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26 de junio de 2026

Concierto para Elefante y Orquesta

Cirkus v cirkuse (1976)



Delirante coproducción ruso-checoslovaca con pretensiones de comedia, con perros que hablan, osos que viajan en preferente y diálogos entre personas y elefantes. La acción transcurre en Moscú donde un jurado internacional acude para seleccionar números de circo para un festival. Allí coinciden con una conferencia dedicada al lenguaje animal dirigida por el profesor Ruzhichka que asegura que cualquier animal puede aprender a hablar y a cantar. Finalmente participa en el espectáculo, lo que provoca muchas situaciones surrealistas. Hay imágenes del espectáculo que derrochan artistas como si el programa fuese un charivari sin fin, realizado gracias a un montaje muy ágil y a tiros de cámara que encuentran los ángulos a la pista circular del circo. Hay otra secuencia, larga y con detalles a cámara lenta, de un número de cosacos realizando acrobacias sobre caballos al ritmo del látigo. En otra, un mago se duerme en mitad de una desaparición de unos voluntarios del público, y no hay manera de despertarlo (en realidad, un número de payasos).

En definitiva, en Cirkus v Cirkuse (1975) la trama sigue rodeada de unas imágenes trepidantes de circo. Así que estamos de suerte: acróbatas dando mortales por encima de la cámara; alambristas cruzando el alambre en triple altura y realizando saltos de torre a torre; leones excitados por el aroma del perfume de la domadora; coreografías aéreas, equilibrios sobre rulo, ejercicios de mástil sobre percha y percha sobre barra rusa; un impresionante número de barras fijas con efectos ópticos al uso de la época; un número de osos con toques folclklóricos que nos enseña hasta donde llegaron los soviéticos en el arte de la doma; una persecución con camellos, un número que mezcla cama elástica y malabares, y un magistral número de básculas cruzadas que cualquier circo de hoy soñaría tener en su programa. Para acabar podemos disfrutar de un trapecio volante impecable, rodado buscando diferentes perspectivas y mostrado a cámara lenta para nuestro delelite. Es el preludio de un final de espectáculo que nos acerca a algunos espectáculos de circo de los que hoy se pueden ver en Las Vegas.

Se trata de una ocasión inmejorable para disfrutar de una sesión de circo acompañados por los mejores artistas de la década de los setenta de la Unión Soviética, lo que ya es decir mucho.


Cirkus v cirkuse (1976)
Productora: Filmové Studio Barrandov (CH) / Mosfilm (URSS)
Director: Oldrich Lipský
Argumento: Yakov Kostyukovsky
Guión: Oldrich Lipský
Intérpretes: Evgeni Leonov (Reditel cirkusu), Natalya Varley (Tána), Aleksandr Lenkov (Císník Aljosa), Leonid Kuravlyov (Grisa), Iva Janzurová (Elisabeth Whistler),
Zdenek Díte, Marie Drahokoupilová, Karel Effa, Frantisek Filipovský, Karel Hovorka, Otto Hudrlík, Lubomír Kostelka
134 min. Color

19 de junio de 2026

Enguibarov quiere ser payaso


Tchanaparh depi krkes (Road to the stage, 1963), Henrik Malyan

ESTA ES es la primera de las películas que protagonizó Leonid Enguibarov, uno de los payasos más amados y aplaudidos por el pueblo en la época soviética, que murió con tan solo 38 años y cuya leyenda ha ido ganando sabor con el tiempo. En la Europa occidental no se ha conocido bien su trabajo hasta la divulgación del espléndido documental Historia del Mimo (1987), una serie de cuatro películas dedicadas al arte de la Pantomima y en la que Enguibarov (1935-1972) cubre una parte importante del capítulo de payasos. Por motivos que apuntan a su afición a la bebida o a motivos políticos, este artista nacido en Armenia nunca viajó a Europa en las giras internacionales del circo soviético. Competía con otros grandes payasos como Nikulin, Martchewsky (recientemente homenajeado en el circo que él mismo dirige en Ekaterina), Karandash, Popov, que tuvieron mejor suerte o tenían mejor beber. Decían de él que tenía otoño en su corazón, por su mirada melancólica y su ensimismamiento creativo, y al ver su trabajo, tanto en la pista como en sus películas, lo vemos con claridad. Esta película, realizada para su especial lucimiento, nos muestra al joven payaso dominando diferentes técnicas en una historia que transcurre, casi en su totalidad, en el circo, por lo que tenemos la suerte de ver algunos números excepcionales, además del brillante y polifacético trabajo del artista protagonista: malabarista, mimo, equilibrista, payaso, acróbata, amaestrador, encantador de audiencias. "The lyrical character whom Enguibarov portrays arouses in his audience a kindly, radiant feeling, and the inimitable charm of the clown makes one remember him for a long tome with admiration and gratitude". ¿Se puede decir algo más bonito de un artista? Pese a la oposición de su familia, un joven decide ser artista de circo. Su estreno como payaso, con un maquillaje excesivo y cascadas sin sentido, provoca un silencio que se convierte, poco a poco, en una escandalosa protesta. 

