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8 de octubre de 2025

El demonio mexicano de las armas

Pistolas de Oro (Miguel M. Delgado, 1957)


Miguel M. Delgado ya ha pasado por la carpa. Dirigir hasta en treinta ocasiones a Mario Moreno “Cantinflas” le proporciona pase permanente. Pero eso es sólo una quinta parte de su filmografía. También hizo comedias rancheras, películas de luchadores, de ficheras o westerns.



Uno de esos westerns en el que las ciudades no se llaman Tombstone o Dallas, sino San Blas, y en los que un sacerdote católico te saca una bala del hombro al tiempo que te proporciona el consuelo de la confesión.


Como en el Gun Crazy (El demonio de las armas, Joseph H. Lewis, 1950),  la obsesión por las armas y la reprimenda del cura sobre la obligación de vencer la tentación llevan a Felipe (Alberto Mariscal), el pistolero conocido como “Pistolas de Oro”, a la feria. Cuando en el puesto del tiro al blanco gana un pollo asado, el empresario de la feria lo contrata sin dudar.


En otro tiempo, antes de que el tequila le jodiera el pulso, Salinas (Enrique Lucero) se hacía llamar “El Rey de la Puntería” y el dinero entraba a espuertas en la barraca. Bastaba con poner a una muchacha bonita con un cigarrillo en la boca y desmocharlo limpiamente. La chica elegida para la prueba es la dulce huérfana, Laurita, una cenicienta de feria a la que Salinas humilla continuamente. Ante la amenaza de que el alcoholizado empresario pueda errar el tiro, Felipe se ve obligado a desenfundar una vez más.



Su infalible puntería lo convierte en atracción principal. En un país con acendrado amor por las armas, el anónimo Felipe es todo un ídolo del pueblo. Los espectadores de la barraca compiten por medirse con él y las apuestas suben, pero Salinas sigue vejando a Laura y obligándola a realizar las tareas más degradantes. Tanto que una vena masoquista asoma en su diálogo con Felipe:

—Es usted muy valiente, Laura. Tiene nervios de acero. Paso más miedo yo que usted.
—No se preocupe. Si alguna vez me da, me hará un gran favor.


Claro que para expresar los más profundos sentimientos del lacónico protagonista nada mejor que hacerlo en una conversación entre el payaso-ventrílocuo Tonito (Arturo Soto Rangel) y su muñeco Ton-Ton.


Pero, ay, Salinas no es trigo limpio. La feria para en muchas localidades fronterizas y hay un empresario corrupto saltillense, Hernández (Reynaldo Rivera), que la utiliza como tapadera para el contrabando. Ahora el negocio podría venirse abajo porque Regino Torres (Gerardo del Castillo), el alcalde de Saltillo, ha decidido acabar con el contrabando. Salinas tiene la solución: un “edilicidio” durante un partido de beisbol. Un tirador de primera podría disparar desde los marcadores, a una distancia de más de doscientos metros, con tiempo más que suficiente para escapar. Podría, porque —se viene spoiler— Felipe jugará las cartas a su favor, cumpliendo así la predicción de los “pajaritos sabios” de la feria.


Poco más de hora y cuarto, con cuatro números musicales completos, no dan para desarrollar mucho más la trama ni para internarse por veredas secundarias. La sencillez, también en lo formal, es la principal característica de Pistolas de Oro.

Pistolas de oro (1957)
Producción: Alfa Films (MX)
Director: Miguel M. Delgado.
Guion: Alfredo Varela Jr., de un argumento de Gunther Gerzso y Alfredo Varela Jr.
Fotografía: Víctor Herrera. Montaje: Jorge Bustos. Música: Federico Ruiz.
Intérpretes: Luz María Aguilar, Alberto Mariscal, Enrique Lucero, Arturo Soto Rangel, Luis Aragón, Teresa Reyes, Salvador Terroba, Reynaldo Rivera, José Chávez, Miguel Inclán Jr., Gerardo del Castillo y la actuación de los Hermanos Reyes y Eva Garza.
75 min. Blanco y negro. Formato académico.

