Este temprano musical británico me ha animado la tarde. La simpatía del pequeño Harry Roy y la inocencia y buen gusto de los números musicales que se presentan en Everything is Rhythm me han cautivado completamente, he de reconocerlo. A Harry Roy lo conocía por "My Girl's Pussy", una canción divertida y de contenido explícitamente sexual que hace unos años me había llamado la atención —no me pregunten cómo llegué a ella—, pero lo que no me imaginaba, hasta tener la oportunidad de ver esta película, es que su autor era, además de un reputado clarinetista y director de Big Band, un excelente cómico, que llegó a interpretar dos películas, la que estamos comentando y Rhythm Racketeer (James Seymour, 1937).
Everything is Rhythm es una película que no llamará demasiado la atención de la crítica de la época pero que ha sabido sobrevivir con dignidad y que, con el paso del tiempo, se ha ganado el aplauso de todos los que amamos este tipo de música, además de transmitir una felicidad y una despreocupación que pronto se vendría abajo con la la II Guerra Mundial. Es divertida y sólo pretende —nada más y nada menos— eso, entretener, además, por supuesto, de documentar una de las mejores bandas británicas de la época y uno de sus animadores más interesante: Harry Roy.
La trama sirve como excusa para grabar los diferentes números musicales, entre los que destacan "You're the Last Word in Love", la pieza trepidante con la que comienza el film y que más tarde reinventan con cacerolas, "Cheerful Blues", con una puesta en escena simple y efectiva y la magistral interpretación del dúo de pianistas Ivor Moreton and Dave Kaye, "Make Some Music", con un atrevido y divertido montaje sobre el piano, y "Sky High Honeymoon", que remata la aventura por los aires.
Una de las cosas curiosa de la historia es que la princesa de la película (Elizabeth Brooke, aka Princess Pearl), la mujer de Harry Roy, era una auténtica princesa, la última del Reino de Sarawak, aunque en este caso ejerce de princesa de Monrovia, un estado imaginario y muy cinematográfico.
El caso es que Harry Wade (Harry Roy) y la Princesa Paula de Monrovia (Princess Pearl) se enamoran, y aunque sus mensajes de amor son boicoteados por Miss Mimms (Clarissa Selwynne), se vuelven a encontrar en una de las incontables giras de la exitosa banda. No hay mucho más —solamente la excelente banda sonora—, el destino es el destino y todos sabemos que el amor va a triunfar sí o sí.
Afortunadamente la hemos encontrado en archive.org y la podemos incustrar al final de esta entrada para disfrute de los melomaniacos. Que ustedes lo pasen bien.
Everything is Rhythm (1936)
Dirección: Alfred J. Goulding
Joe Rock Productions (UK)
Guion: Jack Byrd y Syd Courtenay
Historia: Tom Geraghty Productor: Joe Rock y Stanley Haynes Fotografía: Ernest Palmer Edición: Sam Simmonds
Director de arte: George Provis Director musical: Cyril Ray
Canciones de Cyril Ray, Jack Meskill y Harry Roy
Vestuario: Reneé Grandville
Coreografía: Joan Davis
Intérpretes: Harry Roy (Harry Wade), Princess Pearl (Princesa Paula), Dorothy Boyd (Grethe von Essen), Clarissa Selwynne (Miss Mimms), Robert English (Duke), Gerald Barry (Conde Rudolf), Phyllis Thackery (Lucy), Bill Currie (George Wade), Agnes Brantford (Mrs Wade), Syd Crossley (Camarero), Arthur Clayton (Manager), Ivor Moreton (Joe), Dave Kaye (Sam), Johnny Nit (bailarín de claqué), Mabel Mercer (cantante solista)
Estamos completamente enamorados de Eleanor Powell. No nos cansamos de verla una y otra vez bailando maravillosas coreografías. Aunque esté acompañada por genios como Fred Astaire, solamente tenemos ojos para ella. Por eso iniciamos esta colección de videos con ella encandilando a toda una tropa de marineros.
