Mostrando entradas con la etiqueta Celos en el trapecio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Celos en el trapecio. Mostrar todas las entradas

20 de mayo de 2026

El alegre Andrés


Merry Andrew
(Loco por el circo, 1958), Michael Kidd


Tenemos una pequeña debilidad por Danny Kaye, un excelente actor de musicales que rezuma optimismo y vitalidad por todos los poros de su cuerpo, tanto que fue el primer embajador de UNICEF, y lo fue durante 32 años. Si además de cantar y bailar hace el payaso, como en Merry Andrew, tiene para siempre un lugar de honor en nuestra carpa, como en la Legión Francesa, de la que es miembro de honor precisamente por su dedicación a la organización infantil.



En Merry Andrew —una manera de designar a los payasos en Inglaterra, como Joey— Andrew Larabee, el personaje que encarna Danny Kaye, es un profesor un tanto reprimido por culpa de su padre (Noel Purcell), director del colegio y cabeza de una dinastía dedicada en cuerpo y alma a la enseñanza. Andrew, como profesor, no lo hace mal del todo, aunque sus métodos no convencen a su padre y él preferiría dedicarse a la arqueología, la actividad que es su verdadera pasión.



Durante las vacaciones Andrew se dirige a unas ruinas para tratar de encontrar una estatua del Dios Pan, un descubrimiento que le permitiría casarse con su prometida Letitia Fairchild (Patricia Cutts). En el lugar de la excavación está instalado el Circo Gallini que ha recibido la orden de abandonar el lugar, pues ha sido adquirido por Mr. Elmwood. Selena Gallini (Pier Angelli), sus cinco hermanos y su padre (Salvatore Baccaloni) confunden a Andrew con el nuevo propietario, así que cuando este les dice que a él no le molesta el circo mientras realiza la excavación, la familia Gallini decide quedarse y realizar sus funciones. Más tarde es el mismo Mr. Elmwood, conocido de Andrew, el que les concede una semana más, así que Andrew es considerado como un héroe por la familia Gallini y los demás artistas del circo.



Durante esa semana ocurre lo inevitable: Andrew se enamora de Selena, a pesar de la continua vigilancia de los cinco celosos Gallini. En el circo, Andrew aparece saliendo de un agujero en mitad de la pista durante el número de los leones mientras realiza la excavación. Más tarde tiene que sustituir al padre haciendo de maestro de ceremonias con un estrafalario disfraz que le hace volar y hasta despide fuegos artificiales. Al final es el mono el que encuentra la estatua pero Andrew, sin saber del hallazgo, tiene que volver a su rígida escuela y enfrentarse a su prometida y a su boda, organizada rápidamente por su padre. Pero el Circo Gallini también ha escogido como plaza una localidad cercana y Selena se acerca para llevarle la estatua del dios de la música.



Andrew, el mismo día de su boda, va al Circo Gallini en busca de unos estudiantes que se han escapado. En el circo, en cuanto es descubierto por los hermanos Gallini, comienza una disparatada persecución —los cinco Gallini quieren salvar el honor de su hermana casándola con el profesor— en la que Andrew hace de trapecista, equilibrista, acróbata, icario, portor…


La película resulta entretenida y las canciones son las justas. La familia Gallini, con su fuerte acento extranjero, da un contrapunto muy eficaz a la estirada familia Larabee y sus apariciones –siempre en grupo, de cinco en cinco– dan un toque especial de humor a la historia. Merry Andrew es el único largometraje dirigido por el famoso coreógrafo norteamericano Michael Kidd, responsable, ente otras, de las musculosas escenas de baile de Seven Brides for Seven Brothers (Siete novias para siete hermanos, 1954), de Stanley Donen.


Merry Andrew
(Loco por el circo, 1958)
Producción: MGM (EEUU)

Dirección: Michael Kidd

Guión: Isobel Lennart y I.A.L. Diamond sobre una historia de Paul Gallico

Música: Saul Chaplin. Letras: Johnny Mercer

Coreografía: Michael Kidd

Danny Kaye (Andrew Larabee), Pier Angeli (Selena Gallini), Salvatore Baccaloni (Antonio Gallini), Noel Purcell (Matthew Larabee), Robert Coote (Dudley Larabee), Patricia Cutts (Letitia Fairchild), Rex Evans (Gregory Larabee), Walter Kingsford (Mr. Fairchild), Peter Mamakos (Vittorio Gallini), Rhys Williams (Jefe de Policía), Tommy Rall (Giacomo Gallini)

103 min. Cinemascope. Metrocolor

29 de agosto de 2024

El Águila Humana y Los Ángeles Volantes

Abajo espera la muerte / Delitto d’amore (Juan de Orduña, 1964)


Los Derroux acaban de plantar en Madrid la carpa de su Circo Internacional.


