3 de abril de 2026

Destino de tramposo

Le roman d'un tricheur (1936), Sacha Guitry

"La novela de un tramposo" es la única novela de Sacha Guitry, y también el título de una deliciosa película de Sacha Guitry que, en cierta manera, revolucionó la escritura cinematográfica y también, por qué no decirlo, el propio cine de Guitry, que hasta entonces había sido tildado de simple teatro filmado. Por el contrario, Le roman d'un tricheur es una película brillante y de gran influencia en directores como Orson Welles o François Truffaut.


Esta originalidad se manifiesta desde los créditos, completamente diferentes, en los que, primero se muestra fanfarrón («Esta película la he dirigido y producido yo mismo...») y luego muestra verdadero respeto por sus colaboradores. Guitry sustituye los títulos de crédito con los nombres del equipo por mostrarlos en pleno trabajo, así como al reparto que también enseña en su estado natural.


Con la adaptación de su única novela, Guitry crea un estilo cinematográfico inédito que sorprende por su ingeniosa narración. A excepción de una breve secuencia cantada (por Fréhel) y los diálogos en la terraza del café, la historia es narrada íntegramente por la voz en off del tramposo Guitry, siguiendo los diálogos de todos los personajes. A todo esto hay que añadir unos interesantes hallazgos narrativos en el montaje, lo que convierte a Le roman d'un tricheur en una película única, audaz, picante y divertida. Guitry consigue hacer un verdadero homenaje al cine mudo con una narración bien interpretada y llena de detalles y efectos musicales humorísticos.


Sentado en la terraza de un café, un hombre escribe sus memorias: cuenta cómo su destino quedó definitivamente sellado cuando, a los doce años, por haber robado dinero de la caja registradora de la tienda familiar para comprarse canicas, se le privó de la cena. Esa misma noche, toda su familia muere envenenada al comer un plato de setas. Solo en la vida y habiendo constatado así la inutilidad de ser honesto, decide aprovechar el engaño y la mentira para ganarse la vida. Al ver en su supervivencia una señal del destino, se convierte en un tramposo y ladrón profesional.


Le reivindicación que de esta película hiciera el director de la Cinémathèque Française condujo a los jóvenes críticos de Cahiers du Cinèma a fijarse en Guitry y en Marcel Pagnol —un dramaturgo que defendió el incipiente cine sonoro como culminación del teatro—, junto con Jean Renoir y Jean-Pierre Melville, como paradigmas del «cine de autor» en Francia... Mientras Pagnol había triunfado con un teatro popular y meridional, con base en Marsella, Guitry había sido siempre menospreciado como cultivador de la comedia de boulevard: picante, basada en el diálogo, de gran brillantez formal, pero vacía de contenido. Le roman d'un tricheur lo desmiente totalmente. Su moraleja es la amoralidad más absoluta, única moral aceptable en tiempos —aquellos y estos— de moralina e hipocresía. Thomas de Quincey la habría considerado un perfecto ejemplo “del asesinato considerado como una de las bellas artes”.

 

La película se encuentra en nuestra colección por una interesante lección de manipulación de cartas, donde la inspirada puesta en escena (el juego con el espejo para la aparición/desaparición de la carta en la manga) se combina con un deslumbrante sentido del ritmo. El mismo ritmo que se manifiesta en la secuencia de la puerta giratoria y los diferentes personajes que interpreta Guitry. En esta película Sacha Guitry se muestra como un experto manipulador de cartas y monedas, además de un excelente cineasta y actor.



Aquí pueden ver la película en su idioma original


Le roman d'un tricheur (1936)
Productora: Cinéas (FR)
Dirección : Sacha Guitry
Ayte. de dirección: Pauline Carton
Guión: Sacha Guitry
Director de producción: Serge Sandberg
Fotografía: Marcel Lucien y Raymond Clunie
Sonido: Paul Duvergé
Música: Adolphe Borchard
Decorados: Maurice Guerbe, Henri Ménessier
Edición: Myriam Borsoutsk
Intérpretes: Sacha Guitry (el tramposo), Marguerite Moreno (la condesa Beauchamp du Bourg de Catinax), Jacqueline Delubac (Henriette, la mujer del tramposo), Roger Duchesne (Serge Abramitch), Rosine Deréan (la ladrona profesional), Elmire Vautier (la condesa, joven), Serge Grave (el tramposo, niño pequeño), Pauline Carton (Madame Morlot, la prima), Fréhel (la pelirroja, cantante del cabaret), Pierre Labry (Monsieur Morlot, el notario), Pierre Assy (el tramposo, joven), Henri Peiffert (Monsieur Charbonnier), Gaston Dupray (el camarero), Adolphe Borchard (el pianista del cabaret), Fernand Trignol (el cura), Roger Royer (un jugador)
Blanco y negro. 81 min.