Justo hacia la mitad de la película nos encontramos con una escena familiar: el payaso, maquillado, disfrazado y fracasado, es rechazado también por la chica quedando sumido en la más absoluta tristeza. ¿Os suena de algo? La chica de la que se enamora Leonid es Irina Shestua, auténtica artista de circo que se dobla a si misma en un espectacular número de doble barra rusa. Después del fracaso, el payaso emprende un viaje iniciático donde se encuentra al espíritu de Durov, al de Charlot y al de Marcel Marceau, que le indican el camino de su nuevo personaje. Así cualquiera, dirán muchos. ¡Ya me gustaría a mi tener esas alucinaciones!, digo yo. Enguibarov se queda dormido en una plaza y en el sueño obtiene los datos que le faltan para completar el personaje: enamorado, torpe pero ingenioso, melancólico, habilidoso, soñador y perdedor…


La E de la Enciclopedia rusa de Circo le dedica el dibujo de la capitular a su famoso número del violín: "One of the best mimic scenes staged by Leonid Engibarov is The Violinist. A fiddle has come by accident into the hands of a mischievous person. He has only seen others play the violin and so he presumtuosly attemts to imitate the playing of musicians. Although Engibarov fails in his combat with the violin, he wins another victory with his audience". Al final de esta maravillosa película podemos verlo. Entretanto, acomodémonos, para deleitarnos con el impresionante hipopótamo del amaestrador de animales exóticos Stepan Isaakyan (uno de los animales más difíciles de amaestrar a causa de sus malos modales), o su serpiente pitón; la vertiginosa bajada en equilibrio sobre la cabeza en un raíl deslizando sobre un cable inclinado (el mismo acto que utiliza Lon Chaney para suicidarse en la película de 1928, Laugh Clown Laugh); el vuelo de la trapecista y el majestuoso águila; los números de banquina, olímpicos, un equilibrio sobre escalera en percha que, con su puesta en pista del año 1963, se anticipaba muchos años al llamado nuevo circo; y el excelente y trepidante número de malabarismo. Una verdadera lección de auténtico circo



Tchanaparh depi krkes
(Road to the stage, 1963)
 
Producción: Armenfilm Studios (URSS) 
Director: Henrik Malyan y Levon Isahakyan 
Guión: A. Galiev y Aleksandr Yurovsky 
Intérpretes: Leonid Yengibarov (Leonid), I. Shestua (Ira), I. Danzas (la madre), H. Danzas (el padre), Varduhi Varderesyan (Maro), Karp Khachvankyan (Ashot), Vladimir Tatosov (Khachyan), Gen (Taryan), S. Isahakyan (entrenador), B. Asaturyan (un gemelo), R. Asaturyan (el otro) 
88 min. Blanco y negro

12 de junio de 2026

Anatoly Martchewski

Клоун (Kloun 1980), Natalya Medyuk

CUANDO descubrí a este payaso en una grabación del XVIII Festival de Circo de Montecarlo (1994) me dije: "Mira, un payaso hippy". Las flores de su camiseta y su manera de enfrentarse a la pista me llamaron la atención, Más adelante en su número, viendo su destreza con el rulo y el monociclo, me quedé maravillado y comencé a descubrir que el clown contemporáneo pasaba por la URSS.

 

Karandash, Popov, Nikulin y Shuidin, Enguivarov, Musin, Nikolayev, Vyatkin, Makovsky, nombres difíciles de localizar y que iban apareciendo en documentales extraños, de exaltación del arte circense soviético, como el que me regaló El Niño Costrini: Payasos y Niños, un documental, sin títulos de crédito, únicamente con ese título en castellano, distribuido en Argentina, que me es imposible localizar en ninguna base de datos y que es un baúl de payasos soviéticos "desconocidos".

"…There is a real danger that clowning in the West may become fossilized in a highly stylized and no longer funny tradition of character and costume. Artistes like Oleg Popov and Anatoli Martchevski have given an indication of these ideas …" (George Speight, The Book of Clowns, 1980).

La Escuela Estatal de Circo y Variedades de Moscú se llama M. N. Rumyantsev, en honor a Karandash. Los payasos eran premiados con medallas al Mérito y considerados héroes populares, al mismo nivel que los grandes actores o bailarines. Martchewski es uno de ellos. Sus actuaciones durante las giras por Europa occidental y Estados Unidos dejaron huella en el público. Monica J. Reveney, en su espléndida publicación Le Grand Livre du Cirque (1977) escribe:"Chez lui, aucun maquillage et rien d´un clown traditionnel: c´est un gandin aux cheveux longs, â la démarche dansante, vêtu d´un pantalon à franges et d´un Tshirt fleuri. Facétieux et frondeur, il sème au cirque une panique permanent (…) Martchewski prouve avec talent qu´un clown peut être charmant, élègan et…très drôle!"
Su prestigio se ha mantenido hasta hoy en día que dirige con inteligencia el circo estable de Ekaterinburgo, una ciudad fría de Rusia en mitad de los Urales que, recientemente (del 5 al 8 de abril de 2008), ha organizado el First International Festival of Clowns, coincidiendo con el aniversario del comienzo de la carrera artística de su director. En el Festival estuvieron Monti, Pipo y Tito compartiendo arena con Shiner, Larible, los Hermanos Tanquin y un montón de payasos de la Federación Rusa que me es imposible traducir, entre los que se encontraba el hijo de Anatoli Martchewski, al que podéis ver en la foto del calendario que incluyo, un ejemplo del marketing ruso circense.

La película que nos ha acercado a Martchewski a estas páginas es Kloun (1980), una serie de televisión de dos capítulos de una hora, que he descubierto gracias al incombustible baks. En ella, un conocido payaso, de gira durante demasiado tiempo, se reencuentra con el circo estable de Moscú, con sus amigos, amores y compañeros. Las cosas han cambiado mucho, pero el payaso lo tiene claro: su objetivo sigue siendo el mismo: hacer reír.