François (Amedeo Nazzari) es el empresario de éxito y su hijo Johnny “El Águila Humana” (Espartaco Santoni) el no menos exitoso trapecista que causa el pasmo del respetable. Para el nuevo espectáculo se incorpora desde Milán Barini (Roberto Rey), el célebre prestidigitador, que viene acompañado de su hija Lucía (Tere Velázquez). Ella era trapecista, pero tras la muerte de su madre, el padre se niega a que practique los ejercicios aéreos y la lleva como asistente en sus números de magia. Giorgio (José Moreno) —antes trapecista, ahora lisiado y ejerciendo contable— se siente inmediatamente atraído por Lucía.



Y como Johnny es un donjuán incorregible, ya tenemos el conflicto planteado. El día del debut en Madrid, se dispone a ejecutar su gran número, un doble salto mortal... sin red. Ante tamaña hazaña, Lucía cae rendida. Pero Johnny es también un as en los malabares... románticos. En ese momento mantiene en el aire a Lidia (Dominique Boschero), su compañera en el trapecio, a Cristina (Valeria Fabrizi), cantante de un night-club madrileño, e incluso a la vendedora de tabaco del local (Annie Gorassini). A ellas tendría que sumarse, en un más difícil todavía, Lucía. Pero ella se resiste. Johnny la invita entonces a subir al trapecio con el único fin de humillarla. 



Barini y su hija regresan a Italia. Él no encuentra trabajo como prestidigitador —parece que lo que pita son los números de levitación, faquirismo o catalepsia— y Lucía le convence de volver a subirse al trapecio. Lo hace en compañía de Guido y Yolock (Antonio Durán y Andrea Scotti) y con un suculento contrato en el Circo di Roma. “Los Ángeles Volantes”.



Entretanto, Johnny ha tenido una discusión con su padre. Se trata de una escena de alto voltaje emocional para la que nada nos ha preparado. Resulta que el carácter de Johnny ha sido moldeado por su padre para burlarse de las mujeres porque la mujer de François los abandonó. Ahora, el padre confiesa que es mentira, que fue él con su vida crápula el que propició abandono. Johnny se hunde en el alcohol y pronto es incapaz de realizar su número. El Circo Internacional se ve obligado a cerrar. Johnny viaja entonces a Roma para recuperar el amor de la triunfante Lucía. Ella decide regresar junto a él, pero ahora es Giorgio el que está dispuesto a hacer lo que sea para que ese amor fracase.



El veterano Juan de Orduña se permite algunas gollerías formales, como el movimiento que nos introduce en la carpa y nos muestra los trapecios en la cúpula, pero, sobre todo, nos deja contemplar algunos números prácticamente completos.



No hay elipsis en la progresión de los ejercicios aéreos ejecutados por la pareja holandesa Lilian y Alex Souren y el italiano Gianni Cosentino, que se presentaban como Los Zemganno en el Circo Darix Togni en la época del rodaje. Son siete minutos en los que Orduña introduce algunas reacciones del público y algún plano medio de Santoni, pero en los que, en general, la acción dramática queda en suspenso para que contemplemos desde la pista las evoluciones de los trapecistas allá, en lo alto.



Del número de Barini asistimos a la presentación de “El tambor misterio”. Lucía se mete en un saco negro que se cierra con una cuerda y es introducido en un recipiente cilíndrico. Barini se sube él, se rodea de una tela negra y en apenas unos segundos se produce el cambio prodigioso. Lucía está sobre el tambor y su padre metido en el saco.



En cambio, los payasos Emi-Goti-Cañamón, que figuran en lugar preeminente en los títulos de crédito, apenas aparecen como figurantes. De seguro su intervención desapareció en fase de montaje debido a la larga duración —105 minutos— de la cinta.