20 de marzo de 2026

Jerome Kern

Till the clouds roll by (Hasta que las nubes pasen, 1946), Richard Whorf 

Jerome David Kern (1885-1945) fue uno de los compositores estadounidenses más conocidos de principios del siglo XX. Escribió más de 700 canciones y más de 100 partituras completas para programas y películas durante una carrera profesional de más de cuarenta años.


Metro-Goldwyn-Mayer quiso en 1946 crear una serie de biopics de compositores americanos y este sería el primero de ellos. El propio Kern estaba involucrado en la producción, pero falleció antes de que la película estuviese concluida. De ascendencia judía, Jerome era un auténtico neoyorkino que muy pronto demostró sus habilidades como compositor y pianista. 


Till the clouds roll by es una aproximación con numerosos aspectos de ficción a la historia de este compositor. La película comienza con una lujosa representación de más de 15 minutos del que sería el principal éxito de Jerome Kern (interpretado por Robert Walker) en Broadway, el simpático musical "Show Boat", producido por Florenz Ziegfeld en 1927 y del cual se realizaron dos películas.


La historia se desarrolla a través del relato que el propio Kern hace de su vida a su chófer mientras está aparcado frente a la antigua casa de su mentor y amigo de toda la vida, James Hessler (Van Heflin). Los dos se conocieron en una época en la que en Broadway solo triunfaban los musicales de compositores británicos. Kern se une a Hessler en Inglaterra, donde escribe su primer éxito. Es una lástima que  Hessler y su hija (Lucille Bremer) nunca hayan existido y no sean más que un mero invento de los guionistas. En beneficio de éstos, el propio Kern afirmará sobre la película que no pudo ver: "If it tells the truth, it’ll be the dullest picture in the world”.


En todo caso, tras su fallecimiento, sus herederos no se mostraron tan entusiastas. MGM siguió adelante con el proyecto, pero se inventa en gran medida su vida para evitar una demanda judicial. La mayor de estas ficciones fue precisamente la relación de Kern con su amigo y mentor James Hessler, quien, junto con su hija ficticia, ocupa gran parte del metraje de la película.


De regreso a casa, los incansables esfuerzos de Jerry culminan en la producción de su primer espectáculo. Su carrera prospera y colabora con los mejores artistas del momento. Sin duda, el principal —y para ser sinceros, único— atractivo de la cinta son los números musicales, interpretados por estrellas de la MGM como Judy Garland, Lena Horne y Kathyrn Grayson. Un joven Frank Sinatra incluso participa en un gran final que no tiene demasiado sentido más que mostrar algunas de las canciones más famosas de Jerome Kern.


Hay una secuencia de la producción "Sally" en la que los elementos y escenografía circenses son protagonistas y que tiene a nuestra conocida Barbette como consultora especialista.


Después de los títulos de crédito pueden encontrar la película en Youtube. Que ustedes la disfruten.

Till the clouds roll by (1946)
Producción: MGM (USA)
Director: Richard Whorf
Busby Berkeley
Henry Koster
Vincente Minnelli
George Sidney
Guion: Myles Connolly, Jean Holloway, George Wells
Historia: Guy Bolton
Fotografía: George J. Folsey y Harry Stradling
Edición:  Albert Akst
Musica: Jerome Kern
Productor: Arthur Freed
Intérpretes: Robert Walker (Jerome Kern), June Allyson (Jane, ella misma), Lucille Bremer (Sally Hessler), Judy Garland (Marilyn Miller), Kathryn Grayson (Magnolia Hawks)
, Van Heflin (James Hessler), Lena Horne (Julie LaVerne), Van Johnson director de banda en el Elite Club), Angela Lansbury, Tony Martin (Gaylord Ravenal), Virginia O'Brien (Ellie Mae), Dinah Shore (Julia Sanderson), Frank Sinatra (él mismo), Mary Nash (Mrs Muller)
Technicolor. 132 min.