Клоун (Kloun, 1980)
Producción: Odessa Film Studios (URSS)
Dirección: Natalya Medyuk
Guión: Denis Dragunsky y Viktor Dragunsky
Intérpretes: Anatoli Marchevsky, Natalya Varley, Natalya Trubnikova, Vladimir Naumtsev, Valentin Nikulin, Yuri Kamornyj, Rimma Bykova, A. Golitsyn y Yelena Kamburova.
150 min. Color

27 de noviembre de 2025

El Circo de Moscú en España en 1970


Здравствуй, русский цирк! (¡Hola, Circo Ruso!, 1971)


Franco y los bolcheviques
Justo después de que el Circo Price fuese derribado, su último empresario, Arturo Castilla (Feijóo-Castilla), se reunía en Lisboa con Carcellé para ultimar los detalles de la gira de lo que ellos llamaron la 1ª compañía del Circo de Moscú. El hábil empresario ya lo había intentado varios años antes (según Gasch y Marquerie los trámites se habrían prolongado durante cinco o seis años), pero el miedo férreo a todo lo que oliera a comunista de las autoridades de entonces hizo imposible su propósito. En septiembre de 1970, gracias a la colaboración de algunos ministros y al trabajo incansable de Castilla, Feijóo y Carcellé, el triunvirato de oro de los empresarios de espectáculos, conseguían su propósito. Veamos cómo lo cuenta el propio Castilla en sus memorias "La otra cara del Circo":

"Como en aquel tiempo no existían relaciones diplomáticas entre nuestro país y la URSS, tuvimos que vencer la fuerte resistencia política para convencer de ello a nuestros gobernantes. La cosa no era para menos, si teníamos en cuenta que se trataba de un circo estatal procedente de un país comunista, opuesto al régimen de Franco. Por ello es justo señalar aquí que, a pesar de tanta oposición, hubo algunos ministros que se atrevieron a dar luz verde a tan delicada petición. Fueron estos: Manuel Fraga, entonces Ministro de Información y Turismo, Camilo Alonso Vega, de Gobernación y Fernando M. Castiella, de Asuntos Exteriores. Desde entonces jamás se dejó de traer a España un espectáculo de origen soviético."


Castilla estaba considerado como el mejor empresario de espectáculos circenses de España y, lógicamente, tenía sus contactos. Lo que yo no sabía hasta ahora es que también había sido protagonista en el deshielo de las relaciones hispano-soviéticas. Desde luego, si Franco hubiera estado un poco más despierto esto no lo hubiera permitido nunca. El Circo de Moscú vendió todas sus localidades en Madrid, Barcelona y Lisboa. En Madrid el Palacio de los Deportes estaba a rebosar de gente que acudía por primera vez a un circo. Las previsiones se desbordaron. Según los periódicos de la época, en Madrid, en quince días ya habían desfilado más de medio millón de personas y tuvieron que doblar funciones ya que no podían prorrogar debido a su compromiso de presentarse en Barcelona para inaugurar las fiestas de la Merced.

En la Vanguardia Española del 27 de agosto de 1970 entre cifras sobre las instalaciones, el personal, lo que comen los animales, etc., se decía: "Para cubrir gastos hace falta que del día 28 de agosto al 30 de septiembre acudiesen al Palacio de Deportes de Madrid, siete mil personas diarias." Esto, por lo que se ve, lo consiguieron con facilidad. En la prensa se hicieron eco de la llegada, procedente de Leningrado, del buque Atkarsk al muelle de Bilbao cargado con "18 osos siberianos, un grupo de camellos acrobáticos armenios, loros asiáticos, monos, chimpancés, etc. (…) En total, el cargamento completo del «Circo de Moscú, sobrepasa las 330 toneladas, que luego recorrerá toda España en una caravana compuesta por 40 remolques". Todo resultaba exótico y noticiable: "hay diez cañones de luz con 5.000 vatios cada uno y una lámpara central que tiene catorce lámparas de 1.500 vatios cada una."


El Director General de la Agrupación de Circos del Estado de la URSS., F. G. Bardian nos dice en las primeras páginas del programa: "El Estado ha creado todas las condiciones favorables para la realización de las ideas más audaces. De esta forma, el circo soviético ha evolucionado de una manera organizada. La colaboración en conjunto de artistas, directores, decoradores, escritores y compositores han dado al circo con su valiosa aportación una pujante fuerza creadora. El futuro del circo está lleno de promesas. Este arte excepcionalmente popular va con paso seguro hacia nuevas metas." Hay que recordar que estamos hablando de 1970.

Los osos de Filatov
Los números de los soviéticos eran de otro planeta, algo nunca visto, una revelación. En Lisboa obtuvo un éxito desbordante, "las colas del público se formaban a las siete de la mañana en la rua de San Antonio", cuenta Castilla. En el programa destacaba Valentin Filatov con sus osos en libertad. Uno de ellos se paseó por las calles madrileñas en motocicleta invitando a los curiosos a acudir al mayor espectáculo del mundo. Antonio Alberich Sarmiento, en su libro "El circo que yo he visto", rememora el programa y entre los números destaca el de Filatov: "Aparecía el domador en una troika tirada por tres osos y otro que iba con el vestido de campesina. tres osos montan bicicleta, otros tres con compañía en motocicletas y otros tantos patinan. Uno se tumba para con sus patas inferiores hacer antipodismo: una rueda, un tonel, una barra… Sobre dos columnas de tacos de madera un oso está en equilibrio con las patas de delante, y va disminuyendo de altura conforme tira los tacos ordenadamente, uno de cada lado. Otro oso sube por una escalera y se queda en equilibrio en lo alto. Hay un mach de boxeo (…) " y sigue con la enumeración.