La película fue la cuarta y última entrada en la serie Broadway Melody de la MGM, que comenzó con The Broadway Melody original estrenada en 1929 y fue seguida por Broadway Melody de 1936 y Broadway Melody de 1938. Las películas —intentaremos proyectarlas todas en nuestra pequeña sala— no estaban conectadas excepto por el uso de la canción "Broadway Melody" —aunque la de 1940 no incluía el número, pero sí se puede escuchar un poco en los créditos iniciales de la película— y el hecho de que Eleanor Powell protagonizó las películas de 1936, 1938 y 1940, interpretando diferentes papeles en cada una de ellas. Se planeó el lanzamiento de una quinta película de Broadway Melody a principios de la década de 1940, emparejando a Eleanor Powell con Gene Kelly —que la admiraba notablemente—, pero la producción se canceló para nuestra desgracia en la etapa de ensayo. Otra producción se iba a llamar Broadway Melody de 1944, pero en cambio pasó a llamarse Broadway Rhythm. La de 1940 se considera la última película de gran éxito de Powell,y tiene la distinción de ser la primera película no documental con Powell que se lanza en DVD.
La película estaba originalmente pensada para ser una producción en Technicolor, pero debido a los problemas causados por la II Guerra Mundial, finalmente la MGM decidió filmarla en blanco y negro.
Pero no solo por Eleanor tenemos esta película en nuestra lista. Una secuencia inolvidable ha preservado para la posteridad el excelente trabajo de la malabarista Trixie Larue de la que podemos saber más siguiendo el enlace del magnífico archivo de juggle.org
Y para rematar, aquí tenemos otra pieza genuina de auténtico vaudeville de la mano de Arren & Broderick, que también aparecen en una película que nos gustaría añadir a nuestra colección: Calling All Stars (Herbert Smith, 1937), porque hemos tenido la suerte de encontrar de nuevo a la pareja en youtube. Admiren las diferencias.
Broadway Melody of 1940 (La nueva melodía de Broadway, 1940)
Director: Norman Taurog Metro-Goldwyn-Mayer (USA) Productor: Jack Cummings Guion: Leon Gordon y George Oppenheimer sobre una historia de Jack McGowan y Dore Schary Fotografía: Oliver T. Marsh y Joseph Ruttenberg Edición: Blanche Sewell Música: Cole Porter, Roger Edens y Walter Ruick Intérpretes: Fred Astaire (Johnny Brett), Eleanor Powell (Clare Bennett), George Murphy (King Shaw) y Frank Morgan (Bob Casey), Ian Hunter (Bert C. Matthews, Florence Rice (Amy Blake, secretaria de Casey), Lynne Carver (Emmy Lou Lee), Ann Morriss (Pearl Delonge), Trixie Firschke (Malabarista), Herman Bing (Siluetista), Arren & Broderick 102 min. Blanco y negro
Follow the boys (Sueños de gloria, 1944), A. Edward "Eddie" Sutherland
Es el primer musical realizado por Universal Pictures y lo graban durante la II Guerra Mundial para levantar la moral de las tropas. Tony West (George Raft) es un emprendedor empresario de espectáculos que organiza espectáculos de variedades para entretener a los soldados americanos.
Entre los nombres de los diferentes programas destaca nuestro amigo W.C Fields, colega del director Eddie Sutherland quien le rescata de un periodo de abstinencia laboral. Fields realiza por última vez su vieja rutina de billar, ¡con más de 40 años sobre diferentes escenarios!.
Algunos de los artistas que aparecen en la película son: George Raft con varios números de baile, Vera Zorina, que baila "A Better Day is Coming" y "I Feel a Song Coming On", George Raft and Zorina juntos bailando "Tonight", Los Delta Rhythm Boys, The Andrews Sisters con un popurrí de sus grandes éxitos, Sophie Tucker, Donald O'Connor y Peggy Ryan, Jeanette MacDonald, Orson Welles realizando un show de magia en el que corta por la mitad a Marlene Dietrich, Dinah Shore, Arthur Rubinstein, Louis Jordan que junto a Raft bailan un charlestón, el ya mencionado W. C. Fields, Carmen Amaya con "Merriment", The Delta Rhythm Boys, los perros amaestrados de Gautier, Charlie Spivak and his Orchestra y Ted Lewis.