12 de marzo de 2026

Las pulgas de Tex Avery


The Flea Circus (1954), Tex Avery

Un magnífico ejemplo de por qué Tex Avery es uno de los mejores animadores de la historia de los dibujos animados. El uso del technicolor es brillante y surrealista.


El propietario de un circo de pulgas pierde su medio de vida cuando un perro entra en el backstage. Tex Avery era el mejor amigo que tenían las pulgas en Hollywood, ya que realizó al menos tres dibujos animados en los que las pulgas tenían un papel destacado mientras trabajaba en MGM: What Price Fleadom, el marchoso Dixieland Droopy y este del que nos ocupamos. Los tres de una calidad impresionante y con banda sonora del genuino Scott Bradley.


The Flea Circus(1954)
MGM Cartoon Studio (EE.UU.)
Dirección: Tex Avery
Guion: Heck Allen
Música: Scott Bradley
Color.  7 min.




4 de marzo de 2026

Historia de los shows de pulgas



Flea Circus: the smallest show on Earth (2021), British Ecological Society

Presentado por el Dr. Tim Cockerill, este video streaming fue realizado en 2021. Tim es naturalista, locutor y fotógrafo, pero también tiene una carrera no tan secreta como artista de circo y espectáculos secundarios. Cuando no está comiendo fuego o caminando sobre cristales rotos, pasa varios meses al año en selvas tropicales recogiendo insectos extraños y maravillosos para su estudio científico. Utiliza su experiencia científica como presentador y consultor para la televisión y la radio, incluyendo viajes para recoger ranas voladoras en Borneo con David Attenborough. Tim ha hablado sobre arañas en directo en The One Show y sobre anguilas y sanguijuelas en directo en CBBC.


La idea de un circo de pulgas es sin duda desconcertante, pero el Dr. Tim Cockerill está aquí para convencerte de que, hasta hace poco, se trataba de un espectáculo 100 % auténtico, compuesto por pulgas vivas que tiraban de carros, montaban triciclos e incluso luchaban en duelos con espadas en miniatura perfectamente elaboradas.


Tras varios años investigando la historia y las técnicas del circo de pulgas, Tim ha descubierto imágenes y fotos inéditas de las pulgas en acción. Tim también ha localizado a los últimos profesores de circo de pulgas que quedan, quienes le han enseñado las técnicas secretas del adiestramiento de pulgas.


Organizado por la Sociedad Ecológica Británica en asociación con la Real Sociedad Entomológica para celebrar la «Semana de los Insectos».


25 de febrero de 2026

Las pulgas de la familia Torp

Ya hemos tenido la ocasión de explicar en otra entrada la inverosímil aunque real historia de los Circos de Pulgas. En esta ocasión hemos tenido la suerte de encontrarnos con este documento en nuestro viaje en busca de la felicidad permanente visitando Parques de Atracciones.

La familia Torp es una experta en estos minúsculos artistas desde que William Torp comenzara su Circo de Pulgas en la década de los veinte del siglo XX en Inglaterra y se instalara más tarde en el Parque de Atracciones de Copenhage, los famosos Tivoli Gardens. John Torp mantuvo la tradición familiar recorriendo los Parques de EEUU de costa a costa con su Circo de Pulgas. Más tarde, en la década de los setenta abrió otro negocio de pulgas en Tenerife. Como dice él mismo: "There are many stories about a Flea Circus, and some are true and some are untrue". Entre las verdaderas está la historia de su familia.

18 de febrero de 2026

Parques de atracciones: el Prater vienés


The Third Man (El tercer hombre, 1949), Carol, Reed

Les ofrecemos un recorrido cinematográfico por el Prater de Viena y un viaje en la “Riesenrand”, la noria gigante que dio fama a su parque de atracciones, construida en 1896, con quince cabinas que alcanzan en su punto máximo los sesenta metros de altura.

