4 de febrero de 2016

La strada de la pivellina




La pivellina (2009),  Tizza Covi y Rainer Frimmel

Una mujer que está buscando a su perro por los alrededores de su casa, en el trailer Park de San Basilio, en las afueras de Roma, se encuentra a una niña pequeña abandonada en unos columpios. Patti (Patrizia Gerardi), una pelirroja al más puro estilo Anna Magnani, se la lleva a su trailer y la cuida, al mismo tiempo que sigue buscando a sus padres con la ayuda de Tairo (Tairo Caroli), un adolescente que vive cerca de ellos.


Patti y Walter (Walter Saabel) son artistas de circo con un pequeño show ambulante que mueven en una vieja furgoneta. Los números son lo que son. Realizados con inocencia y sin apenas público. Hay platos girando, lanzamiento de cuchillos, un número de perro y amaestramiento de cabras.



La película es un documento social. La historia, un pretexto para mostrarnos la realidad hostil —sin iluminación artificial— de unos artistas callejeros que se interpretan a sí mismos. La cámara viaja sobre los hombros del realizador para permanecer cerca de los actores y transmitirnos cómo sienten, cómo viven, cómo se descubren formando una pequeña gran familia que es capaz de derrochar bondad en cada acción, en cada decisión.



Los directores, la pareja austriaco-italiana Rainer Frimmel y Tizza Covi, convivieron con los protagonistas durante el invierno, una época de poca actividad para los aristas de circo y desarrollaban los diálogos sobre la marcha. "Teníamos claro un punto de partida y también un punto final muy concreto, pero los pormenores se podían desarrollar sin apreturas. Teníamos la suerte de trabajar con un grupo de personas maravillosas que no tenían ningún problema para vivir con la cámara de 16mm detrás de ellos". 



Tizza y Rainer son los creadores de la productora Vento Film con la que han realizado un documental que también nos interesa y que trataremos de encontrar lo antes posible. Se trata de Babooska (2005), un documental [https://youtu.be/VJeM0hZBAOg] que retrata la vida de la artista de circo Babooska Gerardi, familia de Patrizia Gerardi, la pelirroja protagonista de La pivellina, que también participa en el documental, al igual que Walter Saabel. 



La pivellina (2005)
Producción: Vento Film (ITA - AUS)
Dirección: Tizza Covi, y Rainer Frimmel
Guión: Tizza Covi
Intérpretes:  Patrizia Gerardi (Patti), Tairo Caroli (Tairo), Walter Saabel (Walter), Asia Crippa (Asia)
100 min. Color



1 de febrero de 2016

Feriantes en vías de extinción (y nostalgia de la diversión mecánica)



The Great Steam Fair (1964), Derrick Knight y David Gladwell

En 1963 un banquero británico, tan excéntrico como sólo pueden serlo los hijos de Albión, decidió reunir en los jardines de su mansión de Berkshire las últimas atracciones a vapor que pervivían por entonces en Gran Bretaña.


Estima, además, que la ocasión merece ser inmortalizada, así que recurre a Derrick Knight, un productor y director experto en encargos institucionales. Éste, a su vez, decide contar con el artista reciclado en montador y cineasta experimental David Gladwell, cuya escasa filmografía bebe de fuentes tan heteróclitas como Jean Cocteau o Jean Vigo. Lo cierto es que la obra audiovisual de Gladwell visita una y otra vez estos temas de la pervivencia del pasado y su convivencia con el presente.


El presupuesto es razonablemente generoso por lo que se recurre al Technicolor, cuya rutilante paleta servirá para potenciar los rojos, azules, blancos y dorados que predominan en todas las atracciones. No sólo eso, sino que el floreciente Techniscope –el pariente pobre italiano del CinemaScope- servirá para ofrecer grandes panorámicas de la feria en pantalla ancha. El espectáculo está servido.


Tiovivos, norias, barcas… Pero también un espectáculo del Salvaje Oeste reducido a las estrechas dimensiones de una barraca en el denominado Cody’s Circus, en homenaje al legendario Buffalo Bill [http://www.circomelies.com/2011/02/william-f-cody-buffalo-bill.html]…


O una pista de circo en miniatura, dedicada a las carreras de cucarachas…


Y también, cómo no, los antecedentes del espectáculo cinematográfico: el Bioscope de Georges Demeny y los grandes órganos, adornados con autómatas. Porque lo más interesante de The Great Steam Fair es su atención al detalle.


Cada caseta, cada atracción, cuenta con su tiempo en pantalla, pero se dedica casi el mismo metraje a mostrar al público, a los feriantes y el trabajo de calderas, ruedas, cintas motrices y bielas, que proporcionan y transmiten la potencia para que en los organismos feriales aliente la imitación de la vida, sublimación de la otra vida, la cotidiana, para sustento de feriantes en vías de extinción, recreo de paisanos maravillados y capricho de millonarios nostálgicos.


The Great Steam Fair (1964)
Producción: Derrick Knight and Partners (GB)
Guión y Dirección: Derrick Knight y David Gladwell.
Documental. Narración: Patrick Garland.
17 min. Color (Technicolor). Techniscope.