Absolutamente asombrado por las maneras de Filatov y las proezas de sus osos, Sebastià Gasch también se hizo incondicional del domador. En la antología de textos circenses recopilada por Jordi Jané y Joan M. Minguet , "Sebastià Gasch, el gust pel circ" nos dice: "Lo que realmente es original e inédito es el número de osos de Valentín Filatov. Hace más de cuarenta años que quien esto firma escribe sobre espectáculos circenses. Pues bien, en ese prolongado espacio de tiempo nunca, lo que se dice nunca, vio una atracción a base de osos similar."


Gracias al programa que amablemente nos ha cedido Garguy (Jose Antonio Gallego, secretario del Club de Payasos y gran estudioso del circo) nos hemos podido hacer una idea del orden de los números y de la grafía de los artistas, pues el paciente coleccionista fue tras los artistas para conseguir su autógrafo. El domador se hacía cargo prácticamente de toda la segunda parte. La primera la formaban los trapecistas Denissenko, la troupe Djiguites Annaiev con un trepidante volteo a caballo, un torbellino de acrobacias y energía auténtica. "presentan el volteo y las acrobacias a caballo con una fuga, un ardor, un brío fenomenales, e imprimen a esos ejercicios un ritmo vertiginoso, arrebatador, que hace enardecer al público" (S. Gasch). Completaban el programa los perchistas Polovnev, Ludmila Filatova con perros, monos y crías de oso, la troupe Pétounov, acróbatas impulsados por el columpio, Teplova y sus danzas sobre el alambre, el rulista Tcherny, los clowns Veksin y Vasiliev, la troupe de acróbatas sobre camellos Kadyr-Guliam, la troupe de antipodistas Los 4 Mikitiouk y los malabaristas Nina e Ivan Jromov. El espectáculo estaba dirigido por Leonid Assanov y la orquesta, formada por músicos españoles, estaba dirigida por Sviatolav Danilov.



Hola Circo Ruso
El documental, realizado por los soviéticos y cuyo título podíamos traducir asi: ¡Hola Circo Ruso!, es una mezcla de autopropaganda y anuncio turístico de la Península Ibérica. Madrid es una villa, casi un pueblo si no fuese por la Plaza de España, y Barcelona es su plaza de toros y la cabalgata de la Merced. La banda sonora incluye "Un rayo de Sol" y aunque el locutor habla ruso, la media hora se pasa volando. Yo tenía 10 años y me encontraba entre los cientos de miles de espectadores que acudieron a verlo. No tengo un gran recuerdo de ello –más bien nada–, pero me lo he pasado muy bien revisitándolo. Espero que disfrutéis tanto como yo.


Здравствуй, русский цирк! ( 1971)
¡Hola, Circo Ruso!
Producción: URSS
Blanco y negro, 29 min.

3 de marzo de 2025

Slapstick georgiano

Qortsili (1964), Mikhail Kobakhidze 

Chico conoce chica 
Camino de su trabajo en un laboratorio un joven (Gogi Kavtaradze) coincide con una chica (Nana Kavtaradze) en el autobús. La acompaña hasta su casa y se burla de una señora (Ekaterine Verulashvili) que les espía con unos prismáticos. Pero resulta que la señora es la mamá de la chica. Los subsiguientes intentos de entrar en contacto con ella resultan inviables por la férrea vigilancia de la madre. El joven cambia entonces de estrategia: se maquea y acude con un inmenso ramo de flores… que entrega a la señora. Ésta ve con buenos ojos que un joven tan atento salga de paseo con su hija. Pero cuando el chico va a repetir la jugada…

La obra de Kobakhidze 
De Mikhail Kobakhidze, cortometrajista georgiano -secreto a su pesar-, queríamos acercarles Carrousel (1962), el segundo de los cinco cortometrajes que rodó en la Unión Soviética en la década de los sesenta del pasado siglo. Como no lo hemos localizado optamos por el que nos ha parecido más interesante, porque el slapstick y el lirismo exacerbado de que hace gala toda su obra se encuentra aquí perfectamente compensados.

Después de su debut -Molodaya Liobov (1961)- con un humor juguetón entre el amateurismo y la travesura- Kobakhidze realizó Carrousel (1962) en la que también un enamorado intenta infructuosamente abordar a la mujer de sus sueños. Aquí Tati y Keaton eran ya referencias evidentes. Tras Qortsili rueda Qolga (1966), ballet a tres entre un guardabarreras, una chica y un paraguas, en el que los gags dan paso a un humor surreal y en el que la música gana protagonismo.

Su último intento en la Unión Soviética fue Musikosebi (1969). Durante trece minutos, en un paisaje de nieve inmaculada, dos individuos se encuentran, bailan, tocan instrumentos, realizan pantomimas de un duelo a sable y una corrida de toros. Inopinadamente uno dispara contra el otro con un cañón. La cosa termina como empezó, con un baile. Entre Samuel Becket, Norman MacLaren y los dibujos de Chuck Jones. Parece ser que iba a ser más largo y las autoridades cortaron la producción porque les parecía excesivamente abstracta en su planteamiento.