Diversión en una lavandería china
En sus memorias, “Fun in a Chinese Laundry” (que citamos por la traducción española de Fernando Méndez-Leite) escribe el ilustre vienés Josef von Sternberg:

“En el centro de todo lo que fue Viena estaba el Prater, el mayor parque de atracciones del mundo, con su noria gigante, que aún existe, mientras todo lo que la rodeaba ha sido arrasado por la guerra. (…) Centenares de puestos de tiro al blanco, títeres, marionetas, Clowns con sus semblantes encalados y vistiendo enormes dominós, barcas que se deslizaban desde lo alto para caer en medio de un ruidoso chapuzón, jugadores de naipes imaginarios que gemían al ser abofeteados, pulgas amaestradas ejecutando sus piruetas, tragasables, liliputienses dando volteretas y hombres realizando toda clase de alardes en zancos; contorsionistas, artífices en juegos de manos y acróbatas; columpios desatados que con sus rápidos movimientos hacen brillar las faldas, demostrando así que no todas las mujeres pierden la ropa interior; un bosque de globitos, atletas tatuados, levantadores de peso luciendo la hinchada musculatura, mujeres serradas por la mitad y que aparentemente iban a pasar el resto de su vida truncadas; perros ye elefantes amaestrados, cuerdas tensadas sobre las que se atrevía a caminar un gastrónomo, mientras iba obsequiando al público con salchichas y rábanos picantes que iba sacando de una cesta llena, lo que contemplaba con envidia; graciosas bailarinas; tipos que, gruñendo, lanzaban cuchillos a escudos vivientes que gritaban cada vez que acusaban un blanco, con el pelo suelto hasta los bordes de sus batas de noche; indios lanzadores de hachas, con sus flemáticas mujeres, pieles rojas también; terneras con dos cabezas; miembros del sexo débil gruesas y barbudas cuyos muslos podían servir de almohada a u ejército; magos que sacaban de una jarra líquido llameante para tragárselo tranquilamente, caníbales que hacían sonar los tambores, hipnotizadores que practicaban la levitación en un círculo de mujeres dormidas y, encaramado sobre un caballo de madera, el más destacado atractivo de la fiesta: un enorme mandarín chino con los bigotes más largos que la cola de un caballo, meciéndose al son de “Olas del Danubio” (Donauwellen), de Ivanovici. ¿Qué mas podía yo haber pedido entonces?”

Sternberg volcó sus recuerdos de esta época en The Case of Lena Smith (El mundo contra ella, 1929), película complicadilla de encontrar. Por suerte hay otros cineastas que han instalado su cámara en el Prater.

Harry Lime y el reloj de cuco
Ya conocen el argumento: el escritor de novelas populares Holly Martins (Joseph Cotten) llega a Viena después de la guerra y se entera de que Harry Lime (Orson Welles) ha muerto. ¿O no?
Se cita con él frente a la casa del doctor Winkel, en el Prater, el parque de atracciones situado en este barrio vienés. No hay casi gente a esta hora de la mañana; apenas unos niños que vienen a montar en el tiovivo. Al fondo podemos ver la “Rodelbahn” (la montaña rusa) que había sido desmantelada durante los meses finales de la contienda y volvió a estar operativa a partir de 1947.

Holly y Harry suben en la “Riesenrand”. Desde arriba Harry le muestra a Holly la pequeñez del ser humano. Si le ofrecieran a Holly una moneda por cada uno de esos puntitos que desapareciera, ¿se lo pensaría dos veces? juegan al ratón y al gato. Harry es al tiempo amenazante y encantador. Holly juega sus cartas: el amor de Anna (Alida Valli), la exhumación del ataúd de Harry… La cosa termina en tablas.

Al descender de la cabina, Harry expone su teoría sobre el ser humano, uno de los diálogos más famosos de la historia del cine:
-No seas tan pesimista. Después de todo, no es tan terrible. Como alguien dijo, en Italia, en treinta años de dominación de los Borgia, no hubo más que terror, guerras, matanzas… pero surgieron Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza, por el contrario, tuvieron quinientos años de amor, democracia y paz, y ¿cuál fue el resultado?... El reloj de cuco.

Otros títulos
La tensión volvería al Prater cuando el vienés Fred Zinnemann rodara allí la escena en que el asesino a sueldo conocido como el Chacal (Edward Fox) recibe de la OAS el encargo de acabar con De Gaulle en The Day of the Jackal (Chacal, 1963). Más recientemente, la comedia romántica Before Sunrise (Antes de amanecer, 1995), de Richard Linklater o The Living Daylights (007 Alta tensión, 1987), uno de los 007 protagonizados por Timothy Dalton, también tienen escenas de corte romántico en la “Riesenrand”.

