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27 de enero de 2026

"Fatty" Arbukle


Backstage (1919), Roscoe Arbuckle

¿Cómo se bajan unas escaleras inexistentes? ¿Cómo te deshaces de un niño molesto mientras pegas un cartel en la pared? ¿Cómo se toca la armónica bajo una nieve de confetis? ¿Cómo vencer a un hombre forzudo malhumorado? Las respuestas son algunas de las imágenes cargadas de poesía de Backstage (1919), un corto dirigido por el gordo Roscoe Arbuckle, alias Fatty, actor cómico de la primera época del cine, ágil acróbata a pesar de su voluminoso tamaño, uno de los policías de la loca Keystone de Mack Sennett. Fatty Arbukle pasó de la gloria (se dice que cobraba un millón de dólares al año) al desprecio del público y la prohibición de sus películas a causa de la muerte violenta de una chica en una fiesta llena de excesos Fue uno de los primeros juicios mediáticos de la historia a causa de la habilidad sin escrúpulos del magnate de los medios W.H. Hearst. A pesar de que, después de siete meses de juicios y primeras planas, fue declarado no culpable, Fatty Arbuckle fue censurado en Estados Unidos e Inglaterra y su carrera fue a pique. Murió a los 46 años, un día después de declarar "Hoy ha sido el día mas feliz de mi vida". Acababa de firmar un contrato con la Warner. Nosotros queremos reivindicar su figura por muchas razones. Era un payaso excepcional, con un sentido del tempo brillante. Era excepcionalmente ágil y nunca quería sacar partido de su gordura (no le hacía falta, pues la imagen era suficientemenete poderosa). Fue uno de los primeros cómicos en dirigir y producir sus propias películas, teniendo el absoluto control en la creación cinematográfica e inventando un oficio que crecía día a día. Le dió el primer papel de su carrera a Buster Keaton, el genial Pamplinas y le prestó los pantalones a Charles Chaplin para una audición. Por dar también trabajo a su perro Luke y a su sobrino Al St. John. Y se le atribuye la creación del pastelazo en la cara. Solo por esto último se merecería un blog exclusivo.

En Backstage, Buster y Fatty llevan un pequeño Teatro de Vaudeville. Ante la huelga de los artistas del programa, tienen que hacerse cargo de la representación, interpretando todos los papeles, mientras los artistas en huelga intentan boicotearles. Esta sencilla trama lleva a la pareja a crear numerosos gags, algunos de los cuales son verdaderas obras de arte. Además, la exhibición de slapstick es impresionante. Caídas, trompazos, bofetadas, Buster Keaton vestido de mujer realizando mortales árabes (creo que se llaman así) y danzando o Fatty enredado en sus propios pies intentando imitar a un bailarín excéntrico que resulta ser Jack Coogan Sr., ¡el padre de nuestro niño prodigio favorito y el tío Fester de la familia de Addams!. 


Backstage (1919)
Paramount Pictures (USA)
Productor: Joseph M. Schenck
Director: Roscoe Arbuckle
Guion: Jean Havez
Fotografía: Elgin Lessley
Intérpretes: Roscoe Arbuckle, Buster Keaton, Al St. John
26 min. Blanco y negro

3 de marzo de 2025

Slapstick georgiano

Qortsili (1964), Mikhail Kobakhidze 

Chico conoce chica 
Camino de su trabajo en un laboratorio un joven (Gogi Kavtaradze) coincide con una chica (Nana Kavtaradze) en el autobús. La acompaña hasta su casa y se burla de una señora (Ekaterine Verulashvili) que les espía con unos prismáticos. Pero resulta que la señora es la mamá de la chica. Los subsiguientes intentos de entrar en contacto con ella resultan inviables por la férrea vigilancia de la madre. El joven cambia entonces de estrategia: se maquea y acude con un inmenso ramo de flores… que entrega a la señora. Ésta ve con buenos ojos que un joven tan atento salga de paseo con su hija. Pero cuando el chico va a repetir la jugada…

La obra de Kobakhidze 
De Mikhail Kobakhidze, cortometrajista georgiano -secreto a su pesar-, queríamos acercarles Carrousel (1962), el segundo de los cinco cortometrajes que rodó en la Unión Soviética en la década de los sesenta del pasado siglo. Como no lo hemos localizado optamos por el que nos ha parecido más interesante, porque el slapstick y el lirismo exacerbado de que hace gala toda su obra se encuentra aquí perfectamente compensados.