Mikhail Kobakhidze ha continuado su obra en Francia, treinta años después. Como si no hubiera pasado el tiempo, con la misma brevedad que siempre le ha caracterizado. Si acaso el aliento poético ha vencido en buena medida al humor, que ahora se ha hecho tan delgado que apenas aflora. En chemin (2001), producción francesa del canal Arte es una buena muestra de su último trabajo.

En la revista en línea Off Screen pueden leer una entrevista con él: http://www.horschamp.qc.ca/new_offscreen/kobakhidze.html

Qortsili (1964) Producción: Qartuli Pilmi (URSS) 
Guión y Dirección: Mikhail Kobakhidze. 
Intérpretes: Gogi Kavtaradze (el chico), Nana Kavtaradze (la chica), Ekaterine Verulashvili (la madre), Baadur Tsuladze (el pasajero). 
21 min. Blanco y Negro.

24 de abril de 2023

Pantomima, húsares y caballos

Артисты цирка Ермолаевы (Artistas de circo: Ermolaev, 1987)

Hemos encontrado en Youtube un programa de televisión dedicado a la legendaria dinastía circense de los Ermolaev. Artista del Pueblo de la URSS, Yuri Mikhailovich Ermolaev, así como su primera esposa Lyudmila Kotova y su compañera inseparable, Marina Ermolaeva son destacados artistas del circo soviético. Yuri Ermolaev, hizo su debut en la arena del circo en 1943 a la edad de 11 años. "Fue un momento increíble, mi primera tarifa de actuación fue una botella de limonada y dos pasteles", cuenta el artista rememorando el momento. Cinco años más tarde consigue su primer caballo: un semental llamado Druzhok, con quien trabajó durante más de 30 años. A los 17 años, comenzó a actuar de forma independiente con un número de alta escuela. 


Toda la vida de Yuri Mikhailovich Ermolaev estuvo relacionada con los caballos. Tal y como admite en esta película, ni siquiera conocía los juegos infantiles. Estaba en la arena todo el tiempo. Su padrastro es de la famosa dinastía circense Manzhelli, su madre también trabajó en el circo. Encontró su propia manera de comunicarse con los caballos, su propio estilo desde niño. 

Lyudmila Kotova

A lo largo de su vida, tuvo alrededor de 220 caballos. Cuando Ermolaev y su primera esposa crearon la composición ecuestre y de ballet "Russian Birch", pocos confiaban en el éxito de los jóvenes jinetes. Pero la gira en París mostró que en la unidad de entrenamiento, la escuela superior de equitación y la coreografía, lograba un efecto único: el estilo Ermolaev.


Aquí tienen un reportaje hecho en 2011 para la televisión rusa en el que habla de su trabajo y el de su familia:


Creó varios espectáculos circenses únicos en su forma y brillantes en su ejecución, sorprendiendo al público y a los especialistas con extraordinarios trucos y hallazgos de dirección. Los números de danza ecuestre "Straussian" (1959) —donde los caballos bailaban un vals de Strauss— y "Russian birch" (1965), creados por él, están en un lugar preferente en la historia de circo y del adiestramiento de caballos.


Una de las mejores atracciones de Yuri Ermolaev fue "The Hussar Story" basada en la obra de A. Gladkov, creada en 1987, una versión circense en la que participaron 54 caballos, lo que ya era arriesgado. La pantomima incluía numerosos elementos ecuestres en los que el propio Ermolaev interpretó el papel del teniente Dmitri Rzhevsky, mientras Marina Ermolaeva interpretaba a Shura Azarova.


El magnífico entrenamiento de los caballos cautivó absolutamente a todos los espectadores. Por esta actuación de circo única, Ermolaev recibió el título de Artista del Pueblo de la URSS. Y en 1992, en el Festival Internacional de las Artes del Circo de Verona, fue galardonado con el Gran Premio.


Fallecido en 2017, Yuri Mikhailovich ha pasado 74 de sus 85 años de vida en la arena. Hasta ahora, algunos de sus números ecuestres no han sido superados todavía.


Артисты цирка Ермолаевы (Artistas del circo Ermolaev, 1987)
Director: Georgy Babushkin
Guion: Olga Rukenglaz  
Operador: Leonid Zotenko
46 min. Color

17 de abril de 2023

El payaso y el huérfano


Мой любимый клоун (My favourite clown, 1986), Yuri Kushnerev

My favourite clown es una película un tanto sentimental que pone en valor la bondad, la fidelidad, la ayuda mutua entre camaradas y el amor desinteresado. Una película que defiende los ideales primigenios de la revolución socialista que por esa época está a punto de derrumbarse.


Un joven artista de circo, el payaso Sergei Sinitsyn, decide con su joven esposa, que sufre de infertilidad, adoptar a un niño de orfanato de seis años, Vanka. Sin embargo, cuando se completan los documentos, la mujer se echa para atrás presionada por su madre y se va con su padre a Canadá. 


Sergei, a pesar de todo, recoge a Vanka del orfanato, decide no traicionar al niño, pero ¿es fácil ser padre soltero y, al mismo tiempo, payaso de circo?… No, parece que no lo es, pero su profesión es hacer reír a la gente, le encanta que se diviertan y pone todo su empeño en que Vanka sea feliz. 