West, que trabaja con su padre Nick (Charles Grapewin) y su hermana Kitty (Grace McDonald) con un número cómico de vaudeville, viaja a Hollywood en busca de nuevas oportunidades debido a la decadencia de los espectáculos de variedades. En la Universal encuentra trabajo junto a la estrella de la Universal Gloria Vance (Vera Zorina) con la que acaba casándose. El dúo de bailarines tiene un éxito importante y se convierte en una pareja muy codiciada en los musicales.
Cuando estalla la II Guerra Mundial, West intenta enrolarse en el ejército pero es rechazado a causa de su rodilla. Por esta causa se involucra en la organización del H.V.C (Hollywood Victory Committee), un consorcio de personalidades del cine, el teatro y la radio dedicado a ayudar en el esfuerzo de la guerra. En una reunión con el sindicato de artistas recibe el apoyo incondicional de algunas de las estrellas del momento: Orson Welles, Donald O´Connor y Peggy Ryan, Marlene Dietrich y muchos otros. Así que pone todo su empeño y su tiempo organizando espectáculos para entretener y mantener alta la moral de los soldados tanto a lo largo de Estados Unidos como, más tarde, en Europa, en el frente.
Es precisamente en el viaje a Europa donde West encuentra la muerte tras un ataque de un submarino japonés, siendo su mujer Gloria —que acaba de tener un bebé que West no ha conocido— la que toma el relevo continuando la labor solidaria que tanto importaba a su marido. La trama no es nada del otro mundo, pero el mérito de la película reside en haber dejado para la posteridad un excelente ramillete de números de grandes estrellas que merece la pena ver.
Los espectáculos, envueltos en un entorno con un acusado tono propagandístico, son multitudinarios y miles de soldados admiran entusiasmados a sus artistas favoritos. El número de perros de Gautier es una maravilla; las Andrew Sisters están impecables; la orquesta de Charlie Spivak contagia a los soldados que se ponen a bailar entre ellos; el dúo Peggy Ryan y Donald O´Connor realizan un acto encantador que desborda simpatía y destreza; el número de Orson Welles de mago es una locura, Marlene Dietrich y él merecen una entrada aparte y se la concederemos en cuanto tengamos la oportunidad.
Otros números dignos de destacar, aparte de las maravillosas canciones de Sophie Tucker, Jeanette MacDonald, Louis Jordan o Dinah Shore que encandilan a las tropas, son: la pieza de piano que interpreta Arthur Rubinstein; el número del billar de nuestro amigo W.C. Fields, una joya de las variedades; el baile flamenco de nuestra Carmen Amaya con un zapateado espectacular; y la canción a capella de los Delta Rhythm Boys.
Aquí hemos encontrado un enlace a la película completa pero con voces en off en idioma ruso traduciendo los diálogos para aquellos que sean más atrevidos. Como el guion no brilla por su interés, podremos apreciar los números que, afortunadamente, no están todos doblados.
Follow the boys (Sueños de gloria), 1944 Charles K. Feldman - Universal Pictures (USA) Director: Eddie Sutherland y John Rawlins Guion: Lou Breslow y Gertrude Purcell Alegato final: Joe Schoenfeld Intérpretes: George Raft (Tony West), Vera Zorina (Gloria Vance), Charles Grapewin (Nick West), Grace McDonald (Kitty), Charles Butterworth (Louie West), George Macready (Bruce), Elizabeth Patterson (Annie), Theodore von Eltz (Barrett), Regis Toomey (Doctor Henderson), Ramsay Ames (Laura), W.C. Fields (él mismo), Spooks (Junior), Molly Lamont, Doris Lloyd, Nelson Leigh, Lane Chandler, Cyril Ring, Emmett Vogan, Addison Richards, Stanley Andrews, Frank Jenks, Ralph Dunn, Billy Benedict, Howard C. Hickman, Edwin Stanley, Wallis Clark, Richard Crane, Frank Wilcox, Clyde Cook, Bobby Barber, Walter Tetley, Anthony Warde, William Forrest, Dennis Moore, Duke York, Carlyle Blackwell, Edwin Stanley, Charles King. 122 min. Blanco y negro.