Como acabamos de ver, Abajo espera la muerte es un melodrama de ambiente circense. En febrero de 1964, cuando Orduña se disponía a asumir la realización de urgencia, ante la renuncia del director previsto inicialmente, esgrimía esta ambientación como uno de sus principales motivos para aceptar el encargo: “Lo que más me interesa en esta ocasión es tratar un tema que nunca había tratado: el del mundo del circo. Es a la vez un tema dramático y poético”. O sea, una declaración tan tópica como el propio argumento de los celos en el trapecio. 



Aunque el rodaje finaliza en mayo de 1964 y en 1966 la película se estrena en Italia, en España no llegará a las pantallas hasta 1970. Un estreno de tapadillo, en salas de programa doble en Barcelona y Madrid. La causa más plausible de esta dilación son los problemas económicos de la productora, que han provocado la huida de España de Espartaco Santoni en 1965. Pero aún queda otra vuelta de tuerca. La copia española resulta inaccesible y cuando la Mondial Video italiana decide lanzarla en VHS, utiliza un máster que recorta el formato anamórfico original (2,35:1) al propio de la pantalla televisiva (1,33:1), de modo que la mitad de la acción queda fuera del encuadre. Esta copia en italiano y prácticamente invisible es la que proyectamos anoche en nuestra carpa, pero es que a devoción por lo nuestro no nos gana nadie.



Abajo espera la muerte / Delitto d’amore (1964)
Producción Producciones Cinematográficas M.D. (ES) / Titanic Film (IT)
Director: Juan de Orduña.
Guión: Manuel Tamayo y Juan de Orduña, de un argumento de José Luis Madrid.
Adaptación y diálogos de la versión italiana: Pino Belli y Attilio Tellini.
Fotografía: Massimo Dallamano, Clemente Santoni.
Decorados: Alberto Boccianti, José Antonio de la Guerra.
Música: Carlo Savina.
Montaje: José Antonio Rojo, Niccolò Lazzari.
Intérpretes: Espartaco Santoni (Johnny Derroux), Amedeo Nazzari (François Derroux), Tere Velázquez (Lucia Barini), José Moreno (Giorgio), Valeria Fabrizi (Cristina), Dominique Boschero (Lidia), Roberto Rey (Alfredo Barini), Antonio Durán (Guido), Andrea Scotti (Yolock), Annie Gorassini (la vendedora de tabaco), Mario Morales (Claudio), Juan Cortés, Luis Rico, Romano Ghini, Bruno Smith, William Bonos, Francisco Quesada. Los trapecistas Gianni Cosentino, Lillian y Alex Souren, y los payasos Emi-Goti-Cañamón.
35mm. Color por Technicolor. Techniscope (2.35:1). 105 min

8 de enero de 2024

Memorias de una trapecista

Javier Sáinz Moreno, de la mano de Genis Matabosch, recupera para la historia circense internacional y, especialmente, para la historia del circo en España, el manuscrito original de la trapecista contando su vida  con "una narración viva, directa, auténtica, humana, llena de interés que los lectores van a poder conocer y disfrutar", como escribe Sáinz en la presentación.


Memorias de una trapecista. Autobiografía
Del Oro, Pinito
Más difícil todavía S.L:
PPU - PROMOCIONES Y PUBLICACIONES UNIVERSITARIAS, S.A
Colección Javier Sáinz Moreno
Barcelona, 2014
ISBN: 9788447710980

22 de diciembre de 2022

Vida y muerte de un clown

Jolly (1923), Mario Camerini 

MARIO Camerini (1895-1981) ya ha comparecido en estas páginas como director de Darò un millione. No era la primera vez que ponía la cámara bajo la carpa. Su debut en la dirección, después de haber trabajado como guionista y ayudante de dirección de los más prestigiosos directores italianos de la época silente, es un furibundo melodrama en el que se conjugan todos los tópicos del género. Como Jolly es una película perdida, recurrimos al recuento argumental que realiza el propio Camerini en una entrevista realizada por Sergio Grmek Germani reproducida en la publicación que le dedicó Festival de Locarno en 1992.