Los payasos están preparando un número en el que hay un efecto de magia que transforma un león de trapo en uno de verdad, pero en una de las actuaciones el cambiazo sale mal y en la jaula aparecen el león y Sergei juntos y enfrentados. Retiran rápidamente la jaula y en el backstage logran sacar al león verdadero de la jaula ante los sudores de nuestro payaso.


Si se atreven ustedes con el ruso aquí la tienen en versión original. Hay números de payasos con sus trompazos, mucho backstage, animales, y cómo no, el ambiente de la sociedad soviética ya bastante occidentalizada, el elogio de sus ideales y hasta una escena navideña. Si tiene paciencia, entre las escenas sentimentaloides podrá apreciar algunos números singulares. Triste, pero esperanzadora, My favourite clown es una película familiar con un buen mensaje:

   

Mi payaso favorito (1986)
Mosfilm (URSS)
Director: Yuri Kushnerev
Guion: Nikita Mikhalkov, Alexander Adabashjan.
Basado en la historia del mismo nombre de Vasily Livanov.
Fotografía: Igor Bek
Música: Olga Petrova (III)
Escenografía: Víctor Zénkov
Intérpretes: Oleg Menshikov (payaso Sergei Sinicyn), Ilya Tyurin (el niño Vanka), Vladimir Ilyin (payaso Manzanilla), Tatyana Dogileva (Polina Chelubeeva), Natalya Sayko (Alicia Poldi), Oleg Strizhenov, Archil Gomiashvili, Olga Bityukova, Lionella Pyrieva, Evgeny Gavrilin.
121 min. Color

31 de diciembre de 2022

Las aventuras de Korzinkina

Приключения Корзинкиной (Las aventuras de Korzinkina), Klimenty Mints, Grigory Yagdfeld, 1941




Un simpático mediometraje, una comedia lírica, que nos cuenta las aventuras de la cajera de un teatro de variedades, Yana Korzinkina, a quien le encanta ayudar a la gente. Así que decide brindar apoyo moral al aspirante a cantante y lo acompaña al teatro para apoyarle en su audición. 


Acompañamos a la protagonista, una simpática Gelsomina rusa, y tenemos la oportunidad de conocer de primera mano los delirantes personajes que hay en bambalinas y algunos de los números que se presentan en el escenario hasta que, después de unas cuantas divertidas aventuras, disfrutamos del triunfo del nobel cantante.

 

Приключения Корзинкиной (Las aventuras de Korzinkina, 1941)
Producción: Lenfilm (URSS)
Director: Klimenty Mints, Grigory Yagdfeld 
Interpretes: Yanina Zheymo, Stepan Kayukov, Khasan (Konstantin) Musin, Nikolay Pavlovsky, Sergey Filippov, Ivan Peltzer
Blanco y negro, 36 min.

Artemki en el Circo

Приключения Артёмки - Artyomka en el circo (1956), Andrew Apsolon


Unos activistas revolucionarios imprimen sus panfletos clandestinamente en el barco que les lleva a puerto. En el mismo barco viaja un simpático negro que parece feliz de llegar a su destino porque allí va a encontrarse con su circo. No sabemos si trabaja ahí o tiene algo que ver con los dueños, pero invita a nuestro protagonista Artyomka, un pobre diablo, huérfano de padre y madre, al que no le queda más remedio que buscarse la vida en el ambiente hostil de su ciudad, a presenciar el espectáculo.


Acróbatas, un payaso con su burro y un perrito le dan la bienvenida rodeado de prebostes y militares de postín. La joven ecuyere del espectáculo, L le rompe el corazón, pero el remilgado público que le rodea preferiría no estar tan cerca de la plebe y le ofrecen una moneda para que cambie de grada. Ya en su nueva localidad reconoce a su amigo, Peps, que resulta ser uno de los fornidos luchadores del espectáculo. Mientras tanto, entre bambalinas, la ecuyere se ocupa del payaso, probablemente su cansado padre, que ha hecho las veces de partenaire. El luchador africano tiene algunos problemas en la pista, juego sucio y racista.


Un poco más tarde, los revolucionarios arrojan sus panfletos en una concurrida feria y ante la presencia de los militares, buscan refugio en la modesta zapatería de nuestro chaval. Algo importante se está cocinando en esta ciudad portuaria entre las sospechas de los militares. Los chavales, además de jugar a los luchadores, juegan a pintarse el cuerpo con los tipos de de imprenta utilizados en la reprografía. Los guardianes del orden les siguen la pista y les obligan a revelar de dónde han salido las piezas.


Mientras nuestro protagonista se hace amigo de la joven caballista, los revolucionarios siguen con su tarea y los militares con la suya. Entre medias, el negro forzudo que no se entera de nada y al final se ve involucrado por defender al chaval. Pero los revolucionarios, junto con todos nuestros amigos, como ya sabéis, no se rinden fácilmente y ya tienen un plan para salvar su propósito y su imprenta: huir de la ciudad.



Приключения Артёмки, Las aventuras de Artemki,1956
Dirección: Andrew Apsolon 
Guion: basado en una historia escrita por Ivan Vasilenko, autor ruso de literatura infantil, en 1952. 
Intérpretes: Sergey Plotnikov, Tito Romalia Peter Savin Mikhail Troyanovskiy Leonid Gallis, Vitaly Politseymako, Ivan Nazarov, Oleg Zhakov, Anatoly Abramov, Mark Pertsovsky, Boris Dmohovsky y Tamara Aleshin.
Color, 78 min. 