De nuevo volvemos a la carga con un delicioso musical en el que tenemos como estrella a Eleanor Powell. Ya lo comentamos cuando hablamos sobre perros y tap dance en esta entrada. La cinta, además de contar con nuestra admirada Eleanor Powell, cuenta con la presencia de Red Skelton, uno de nuestros payasos cinematográficos de cabecera.
La película ganó un Premio de la Academia, el Oscar a la Mejor Canción por "The Last Time I Saw Paris," compuesta por Jerome Kern y Oscar Hammerstein II.
Si Eleanor Powell nos enamora en cada paso de baile, los Berry Brothers nos asombran. Sus rutinas acrobáticas son trepidantes y nos invitan a saltar de nuestro confortable sillón.
Lady be good (1941) Metro-Goldwyn-Mayer (USA) Productor: Arthur Freed Director: Norman Z. McLeod y Busby Berkeley (Número musical Fascinating Rhythm). Guion: Jack McGowan, John McClain y Kay Van RiperMúsica: Roger Edens, Jerome Kern, Oscar Hammerstein II y George and Ira Gershwin Intérpretes: Eleanor Powell (Marilyn Marsh ), Robert Young (Eddie Crane), Ann Sothern (Dixie Donegan), Lionel Barrymore (Juez Murdock), John Carroll (Buddy Crawford), Red Skelton (Joe 'Red' Willet), Berry Brothers (como ellos mismos), Virginia O'Brien (Lull), Phil Silvers (Nightclub Compere) 112 min. Blanco y negro
Sola en casa, recién casada con un aburrido
trabajador de una compañía aeronáutica, Eve (Natasha Perry), decide volver al
Palais de Danse de su barrio, el único lugar donde puede descargar su
frustración.
Allí lleva varios meses acudiendo cada noche
en compañía de tres compañeras de fábrica: la pequeña Goergie (una jovencísima
Petula Clark), empeñada en ganar un concurso de baile junto a Peter (Douglas
Barr); la disponible Carole (una no menos joven Diana Dors), que termina
encontrando el amor de su vida en el silencioso Mike (James Carney); y la
servicial Mary (Jane Hylton), cuyo cometido en la vida parece ser convertirse
en el paño de lágrimas de los demás.
Eve tiene el corazón dividido entre Phil
(Donald Huston), el soso y celoso con el que se acaba casando y del que quiere
divorciarse, y Alec (Bonar Colleano, del que algo hablamos a propósito de otra
anómala producción de la Ealing: [http://www.circomelies.com/2012/06/el-criminal-equilibrista.html]),
norteamericano, mujeriego y buen bailarín.
Kay Kendall, futura señora de Rex Harrison,
tiene un minúsculo papel como una de las chicas con las que coquetea Alec.
El otro personaje principal es el escenario
donde una y otra vez vuelven las chicas, el Palais de Danse. Todo un mundo que no es sólo un telón de fondo
contra el que se desarrollan las aventuras sentimentales de las chicas, sino un
lugar bullente de vida que la cámara de Douglas Slocombe recorre en una grúa
que va de los músicos a los palcos, que fotografía con una amplitud y limpieza
que contrasta con la grasa de la fábrica y la estrechez de los pisos suburbanos
en los que viven las chicas, y que escudriña en las parejas, con la cámara a
ras de suelo o moviéndose entre los bailarines, como si fuera uno más de ellos.
Los músicos, los directores, los concursantes,
los profesores de baile… todos tienen su papel. Nos quedamos con el chiste de
los bailarines de exhibición, una pareja procedente de Madrid que interpreta un
tango. Se llaman “Chiquita & Juan”, pero cuando los vemos tras el escenario
hablan puro cockney.