Tras resaltar las similitudes argumentales con La Strada, Camerini detalla que su película contaba la historia de Jolly (el francés Alex Bernard), un viejo clown que conoce en el camino de la legua a Nounou (Diomira Jacobini), una muchacha que se gana la vida diciendo la buenaventura con la ayuda de un loro. Juntos realizan un espectáculo callejero con el que ganarse la vida, hasta que un circo decide contratarlos. La estrella del circo es un joven trapecista (Renato Visca). Entre los tres conciben un número que será la sensación allá donde vayan. El trapecista ejecutará sus piruetas colgando de un globo aerostático guiado por Jolly. Nounou sigue su trayectoria desde tierra, en un burrito que debe cargar con el globo a la vuelta. No pasa mucho tiempo antes de que los dos jóvenes se enamoren. Entonces, el viejo payaso, presa de un ataque de celos, decide manipular la cuerda que sujeta el trapecio a la barquilla. En el último momento, tras visitar una iglesia, se arrepiente y sustituye en el trapecio al joven. La película supone el principio de la relación personal y profesional entre el director y Diomira Jacobini que se mantendrá a lo largo de una década y de varios títulos más, hasta que en la vida de Camerini irrumpa Assia Noris, la actriz con la que se asocia su interesante carrera durante el fascismo.
Sr. Feliú

Jolly (1923)
Producción: DDAA (IT). 
Director: Mario Camerini. 
Supervisión: Augusto Genina. 
Guión: Otto Vergani y Mario Camerini, basado en un argumento de Vergani. 
Intérpretes: Alex Bernard (Jolly, el clown), Diomira Jacobini (Nounou), Renato Visca (el trapecista).
1576 metros.

*************************

FARASSINO, Alberto / Centro Sperimentale di Cinematografia (coord.) 
Mario Camerini 
Editions du Festival International du Film de Locarno, 1992 
ISBN: 9782873400835

24 de enero de 2020

Dinamarca en blanco y negro

Døds spring till hest fra cirkuskuplen (The Great Circus Catastrophe, 1912), Eduard Schnedler-Sørensen

Ya hemos comentado en alguna otra ocasión que el cine danés es uno de nuestros referentes en la época del cine mudo. Algunas de las primeras películas circenses que conocemos provienen de su factoría. Durante los primeros años del cine, en lo que llamaron la edad de oro del cine danés (1909-1914), Dinamarca destacaba por su capacidad de producción y por un enfoque liberal y sin tapujos de las relaciones sexuales en melodramas eróticos que pronto se pusieron de moda en el país.
La película que nos ocupa no es un melodrama erótico solamente. También es una de las primeras películas catástrofe de la historia del cine, anticipándose unos cuantos años a películas como El coloso en llamas (1974) y otras de la misma índole que abundaron en la década de los setenta.

The Great Circus Catastrophe, la película de la que hablamos hoy, ha llegado a nuestras manos gracias al buen trabajo del Danske Filminstitut que está recuperando y editando muchos de estos primeros celuloides. En esta ocasión es un DVD dedicado al actor Valdemar Psilander (1884-1917) con varias películas entre las que se encuentra esta pieza del director Eduard Schnedler-Serensen, autor con cierta experiencia en aliñar catástrofes con turbias historias de amor. Psilander es una de los galanes del cine mudo danés y, a pesar de su temprana muerte, protagonista de más de ochenta películas de la Nordisk Films Kompagni
.
El Conde Willy von Rosenörn (Valdemar Psilander), acuciado por las deudas, se ve obligado a subastar su mansión familiar. Busca consuelo en el Café de Artistas donde pronto despierta el interés de Mademoiselle Doré (Mrs. Raeder), la resuelta amante del Director del circo (Aage Hertel) donde esta piensa patrocinar una función de caridad.

Al mismo tiempo despierta el deseo de la inocente y tímida Miss Evelyn (Jenny Roelsgaard), una bailarina del circo, lo que provoca una candente relación entre las dos mujeres y despierta los celos del responsable del coliseo. Este descubre las intenciones del conde, que aunque no quedan muy claras, al conocer su mal estado financiero desde la primera secuencia, podemos imaginar que son también de índole crematística. En ese mismo momento se produce un fuego en el hotel. Todos escapan, a pesar de las normas de seguridad, por el ascensor. El conde y Miss Evelyn quedan atrapados y huyen hasta la azotea para buscar salvarse en una claustrofóbica secuencia dentro del ascensor. Una vez en la azotea deciden escaparse del fuego y del humo a través de los cables eléctricos que van de una casa a otra. Una delirante decisión que los salva.

