestran dos lados diferentes de esta vida nómada: la función, con sus aplausos, lentejuelas y serrín de la pista; y la vida diaria, el continuo ir y venir, el cuidado de los animales y el entrenamiento diario. 


En el primero podemos destacar un par de apariciones del payaso Emmet Kelly y el número de boxeo de Otto Griebling, así como el entusiasmo del narrador a la hora de presentar los diferentes números. 

Here comes the circus (1942)
Castle Films (USA)
Director: Howard Bretherton
Con la participación de: Emmett Kelly (Circus Clown), Otto Griebling (Circus Clown), Clyde Beatty (Animal Trainer), Betty Rich (Trapeze Artist), Dorothy Herbert (Blind-folded Horse Jumper), Jean Allen (Elephant Rider).
Filmado en el Cole Bros. Circus.
14 min. B&W


 

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En el segundo, realizado en el circo austriaco Rebernigg, nos sorprende desde el primer momento con un montaje eficaz y entretenido que ayuda a mantener el interés en el documental. El circo se despierta y sí, las primeras imágenes son para los tigres y leones bostezando y estirándose. Luego se teje la vida del circo con las atracciones, los diferentes números que tienen su momento de clímax en la escena del domador Karli Rebernigg con la cabeza en la boca del león. Una escena realmente impactante.

A circus wakes up (1949)
Argo Films (USA)
Filmado en el Circo Rebernigg
9 min. B&W

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6 de octubre de 2026

Fun at the circus


Fun at the circus (1955), Castle Films

Hay bastante material en internet sobre el Cole Brothers, el Bertram Mills y otros circos que operaban con fuerza en la década de los 50 en Estados Unidos y en Europa. Las principales productoras de documentales de la época tenían gracias al circo una gran cantidad de recursos que siempre atraía la atención del público y que daba una buena muestra de la actualidad —al menos artística— alrededor del mundo.


Las imágenes que proyectamos hoy están grabadas —si nadie nos lleva la contraria porque no está documentado en los créditos de la película— en el legendario Olympia de Londres (Olympia Exhibition Centre), un inmenso palacio de exposiciones e indoor inaugurado en 1886 en el distrito de Kensington. El Bertram Mills Circus realizaba sus giras de verano bajo carpas tradicionales itinerantes, pero su gran sello de identidad histórica y su espectáculo más fastuoso era su icónica temporada de invierno navideña, celebrada año tras año dentro de la enorme nave principal del Olympia.


Nos ha costado bastante descubrir los nombres de los artistas que aparecen anónimamente en la película, pero hemos sido capaces de identificar a algunos de los payasos, entre ellos al gran Coco, Nicolai Polakovs, el director y alma del equipo de payasos de Olympia, liderando las clásicas bromas, con sus zapatos gigantescos (¡registrados en el Libro Guinness por su descomunal tamaño!), un traje enormemente holgado, una característica peluca pelirroja con un resorte mecánico que se levantaba cuando se asustaba, siendo siempre la víctima torpe que recibía los tartazos de crema o los cubos de agua. Nacido en Letonia en el año 1900 se convirtió en el payaso más famoso y querido de todo el Reino Unido, hasta el punto de que la Reina Isabel II le otorgó la prestigiosa Orden del Imperio Británico en 1963. Junto a él, estaban algunos pequeños de los Schaeffer’s Midgets, los payasos Alby Austin, Jack Sloan y los que realizan el combate de boxeo, conocidos como Biff y Buff.

Podemos también distinguir el fastuoso número de caballos y ponies del Circo Schumann, al simpático mago y pickpocket Borra que realiza magia con cigarrillos, humo y bolas y una nutrida e interesante troupe de focas que queremos identificar como las Winston's Sea Lions del Capitán Harold W. Winston.


Igualmente, podemos apreciar entre su metraje la participación de Karl Kossmayer y su número del Burro Indomable y podemos deducir que el número de osos ciclistas también estaría a su cargo, aunque presentado por Wynne Shearme. En lo más alto del recinto se encuentran The Seven Eagles, una sufrida troupe de funambulistas haciendo pirámides a una altura considerable. A otra altura más razonable, una troupe de equilibristas haciendo, sobre el alambre, un equilibrio de cabeza a cabeza, ¿Son Los Arata? ¿Quiénes son? Dudamos también de los ágiles y veloces malabaristas, ¿son Los Crastons? Y de la pareja de chicas acróbatas que realizan sus saltos sincronizadamente. Del mismo modo, al amaestrador de elefantes le hemos puesto un nombre: Gindl.


En fin, ha sido un viaje entretenido y fructífero por el circo europeo de hace 70 años. Un blanco y negro que sabe transmitir muy bien el entusiasmo de los espectadores y la maravilla que suponía el circo para toda la sociedad.