Si retrocedemos atrás en el tiempo tendremos ocasión de contemplar la espléndida reconstrucción que se llevó a cabo en 1923, en los estudios de la Universal, para el rodaje de Merry-Go-Round bajo la supervisión del maníaco del realismo Erich von Stroheim. Lo haremos en breve. Las crónicas aseguran que en 1914 la ecuyère Solange d'Atalide realizó una acrobacia sensacional para una película, pero desconocemos cuál pueda ser su título. Se trataba de dar una vuelta completa montada a caballo en una de las cabinas… Pero no dentro, sino encima. Según los testimonios la proeza resultó un éxito absoluto.

The Third Man (El tercer hombre, 1949)
Producción: London Film Productions (GB)
Director: Carol Reed.
Guión: Carol Reed y Graham Greene, basado en un relato de éste.
Intérpretes: Joseph Cotten (Holly Martins), Alida Valli (Anna Schmidt), Orson Welles (Harry Lime), Trevor Howard (comandante Calloway), Bernard Lee (sargento Paine), Paul Hörbiger (Karl), Ernst Deutsch (Kurtz), Siegfried Breuer (Popescu), Erich Ponto (el doctor Winkel), Wilfrid Hyde-White, Hedwig Bleibtreu.
104 min. Blanco y negro.

11 de febrero de 2026

La Mosca Acrobática

Después de ver a la pulga triunfando en el mundilllo del espectáculo, la mosca no quería ser menos y le ha "robado" parte de la rutina. Pasa en el mundo de los humanos con frecuencia.

4 de febrero de 2026

Circo de Pulgas


Muchos son los que piensan que los Circos de Pulgas no son más que engaños o ingeniosas presentaciones de ilusionistas o habilidosos relojeros. En realidad, las pulgas han estado en el showbusiness desde siempre, aunque hasta el siglo XVI no fuésemos conscientes de ello. Las mejores pulgas para el entrenamiento son las pulgas humanas (pullex irritans), hoy casi en extinción, pero que en la Edad Media seguro que convivían con bufones, juglares y demás artistas ambulantes.

Las primeras exhibiciones de pulgas de las que se tiene noticia son muestras de trabajo de orfebrería diminuta (cadenas de incontables eslabones, carruajes, etc.) en las que las pulgas servían como referencia de tamaño o como animales de arrastre. La fascinación por estas exhibiciones se hizo patente en el siglo XVII en toda Europa donde se convirtieron en asunto de última moda entre las diferentes cortes y objeto de estudio por los inquietos naturalistas de la época. En 1792, en plena Revlución francesa, se anuncia a una pulga ondeando la bandera tricolor y en la Historia de los Insectos de Walckenauër se hace referencia a un desfile militar llevado a cabo por una trup de pulgas en la Bolsa en 1825.

Estas tempranas manifestaciones eran un tributo a los artesanos que construían los aparatos, pero con la aparición de Bertolotto el énfasis recae finalmente sobre el domador o adiestrador de las pulgas. Bertolotto es quien populariza definitivamente el Circo de Pulgas en Europa y América y se reserva el derecho a la posteridad escribiendo un libro titulado: Historia de la Pulga: …conteniendo el programa de la extraordinaria exhbición de las educadas pulgas admiradas por las cabezas coronadas de Europa, que se publicó en 1833, reeditado en numerosas ocasiones y que es considerado la biblia en esta materia.

Debido a su corto periodo de vida, apenas dos meses, es necesario un proceso de selección y adiestramiento continuo. Cuando el entrenamiento comienza, la futura artista (según los expertos, el sexo femenino es el más adecuado) era introducida en un bote o probeta de cristal. Al verse atrapada la pulga comienza a dar saltos y a golpearse duramente en la cabeza. Esto permite al domador analizar la fuerza de la pulga y, lo que es más importante, convencer al insecto de que saltar no le va a servir de nada.

Los variados actos interpretados por las pulgas eran imaginativas extensiones de sus acciones naturales. así, dos pulgas manteniendo un duelo de espadas, en realidad estaban intentando frenéticamente desembarazarse de las diminutas agujas atadas a sus patas. Una pulga malabarista o futbolista estaría de hecho procurando alejar una bola impregnada con algún producto químico que a las pulgas les resultaba repugnante.

En el siglo XIX, la época de oro de la exhibición de estos pacientes insectos (tan pacientes como sus propietarios), las pulgas eran anunciadas con el nombre de famosos artistas de circo como Leotard, el acróbata Diavolo, Blondin el funambulista, o bien realizaban pantomimas interpretando a personajes como Don Quijote y Sancho Panza, Wellington o Napoleón.


