26 de junio de 2026

Concierto para Elefante y Orquesta

Cirkus v cirkuse (1976)



Delirante coproducción ruso-checoslovaca con pretensiones de comedia, con perros que hablan, osos que viajan en preferente y diálogos entre personas y elefantes. La acción transcurre en Moscú donde un jurado internacional acude para seleccionar números de circo para un festival. Allí coinciden con una conferencia dedicada al lenguaje animal dirigida por el profesor Ruzhichka que asegura que cualquier animal puede aprender a hablar y a cantar. Finalmente participa en el espectáculo, lo que provoca muchas situaciones surrealistas. Hay imágenes del espectáculo que derrochan artistas como si el programa fuese un charivari sin fin, realizado gracias a un montaje muy ágil y a tiros de cámara que encuentran los ángulos a la pista circular del circo. Hay otra secuencia, larga y con detalles a cámara lenta, de un número de cosacos realizando acrobacias sobre caballos al ritmo del látigo. En otra, un mago se duerme en mitad de una desaparición de unos voluntarios del público, y no hay manera de despertarlo (en realidad, un número de payasos).

En definitiva, en Cirkus v Cirkuse (1975) la trama sigue rodeada de unas imágenes trepidantes de circo. Así que estamos de suerte: acróbatas dando mortales por encima de la cámara; alambristas cruzando el alambre en triple altura y realizando saltos de torre a torre; leones excitados por el aroma del perfume de la domadora; coreografías aéreas, equilibrios sobre rulo, ejercicios de mástil sobre percha y percha sobre barra rusa; un impresionante número de barras fijas con efectos ópticos al uso de la época; un número de osos con toques folclklóricos que nos enseña hasta donde llegaron los soviéticos en el arte de la doma; una persecución con camellos, un número que mezcla cama elástica y malabares, y un magistral número de básculas cruzadas que cualquier circo de hoy soñaría tener en su programa. Para acabar podemos disfrutar de un trapecio volante impecable, rodado buscando diferentes perspectivas y mostrado a cámara lenta para nuestro delelite. Es el preludio de un final de espectáculo que nos acerca a algunos espectáculos de circo de los que hoy se pueden ver en Las Vegas.

Se trata de una ocasión inmejorable para disfrutar de una sesión de circo acompañados por los mejores artistas de la década de los setenta de la Unión Soviética, lo que ya es decir mucho.


Cirkus v cirkuse (1976)
Productora: Filmové Studio Barrandov (CH) / Mosfilm (URSS)
Director: Oldrich Lipský
Argumento: Yakov Kostyukovsky
Guión: Oldrich Lipský
Intérpretes: Evgeni Leonov (Reditel cirkusu), Natalya Varley (Tána), Aleksandr Lenkov (Císník Aljosa), Leonid Kuravlyov (Grisa), Iva Janzurová (Elisabeth Whistler),
Zdenek Díte, Marie Drahokoupilová, Karel Effa, Frantisek Filipovský, Karel Hovorka, Otto Hudrlík, Lubomír Kostelka
134 min. Color

19 de junio de 2026

Enguibarov quiere ser payaso


Tchanaparh depi krkes (Road to the stage, 1963), Henrik Malyan

ESTA ES es la primera de las películas que protagonizó Leonid Enguibarov, uno de los payasos más amados y aplaudidos por el pueblo en la época soviética, que murió con tan solo 38 años y cuya leyenda ha ido ganando sabor con el tiempo. En la Europa occidental no se ha conocido bien su trabajo hasta la divulgación del espléndido documental Historia del Mimo (1987), una serie de cuatro películas dedicadas al arte de la Pantomima y en la que Enguibarov (1935-1972) cubre una parte importante del capítulo de payasos. Por motivos que apuntan a su afición a la bebida o a motivos políticos, este artista nacido en Armenia nunca viajó a Europa en las giras internacionales del circo soviético. Competía con otros grandes payasos como Nikulin, Martchewsky (recientemente homenajeado en el circo que él mismo dirige en Ekaterina), Karandash, Popov, que tuvieron mejor suerte o tenían mejor beber. Decían de él que tenía otoño en su corazón, por su mirada melancólica y su ensimismamiento creativo, y al ver su trabajo, tanto en la pista como en sus películas, lo vemos con claridad. Esta película, realizada para su especial lucimiento, nos muestra al joven payaso dominando diferentes técnicas en una historia que transcurre, casi en su totalidad, en el circo, por lo que tenemos la suerte de ver algunos números excepcionales, además del brillante y polifacético trabajo del artista protagonista: malabarista, mimo, equilibrista, payaso, acróbata, amaestrador, encantador de audiencias. "The lyrical character whom Enguibarov portrays arouses in his audience a kindly, radiant feeling, and the inimitable charm of the clown makes one remember him for a long tome with admiration and gratitude". ¿Se puede decir algo más bonito de un artista? Pese a la oposición de su familia, un joven decide ser artista de circo. Su estreno como payaso, con un maquillaje excesivo y cascadas sin sentido, provoca un silencio que se convierte, poco a poco, en una escandalosa protesta. 

