16 de noviembre de 2015

Huesos divertidos




Funny Bones
(1995), Peter Chelsom
Los huesos divertidos se tienen o no se tienen. Los hombres y mujeres de circo suelen tenerlos fuertes, elásticos, resistentes, adiestrados para la contorsión más enrevesada o la dislocación más grimosa. Muchas veces, más de lo que nos gustaría, acaban rotos, desgastados de tanto esfuerzo y repetición. Desgraciadamente, tenerlos divertidos es algo más difícil de entrenar aunque haya algunas técnicas que puedan ayudar un poco. En el fondo, se tienen o no se tienen, como el talento. Y si no los tienes pero te crees gracioso, pues puedes ser un exitoso monologuista o un cómico de chistes original o un artista de calle con la gorra rebosante de dinero.


Hace tiempo bastaba con tener huesos cortos o deformes para obtener un desahogado lugar entre los bufones de la corte, pero hoy en día eso no es suficiente ni políticamente correcto. Tampoco es para tirar cohetes la colección de videos recopilatorios de caídas, golpetazos, resbalones, acrobacias fallidas y demás accidentes del tipo piel de plátano. Nos hace gracia porque somos bastante cabrones y nos gusta ver a los demás por el suelo. Entonces, ¿qué hace falta para tener los huesos divertidos? ¿Se heredan? ¿Es una reacción química que se produce en la materia ósea por alguna circunstancia que los estudiosos no han sabido interpretar? ¿Se pueden tener los huesos divertidos y ser un soso?


Hace diez años —ya sabéis que esta sección no se destaca precisamente por su rabiosa actualidad—, se estrenó Funny Bones, Los Comediantes fue su título en España, un film dirigido por Peter Chelsom que trata de todo esto, es decir, de la naturaleza de la comedia. La película pasó un poco desapercibida por el trasfondo trágico de la historia, una mezcla arriesgada de comedia y tragedia que puede resultar indigesta para algunas personas pero que en mi caso se convierte en una delicia. Cuestión de paladares, de gustos.


Tommy Fawkes (Oliver Platt) es un atormentado cómico que acaba de vivir una noche desastrosa en un hotel de Las Vegas en presencia de su padre George (Jerry Lewis), un famoso y popular comediante que eclipsa a su joven hijo subiéndose al escenario antes que él y robándole su chiste estrella. Tommy huye del escenario tras el fracaso y emprende un viaje iniciático para encontrar sus raíces y, de paso, encontrar material cómico para un nuevo espectáculo.


Para eso, se traslada, de incógnito, a su ciudad natal, Blackpool, localidad costera del noroeste de Inglaterra, donde se encuentra el Pleasure Beach, un parque de atracciones situado junto al paseo de la playa, con la segunda montaña rusa más alta de Europa, y el Blackpool Tower Circus, un circo estable ubicado entre las cuatro patas de la emblemática torre de la ciudad que lleva abierto ininterrumpidamente desde 1894.


En Blackpool parece que se ha detenido el tiempo. Sus habitantes conforman una colorida y bizarra colección de postales de otro tiempo. Entre todos ellos, Tommy está absolutamente convencido de que va a encontrar lo que busca. Para ello organiza un casting de pago —¿pero eso existe?—, “50 libras por mirar”. “Pero nada de chistes”, insiste Tommy, “gente cómica, comedia física, ideas que sean originales…, los chistes se los dejo a Georges Fawkes.”



El casting es un estrafalario desfile de artistas de toda índole y condición: la sombra, un lazador de cuchillos que falla hiriendo a su partenaire, una abuelita con su sierra-violín, un hombre que habla al revés, un mago mimo que se autodecapita, una amaestradora de perros que no consigue el ladrido en el tempo justo, un viejo bailarín de claqué con cajas de galletas por zapatos, un trío de monociclistas vestidos con un tutú, un enano gaitero, un falso enano policía, un cura que infla un guante de plástico embutido en su cabeza, un militar haciendo un desfile beatbox…



Pero eso no es todo, lo mejor está por llegar. En Blackpool viven los Parker, una extraña familia de artistas que viven debajo de la montaña rusa. Thomas Parker, el más viejo, es el genial malabarista excéntrico y hombre de goma, George Carl. Si no lo conoces deberías ir rápidamente a youtube y hacer una búsqueda. Freddie “Parrot Face” Davies, un conocido comediante inglés con más de cincuenta años de profesión, y autor del éxito musical “So Lucky”, es Bruno Parker. Los dos hermanos, después de una brillante carrera como payasos, trabajan ahora como fantasmas en el túnel del terror del parque de atracciones. Los dos tienen huesos divertidos, de eso no cabe duda. Y por otro lado son los únicos que asustan en el temido túnel.


Junto a ellos está el joven Jack Parker (Lee Evans) y su madre Katie (Leslie Caron), la ex de Thomas. Lee Evans es un reputado actor inglés de Stand Up Comedy. Su peculiar manera de utilizar su cuerpo nos recuerda a otro gran actor cómico inglés, Norman Wisdom. En Funny Bones, Lee Evans interpreta a un talentoso artista, algo trastornado y con un pasado oscuro y tortuoso por lo que tiene prohibido actuar ante el público. Su madre es una encantadora cantante francesa que cuida de su pequeño con gran celo. Los Parker guardan un secreto. Thomas lleva 12 años con depresión y no habla ni una palabra.


El encuentro con los Parker, revuelve la memoria de Tommy Fawkes y la de Kattie. Ambos se conocen aunque todavía no se ha desenmascarado del todo la relación que los une. Pero a la hora de de firmar el contrato de cesión de los derechos de autor, Tommy se reencuentra con su pasado: su padre tuvo una aventura con Kattie de la cual nació Jack. Y lo que es peor, su padre robó todo el material cómico a los Parker antes de huir de Blackpool para esconder su desliz y salvar su reciente matrimonio.


Tras este reencuentro, Georges Fawkes viaja a Blackpool para encontrarse con su hijo y  congraciarse con los Parker y les consigue un contrato como número principal en el circo. Después de doce años vuelven a la pista animados por un extraño polvo que Jack ha escondido en la caja de maquillaje. El polvo es un producto regenerativo que rejuvenece y forma parte de la trama policiaca de la película que hemos obviado. Excitados por el misterioso producto, los hermanos Parker realizan un acto excepcional, el número del restaurante. Pero los Parker se tienen reservada otra sorpresa, la actuación prohibida del joven Parker.


Maquillado como para dar miedo, ojeras y dientes rotos, el joven cómico salta a la pista —literalmente, huyendo de la policía— y realiza el acto que popularizó Fattini inspirado en el número acrobático de Ben Dova (el francés Joseph Späh), el acto del borracho y la farola cimbreante. Jack recibe una estruendosa ovación al mismo tiempo que aumenta el número de policías que le persiguen.


Un policía sube a la farola con la intención de apresar al artista. Ahí está a punto de suceder de una desgracia, mientras Tommy descubre que está empezando a gustar al público…, siente que sus huesos empiezan a ser divertidos.  


Funny Bones (1995)
Producción: Hollywood Pictures (USA/UK)
Director: Peter Chelsom
Guionistas: Peter Chelsom, Peter Flannery
Música: John Altman
Intérpretes: Jerry Lewis (George Fawkes), George Carl (Thomas Parker),  Freddie Davies (Bruno Parker), Lee Evans (Bruno Parker), Leslie Caron (Katie Parker), Ian McNeice  ( el comisario Stanley Sharkey), Olliver Reed (Dolly Hopkins) y Richard Griffiths (Jim Minty).
Color. 128 min.


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