Después de su debut -Molodaya Liobov (1961)- con un humor juguetón entre el amateurismo y la travesura- Kobakhidze realizó Carrousel (1962) en la que también un enamorado intenta infructuosamente abordar a la mujer de sus sueños. Aquí Tati y Keaton eran ya referencias evidentes. Tras Qortsili rueda Qolga (1966), ballet a tres entre un guardabarreras, una chica y un paraguas, en el que los gags dan paso a un humor surreal y en el que la música gana protagonismo.

Su último intento en la Unión Soviética fue Musikosebi (1969). Durante trece minutos, en un paisaje de nieve inmaculada, dos individuos se encuentran, bailan, tocan instrumentos, realizan pantomimas de un duelo a sable y una corrida de toros. Inopinadamente uno dispara contra el otro con un cañón. La cosa termina como empezó, con un baile. Entre Samuel Becket, Norman MacLaren y los dibujos de Chuck Jones. Parece ser que iba a ser más largo y las autoridades cortaron la producción porque les parecía excesivamente abstracta en su planteamiento.

Mikhail Kobakhidze ha continuado su obra en Francia, treinta años después. Como si no hubiera pasado el tiempo, con la misma brevedad que siempre le ha caracterizado. Si acaso el aliento poético ha vencido en buena medida al humor, que ahora se ha hecho tan delgado que apenas aflora. En chemin (2001), producción francesa del canal Arte es una buena muestra de su último trabajo.

En la revista en línea Off Screen pueden leer una entrevista con él: http://www.horschamp.qc.ca/new_offscreen/kobakhidze.html

Qortsili (1964) Producción: Qartuli Pilmi (URSS) 
Guión y Dirección: Mikhail Kobakhidze. 
Intérpretes: Gogi Kavtaradze (el chico), Nana Kavtaradze (la chica), Ekaterine Verulashvili (la madre), Baadur Tsuladze (el pasajero). 
21 min. Blanco y Negro.

6 de febrero de 2023

Poodles Hanneford

 
Circus Daze (1928), Charles Diltz

Nos hemos tropezado con Edwin "Poodles" Hanneford en un entrañable corto de cine mudo y nos ha cautivado con su destreza con los caballos y su vis cómica. "Poodles" era un acróbata excepcional sobre el caballo, lo pueden comprobar ustedes más abajo, pero además era un experto en slapstick y en esta película lo demuestra con creces.


Poodles trabaja como mozo para todo en el circo del Sr. Copeland (Frank Bond), cuya hija Betty (Betty Welsh) es acosada continuamente por un malvado y baboso Jefe de Pista (Edwin Argus) que pretende casarse con ella aunque ella no esté por la labor. El carácter bondadoso de nuestro protagonista le lleva a defenderla fastidiando sus encuentros de mil maneras.


En una ocasión en la que el abusador Jefe de Pista se pasa de vueltas, Betty se desmaya y Poodles tiene que sustituirla en el número ecuestre. El número al que asistimos es excepcional. La exhibición de sus habilidades ecuestres, acrobáticas y cómicas no tiene igual. No había visto un número cómico sobre caballo como este. Monta de mil formas diferentes y al final ¡hasta vuela! 


Edwin Hanneford Jr.  "Poodles" Hanneford (1892-1967) 
Nació en una caravana de circo en Inglaterra en el seno de una familia con gran tradición circense (sus orígenes se remontan a 1621, en Irlanda). En 1915, la Hanneford Riding Troupe, liderada por Edwin, viaja a América en busca de nuevos públicos y nuevos éxitos. En América trabajan durante quince años seguidos, primero con el Barnum & Bailey y después, con el Ringling Bros. and Barnum & Bailey Circus (1915-1930). 

Al unirse al acto de sus padres a una edad temprana se convirtió en uno de los mejores acróbatas a caballo de de todos los tiempos. Fue el primero en dar un salto mortal hacia atrás de un caballo corriendo a otro que lo seguía. Él creó el "step off", donde el jinete baja del caballo con las piernas rectas mientras galopa, y luego se aleja tranquilamente. Poodles se bajaba  por el costado, no por la parte trasera del caballo, como hace la mayoría.


Poodles (Caniches) era un experto jinete acrobático que pronto se decantó por la comicidad, siendo conocido como "The Riding Fool". Poodles Hanneford entraba en la pista llevando un bastón y un gran abrigo. Medio borracho, interrumpía un número de caballos en libertad. Consigue subirse al caballo después de muchas cascadas y en el galope alrededor de la pista va perdiendo la ropa hasta quedarse en leotardos, para finalizar, elegante y acrobático, el número ecuestre. 