El conde descubre a su vez que la señora Doré –a quien adoramos por su cinematográfico nombre– es demasiado liberal y que mantiene su romance con el director. Pero ya es un poco tarde, el conde ha prometido a la mademoiselle participar en su función benéfica con un arriesgado número de salto con un caballo: jinete y caballo son izados en un montacargas de madera hasta la cúpula del circo desde donde se lanzan al vacío de la pista.

La decepción de su amor le lleva a la bebida. Miss Evelyn le suplica que no realice el número, pero el orgullo y el honor del conde están por encima de pequeños contratiempos. Finalmente realiza el arriesgado número y sucede lo inevitable: el caballo y el jinete yacen inmóviles sobre el serrín después de que una traca valenciana –más humo, más fuego– diera la señal para el salto. Pero después de todo, el amor triunfa. Miss Evelyn cuida al conde en el hospital después de su accidente.

Las secuencias de exteriores en esta película transforman este melodrama en un documental que nos muestra a la población danesa de principios de siglo. Los figurantes miran descaradamente a la cámara, sonriendo, mientras los bomberos intentan apagar un fuego de ficción. Aparecen agolpados, intentando entrar en el plano, y mirando sin ningún rubor a la cámara. Un retrato documental en sepia de la época que hoy, ante la "atrevida" inocencia de la trama, disfrutamos como uno de los encantos de la película.


Døds spring till hest fra cirkuskuplen
(The Great Circus Catastrophe, 1912)
Producción: Nordisk Films Kompagni (Dinamarca)
Dirección: Eduard Schnedler-Sørensen
Guión: Alfred Kjerulf
Intérpretes: Valdemar Psilander (Conde Willy von Roseñorn), Aage Hertel (Circus Manager Winge), Mrs. Raeder (Mademoiselle Doré), Jenny Roelsgaard (Miss Evelyn), Frederik Christensen, Alma Hinding, Frederik Jacobsen, Agnes Lorentzen, Axel Mattson, Lauritz Olsen y Valda Valkyrien
Muda. Blanco y negro. 45 min.

9 de febrero de 2018

Tottons, el clown


Il più comico spettacolo del mondo (1953), Mario MattoliTotò en 3-D

En la década de los cincuenta, el príncipe Antonio de Curtis, en arte Totò, es la gallina de los huevos de oro del cine italiano. Su presencia en las pantallas se multiplica. No es raro que estrene ocho títulos en un año. Los productores –habitualmente Carlo Ponti y Dino de Laurentiis- siempre necesitan una película de bajo coste más con rendimientos de taquilla garantizados y Totò nunca se niega, con tal de que le paguen su caché y no le hagan trabajar antes de mediodía.

En 1952 hace de conejillo de Indias en la primera película italiana en color –Totó a colori-. No es extraño que Ponti y De Laurentiis consideren, en el plazo del siguiente año, que también él es el vehículo idóneo para lanzar el 3-D en Italia. El sistema autóctono, logrado gracias a la filmación con tres cámaras, recibe el nombre de PodelVision, por las iniciales de los apellidos de ambos productores. Il più comico spettacolo del mondo se estrena en diez salas acondicionadas para proyectar con dicho sistema en tanto que los espectadores deben colocarse unas gafas para percibir el efecto, pero la demanda es tal y el sistema de reproducción tan lento que pronto las modestas copias planas sustituyen a las tridimensionales.

En el Circo Nazionale Togni
Como indica su título Il più comico spettacolo del mondo es una parodia de The Greatest Show on Earth (El mayor espectáculo del mundo, 1952), de Cecil B. De Mille, como se puede adivinar por su título. El payaso Tottons (Totò) guarda bajo el maquillaje de augusto un terrible secreto, como le ocurría en la película de referencia a James Stewart; el trapecista Bastian (Alberto Sorrentino) –homólogo del Great Sebastian que encarnaba Cornell Wilde- no llega a subir al trapecio porque se tuerce una muñeca; y Mark (Marc Lawrence), el propietario del circo, no se quita el sombrero y la chupa de cuero que llevaba Charlton Heston ni para dormir.

Como siempre en el terreno de la parodia no hace falta más para hilvanar un argumento: el público conoce ya el referente y sólo tiene que comparar las situaciones: esto es cuando se caía del trapecio; eso, cuando entraba en la jaula de los leones; aquello, cuando le seguía la policía… Y así.