10 de julio de 2025

La venganza del lanzador de cuchillos

 

Cuchillos de fuego (1989), Román Chalbaud

Uno vio Cuchillos de fuego en el Festival de San Sebastián, un año en el que Román Chalbaud, su director, era miembro del jurado. Y hasta aquí los recuerdos: uno borroso, de la película, un tanto decepcionante. Pero a lo mejor era porque fuera llovía. O porque otro recuerdo, aún anterior, de los pases televisivos de las películas de Chalbaud estaba aún fresco en la retina, con sus personajes del lumpen caraqueño desaforadamente patéticos y delicadamente melodramáticos. O sea, genialmente cómicos.


Las heridas provocadas en la retina por El pez que fuma o Carmen, que cumplirá dieciséis años… todavía no habían cicatrizado. Luego, ha sido imposible recuperar la película, a pesar de ser una coproducción por España. Se pasaría, probablemente, una madrugada en televisión. El año de producción es 1989. Un sí es no es. Ni clásico ni moderno. Vayan ustedes a saber. Por eso, la sinopsis, tenemos que traerla de otro sitio:

En una hacienda de los Andes vive su infancia David, sobreprotegido por su madre, Lucia, y bajo la mirada agresiva de su padre Eusebio. Un día Eusebio decide abandonar la hacienda, aguijoneado por Reina Cienfuegos, quien ha satisfecho sus requerimientos sexuales. Lucía y David, desprovistos de fortuna, parten hacia la Goajira. Viven innumerables peripecias, incluidos el intento de violación y la muerte de Lucía. David jura acabar con el asesino y honrar la memoria de su madre”.



Uno recuerda vagamente el argumento —un hombre asiste a la violación de su madre y desde ese momento sólo ansía la venganza— y las poderosas imágenes de un largo periplo por la jungla, de feria en feria, con un número de lanzador de cuchillos a los que la pasión desbocada hace arder en el aire, mientras viajan hacia su destino.

En youtube hemos encontrado un extracto: 
https://youtu.be/tFozYjP848M
.

Chalbaud sigue metiendo bulla y haciendo cine cuando le dejan.

Cuchillos de fuego (1989)
Productora: Gente de Cine C.A. (VEN), con la colaboración de TVE (ES)
Dirección: Román Chalbaud.
Guión: David Suárez y Román Chalbaud.
Fotografía: José María Hermo. Música: Federico Ruiz.
Intérpretes: Jonathan Montenegro (David), Gabriel Fernández, Marisela Berti (Lucía), Miguelángel Landa (Eusebio), Javier Zapata, Charles Barry, Lily Álvarez, Marisela Berti, Pedro Lander, Gabriel Martínez, Nathalia Martinez, Dora Mazzone.
96 min. Color.

15 de noviembre de 2024

Donde pongo el ojo…


Hemos encontrado este libro en Internet Archive y nos hemos sumergido en un mundo apasionante, aunque la verosimilitud de todo lo que se cuenta puede estar en entredicho ya que a Doc le gustaba exagerar cuando contaba sus historias sobre los indios, los búfalos, las competiciones de puntería y sus aventuras en el showbusiness. Muy interesantes son los capítulos dedicados a su rivalidad con Capitán Bogardus, otro excepcional tirador de la época, y a sus aventuras empresariales con Buffalo Bill y su posterior enfrentamiento.


Raymond W. Thorp
Spirit Gun of the West, the story of Doc W. F. Carver
Plainsman, trapper, buffalo hubter, Medicine Chief of the Santee Sioux, World's champion markman, and Originator of the american Wild West Show
The Arthur H. Clark Companym California
1957

5 de noviembre de 2024

Diving Horses


Wild Hearts Can't Be Broken (1991), Steve Miner

Sonora es una joven rebelde que está aburrida —más bien harta— de su pequeño pueblo, de su rígida escuela y de su estricta tía. Estados Unidos está sumida en la pobreza a causa de la Gran Recesión. Las oportunidades comienzan poco a poco a aflorar por todo el país y los sueños de Sonora se acrecientan. Cuando su tía, después de vender su caballo Lightning, decide enviarla a un centro de beneficencia para librarse de ella, Sonora se escapa en busca de un trabajo como jinete de caballos de saltos en altura, un anuncio que ha visto en el periódico. 

Ya en la feria, Sonora (Gabrielle Anwar) se comporta con desparpajo y descaro desafiando al cascarrabias William Doc Carver (Cliff Robertson), el dueño e inventor de la atracción que ha puesto el anuncio. Este la rechaza por su juventud e inexperiencia, pero Sonora no está dispuesta a renunciar a sus sueños tan rápidamente e insiste hasta que finalmente le permiten trabajar en los establos cuidando a los caballos. Así se enrola con la trup y viaja hasta Virginia comenzando su intrépida aventura.