Edwin Poodles participó en docenas de películas como actor o como especialista: Ring of Fear (1954), The Golden Horde (1951), When I Grow Up (1951), The Red Pony (1949), The Riding Hannefords (1946), Cinderella Jones (1946), San Antonio (1945), Northwest Trail (1945), Bells of Rosarita (1945), The Circus Kid (1928), The Circus Clown (1934), Our Little Girl (1935), Springfield Rifle (1952) y una aparición en televisión, con Cisco Kid (1950-1956), además de numerosos cortos cómicos como este que tenemos la oportunidad de ver al final de la entrada. 



Durante todos esos años siguió actuando con diferentes circos, además de entrar en los libros de récords.Poodles Hanneford está en el Libro Guinness de los récords mundiales por realizar un salto corriendo sobre un caballo a todo galope y luego pisar de nuevo y corriendo y saltando de nuevo ¡26 veces seguidas! 


En 1954, a la edad de 63 años, Poodles Hanneford se retiró de los caballos aunque continuó con su rutina de látigo por un tiempo. Llegó a trabajar en el parque de diversiones Frontier Town en Nueva York como payaso, mientras su esposa Grace y su hija Gracie actuaban allí con un número de perros adiestrados. Poodles Hanneford trabajaría allí hasta su muerte en 1967.
Está enterrado en Glens Falls, Nueva York, debajo de un monumento que incluye su famoso paso.

Circus Daze (1928)
Producción: Weiss Brothers Artclass Pictures (EE.UU)
Director: Charles Diltz
Poodles Hanneford (Poodles "Lotta Falls"), Betty Welsh (Betty Copeland, la hija del dueño del circo)
Edwin Argus (El Jefe de pista), Frank Bond (el propietario del circo), George Marion (espectador)

8 de febrero de 2022

Huesos divertidos


Funny Bones
(1995), Peter Chelsom

Los huesos divertidos se tienen o no se tienen. Los hombres y mujeres de circo suelen tenerlos fuertes, elásticos, resistentes, adiestrados para la contorsión más enrevesada o la dislocación más grimosa. Muchas veces, más de lo que nos gustaría, acaban rotos, desgastados de tanto esfuerzo y repetición. Desgraciadamente, tenerlos divertidos es algo más difícil de entrenar aunque haya algunas técnicas que puedan ayudar un poco. En el fondo, se tienen o no se tienen, como el talento. Y si no los tienes pero te crees gracioso, pues puedes ser un exitoso monologuista o un cómico de chistes original o un artista de calle con la gorra rebosante de dinero.


Hace tiempo bastaba con tener huesos cortos o deformes para obtener un desahogado lugar entre los bufones de la corte, pero hoy en día eso no es suficiente ni políticamente correcto. Tampoco es para tirar cohetes la colección de videos recopilatorios de caídas, golpetazos, resbalones, acrobacias fallidas y demás accidentes del tipo piel de plátano. Nos hace gracia porque somos bastante cabrones y nos gusta ver a los demás por el suelo. Entonces, ¿qué hace falta para tener los huesos divertidos? ¿Se heredan? ¿Es una reacción química que se produce en la materia ósea por alguna circunstancia que los estudiosos no han sabido interpretar? ¿Se pueden tener los huesos divertidos y ser un soso?


Hace diez años —ya sabéis que esta sección no se destaca precisamente por su rabiosa actualidad—, se estrenó Funny Bones, Los Comediantes fue su título en España, un film dirigido por Peter Chelsom que trata de todo esto, es decir, de la naturaleza de la comedia. La película pasó un poco desapercibida por el trasfondo trágico de la historia, una mezcla arriesgada de comedia y tragedia que puede resultar indigesta para algunas personas pero que en mi caso se convierte en una delicia. Cuestión de paladares, de gustos.


Tommy Fawkes (Oliver Platt) es un atormentado cómico que acaba de vivir una noche desastrosa en un hotel de Las Vegas en presencia de su padre George (Jerry Lewis), un famoso y popular comediante que eclipsa a su joven hijo subiéndose al escenario antes que él y robándole su chiste estrella. Tommy huye del escenario tras el fracaso y emprende un viaje iniciático para encontrar sus raíces y, de paso, encontrar material cómico para un nuevo espectáculo.