1 de enero de 2022

Juan Quin Quin


Aventuras de Juan Quin Quin (1967), Julio García Espinosa

"ESTÁS como Juan Quin Quin en Pueblo Mocha" es un antiguo dicho cubano que hace referencia al popular personaje de la novela "Aventuras de Juan Quin Quin en Pueblo Mocha"que el escritor cubano Samuel Feijóo publicó en 1964. Llevada al cine por Julio García Espinosa, a la sazón vicepresidente del incipiente ICAIC, Juan Quin Quin se convierte en un personaje inolvidable para muchas generaciones de cubanos que vivieron con pasión las aventuras de este héroe campesino. Situada en la Cuba pre-revolucionaria, Juan Quin Quin, un campesino buscavidas que no se resigna a su suerte, se enfrenta a su patrón y a la sociedad dominante, junto con su amigo Jachero (Erdwin Fernández) y su amante Teresa (Adelaida Raymat), aliándose con la guerrilla que comenzaba su lucha contra Batista. A pesar de este contexto, la película no es excesivamente propagandística, aunque su director, todavía novel, experimentase de manera excesiva en algunos momentos de la cinta desafiando la estructura fundamental de la narración. Paradójicamente se convirtió en una de las películas más populares de la historia del cine cubano y una de las pocas que se puede conseguir con facilidad. El carisma del protagonista, el trabajo del actor Julito Martínez y la escasez de héroes infantiles cubanos tuvo mucho que ver con esa conexión del público. Monaguillo a medias, nuestro héroe es torero en una esperpéntica corrida donde las banderillas se convierten en una película experimental de tanto corte. Más adelante se deja enterrar en medio de la pista del circo –¡por fin justificamos la presencia de esta película en nuestra colección!– como "El Valiente de la Pista, El Hombre de las 1000 Vidas", emulando a nuestro fakir nacional Dajatarto. 

"El muerto está bien allá abajo, Pa' eso pagamos. Pa' que esté allá abajo medio asfixiado, dice el autoritario alcalde, haciendo lo que tienen que ser. Si se muere, se saló y más dá. Aquí no puede haber engaño".

También interpreta a Cristo crucificado anunciándose a si mismo: "Y no olviden que mañana tenemos matiné, tarde y noche". Juan Quin Quin es una película con altas dosis de surrealismo, una mezcla delirante de estilos en la que podemos encontrar retazos de Felllini, Jodorowski, Russ Meyer… La verdad es que nos cuesta imaginar que se haya convertido en un clásico de la cinematografía cubana y no en una película de culto al estilo de nuestro amigo Ed Wood. No podemos dejar este comentario sin citar que además de ser muy divertida resulta a veces muy erótica, aunque siempre apta para menores y educativa en los preceptos de la Revolución. No le falta de nada. Os invitamos a verla.



Aventuras de Juan Quin Quin (1967) 
Productora: ICAIC (CU) 
Director: Julio García Espinosa 
Argumento: Samuel Feijóo 
Guión: Julio García Espinosa 
Intérpretes: Julio Martínez (Juan Quin Quin), Erdwin Fernández (Jachero), Adelaida Raymat (Teresa), Enrique Santiesteban (Der Feind), Agustín Campos, Blanca Contreras 
113 min. Blanco y negro

13 de diciembre de 2020

Gato por liebre


Az prijde kocour (La historia que nunca ocurrió, 1963), Vojtech Jasny 

Gato por liebre. Y no es que haya engaño alguno en Az prijde kocour. Ocurre simplemente que lo que trae el mago en la chistera no es un conejo sino un gato. O una gata. Una gata con unas gafas con cristales de colores. Si miran por ellas verán que el apacible pueblecito en el que ustedes viven se transforma en un mundo fantástico que anticipa la sicodelia y en el que toda hipocresía queda al descubierto.
La conexión donostiarra de Vojtech Jasny 
Az prijde kocour es obra de Vojtech Jasny, hijo de un maestro de Moravia. Estudió Filosofía y ruso en Praga antes de iniciar una carrera como documentalista que desemboca en su dedicación al cine de ficción. Forma parte, por tanto de la generación de directores checoslovacos que emergieron durante los primeros sesenta, aunque, un poco mayor que Milos Forman o Vera Chytilová, procedentes de la FAMU, la Escuela de Cine de Praga.

Jasny ganó con esta película el premio especial del jurado en Cannes, en 1963, y formó parte de la primera delegación checoslovaca que visitó el Festival de San Sebastián en 1964. En aquel entonces el certamen donostiarra era la excusa del régimen para demostrar que en España se proyectaba cine de más allá del telón de acero y mantener una cierta apariencia de apertura cultural, que no política. Jasny concurrió a la Sección Informativa precisamente con Az prijde kocour, cuya presencia quedó oscurecida por la película a concurso Limonadovy Joe (Joe Kolaloka, 1964), de Oldrich Lipsky, una farsa musical en clave de ópera western que obtuvo la Concha de Plata. Aunque Az prijde kocour no se estrenó comercialmente en España circuló por algunos festivales y cine-clubs con el título de La historia que nunca ocurrió.

Jasny regresó a San Sebastián en 1977. Para entonces ya había tenido que salir por pies de Checoslovaquia. Esta vez la Concha de Plata fue para él, por su adaptación de la novela de Heinrich Böll, “Opiniones de un payaso”, así que a lo mejor nos volvemos a tropezar con él por aquí.