Al (Michael Schoeffling), el hijo de Doc, y Sonora se sienten atraídos mutuamente y comienzan a domar juntos un díscolo caballo al que Sonora bautiza con el nombre de Lightning. A Doc no le agrada demasiado que su hijo flirtee con la joven rebelde hasta que descubre las habilidades naturales de la chica con los caballos. Pero esta circunstancia crea problemas, primero con Al, que se marcha enfadado con su padre y más tarde con Marie (Kathleen York), la estrella del espectáculo hasta entonces que se despide del espectáculo: "yo soy una actriz, no una artista de circo".

Más de la mitad de la película se ocupa de todos estos asuntos, hasta la muerte de Doc que es cuando Al toma el relevo de su padre, se casa con Sonora y comienza la carrera triunfal de la artista en el Steel Pier de Atlantic City. Pero Sonora se queda ciega al no cerrar los ojos en una mala caída a la piscina, lo que le provoca un desprendimiento de retina, y tiene que volver a comenzar desde el principio, pues no está dispuesta a abandonar su sueño.

Basada en el libro biográfico de Sonora Webster Carver, "A Girl and Five Brave Horses", escrito en 1961, Wild Hearts Can't Be Broken es una película muy del estilo Disney, que nos ayuda a entender una atracción que durante muchos años tuvo un gran éxito en shows del salvaje oeste o en parques de atracciones. Por cierto, Sonora, que asistió a ver la película acompañada de su hermana Arnette, no se quedó muy entusiasmada con la película.

Sonora Webster Carver (1904-2003)
Y no es de extrañar porque leyendo su autobiografía hay demasiados elementos que no nos encajan, comenzando por su antipática tía. Es su madre —y nosotros, ¡que la imaginábamos huérfana!— quien la convence para presentarse a la audición de Doc Carver. Al principio remisa y desconfiada, poco a poco, fue ganándose la confianza del veterano Doc y la suya propia haciéndose cargo de los caballos y de muchas otras obligaciones de la vida nómada. 

Bettmann Archive

El acto denominado Diving Horses tiene una difícil traducción en español: ¿caballos buceadores, caballos saltadores, caballos que se zambullen en el agua? La atracción consiste en un caballo y su jinete lanzándose desde una torre de 12 metros de altura a una pequeña piscina de agua. El número tenía muchos secretos y nadie quiere imaginarse el balance de daños prueba - error que tendría Doc Carver antes de decidirse a producir tan singular número. Sonora cuenta en su autobiografía, por ejemplo, que las piscinas no son especialmente hondas pues el caballo necesita tocar el suelo para impulsarse de nuevo hacia la superficie y subir la rampa de madera. Sin esta sutil medición todo el número se podría ir al traste pues el caballo podría salir en cualquier dirección.

William James

Tan solo tres meses después de estar en la carretera en su nueva profesión, Sonora se convierte en la jinete estrella y comienza a trabajar sin descanso durante años, hasta que en 1931 una mala caída en Atlantic City le provoca una ceguera por su negativa de ir al médico a tiempo.


Sonora se sobrepone con dignidad a su nueva situación rechazando conductas lastimeras y esforzándose por emprender con resolución sus nuevos retos. Entre esos retos hay uno que destaca por su dificultad: volver a montar a los caballos y zambulllirse con ellos en la piscina. Pero nada es imposible para Sonora, así que un año más tarde vuelve a trabajar en Atlantic City, siendo la estrella de la atracción hasta 1942. Sonora murió a los 99 años de edad después de haber tenido un papel destacado durante muchos años como luchadora por los derechos de las personas ciegas.

William Frank Doc Carver (1840-1927)
Lo escribe Raymond W. Thorp en la portada de la biografía que dedica a Doc Carver: Plainsman, Trapper, buffalo hunter, Medicine Chief of the Santee Sioux, World's champion marksman and Originator of the American Wild West Show. Casi nada. Además, pelirrojo.  El mote de Doc se le aplicaba porque aprendió las técnicas de los dentistas ejerciendo este oficio como tal en algunas ocasiones. 

By A. Hoen and Co., Baltimore 

Pionero de los Wild West Shows, excelente tirador de rifle, inventor de la atracción de los Diving Horses y exitoso empresario, también fue el padre del marido de Sonora, Al Floyd Carver.

