7 de marzo de 2009

Circo victoriano en el Swinging London



Far from the Madding Crowd (Lejos del mundanal ruido, 1967), John Schlesinger

BATSHEBA Everdene (Julie Christie) ha heredado una finca de su tío y está dispuesta a llevarla como un hombre más. Como estamos en la Inglaterra rural en pleno siglo XIX la cosa levanta ronchas en la sociedad victoriana. Tan claro como lo tiene ella para esto y en cambio es incapaz de decidirse entre los tres hombres que la adoran y a los que ella aprecia por igual: Gabriel Oak (Alan Bates), un pequeño propietario rural arruinado; el hacendado William Boldwood (Peter Finch); y el apuesto sargento Frank Troy (Terence Stamp). Cada uno de ellos le ofrece algo -seguridad, una posición social, pasión- de lo que los demás carecen. Y Batsheba no entiende porqué debería privarse de cualquiera de ellos.

Ahí tienen ustedes planteado el drama, al hilo de la novela de Thomas Hardy. El resto del envoltorio es una producción a la que no le falta de nada: desde la fotografía suntuosa de Nicolas Roeg, una música espectacular, escenografía sin tacha y tres horas para devanar la madeja. Si a ello le suman que el elenco es el no va más del swinging London y que John Schlesinger ha lanzado sus carreras con A Kind of Loving (Esa clase de amor, 1962) y Darling (Darling, 1964) ya entenderán ustedes que la película en su tiempo aspirara al estatuto de clásico y que le valiera a Schlesinger el pasaporte para Hollywood.

Pero si hablamos de Far from the Madding Crowd no es por el envoltorio sino por las escenas que tienen lugar en el circo del Capitán Fortescue (Noel Henkel), con toda clase de atracciones y servicios, desde un sacamuelas que organiza una verdadera carnicería a la mujer más gorda del mundo (Peggynne Clifford). Hay también una funambulista, fieros leones, payasos de toda laya y tres forzudos en mallas. Con Batsheba y el hacendado Boldwood asistimos a un número completo basado en las aventuras del bandido generoso Dick Turpin. En él, el sargento Troy puede lucir sus habilidades para la doma ecuestre y su pericia con el sable y… las tartas de crema. Ni que decir tiene que Terence Stamp aprovecha para hacer gala de su histrionismo en un entorno, por esta vez, perfectamente adecuado a toda clase de excesos. Cuando recita un poema a su caballo muerto los rudos campesinos no pueden contener una lagrimita.

Si tienen un rato Far from the Madding Crowd les ofrece la oportunidad de corroborar que David Lean sólo hubo uno y, de paso, sumergirse durante unos minutos en el ambiente del circo victoriano.

Sr. Feliú

Far from the Madding Crowd (Lejos del mundanal ruido, 1967)
Producción: Vic Films (GB)
Director: John Schlesinger.
Guión: Frederic Raphael, de la novela de Thomas Hardy.
Intérpretes: Julie Christie (Bathsheba Everdene), Terence Stamp (Frank Troy), Peter Finch (William Boldwood), Alan Bates (Gabriel Oak), Fiona Walker (Liddy), Prunella Ransome (Fanny Robin), Peggynne Clifford (la gorda del Circo), Noel Henkel (el capitán Fortescue), Manager Alison Leggatt, Paul Dawkins, Julian Somers, John Barrett, Freddie Jones, Andrew Robertson.
168 min. Color (Metrocolor).




2 comentarios:

El Abuelito dijo...

Siendo bastante fan de Thomas Hardy -he leído cuatro de sus novelas, incluida esta, que no es de las mejores ni de lejos- he de confesar que no he visto el filme; sabía de él, pero no sé por qué lo tenía por un producto de artificosa qualité... las escenas de la feria sin embargo pintan muy bien...

Sr. Feliú dijo...

Su intuición es sólo comparable a su sabiduría, venerable Abuelito: qualité a raudales y la larga sombra de Zhivago oscureciéndolo todo. Pero la obertura, en la que Alan Bates pierde todas sus ovejas en una escena de pesadilla, o ésta del circo, tienen un sabor un poco más recio, de esos que gustan por aquí.
En cualquier caso, las tres horas de proyección y un final imposible no se los quita nadie, y ya sabe que el médico le ha dicho que tiene usted que acostarse temprano.
Cuídese, sus nietos