Para eso, se traslada, de incógnito, a su ciudad natal, Blackpool, localidad costera del noroeste de Inglaterra, donde se encuentra el Pleasure Beach, un parque de atracciones situado junto al paseo de la playa, con la segunda montaña rusa más alta de Europa, y el Blackpool Tower Circus, un circo estable ubicado entre las cuatro patas de la emblemática torre de la ciudad que lleva abierto ininterrumpidamente desde 1894.


En Blackpool parece que se ha detenido el tiempo. Sus habitantes conforman una colorida y bizarra colección de postales de otro tiempo. Entre todos ellos, Tommy está absolutamente convencido de que va a encontrar lo que busca. Para ello organiza un casting de pago —¿pero eso existe?—, “50 libras por mirar”. “Pero nada de chistes”, insiste Tommy, “gente cómica, comedia física, ideas que sean originales…, los chistes se los dejo a Georges Fawkes.”



El casting es un estrafalario desfile de artistas de toda índole y condición: la sombra, un lazador de cuchillos que falla hiriendo a su partenaire, una abuelita con su sierra-violín, un hombre que habla al revés, un mago mimo que se autodecapita, una amaestradora de perros que no consigue el ladrido en el tempo justo, un viejo bailarín de claqué con cajas de galletas por zapatos, un trío de monociclistas vestidos con un tutú, un enano gaitero, un falso enano policía, un cura que infla un guante de plástico embutido en su cabeza, un militar haciendo un desfile beatbox…


Pero eso no es todo, lo mejor está por llegar. En Blackpool viven los Parker, una extraña familia de artistas que viven debajo de la montaña rusa. Thomas Parker, el más viejo, es el genial malabarista excéntrico y hombre de goma, George Carl. Si no lo conoces deberías ir rápidamente a youtube y hacer una búsqueda. Freddie “Parrot Face” Davies, un conocido comediante inglés con más de cincuenta años de profesión, y autor del éxito musical “So Lucky”, es Bruno Parker. Los dos hermanos, después de una brillante carrera como payasos, trabajan ahora como fantasmas en el túnel del terror del parque de atracciones. Los dos tienen huesos divertidos, de eso no cabe duda. Y por otro lado son los únicos que asustan en el temido túnel.


Junto a ellos está el joven Jack Parker (Lee Evans) y su madre Katie (Leslie Caron), la ex de Thomas. Lee Evans es un reputado actor inglés de Stand Up Comedy. Su peculiar manera de utilizar su cuerpo nos recuerda a otro gran actor cómico inglés, Norman Wisdom. En Funny Bones, Lee Evans interpreta a un talentoso artista, algo trastornado y con un pasado oscuro y tortuoso por lo que tiene prohibido actuar ante el público. Su madre es una encantadora cantante francesa que cuida de su pequeño con gran celo. Los Parker guardan un secreto. Thomas lleva 12 años con depresión y no habla ni una palabra.


El encuentro con los Parker, revuelve la memoria de Tommy Fawkes y la de Kattie. Ambos se conocen aunque todavía no se ha desenmascarado del todo la relación que los une. Pero a la hora de de firmar el contrato de cesión de los derechos de autor, Tommy se reencuentra con su pasado: su padre tuvo una aventura con Kattie de la cual nació Jack. Y lo que es peor, su padre robó todo el material cómico a los Parker antes de huir de Blackpool para esconder su desliz y salvar su reciente matrimonio.


Tras este reencuentro, Georges Fawkes viaja a Blackpool para encontrarse con su hijo y  congraciarse con los Parker y les consigue un contrato como número principal en el circo. Después de doce años vuelven a la pista animados por un extraño polvo que Jack ha escondido en la caja de maquillaje. El polvo es un producto regenerativo que rejuvenece y forma parte de la trama policiaca de la película que hemos obviado. Excitados por el misterioso producto, los hermanos Parker realizan un acto excepcional, el número del restaurante. Pero los Parker se tienen reservada otra sorpresa, la actuación prohibida del joven Parker.


Maquillado como para dar miedo, ojeras y dientes rotos, el joven cómico salta a la pista —literalmente, huyendo de la policía— y realiza el acto que popularizó Fattini inspirado en el número acrobático de Ben Dova (el francés Joseph Späh), el acto del borracho y la farola cimbreante. Jack recibe una estruendosa ovación al mismo tiempo que aumenta el número de policías que le persiguen.


Un policía sube a la farola con la intención de apresar al artista. Ahí está a punto de suceder de una desgracia, mientras Tommy descubre que está empezando a gustar al público…, siente que sus huesos empiezan a ser divertidos.  