Ésta es la primera producción en la que
Alexander Mackendrick aparece acreditado como guionista en los Ealing Studios.
Según su propio testimonio, no escribió una palabra… simplemente las cortó. El
guión de Diana Morgan, a partir del trabajo previo del prestigioso E.V.H.
Emmett era demasiado largo para el estándar de producción de Michael Balcon,
así que Mackendrick recibió el encargo de meterle la tijera a una larga
secuencia –unas veinte páginas de diálogo- en la que Eve acude a casa de Alec,
él intenta seducirla y ella le rechaza. La solución de Mackendrick fue contar
en imágenes y sonidos la situación –el disco con su canción, algo que ella se
dejó en casa de él en algún momento del pasado…- y reducir el diálogo a unos
pocos “ajá” de aceptación o rechazo matizados por los intérpretes.
Es posible que durante el proceso de poda del
guión se decidiera circunscribir aún más la historia al triángulo en el que Eve
es el vértice principal, a expensas de las otras tres tramas, que en la
película terminada quedan excesivamente desdibujadas.
Se suele atribuir a Diana Morgan el punto de
vista estrictamente femenino del relato. Como en It Always Rains on Sunday (1947), dirigida por Robert Hamer y
protagonizada por Googie Withers, estamos ante un melodrama en el que el
protagonismo recae en una mujer. El que además ésta sea trabajadora es parte
del clima postbélico, como el racionamiento que tiene también una función
dramática crucial para expresar el desencanto de Eve ante el matrimonio.
Dance
Hall no funcionó en su estreno, pero, debilidades
dramáticas aparte, vista ahora resulta un indicio más que razonable de lo que
estaba por venir: el nacimiento del Free Cinema con el fundacional Momma Don’t Allow (1956), el documental
codirigido por Karel Reisz y Tony Richardson;
Dance Hall (1950) Producción: Ealing Studios (GB) Director: Charles Crichton. Guión: Diana Morgan, E.V.H. Emmett, Alexander Mackendrick. Intérpretes: Natasha Parry (Eve), Petula Clark (Georgie Wilson), Jane Hylton (Mary), Diana Dors (Carole), Bonar Colleano (Alec), Donald Houston (Phil), Fred Johnson (Mr Wilson), Gladys Henson (Mrs Wilson), Sydney Tafler (Jim Fairfax), Douglas Barr (Peter), James Carney (Mike), Kay Kendall (Doreen), Eunice Gayson (Mona), Dandy Nichols (Mrs Crabtree), Grace Arnold (Mrs Bennett), Alec Finter (el professor de baile), Harold Goodwin (Jack), Thomas Heathcote (Fred), Tonie MacMillan (Mrs. Hepple) y las orquestas de Geraldo y Ted Heath. 75 min. Blanco y negro.
The Big Broadcast of 1938 es obligatoria para los fans de Fields porque es Fields multiplicado por 2.
Encarna a los hermanos T. Fortnight Bellows y S. B. Bellows y además vuelve a repetir sus viejos números del billar y el golf. Al fin y al cabo para eso le incluyó la Paramount en esta película que si por algo se recuerda hoy es porque supuso el debut cinematográfico de Bob Hope. Pero W.C. Fields se había preparado a conciencia. Había escrito varios sketches diferentes para incluir en la película. Una nueva versión del barbero y una loca idea con una orquesta finalmente se quedaron fuera del guión. Los que permanecieron se llevan al extremo. En el campo de golf Fields se recrea con una moto eléctrica que corre como un rayo y una colección de caddies jadeantes y en el billar se perfeccionan algunas de las técnicas de la vieja Pool Sharks.