El mago, la trapecista y la gata 
El señor Oliva (Jan Werich, que también es el guionista) se nos aparece en un ventanuco del reloj de la torre y nos interroga: -¿Realidad o fantasía? Más bien parece fantasía…

Y pronto nos daremos cuenta de que es así cuando Robert (Vlastimil Brodsky) encomiende a sus alumnos que dibujen lo que más y lo que menos les gusta de la ciudad. Los papeles en blanco se animan con imágenes en blanco y negro de lo que de siniestro esconde lo cotidiano. Nadie se atreve a dibujar esto.
Jasny es un moralista. Robert se enfrenta al director del colegio (Jirí Sovák) cuando éste abate una cigüeña. La reprimenda apenas deja margen para la interpretación: llamar asesino a un superior no es lo más adecuado y sólo existe una verdad, la del recto camino que marca la autoridad. Robert filmaba a la cigüeña. El plano del director disparando a la zancuda es su simétrico inverso. Robert ama a los animales. El director está orgulloso de que la ciudad tenga el mejor museo de animales disecados del país: eso es lo que atrae a los turistas.

Desde la torre del reloj el señor Oliva nos presenta a los habitantes de la ciudad: Janek (Karel Effa), un perezoso que se hace pasar por cojo, y Marjánka (Vlasta Chramostová), trabajadora infatigable que carga con él cuando se finge enfermo; la cotilla (Alena Kreuzmannová), que pretende enterarse de lo que ocurre detrás de cada ventana; el dueño del restaurante (Jaroslav Mares), que agasaja a los representantes oficiales para que hagan la vista gorda…

Robert lleva al señor Oliva a clase. Servirá de modelo para que los niños deben dibujen “la realidad”, siguiendo la vieja norma del realismo socialista. Sin embargo, en un instante, el señor Oliva se ha embarcado en una historia que encanta a los niños y dispara su imaginación. La historia de su naufragio, de cómo conoció a la bella Diana (Emília Vásáryová) y a Mourka, una gata con gafas. Cuando se las quitaban la gente se volvía del color de sus acciones: los farsantes y mentirosos, violetas; los desleales, amarillos… En cambio los enamorados se volvieron rojos como amapolas.
Y de pronto la fantasía cobra vida. Al pueblo llega un camión rojo con un jazz band negro, Diana con el gato en brazos y el doble del señor Oliva como un mago vestido de verde.

Por la noche, en la plaza, tiene lugar el espectáculo. La sesión comienza con una pantomima protagonizada por prendas de ropa y utilería que se recortan contra el fondo negro. Los habitantes de la ciudad están encantados en tanto que la fábula resulta inofensiva, pero cuando el director y el profesor reconocen el incidente de la mañana en un sombrero con un rifle y un jersey con una cámara, la sátira es tan diáfana que el director no tiene más remedio que pronunciarse. Todo es una patochada: ¿quién habría de sentirse agredido por ello?

Luego, el mago lanza una serie de flores al público. La última se transforma, en el aire, en la bella Diana. Un ejercicio de levitación es el prólogo al número de la muchacha en el trapecio. Más tarde hacen su aparición los gatos equilibristas. Mourka se acerca a Diana que le quita las gafas. Se produce entonces un ballet frenético. Los amarillos y los grises se enfrentan con los rojos. El profesor, enamorado de la trapecista hasta las cachas, está de un rojo encendido, en tanto que su amante vira del amarillo al morado. El resto del pueblo huye en desbandada. Mourka ha desaparecido.

Todos buscan a la gata pero son los niños quienes la encuentran. Los habitantes del pueblo quieren matarla. El director del colegio considera que será una pieza estupenda para el museo de animales disecados. Robert y el señor Oliva aguardan el regreso de Diana y del señor Oliva para que la situación se resuelva. 

Lírica y satírica 
Az prijde kocour es una película deliberadamente poética, una sátira con ribetes amables y un derroche de técnica cinematográfica en un momento en que estas cosas se hacían en plan artesanal.

Cuando el señor Oliva se encuentra con su doble, el mago, se preguntan a qué se dedica cada cual. El mago acude con Mourka allá donde se les necesita, o sea, a todos sitios. El señor Oliva se pretende botánico; un jardinero que busca que la flor de la fantasía infantil no se marchite al concluir la infancia. Acaso a alguno de ustedes les resulte un tanto trasnochado. En ese caso, procreen, críen a sus vástagos y luego vean la película con ellos. Que la disfruten:


Az prijde kocour (La historia que nunca ocurrió, 1963) 
Producción: Filmové Studio Barrandov (CHE) 
Director: Vojtech Jasny 
Guión: Jan Werich y Vojtech Jasny. 
Argumento: Vojtech Jasny y Jirí Brdecka. 
Intérpretes: Jan Werich (el mago / Oliva), Emília Vásáryová (Diana), Vlastimil Brodsky (Robert, el profesor), Jirí Sovák (Karel, el director de la escuela), Vladimír Mensík (el conserje), Jirina Bohdalová (Julie), Karel Effa (Janek), Vlasta Chramostová (Marjánka), Alena Kreuzmannová (la cotilla), Stella Zázvorková (Ruzena), Jaroslav Mares (el dueño del restaurante), Jana Werichová, Ladislav Fialka, Karel Vrtiska, Václav Babka. 
91 min. Color.