Que, ¿por qué están aquí estos bichejos? Porque me he encontrado esto navegando entre bobinas de blanco y negro digitalizadas. Ver para creer. Y otro día hablaremos de otras relaciones interesantes de estos semovientes con la industria del cine.

27 de enero de 2026

"Fatty" Arbukle


Backstage (1919), Roscoe Arbuckle

¿Cómo se bajan unas escaleras inexistentes? ¿Cómo te deshaces de un niño molesto mientras pegas un cartel en la pared? ¿Cómo se toca la armónica bajo una nieve de confetis? ¿Cómo vencer a un hombre forzudo malhumorado? Las respuestas son algunas de las imágenes cargadas de poesía de Backstage (1919), un corto dirigido por el gordo Roscoe Arbuckle, alias Fatty, actor cómico de la primera época del cine, ágil acróbata a pesar de su voluminoso tamaño, uno de los policías de la loca Keystone de Mack Sennett. Fatty Arbukle pasó de la gloria (se dice que cobraba un millón de dólares al año) al desprecio del público y la prohibición de sus películas a causa de la muerte violenta de una chica en una fiesta llena de excesos Fue uno de los primeros juicios mediáticos de la historia a causa de la habilidad sin escrúpulos del magnate de los medios W.H. Hearst. A pesar de que, después de siete meses de juicios y primeras planas, fue declarado no culpable, Fatty Arbuckle fue censurado en Estados Unidos e Inglaterra y su carrera fue a pique. Murió a los 46 años, un día después de declarar "Hoy ha sido el día mas feliz de mi vida". Acababa de firmar un contrato con la Warner. Nosotros queremos reivindicar su figura por muchas razones. Era un payaso excepcional, con un sentido del tempo brillante. Era excepcionalmente ágil y nunca quería sacar partido de su gordura (no le hacía falta, pues la imagen era suficientemenete poderosa). Fue uno de los primeros cómicos en dirigir y producir sus propias películas, teniendo el absoluto control en la creación cinematográfica e inventando un oficio que crecía día a día. Le dió el primer papel de su carrera a Buster Keaton, el genial Pamplinas y le prestó los pantalones a Charles Chaplin para una audición. Por dar también trabajo a su perro Luke y a su sobrino Al St. John. Y se le atribuye la creación del pastelazo en la cara. Solo por esto último se merecería un blog exclusivo.

En Backstage, Buster y Fatty llevan un pequeño Teatro de Vaudeville. Ante la huelga de los artistas del programa, tienen que hacerse cargo de la representación, interpretando todos los papeles, mientras los artistas en huelga intentan boicotearles. Esta sencilla trama lleva a la pareja a crear numerosos gags, algunos de los cuales son verdaderas obras de arte. Además, la exhibición de slapstick es impresionante. Caídas, trompazos, bofetadas, Buster Keaton vestido de mujer realizando mortales árabes (creo que se llaman así) y danzando o Fatty enredado en sus propios pies intentando imitar a un bailarín excéntrico que resulta ser Jack Coogan Sr., ¡el padre de nuestro niño prodigio favorito y el tío Fester de la familia de Addams!. 


Backstage (1919)
Paramount Pictures (USA)
Productor: Joseph M. Schenck
Director: Roscoe Arbuckle
Guion: Jean Havez
Fotografía: Elgin Lessley
Intérpretes: Roscoe Arbuckle, Buster Keaton, Al St. John
26 min. Blanco y negro

20 de enero de 2026

Payasos de Weimar



Quick (Quick, mi clown, 1932), Robert Siodmak

La comedia musical alemana de la República de Weimar tiene poco que ver con su homóloga norteamericana. Están, desde luego, los grandes espectáculos basados en operetas y en el universo de los Strauss, pero también las cintas de ambientación contemporánea con argumentos escapistas e influencia de la música de kabarett.
Der Kongress tanzt (El Congreso se divierte, 1931) serviría como ejemplo del primer modelo y Die Drei von der Tankstelle (El trío de la bencina, 1930), del segundo. En ambos brilló la minúscula estrella de origen británico Lilian Harvey. Su partener habitual, el incombustible Willy Frtisch. Eric Pommer, el mandamás de la UFA, probó en 1932 a emparejar a Lilian Harvey con otra estrella masculina del cine teutón: Hans Albers. El resultado fue Quick.