La excusa es una carrera de transatlánticos entre Norteamérica y Europa. Esta leve anécdota sirve para enlazar números musicales interpretados por Martha Raye, Dorothy Lamour –la reina del “sarong”- e, incluso, una soprano especializada en Wagner. Al parecer Fields interrumpía su representación y cuando le explicaban que se trataba de la famosísima Kirsted Flagstad mascullaba: “creí que se había escapado una cotorra”. La Paramount cortó el fragmento para evitarse posibles denuncias por injurias. De estas variedades queremos destacar el impresionante baile acrobático que se marca Martha Raye con varios marineros, la destreza de Tito Guizar cantando a velocidad de vértigo "cantaba la rana", los dibujos animados de Leon Schelesinger que ilustran un tema musical y se entrometen en la dirección de la banda, además de algunas intervenciones del polígamo (en la película) Bob Hope.
Mitchel Leisen rueda con gusto la extravagancia musical “The Waltz Lives On” pero decidió que el Gran Hombre era indirigible. La secretaria de Leisen afirmó: “El rodaje fue una auténtica pesadilla. La noche que terminamos de rodar el señor Leisen se fue a su casa y tuvo su primer infarto”. Fields estaba enfermo y cansado de las batallas con la Paramount y y buscaba la manera de reinventarse de nuevo. La constancia del malabarista, la voluntad forjada durante sus primeros años como artista de variedades tuvo sus frutos. Lo mejor estaba por venir.
The Big Broadcast of 1938 (1938)
Producción: Paramount (EEUU)
Dirección: Mitchell Leisen
Guión: Howard Lindsay y Russell Crouse, sobre una historia de Frederick Hazlitt Brennan
Intérpretes: W. C. Fields ((T. Frothingell Bellows y su hermano S. S. Bellows), Martha Raye, Martha Belows, Bob Hope, Buzz Fielding, orothy Lamour, Shirley Ross, Lynne Overman, Leif Erickson, Grace Bradley, Rufe Davis, Tito Guizar, Lionel Pape, Virginia Vale, Russell Hicks, Shep Fields & his Rippling Rhythm.
Million Dollar Legs (A todo gas, 1932), Edward F. Cline
¿QUÉ PODEMOS esperar de una película ambientada en Klopstokia, país dedicado a la cría de vacas y nueces, en el que todos los hombres se llaman George y todas las mujeres Ángela, cuyo presidente es el Gran Hombre por la única razón de que nadie es capaz de derrotarle a un pulso?
Unas piernas de un millón de dólares El presidente (W.C. Fields) tiene que lidiar con la falta de liquidez de las arcas del estado y con su hija Angela (Susan Fleming) que se ha enamorado perdidamente del vendedor de cepillos norteamericano Migg Tweeny (Jack Oakie). Para financiar al país al vendedor se le ocurre organizar un equipo olímpico que compita en las Olimpiadas de Los Ángeles, cosa nada complicada porque todos los habitantes de Klopstokia tienen superpoderes.
Entretanto los ministros conspiran para arrebatarle el poder, con la complicidad de Mata Machree (Lyda Roberti), “la mujer que ningún hombre puede resistir”. Tanto es así que consigue acabar con todo el equipo olímpico de Klopstokia de una sola tacada. Cuando hacen su entrada en el estadio olímpico llevan todos muletas. Nada comparable, no obstante, al raquitismo del equipo español que hace la marcha al compás de un pasodoble y ni siquiera aparece en las puntuaciones. Pero Ángela la persigue hasta el trampolín, gana el oro en esta prueba y, de paso, hace confesar a Mata Machree su traición. Los hombres de Klopstokia se lanzan a la pista dispuestos a ganar.
En la prueba final, la de levantamiento de peso se enfrentan el Presidente y el Ministro de Finanzas (Hugh Herbert). Éste cuenta con la inspiración de Mata Machree y su danza exótica. Cuando consigue levantar 900 libras se produce uno de los gags más bestias que uno haya podido ver en el cine –previo al código Hays, por supuesto-. Los dos quedan tendidos en el suelo, con la respiración entrecortada, cogidos de la mano:
-Espero no tener que hacerlo otra vez. Estoy al límite –dice él.
-Yo también. No creo que pueda repetirlo… en público –contesta ella.