 A.H. Arnold, Omaha - Heritage Auctions, Public Domain,
 
Su vida es un mosaico de aventuras de todo tipo en la época en la que los Estados Unidos luchaban con los indios nativos por el control de los territorios. En 1883, monta junto con Buffalo Bill Cody el primer Wild West show ambulante que se anunciaba con el rimbombante nombre de "Wild West: Hon. W. F. Cody and Dr. W. F. Carver's Rocky Mountain and Prairie Exhibition". La sociedad se rompió después de una temporada y desde entonces se declararon enemigos y pelearon en los juzgados por la utilización del término Wild West Show.

Aquí podrán ver esta película en su totalidad.

Wild Hearts Can't Be Broken (1991)
Walt Disney Pictures (EE.UU)
Director: Steve Miner
Productor: Matt Williams
Fotografía: Daryn Okada
Montaje: Jon Poll
Música: Mason Daring
Intérpretes: Gabrielle Anwar (Sonora Webster), Michael Schoeffling (Al Carver), Cliff Robertson (Doc Carver), Dylan Kussman (Clifford), Kathleen York (Marie), Frank Renzulli (Mr. Slater), Nancy Moore Atchison (Arnette Webster), Lisa Norman (tía Helen), Lorianne Collins (Clarabelle), Elizabeth Hayes (Miss Simpson), Laura Lee Norton (Mrs. Ellis), Michael J. Matusiak (fotógrafo)
88 min. Color

10 de junio de 2024

El filo del riesgo

El lanzamiento de cuchillos se ha puesto de moda entre muchos jóvenes artistas que siguen sintiendo que el circo es riesgo y que quieren probar en sus propias carnes el filo de esa sensación. A todos ellos y ellas queremos dedicarles esta búsqueda.  

Ver La Fille sur le pont (1999, Patrice Leconte) nos ha animado a rebuscar otras películas en las que aparezcan lanzacuchillos y nos hemos encontrado con un montón de sorpresas entre nuestras propias reseñas a las que queremos hacer eco.


Algunas de estas películas, como he dicho, ya las hemos proyectado en nuestra carpa:
The Unknown (1927, Tod Browning) es una de nuestras favoritas, con el inquietante Alonzo lanzando cuchillos con los pies; Circus of Horrors (1960, Sidney Hayers)), en la cual Vanda Hudson interpreta a la chica diana Magda von Meck; Circus of Fear (1966, John Llewellyn Moxey), con la actriz británica Margaret Lee como asistente de Mario (Maurice Kaufmann), un celoso lanzador de cuchillos; Berserk! (1967, Jim O'Connolly), una película en la que abundan los asesinatos en el circo, en el cual Judy Geeson es la diana de un acto de lanzamiento de cuchillos; La foire aux chimères (1946, Pierre Chenal), con Madeleine Sologne —ciega en la película— e Yves Vincent haciendo el acto de cuchillos; Santa Sangre (1989, Alejandro Jodorowsky), la tremenda película en la que Orgo (Guy Stockwell) y la Mujer Tatuada (Thelma Tixou) realizan un lujurioso número con cuchillos; en The Mystic (1925, Tod Browning) tenemos la oportunidad de ver una escena de escalofriante cotidianeidad interpretada por Anton (Robert Ober) que lanza sus cuchillos contra Zara (Aileen Pringle); La pivellina (2009, Tizza Covi y Rainer Frimmel) también tiene su escena de cuchillos; Le capitaine Fracasse (1961, Pierre Gaspard-Huit), donde Agostino (Alain Saury) y Chiquita (Joëlle LaTour) alternan su ocupación como salteadores de caminos con un número de lanzamiento de cuchillos; L'angelo bianco (1955, Raffaello Matarazzo), en la que Philippe Hersent interpreta a un lanzador de cuchillos sin demasiados escrúpulos; la producción Masquerade (Agentes dobles, Basil Dearden, 1965) Bronco Billy (1980, Clint Eastwood), en la que el propio Clint Eastwood ejerce como lanzador y tirador de precisión con Sondra Locke como diana.