30 de septiembre de 2026

Cuando el circo llegaba en tren


The Circus comes to town (1937), Adolph Cukor

Una auténtica lección de circo de la mano del genial Adolph Zukor, con la inestimable participación del domador Clyde Beatty y de toda la plantilla —y son muchos— del Cole Brothers Circus.
El circo llega en tren, vagones y vagones con los materiales, la lona, las gradas, los animales, las viviendas… En la futura pista están haciendo mediciones antes de que llegue todo el personal, una caravana interminable de personas con sus vehículos y sus animales.


Se extiende la lona, se clavan las picas y se levanta la carpa con ayuda de los elefantes y la caballería. Aunque hay una máquina percutora que ayuda a clavar las picas, la cuadrilla del mazo sigue rematando la tarea. La faena bien merece una comida sabrosa. Los circos sobreviven si tienen una buena cocina y unos buenos cocineros o cocineras. La logística es completamente militar.


La carpa es gigantesca, la cabalgata, interminable, el narrador, incansable. Los números, destellos de excelentes números en realidad, se suceden a un ritmo vertiginoso. Y como número final: los Jungle Cats de Clyde Beatty, con una doma directa en la que el domador se enfrenta cara a cara con sus animales. La icónica imagen del domador usando una silla de madera como escudo.



The Circus comes to town (1937),
Dirección y Producción: Adolph Cukor
Narrador: Ford Bond 
Escritor: Jack Kofoed
Cole Brothers Circus

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Circus Day in Our Town (1949), Encyclopaedia Britannica Films

Han pasado algunos años pero el estilo y el sentido del documental sobre el Cole Brothers Circus es el mismo. La música nos lleva en volandas, y las imágenes nos cautivan con el esplendoroso y atareado mundo del circo.


El Side Show ahora ocupa un lugar importante al lado de la carpa principal custodiada por las decenas de payasos. La calidad de los circos se medía por el número de payasos, no importaba que fuesen buenos —con un par buenos bastaba—, pero sí que fuesen muchos y saliesen uno a uno por la rendija de una lona.


24 de septiembre de 2026

La historia de Fabrice Champion


Parade (2013), Olivier Meyrou

Parade es un documental sobre la vida del trapecista de la compañía de trapecio volante Arts Sauts, Fabrice Champion, después de un accidente ocurrido en Barcelona que le dejó paralítico de cintura para abajo. Fabrice intenta diferentes rehabilitaciones que no parecen ni animarle ni ayudarle demasiado. Atrapado en la tierra, necesita tiempo para aceptar su nueva existencia. En la escuela de circo, donde acude a dar algunas clases y a encontrarse con viejos amigos, conoce a Mathias Pilet y Alexandre Fournier. Son dos estudiantes acróbatas con los que comienza a investigar movimientos acrobáticos y coreográficos realizables por los tres.


Es la parte más intensa e interesante del documental. Los tres acróbatas luchan por sujetarse entre ellos y paliar así el medio cuerpo paralizado. Para Fabrice, la improvisación, la creación, es una nueva forma de vivir su parálisis: la tetracrobacia o tetradanza. Para Mathias y Alexandre, una nueva forma de vivir su disciplina. Hay algunos videos en Internet sobre este trabajo. Llegaron lejos.


Tan lejos, que tras la repentina e inesperada muerte de Fabrice poco después, Mathias y Alexandre, dirigidos por el coreógrafo Radhouane El Meddeb, de La Compagnie de Soi, llevan a la escena en 2013, “Nos limites”, un bellísimo espectáculo inspirado en la idea de Fabrice Champion. Y más tarde, en 2014, ellos mismos estrenan un nuevo espectáculo, “Acrobates”, esta vez con puesta en escena de Stéphane Ricordel y dramaturgia e imágenes de Olivier Meyrou. Es un nuevo homenaje acrobático a la amistad. A una amistad forjada en un sueño inacabado.


El documentalista Olivier Meyrou siguió durante ocho años a Fabrice Champion. Hasta su fatal muerte en 2011 durante una experiencia chamánica, Fabrice Champion siguió transmitiendo su pasión por el circo impartiendo clases en la ENACR (Escuela Nacional de Artes Circenses de Rosny-sous-Bois). Olivier Meyrou intenta captar la realidad lo más cerca posible de los protagonistas: el estilo es crudo, no se regodea en la historia de superación y se centra en la complicidad que hay que compartir en la acrobacia, en la intimidad y concentración de los cuerpos que sostienen, que sujetan, que jadean, que miran atentos, que dan confianza, y así descubrimos a un Fabrice Champion vivo y generoso, disfrutando en armonía, lleno de pasión e incertidumbre.



Parade (2013)
Producción: Hold Up Films, ITVS (FR, EE.UU.)
Dirección: Olivier Meyrou
Fotografía: Jean-Marc Bouzou
Montaje: Amrita David
Música: François-Eudes Chanfrault
Color. 72 min.