Tales despropósitos proceden de la máquina de escribir del oscarizado Joseph L. Mankiewicz —el de All about Eve (Eva al desnudo, 1950) y Cleopatra (Cleopatra, 1963), sí—.
Cline mantiene el ritmo cartoonesco sin pararse en barras. Cuando el Gran Hombre acude al consejo de ministros suena una fanfarria; al instante comprobamos que es el propio Fields quien toca el bombo y la trompeta, en plan hombre orquesta. Ben Turpin es un agente doble ¡estrábico! que aparece sin ton ni son, los conjurados acceden a su refugio secreta accionando un pedal junto a una palmera que desciende y Andy Clide demuestra porqué las suyas son las “piernas del millón de dólares”.
Fields tiene ocasión de deleitarnos con su habitual rutina del sombrero y el bastón y algunas escenas de farsa de buena ley, como cuando se empeña en llamar “corazoncito” a Tweeny porque su hija le ha dicho que así es cómo lo llama ella.
-Me llamo Tweeny –protesta el vendedor.
-Para mí siempre serás “corazoncito”.
En otra ocasión el Ministro de Finanzas protesta por la ausencia de fondos. Fields aprovecha para echar un vistazo a su boca:
-Lo que me imaginaba, el país se muere de hambre y usted con muelas de oro. El invento del profesor Henry R. Quail No es la única comedia descabellada que Fields protagoniza en estos primeros años del sonoro. International House (Casa Internacional, 1933) es una parodia descarada de Grand Hotel (Gran Hotel, 1932) la película de MGM con el reparto de las 8 estrellas. Dirige otro Eddie: Sutherland.
Para empezar el hotel está en China y es regentado por un desquiciado Franklin Pangborn. Allí se dan cita una serie de tipos interesados en adquirir el nuevo invento del profesor Henry R. Quail (W.C. Fields), una especie de televisión. Peggy Hopkins Joyce se interpreta a sí misma una actriz caprichosa que hace imposible la vida a un celoso general ruso interpretado por el mismísimo Bela Lugosi. La guinda la ponen una estrambótica pareja de médico y enfermera encarnados por George Burns y Gracie Allen.
Las emisiones dan pie a algunas actuaciones de personajes radiofónicos como Ruddy Vallee, Baby Rose Marie o el coronel Stoopnagle and Buddy, pero sobre todo auna actuación pletórica de Cab Calloway interpretando la adictiva “Reefer Man”.
Million Dollar Legs (A todo gas, 1932)
Producción: Paramount Pictures (EEUU)
Director: Edward F. Cline.
Guión: Joseph L. Mankiewicz, Henry Myers y Nicholas T. Barrows, basado en un argumento del primero.
Intérpretes: W.C. Fields (el Presidente), Jack Oakie (Migg Tweeny), Susan Fleming (Ángela), Andy Clyde (el Mayordomo), Lyda Roberti (Mata Machree), Ben Turpin (el agente doble), Hugh Herbert (el Ministro de Finanzas), George Barbier (Mr. Baldwin), Dickie Moore (Willie, el hermanito de Ángela), Al Bridge, Heinie Conklin, Vernon Dent.
64 min. Blanco y negro.
SON TANTOS los méritos de Hellzapoppin’ que uno no sabe por donde empezar.Por hincarle el diente por algún sitio, diremos que el título español le va como anillo al dedo. En una cartelera en la que los “locos, locos, locos…” proliferaron como moscas, Loquilandia –permítanme llamarla así- tiene acreditado el certificado de demencia absoluta.
Los cimientos están bien asentados. Son los desbarajustes teatrales de los Marx y sus transposiciones al cine, pero también cintas perfectamente desquiciadas como las que protagonizaban Woolsey y Wheeler –valga como ejemplo Diplomaniacs (Rumbo a Ginebra, 1933)- o la veta más excéntrica cultivada por W. C. Fields –en este caso el ejemplo sería Never Give a Sucker An Even Break (1941)- o los cortos de dibujos animados que Tex Avery dirige para la Warner Bros. a finales de los años treinta.No debe extrañarnos por tanto que Hollywood abriera sus puertas de par en par a los comediantes Olsen y Johnson, cuando triunfaron en Broadway con este espectáculo musical durante un porrón de meses.