Justo hacia la mitad de la película nos encontramos con una escena familiar: el payaso, maquillado, disfrazado y fracasado, es rechazado también por la chica quedando sumido en la más absoluta tristeza. ¿Os suena de algo? La chica de la que se enamora Leonid es Irina Shestua, auténtica artista de circo que se dobla a si misma en un espectacular número de doble barra rusa. Después del fracaso, el payaso emprende un viaje iniciático donde se encuentra al espíritu de Durov, al de Charlot y al de Marcel Marceau, que le indican el camino de su nuevo personaje. Así cualquiera, dirán muchos. ¡Ya me gustaría a mi tener esas alucinaciones!, digo yo. Enguibarov se queda dormido en una plaza y en el sueño obtiene los datos que le faltan para completar el personaje: enamorado, torpe pero ingenioso, melancólico, habilidoso, soñador y perdedor…


La E de la Enciclopedia rusa de Circo le dedica el dibujo de la capitular a su famoso número del violín: "One of the best mimic scenes staged by Leonid Engibarov is The Violinist. A fiddle has come by accident into the hands of a mischievous person. He has only seen others play the violin and so he presumtuosly attemts to imitate the playing of musicians. Although Engibarov fails in his combat with the violin, he wins another victory with his audience". Al final de esta maravillosa película podemos verlo. Entretanto, acomodémonos, para deleitarnos con el impresionante hipopótamo del amaestrador de animales exóticos Stepan Isaakyan (uno de los animales más difíciles de amaestrar a causa de sus malos modales), o su serpiente pitón; la vertiginosa bajada en equilibrio sobre la cabeza en un raíl deslizando sobre un cable inclinado (el mismo acto que utiliza Lon Chaney para suicidarse en la película de 1928, Laugh Clown Laugh); el vuelo de la trapecista y el majestuoso águila; los números de banquina, olímpicos, un equilibrio sobre escalera en percha que, con su puesta en pista del año 1963, se anticipaba muchos años al llamado nuevo circo; y el excelente y trepidante número de malabarismo. Una verdadera lección de auténtico circo



Tchanaparh depi krkes
(Road to the stage, 1963)
 
Producción: Armenfilm Studios (URSS) 
Director: Henrik Malyan y Levon Isahakyan 
Guión: A. Galiev y Aleksandr Yurovsky 
Intérpretes: Leonid Yengibarov (Leonid), I. Shestua (Ira), I. Danzas (la madre), H. Danzas (el padre), Varduhi Varderesyan (Maro), Karp Khachvankyan (Ashot), Vladimir Tatosov (Khachyan), Gen (Taryan), S. Isahakyan (entrenador), B. Asaturyan (un gemelo), R. Asaturyan (el otro) 
88 min. Blanco y negro

12 de junio de 2026

Anatoly Martchewski

Клоун (Kloun 1980), Natalya Medyuk

CUANDO descubrí a este payaso en una grabación del XVIII Festival de Circo de Montecarlo (1994) me dije: "Mira, un payaso hippy". Las flores de su camiseta y su manera de enfrentarse a la pista me llamaron la atención, Más adelante en su número, viendo su destreza con el rulo y el monociclo, me quedé maravillado y comencé a descubrir que el clown contemporáneo pasaba por la URSS.

 

Karandash, Popov, Nikulin y Shuidin, Enguivarov, Musin, Nikolayev, Vyatkin, Makovsky, nombres difíciles de localizar y que iban apareciendo en documentales extraños, de exaltación del arte circense soviético, como el que me regaló El Niño Costrini: Payasos y Niños, un documental, sin títulos de crédito, únicamente con ese título en castellano, distribuido en Argentina, que me es imposible localizar en ninguna base de datos y que es un baúl de payasos soviéticos "desconocidos".