Funny Bones (1995)
Producción: Hollywood Pictures (USA/UK)
Director: Peter Chelsom
Guionistas: Peter Chelsom, Peter Flannery
Música: John Altman
Intérpretes: Jerry Lewis (George Fawkes), George Carl (Thomas Parker),  Freddie Davies (Bruno Parker), Lee Evans (Bruno Parker), Leslie Caron (Katie Parker), Ian McNeice  ( el comisario Stanley Sharkey), Olliver Reed (Dolly Hopkins) y Richard Griffiths (Jim Minty).
Color. 128 min.

12 de agosto de 2021

Una lección de Tati




Cours de soir (1967), Nicolas Ribowski

Filmado durante una interrupción del rodaje interminable de Playtime, el cortometraje Cours de soir es una excelente lección de mímica, literalmente. Jacques Tati, imparte una clases de comedia a unos “entusiastas” alumnos.

Tati se tropieza con el escalón y dice a sus alumnos: “Volveremos a esto al final de la clase”. Lección 12: La Observación. “la observación te permite descubrir la naturaleza de ciertos tipos de personalidad”, contesta uno de los aspirantes a actor. Para explicar la lección, Tati se dispone a desplegar un gran desfile de fumadores. Le siguen el tenista, donde Tati es un verdadero especialista; el pescador, que nos ayuda a entender el tempo de este artista; y el cartero, secuencia en la que Tati aprovecha para presentar una versión mejorada del entrenamiento de carteros que aparecía en L’Ecole des facteurs.

En esta clase magistral no podía faltar la equitación y tenemos la suerte de ver, ¡por fín! , a Tati montado sobre un caballo de verdad. “La gente monta a caballo según su profesión”, dice mientras acerca a sus alumnos a la ventana. La broma le sirve para demostrarnos su destreza sobre el caballo y de paso hacer unas cuantas imitaciones.

Al final de la clase, y como había prometido, vuelve al escalón. Una loca explicación matemática sobre la pizarra pretende instruir a los desafortunados alumnos. Uno tras otro se tropiezan con el escalón sin gracia alguna para desesperación del maestro. Como el escalón no marcha, se ponen a probar con una columna. La fórmula matemática tampoco parece funcionar… hasta que Tati se tropieza de verdad y se golpea la cabeza con la columna. “Se suspende la clase. Practiquen en su tiempo libre”.

En realidad, este peculiar profesor no tiene una metodología clara y estructurada como la de Mr. Bean en Una lección magistral (1996), pero Tati es único y de sus lecciones se puede aprender mucho más de lo que uno cree. También es verdad que se aprende más en los documentales y en las entrevistas que le hicieron a lo largo de su carrera. En una de ellas dice: “Comedy lies not in the actions of the comedian, but in the comedian’s ability to reveal the comic dimension of others”. Para mi, eso si que es una gran lección.

Al final del corto, Tati se hace un homenaje a si mismo cruzando una de las calles de Tativille mientras los trabajadores mueven los edificios. Tati vive justo enfrente, en un bajo-chabola. En realidad, en esas fechas estaba completamente arruinado y ya había perdido su casa.
En este enlace podrán ver la película: https://vk.com/video-4569_147830131

Cours de Soir (1967)
Productora: Specta Films (Francia)
Director: Nicolas Ribowski
Asistente: M.F. Siegler
Cámara: Jean Badal
Música: Léo Petit
Intérpretes: Jacques Tati (Monsieur Hulot), Alain Fayner, Marc Monjou
Color, 30 min.

17 de julio de 2020

Las asistentes del Gran Sazarac

 
The Misses Stooge (1935), James Parrott 

En el argot del ilusionismo un “stooge” es un cómplice entre el público, un falso voluntario al que el mago recurre y con el que ha pactado un comportamiento determinado. 


Un final 
En The Misses Stooge, Thelma (Thelma Todd) y Patsy (Patsy Kelly) son despedidas del espectáculo de burlesque de Pinsky —canibalizado por Hal Roach de otra producción suya del año anterior, Apples to You! (1934)—, donde deberían bailar un número de claqué. Thelma tiene aspiraciones de grandeza y se ve a sí misma bajando por una gran escalera en un espectáculo de Belasco en Broadway. Cada una decide seguir su camino, pero por la noche se encuentran en el coche que las conduce a sus nuevas ocupaciones. Patsy es la ayudante del mago alemán que conocido como El Gran Sazarac (Herman Bing); Thelma, la “stooge”. 