Tras el sensacional número inaugural, ambientado en un infierno con diablos acróbatas, y la llegada de Olsen y Johnson en un taxi que parece no tener conductor, hasta que de él desciende el liliputiense Harry Monty, los protagonistas piden al operador de cabina que rebobine la película. Como el proyeccionista es un familiar que ha obtenido el empleo gracias a una recomendación de las estrellas no tarda ni un minuto en hacerlo. Entonces interviene el director de la película (Richard Lane) para explicarles que el cine no es como el teatro y que es imprescindible una trama romántica. Para ello ha contratado a un guionista (Elisha Cook Jr.) que les presenta una fotografía de la mansión donde se desarrollará la acción y a los protagonistas del triángulo romántico que debe servir de cobertura al cúmulo de disparates. La foto cobra vida, los actores se dirigen a los protagonistas y les invitan a unirse a la acción. Sólo falta un falso príncipe ruso en trance de vesania irreversible (Mischa Auer), un detective aficionado a los disfraces excéntricos (Hugh Herbert) y una muchacha aquejada de furor uterino (Martha Raye), para completar el elenco principal.
El anzuelo argumental no puede ser más tópico. Los jóvenes enamorados planean montar un espectáculo musical en el invernadero de la mansión. “Somos tan asquerosamente ricos…”, afirman sin rubor.
Pero ni el enredo amoroso ni el espectáculo soñado logran imponerse al contagioso “Mira el pajarito” interpretado por Martha Raye. Ni mucho menos al número de baile interpretado por los Harlem Congaroo Dancers, que nadie que haya visto la película olvida jamás.
La escena comienza con un par de cocineros (Slim & Slam) tontean con los instrumentos. Contagiados por el ritmo se unen a ellos otros dos músicos (Rex Stuart y C. C. Johnson). Entonces hacen su aparición en el escenario doncellas, conductores y el resto de empleados encarnados por los autodenominados Harlem Congaroo Dancers, en realidad parte del equipo de bailarines de swing que el coreógrafo Herbert "Whitey" había formado a mediados de los años treinta para amenizar los espectáculos del Savoy Ballroom. Los danzantes que lo mismo actuaban en el Savoy que amenizaban una fiesta de la alta sociedad neoyorquina eran más conocidos como los Whitey’s Lindy Hoppers. También los pueden ver en acción en A Day At The Races (Un día en las carreras, 1937) tras una breve introducción de Harpo Marx ejerciendo de flautista de Hammelin en la cabaña del tío Tom.
Pues aún no han visto nada. Frankie Manning coreografió esta escena de Hellzapoppin’ (y aparece en pantalla) que, pásmense ustedes, se había ensayado al ritmo de otra melodía inutilizable por un problema de derechos.Nos callamos. Disfruten.
Aquí la pueden ver completa:
Hellzapoppin’ (Loquilandia, 1941)
Producción: Universal Pictures (EEUU).
Dirección: H. C. Potter.
Guión: Warren Wilson basado en el espectáculo musical de Nat Perrin.
Intérpretes: Ole Olsen (Ole Olsen), Chic Johnson (Chic Johnson), Martha Raye (Betty Johnson),Hugh Herbert (el detective Quimby), Mischa Auer (Pepi), Jane Frazee (Kitty Rand), Robert Paige (Jeff Hunter), Lewis Howard (Woody Taylor), Richard Lane (el director), Elisha Cook Jr. (el guionista), Harry Monty (el taxista liliputiense), The Six Hits (ellos mismos), Slim Gaillard y Slam Stewart (Slim & Slam), Rex Stuart (trompetista), C. C. Johnson (percusionista), los Harlem Congaroo Dancers (William Downes, Norma Miller, Al Mins, Ann Johnson).