"…There is a real danger that clowning in the West may become fossilized in a highly stylized and no longer funny tradition of character and costume. Artistes like Oleg Popov and Anatoli Martchevski have given an indication of these ideas …" (George Speight, The Book of Clowns, 1980).

La Escuela Estatal de Circo y Variedades de Moscú se llama M. N. Rumyantsev, en honor a Karandash. Los payasos eran premiados con medallas al Mérito y considerados héroes populares, al mismo nivel que los grandes actores o bailarines. Martchewski es uno de ellos. Sus actuaciones durante las giras por Europa occidental y Estados Unidos dejaron huella en el público. Monica J. Reveney, en su espléndida publicación Le Grand Livre du Cirque (1977) escribe:"Chez lui, aucun maquillage et rien d´un clown traditionnel: c´est un gandin aux cheveux longs, â la démarche dansante, vêtu d´un pantalon à franges et d´un Tshirt fleuri. Facétieux et frondeur, il sème au cirque une panique permanent (…) Martchewski prouve avec talent qu´un clown peut être charmant, élègan et…très drôle!"
Su prestigio se ha mantenido hasta hoy en día que dirige con inteligencia el circo estable de Ekaterinburgo, una ciudad fría de Rusia en mitad de los Urales que, recientemente (del 5 al 8 de abril de 2008), ha organizado el First International Festival of Clowns, coincidiendo con el aniversario del comienzo de la carrera artística de su director. En el Festival estuvieron Monti, Pipo y Tito compartiendo arena con Shiner, Larible, los Hermanos Tanquin y un montón de payasos de la Federación Rusa que me es imposible traducir, entre los que se encontraba el hijo de Anatoli Martchewski, al que podéis ver en la foto del calendario que incluyo, un ejemplo del marketing ruso circense.

La película que nos ha acercado a Martchewski a estas páginas es Kloun (1980), una serie de televisión de dos capítulos de una hora, que he descubierto gracias al incombustible baks. En ella, un conocido payaso, de gira durante demasiado tiempo, se reencuentra con el circo estable de Moscú, con sus amigos, amores y compañeros. Las cosas han cambiado mucho, pero el payaso lo tiene claro: su objetivo sigue siendo el mismo: hacer reír.




Клоун (Kloun, 1980)
Producción: Odessa Film Studios (URSS)
Dirección: Natalya Medyuk
Guión: Denis Dragunsky y Viktor Dragunsky
Intérpretes: Anatoli Marchevsky, Natalya Varley, Natalya Trubnikova, Vladimir Naumtsev, Valentin Nikulin, Yuri Kamornyj, Rimma Bykova, A. Golitsyn y Yelena Kamburova.
150 min. Color

5 de junio de 2026

Circos en blanco y negro

El circo siempre ha tenido gran atractivo para los medios de comunicación. Su color, olor, vitalidad y cierta mística del riesgo a la muerte, hacen que los medios de comunicación se interesen por este espectáculo y que continuamente veamos por la televisión noticias o documentales relacionadas con el circo. Aquí tenemos dos ejemplos tempranos de esto. Dos documentales que circularon en la década de los años cuarenta y que nos muestran dos lados diferentes de esta vida nómada: la función, con sus aplausos, lentejuelas y serrín de la pista; y la vida diaria, el continuo ir y venir, el cuidado de los animales y el entrenamiento diario. 

En el primero podemos destacar un par de apariciones del payaso Emmet Kelly y el número de boxeo de Otto Griebling, así como el entusiasmo del narrador a la hora de presentar los diferentes números. En el segundo, realizado en el circo austriaco Rebernigg, nos sorprende un montaje eficaz y entretenido que ayuda a mantener el interés en el documental, teniendo su momento de clímax en la escena del domador Karli Rebernigg con la cabeza en la boca del león. Realmente impactante. 

Here comes the circus (1942)
Castle Films (USA)
Director: Howard Bretherton
Con la participación de: Emmett Kelly (Circus Clown), Otto Griebling (Circus Clown), Clyde Beatty (Animal Trainer), Betty Rich (Trapeze Artist), Dorothy Herbert (Blind-folded Horse Jumper), Jean Allen (Elephant Rider).
Filmado en el Cole Bros. Circus.
14 min. B&W


 

A circus wakes up (1949)
Argo Films (USA)
Filmado en el Circo Rebernigg
9 min. B&W

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