La actuación tiene lugar en la aristocrática mansión de madame Patterbolt (Esther Howard). Toda la segunda parte tiene lugar durante el acto del Gran Sazarac, con Patsy saboteando el acto a base de torpezas. Cuando el mago queda fuera de combate por un incidente infortunado, Thelma, que levitaba en el aire, una vez retiradas las dos sillas en que se apoyaba, emprende libre vuelo por la casa, sale al jardín y termina suspendida sobre la piscina. Patsy intenta rescatarla desde el trampolín, con las consecuencias predecibles. La secuencia tiene suficientes elementos surreales como para funcionar a la perfección y su resolución resulta más que satisfactoria.


Pero la sesión de magia no ha acabado. El número de la dama desaparecida terminará también con resultados desastrosos y el “gran final” en el que el mago se introduce en una caja contra la que se disparará un cañón conduce a un desenlace tan abrupto como coherente con la inconexa trama: Thelma tropieza con el cañoncito y éste dispara contra los espectadores. La posición de la cámara, al fondo del salón corresponde a nuestro punto de vista. En lugar de satisfacer las expectativas del público –nosotros- buscando una solución al conflicto planteado, James Parrot, el director, opta por reducirlo/nos a cenizas. 


Tres finales 
La hija de inmigrantes judíos Patsy Kelly fue el recambio que Hal Roach buscó para su pareja de payasas femeninas ante la deserción de Zasu Pitss. La tensión entre Thelma y su nueva pareja es más que evidente en las 21 películas de dos bobinas que hicieron juntas. Generalmente Thelma está resuelta a conseguir algo y Patsy se empeña en ayudarla… con resultados desastrosos. 


Thelma Todd tuvo un final trágico made in Hollywood: asfixiada con el dióxido de carbono de su coche en diciembre de 1935. Como en otras ocasiones, hubo rumores de asesinato en el que habrían intervenido el alcohol, el sexo y el gangsterismo todos juntos o por separado. 


Hal Roach intentó emparejar a Patsy Kelly con otras compañeras y produjo para ella un vehículo estelar, Kelly the Second (1936), dirigido por Gus Meins y en el que le daba la réplica el mismísimo Charley Chase. Su notorio lesbianismo le valió el ostracismo en Hollywood y su carrera cinematográfica se estancó en 1943. La retomaría en los más liberales años sesenta con papeles de composición en películas como Rosemary’s Baby (La semilla del diablo, 1969) y regresó a los escenarios donde obtuvo un premio Tony en 1971 por su interpretación en el musical de Broadway “No, No, Nanette”. 


En 1937 Roach realizó una extraña maniobra ideológico-empresarial. El gobierno fascista de Benito Mussolini proscribe de sus pantallas el cine norteamericano después de un tira y afloja por doblajes, aranceles y otras fruslerías. Roach invita a su casa a Vittorio Mussolini, el hijo cinéfilo del Duce. Fruto de este encuentro es el nacimiento de la productora RAM Films (Roach and Mussolini) que pretende aprovechar las nuevas instalaciones de Cinecittà para realizar películas “con artistas italianos y la técnica norteamericana”. En principio se prevé la realización de doce cintas y se inician los preparativos para la adaptación de Rigoletto. Sin embargo, la política antisemita italiana es incompatible con la industria hollywoodense y MGM rompe su acuerdo de distribución con Hal Roach. A partir de 1938 firmará un nuevo contrato con United Artists pero la edad de oro de su estudio ha tocado su fin. Roach produjo algunas películas más, entre ellas éxitos como One Million Years B.C. (Hace un millón de años, 1940), dirigida por su hijo, y las tres entregas de la pareja invisible difunto redivivo Topper (1937, 1938 y 1941). Laurel y Hardy se pasaron a la 20th Century Fox. Roach recaló en la televisión, donde los cortos de Our Gang (en España, La Pandilla) tuvieron una segunda vida. Siguió pensando que Mussolini era un político “con lo que hay que tener” y falleció el día de su centésimo primer cumpleaños, en 1992. 


The Misses Stooge (1935) 
Producción: Hal Roach (EEUU) 
Director: James Parrott. 
Intérpretes: Thelma Todd (Thelma), Patsy Kelly (Patsy), Esther Howard (madame Patterbolt, la anfitriona), Herman Bing (Sazarac, el Mago), Rafael Storm (Duque de Gigolette), Henry Roquemore (Pinsky). 
19 min. Blanco y negro.