Hay más: el espectacular acto de lanzamiento de cuchillos —casi del tamaño de espadas— del principio de Phantom of the Rue Morgue (1954, Roy Del Ruth), una película rodada en 3D, creando la impresión de que los cuchillos se lanzaban contra el espectador; los gemelos Mischka (David Meyer) y Grischka (Anthony Meyer), de Octopussy (1983, John Glenn); el villano de Gangs Of New York (2002, Martin Scorsesse), Bill 'The Butcher' Cutting (Daniel Day-Lewis), lanzando cuchillos a Jenny Everdeane (Cameron Diaz); la absurda escena de The Three Stooges Go Round the World in a Daze (1963, Norman Maurer). La película de terror Mad Love, 1935, tiene un interesante enfoque de cómo las manos de un lanzador de cuchillos serán siempre las manos de un lanzador de cuchillos, aunque en este caso con tendencias asesinas. Aquí pueden ver esta película si lo desean.

@ Gaby Merz

Y otras que no hemos tenido la suerte de encontrar como la película para TV,
If It's Tuesday It Still Must Be Belgium (1987, Bob Sweeney), Egypt by Three (1953, Victor Stoloff), The Knife Thrower (1951, Eric Arthur y Maxwell Weinberg), basada en una historia de Guy de Maupassant, o The Sideshow (1928, Erle C. Kenton).


También añadimos a continuación algunas piezas más que nos han interesado. Las dos primeras con la firma Pathé y las dos últimas un capricho que nos hemos permitido.

Pathé 1949

British Pathé, 1962

Kill Bill (Quentin Tarantino, 2003)

V de Vendetta (James McTeigue, 2006)

También hemos encontrado una colección de películas en 8mm. del dúo Elisabeth & Collins en algunas de sus giras de los años sesenta. Aunque con la calidad típica de las películas caseras los seis episodios nos enseñan algunos trazos de numerosos actos de circo y music-hall, además de ver, si rebuscas entre todo el material  del dinámico número de la pareja.

3 de junio de 2024

¿Qué es la suerte?


La fille sur le pont (La Chica del puente, 1999), Patrice Leconte

Adèle (Vanessa Paradis) es una joven de 21 años que no le encuentra demasiado sentido a la vida pues cree que la catástrofe y la mala suerte pintan su vida. La película comienza así, con una larga entrevista con una psicóloga —aunque también parece un monólogo teatral con público incluido— que presentan al personaje con todas sus contradicciones y sus miedos.



De ahí al puente no hay nada, solo el miedo de saltar por si el agua del Sena estuviera demasiado fría. Mientras duda aparece Gabor (Daniel Auteuil) que tiene un discurso claro y directo para que la joven no se tire. Dice que busca chicas desesperadas en los tejados de las casa o en los puentes para que trabajen con él. Total, ella no tiene nada que perder, y podría trabajar con él en un número de lanzacuchillos. Finalmente Adèle se lanza al río y él va tras ella para salvarla. 


Daniel Auteuil está magistral interpretando a Gabor, un cínico artista de variedades, un perdedor que rebosa poesía y que apuesta por la suerte día a día, la suerte se fabrica, y así se lo hace saber a ella. Y apuesta por Adèle, apuesta por salvarla y para hacerlo le lanza tres cuchillos que pasan tan cerca de la incrédula Adéle que esta queda subyugada. "Lo que cuenta no es el lanzador, es la diana y usted, no sé por qué, tiene un talento excepcional", le dice. Ha nacido un nuevo dúo artístico. 


A partir de ese momento Gabor solo vive para ella, aunque Adèle tiene la debilidad de decir que sí a cualquier desconocido que le proponga sexo rápido, situación que no agrada a Gabor. El se convierte en su hada madrina según sus propias palabras y al trepidante ritmo del Sing Sing Sing de Louis Prima la agasaja comprando vestidos, perfumes, la lleva a la peluquería…, para hacer un número excepcional: lanzar los cuchillos a ciegas. Aquí lo pueden ver, un número intenso, lleno de pasión, de miedo, de deseo, acompañado por la maravillosa música de Marianne Faithfull, Who Will Take My Dreams Away.


Esta película es un trabajo impecable sobre la soledad, la suerte, el suicidio y la salvación. También sobre el amor y el deseo. Un intenso viaje en el que Adèle se convierte en su chica de la suerte, ganando a la ruleta, a la lotería, en las máquinas tragaperras… Aunque Gabor y Adèle no tienen una relación sexual, durante el acto de los cuchillos la atmósfera es ardiente, absolutamente física, la metáfora de un orgasmo. 