Hans Albers es Quick
“Quick” (Hans Albers) es el payaso de moda en una ciudad balnearia. Todas las noches actúa en el Teatro Apollo. Su número, desarrollado entre piruetas acrobáticas, se aprovecha de un sofisticado escenario móvil que incluye rampas, trampolines y camas elásticas. Además, Quick realiza sencillos trucos de ilusionismo y canta, acompañándose de la concertina, una canción de corte cabaretero con la que encandila a las damas. Está claro que si el teatro se llena cada noche es por las señoras.

Entre cajas su representante, Lademann (Paul Hörbiger), renegocia el contrato con herr Henkel (Karl Meinhardt). Si no duplica el sueldo de Quick éste aceptará la golosa oferta de un teatro madrileño. Pero a Quick todo esto se le da un ardite. Su atención está puesta en el palco donde cada noche se sienta la caprichosa Eva (Lilian Harvey), escapada de los brazos de su pretendiente, el bobalicón Dicky von Pohl (Willy Stettner), y del doctor Bertram (Albert Kersten), que cuida de su línea y de su astenia.

En resumen que Quick se ha enamorado locamente de Eva y Eva se pirra por Quick. Y, sin embargo, mujer de su tiempo, Eva prefiere el disfraz al hombre, el amor de una hora al matrimonio. Como Quick se ha hecho pasar por el director Henkel y Eva no lo reconoce sin su maquillaje ya tienen ustedes el embrollo servido. Para salpimentarlo están la celosa e irascible bailarina Marion (Genia Nikolaieva), un augusto alcohólico llamado Clock (Paul Westermeier), el señor Müller con sus monitos amaestrados, forzudos, bailarinas, acróbatas… Todo ese discurrir de la vida que se cruza en las escaleras tras el escenario. Nada más sabemos de ninguno de ellos.

Fiesta en el balneario donde se aloja Eva. Quick decide no actuar. En sustitución Dicky recitará sus poemas. Pero Quick se lo piensa mejor. Ya que Eva no ama a Henkel es Quick quien la seduce. Y Eva se deja seducir. Después de una noche de amor Quick está hecho polvo. Sin su maquillaje Eva no le ama. Todo se resolverá en el escenario, justo minutos antes de que el tren parta para Madrid.

Más allá del enredo boulevardier, del modernísimo diseño de la clínica y del ambiente de las variedades, de Quick se queda la cancioncilla “Gnädige Frau, komm und spiel mit mir” que el payaso canta con machaconería acompañándose de la concertina.


Jules Berry es Quick
Jules Berry tomó el papel de Quick en la versión gala, rodada al mismo tiempo que la germana. Él había protagonizado el estreno de la comedia de Félix Gandéra en el teatro de la Potinière en 1930. Su coprotagonista de entonces, Suzy Prim, tuvo que renunciar a favor de Lilian Harvey. Es posible que existiera mejor química entre el actor francés y la poliglota protagonista de ambas versiones, el caso es que mientras la alemana fracasó ante el público que prefería ver una vez más a Lilian Harvey emparejada con Willy Fritsch, la francesa aguantó sus buenas siete semanas de estreno en un cine parisino.

Escribe Adrian que Berry « sait rendre la côté merveilleux du clown blanc pailleté, bondissant, musical et imposer l’image de sa séduisante désinvolture, de sus gestes de mains, de bras, de ses attitudes toujours à la frontière de l’humour et d’une canaillerie vaguement inquiétante ». Nosotros ya se lo presentamos cuando hablamos de Le Jour se lève.

En España se estrenó la versión francesa con el título de
Quick, mi clown.

Quick (Quick, mi clown, 1932)
Producción: UFA (AL) / ACE (FR)
Director: Robert Siodmak.
Guión: Hans Müller, basado en una comedia de Félix Gandéra.
Intérpretes: Lilian Harvey (Eva Pertorius), Hans Albers (“Quick”), Willy Stettner (Dicky von Pohl), Albert Kersten (el doctor Bertram), Paul Hörbiger (Lademann, el representante), Karl Meinhardt (Henkel, el director del Apollo), Paul Westermeier (Clock, el augusto), Genia Nikolaieva (Marion, la bailarina), Flockina von Platen (Charlotte, la doncella), Käthe Haack (Frau Koch), Fritz Odemar (Oberkellner).
90 min. Blanco y negro.