Los animales y artistas que aparecen en Il più comico spettacolo del mondo proceden del Circo Nazionale Togni, del que encontrarán abundante información en este artículo de nuestro amigo y visitante habitual Raffaele De Rittis.
Las actuaciones enlazan sin solución de continuidad números de circo con rutinas revisteriles. Entre los primeros: las evoluciones de los acróbatas sobre cuatro camellos; cinco trapecistas en la barra, una de las cuales dobla a la actriz Tania Weber; el número de doma de elefantes en el que sí que participa la actriz sueca May Britt; y las piruetas en el trapecio de Cesare Togni. En el segundo apartado, la fantasista o soubrette Dorothy (Franca Faldini, más tarde compañera de Totò hasta su muerte) “Oggi, a me, domani toca a te”.

Los números de fuerza son las intervenciones de Totò, claro, al servicio de cuya comicidad se realiza la película. El más sonado es un largo sketch, procedente con toda evidencia de una de las revistas en las que actuaba Totò. Tiene una duración próxima a los quince minutos y se presenta absolutamente exento, salvo porque se supone que la acción se desarrolla en la pista del circo y por la intervención final de los payasos en una parodia de los Keystone Kops. El sketch es un dueto con Mario Castellani, que abandonada su pose de domador borrachuzo para incorporar a un peluquero tópicamente afeminado. Totò se convierte en un aprendiz que todo lo resuelve por vía expeditiva. De este “tour de force” destaca el momento en que, travestido, debe darle un masaje a la escultural Isa Barzizza. Todo se resuelve sobre un plano de su rostro elástico, en un conjunto de muecas admirable.

Más evidente es la comicidad de la ineludible secuencia en la jaula de los leones y del largo segmento en el gabinete de las figuras de cera. La escena que ha quedado para la posteridad, no obstante, es la sentimental “oración del clown” que precede al “grand finale” en la pista y que ya colgamos en su día en el perfil de nuestro protagonista
(Pinocho, príncipe de Bizancio).

Éste sí que es el mayor espectáculo del mundo
Preferimos al Totò de resortes, a la marioneta, al turco entre los muñecos del pim-pam-pum. El hecho de que la película sea en tres dimensiones impone este tipo de juegos y una planificación efectista en que las bolas arrojadas por los marineros llueven sobre el objetivo y, por ende, sobre el público.

El mismo efecto se produce cuando May y Dorothy compiten en atributos físicos. Totò las obliga a taparse ante las miradas de los espectadores indiscretos, pertrechados de sus correspondientes gafas, no sin antes afirmar que “éste sí que es el mayor espectáculo del mundo”.

En Dailymotion tienen la película en dos partes:
2ª parte: https://dai.ly/x7yzr1l
Sr. Feliú
Il più comico spettacolo del mondo (1953)
Producción: Rosa Film (IT)
Director: Mario Mattoli
Guión: Mario Monicelli, Sandro Continenza, Italo De Tuddo y Ruggero Maccari.
Intérpretes: Totò (Tottons, el clown), Franca Faldini (Dorothy, la soubrette), May Britt (May, la domadora), Tania Weber (Tania, la trapecista), Mario Castellani (Karl, el domador / Lucio, el peluquero), Marc Lawrence (Marc, el propietario del circo), Alberto Sorrentino (Bastian, el trapecista), Enzo Garinei (el maestro de ceremonias), Salvo Libassi (el policía), Enrico Viarisio (el presentador de la película) y las colaboraciones de: Isa Barzizza, Antonella Lualdi, Aldo Fabrizi, Antony Quinn , Silvana Mangano, Carlo Campanini, Peppino De Filippo.
70 min. Color (Ferraniacolor). 3-D por PodelVision

11 de enero de 2016

Revisitación de Varieté


 Variété (Variété, 1925), Ewald André Dupont

Una de las primerísimas reseñas en Circo Méliès sirvió para glosar Varieté. Anoche la carpa se vistió de gala para acoger la proyección de la versión restaurada el año pasado por la Fundación Murnau y el Film Archiv austríaco.


La restauración se ha llevado a cabo a partir de dos copias en soporte nitrato de distinta procedencia y, al parecer, con diferente montaje. El resultado es espectacular en cuanto a la calidad de imagen. A continuación, unas cuantas muestras:


Por lo demás, confirmar que la película se mantiene tan fresca como el primer día y que las audacias formales de Dupont siguen siendo una referencia en la cinematografía silente en general y en la filmografía circense en particular.