La suerte les abandona en un crucero cuando ella se va definitivamente con un griego recién casado. Ella en Grecia —de nuevo abandonada—y él en Estambul —trabajando en la calle— siguen teniendo una conexión: los dos quieren tirarse por el puente y los dos se buscan y finalmente se encuentran. 


La Fille sur le ponte (1999)
Producción: Canal+, France 2 Cinéma, Les Films Christian Fechner, Sofica Sofinergie 5 y UGCF  (Francia)
Dirección: Patrice Leconte
Producción: Christian Fechner
Guion: Serge Frydman
Fotografía: Jean-Marie Dreujou
Montaje: Joëlle Hache
Vestuario:Annie Perier 
Protagonistas: Vanessa Paradis (Adèle),  Daniel Auteuil (Gabor), Frédéric Pfluger (Contortionista),  Dimitris Georgalas (Takis), Catherine Lascault (Irene), Isabelle Petit-Jacques (Esposa de Takis), Mireille Mossé (Miss Memory), Didier Lemoine (Revisor del TGV), Bertie Cortez (Kusak), Stéphane Metzger ( Camarero italiano), Claude Aufaure (Suicida), Farouk Bermouga (Camarero del TGV, Nicolas Donato (Mr. Loyal).
Blanco y negro. 90 minutos

10 de febrero de 2024

Encadenadas


Chained for life (1952), Harry L. Fraser

Las hermanas Hamilton (Violet y Daisy Hilton), hermanas siamesas unidas a la altura de la cadera, son la cabeza de cartel de un espectáculo de variedades. El espectáculo no es nada del otro mundo y entre Hinckley, el manager del dúo (Allen Jenkins), al que las hermanas llaman Mr. 10%, y MacKency, el gerente del teatro (Brian O'Hara) traman algo que tendrá el impacto publicitario necesario para llenar el teatro. Para impulsar el negocio, convencen a Andre Pariseau (Mario Laval), un experto tirador con pistola en sus horas bajas, para que simule un compromiso matrimonial con Dorothy (Daisy Hilton), la rubia de las hermanas siamesas.


El truco funciona y el negocio aumenta considerablemente. Pariseau, ávido de dinero fácil, quiere llegar más lejos y propone de verdad matrimonio a Dorothy, la cual acepta. Dorothy sueña con ser libre e intenta separarse de su hermana lo cual es desaconsejado por un equipo de médicos que, sin embargo, sí la animan a casarse si esa es su voluntad. 


A pesar de que todas las instituciones piensan que el matrimonio con una de las hermanas siamesas supondría el delito de bigamia, Pariseau, finalmente, consigue un permiso para casarse en el teatro —más publicidad, más público, más dinero—. Pariseau, que en realidad está liado con su asistente Renee, no consuma el matrimonio, pues su intención, desde el principio, era aprovecharse de su romance para lucrarse. Durante el acto de puntería del truhán, Vivian, la hermana morena, que conoce desde el principio sus falsas intenciones, le dispara causándole la muerte. 


La película, que comienza con una breve intervención del juez encargado de juzgar a las siamesas, plantea el problema moral de castigar a la culpable sin culpar a la inocente, poniendo en manos del espectador el dilema después de conocer la historia y los puntos de vista de todos los implicados. Al final el juez nos invita a reflexionar sobre el tema como si fuésemos parte del jurado que tiene que decidir el pleito.


Este dilema legal ha salido a relucir en muchas otras ocasiones. Los originales hermanos siameses Chang y Eng —los que dieron nombre a todos los siameses— se libraron de una denuncia de agresión en Filadelfia después de que Chang pegara un derechazo a un hombre que le había apretado muy fuerte la mano. El demandante interpuso una denuncia por agresión y lesiones que el magistrado desestimó porque —según aparece en su biografía— si el inocente Eng fuese encarcelado podría presentar cargos por falso arresto contra el demandante. Atónito, el hombre retiró el cargo.


Otros famosos gemelos siameses, Los hermanos Tocci, Giovanni y Giacomo, inspiraron uno de los clásicos de la literatura americana, The Tragedy of Pudd’nhead Wilson and the Comedy of Those Extraordinary Twins de Mark Twain, en el que, seguramente Ross Frisco se inspiró para el guion de la película. En la farsa, los siameses se llaman Luigi y Angelo, y tienen caracteres completamente diferentes siendo, además, uno totalmente abstemio y el otro, un redomado borrachín. El escritor también les sitúa en un juicio por agresión en el cual Pudd’nhead Wilson ejerce de abogado defensor y que acaba con la exoneración de ambos por las misma razón que ya hemos expresado anteriormente.


El programa de vaudeville
La película, además de las canciones de Daisy y Violet, incluye tres números que queremos destacar, aunque no aparecen en los carteles que anuncian el espectáculo. Son el número de malabares cómico y el de bicicleta de Whitey Roberts y el acto de fast accordion de Tony Iavello. Sobre este último no hemos encontrado muchas referencias como acordeonista, así que no podemos estar seguros al 100% de que se trate de la misma persona, aunque nos apostaríamos una suculenta cena en un italiano a que sí lo es. 


Sin embargo, sí hemos localizado a Whitey Roberts, que resulta ser un excelente cómico, malabarista y equilibrista sobre bicicleta, como podemos ver en la película, y un consumado mago como hemos comprobado buscando concienzudamente. Whitey Roberts, de nombre Alston Peterson (1903-1999), tomó su nombre artístico de 'Roberts', el apellido de soltera de su madre, al que añadió su apodo de niño, 'Whitey'.


En Chained for Life, Whitey realiza un número de malabares con platos en el que uno de ellos se va rompiendo al caerse al suelo —y si no se rompe lo pisotea— hasta quedar reducido a su mínima expresión y aún así continúa haciendo malabares. La rutina es divertida y merece la pena verla.


El otro número es un elegante acto de bicicleta con la que realiza todo tipo de equilibrios para acabar montado en una bicicleta diminuta. No es nada del otro mundo, pero podemos apreciar el estilo del vaudeville de la época y la vis cómica del artista. 


Fue el ganador del piloto de uno de los primeros talent shows, el Gong Show y también participó en otros programas como el Johnny Carson Show, Redd Foxx, el Mike Douglas Show, en el episodio 7 de la serie Amazing Stories o una breve intervención en Master Mind (1949, Jean Yarbrough).


Con el tiempo se dedicó más profesionalmente a la magia actuando tanto en escenario como en magia de cerca en el Magic Castle. Aquí podemos verle en un curioso video de magicana.com: https://www.magicana.com/video/whitey-roberts-juggling-0

Las hermanas Hilton
Violet y Daisy Hilton no tuvieron una vida fácil. Siamesas Pigópagas (unidas por la espalda o cadera), hasta los 23 años fueron prácticamente esclavas de la comadrona que les ayudó a nacer, Mary Hilton, quien les dio el apellido y les enseñó a recitar, cantar, tocar el saxofón y a bailar, pero que las tenía prácticamente encerradas sin posibilidad de relacionarse con otras personas y sin recibir un centavo por su trabajo. En 1932 participaron en la película Freaks (La parada de los monstruos) y en este enlace ya hablamos de ellas.


Las hermanas escribieron una pequeña autobiografía titulada The Intimate Lives and Loves of the Hilton Sisters, World Famous Siamese Twins, que incluye la historia de Chained for Life. Las escasas diez páginas que cuentan su triste historia no cuentan toda la verdad —por ejemplo, no cuentan su participación en la película de Tod Browning—, por lo que hemos tenido que acudir a otras fuentes más fiables como el libro de Dean Jensen del que hablaremos próximamente.


Chained for life (1953)
Director: Harry L. Fraser
Guion: Nat Tanchuck y Albert de Pina, sobre una idea de Ross Frisco.
Productor: George Moskov
Director musical: Michael Terr
Música: Henry Vars y George Brown (letra)
Fotografía: Jockey Arthur Feindel
Montaje: Joseph Gluck
Dirección de Arte: George Van Matar
Maquillaje: Joe Norin
Peluquería: Ida Forgette
Efectos especiales: Ray Mercer
Intérpretes: Violet Hilton (Vivian Hamilton, Daisy Hilton (Dorothy Hamilton), Mario Laval (Andre Pariseau), Allen Jenkins (Hinkley), Patricia Wright (Renée), Alan Keys (Abogado defensor), Norval Mitchell (Juez), Edna Holland (Mabel), Brian O'Hara (Mr. MacKenzie), Herbert Lytton (Fiscal de distrito), Jack Mulhall (Dr. Thompson), James Hope, Roy Regnier, Zena Barry, Tony Iavello, Whitey Robertst, Paul Gordon.
Blanco y negro. 81 min.