Además, tenemos oportunidad de ver el Winter Garten berlinés en todo su esplendor y de visitar ferias de todo pelaje, desde las barracas del puerto de Hamburgo donde los marineros de permiso buscan emociones fuertes, hasta la de los ciudadanos berlineses de la deprimida Alemania de entreguerras.


Y de disfrutar de varias actuaciones de acróbatas, malabaristas chinos, contorsionistas…


¡Ah, y los ficticios Artinellis están doblados por los legendarios Flying Codonas!


Lo más polémico de la edición en blu-ray y DVD —con intertítulos en alemán y subtítulos en inglés, francés, italiano y japonés—, es la inclusión de una única banda de sonido creada por el trío británico The Tiger Lillies. Acordeón, bajo y batería, y la voz en permanente falsete cabaretero de Martyn Jacques ofuscan a los amantes de lo clásico y embelesan a los amantes de la novedad. Juzguen ustedes mismos:


Variété (Variété, 1925)
Productora: Universum Film – UFA (AL)
Director: Ewald André Dupont.
Guión: Ewald André Dupont, de una novela de Felix Hollaender.
Intérpretes: Emil Jannings (Boss Huller), Lya De Putti (Bertha-Marie), Warwick Ward (Artinelli), Maly Delschaft (la mujer de Boss), Paul Rehkopf (un espectador de la feria), Georg John (un marinero), Alice Hechy, Kurt Gerron, Charles Lincoln.
96 min. Blanco y negro + virados.

6 de diciembre de 2014

Apasionadamente

Carnival Story (Apasionadamente, 1954), Kurt Neumann

APASIONADAMENTE es el título español de la película del director alemán Kurt Neumann, Carnival Story (1954). En ella podemos admirar a la guapa Anne Baxter (nieta del famoso arquitecto Frank Lloyd Wright) en el papel de Willie, una mujer desesperada, sin dinero, que quiere recomenzar su vida trabajando para una feria-circo americana en Alemania.


Willie (Anne Baxter) roba a Joe (Steve Cochran) la recaudación de una de las atracciones de la feria. Está hambrienta y lo primero que hace es comprarse un bocadillo. Joe, representante del circo y un chulo de primera, se da cuenta del hurto y después de una discusión, le ofrece a Willie un trabajo en la feria. Después de una ducha (Willie está sucia y quiere ducharse antes de compartir dormitorio con las otras chicas de la feria), donde se advierte la gran sensualidad de Anne Baxter, Joe y Willie comienzan su apasionada relación.



En la feria trabaja el Gran Colloni (Lyle Bettger), un acróbata que salta desde más de cuarenta metros a una piscina, que también se siente atraído por la joven y a la que ofrece trabajar junto a él en el arriesgado número. El día del estreno, en lo alto de la escalera, Frank Colloni le declara su amor y le pide matrimonio. Willie no le ama, se siente fatalmente atraída por Joe, que se aprovecha de la situación: "no dejaremos que una tontería como el matrimonio nos separe". Joe es un hombre sin escrúpulos, un auténtico chulo, capaz de lo peor, y provoca la muerte de Frank, roba el dinero a Willie y pretende chantajearla acusándola de la muerte de su marido. Pero menos mal que en la feria trabaja Groppo, un gigantón mudo que también siente por Willie una atracción especial…

Hay una versión de esta película en lengua alemana titulada Rummelplatz der Liebe (1954), con otros protagonistas. Kurt Neumann es el realizador de otras dos películas que forman parte de la colección Circo Melies: The Big Cage (1933), una película protagonizada por el beluario Clyde Beatty y Let´s sing again (1936). Neumann es el realizador de The Fly (1958), después de la cual el realizador se suicidó sin conocer el éxito de taquilla de esta película.

Carnival Story (Apasionadamente, 1954)
Producción: King Brothers Productions / Westia Film (EEUU)
Director: Kurt Neumann
Guión: Marcy Klauber & Charles Williams
Intérpretes: Anne Baxter (Willie), Steve Cochran (Joe Hammond), Lyle Bettger (Frank Colloni), George Nader (Bill Vines), Jay C. Flippen (Charley Grayson), Helene Stanley (Peggy), Ady Berber (Groppo).
95 min. Technicolor.