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22 de mayo de 2023

Salir de noche en los años 50


Europa di notte (1959), Alessandro Blasetti

A Europa di notte podríamos considerarla un antecedente de las películas "Mondo" que comenzarán a surgir en Italia en la década de los sesenta, algunas de las cuales tendremos que destripar en nuestra sala. Europa di notte es exactamente lo que su título indica, un viaje por Roma, París, Bruselas, Londres, Berlín, Viena y Madrid para conocer los mejores escenarios de la  noche europea y para disfrutar con las actuaciones de cantantes, magos, ballets, stripteuses, payasos, ventrílocuos, niños prodigio, y más.


El primer fotograma de la película —el primer plano de los títulos de crédito— está dedicado a una jovencísima Carmen Sevilla que aparecerá bastante más tarde en el film bailando en el Corral de la Morería. ¡Qué honor!


La película comienza en Londres donde unos artistas de calle bailan claqué y luego nos sorprenden con la Danza de la arena de la que ya hemos hablado en alguna entrada en este blog. Luego nos vamos a Italia donde Domenico Modugno nos canta dos espléndidos temas con un breve intermedio entre ellos, en el que un chaval, Rolland D'Avell, nos asombra con su virtuoso manejo del xilofón en Bruselas. Después viajamos a París para disfrutar de la actuación del ventrílocuo Robert Lamouret y su pato Dudule. Llegamos a Milán para presenciar el número musical de los payasos Rastelli


De vuelta en París, en el Lido nos encontramos con Henri Salvador acompañado con el Charley Ballet, un espectáculo con mucho ritmo y mucha precisión. La noche continúa con el baile del vientre de la Princesa Badia y los juegos de manos del mago Stanley Watson. Le siguen unos virtuosos de la armónica, los malabaristas cómicos, la troupe de Eddie Gray, para terminar con un número oriental de platos chinos y contorsión. 


El programa nos deja sin aliento, pero esto no ha hecho nada más que empezar, parece que hemos entrado de lleno en el circo propiamente dicho, así que nos vamos al Circo de Ferdinando Togni a disfrutar con el dúo suizo de dental aéreo Tongas y la troupe de trapecio volante Los Condoras. Del Circo Togni a Picadilly Circus para, cambiando de tercio, descubrir al nuevo grupo de pop de Colin Hicks.


Ahora le toca a Viena y a la actuación de la agrupación rusa Berioska y a las  coristas levantando las piernas del Crazy Horse Saloon. Más tarde tenemos una actuación de los Platters y, en el Pigalle, tenemos la suerte de encontrarnos con el gran mago Channing Pollock. Hierático y preciso, Pollock nos deja completamente alucinados con sus juegos de prestidigitación. Para contrarrestar la seriedad de Pollock está la magia cómica de Mac Ronay.


Volvemos al Pigalle para presenciar el número de danza de los Archie Savage Dancers, un acto lleno de ritmo y exotismo. La noche de París no acaba nunca, así que tenemos la oportunidad de ver de nuevo a Henri Salvador rodeado de bellas mujeres, el striptease de Dolly Bell, el de Lady Phu-qui-cho y el de Llly Niagara. El público es parte activa en estas secuencias y también lo que sucede en el backstage.


Proseguimos con la actuación de una de las primeras estrellas trans del mundo del espectáculo, la vedette Coccinelle, que da paso —casi sin respiro— al espectáculo del madrileño Corral de la Morería con la bailaora Carmen Casarrubios, que reconoce entre el público a una jovencísima Carmen Sevilla a la que invita al escenario para bailar. Y vaya si lo hace. El tablao es una fiesta, como siempre. 


¡Forza, forza que el alba está para derribarlo!, nos dice el locutor al volver a la actuación de Colin Hicks y sus ragazzos para echarnos un último baile. Acabamos con Domenico Modugno ya a punto de despuntar el sol. Ha sido una noche intensa. No hemos dormido, pero hemos disfrutado de lo lindo con un montón de espectáculos de primera calidad por las principales capitales de Europa. Noches de Europa de la década de los 50 del siglo pasado. ¿Hay algo parecido a eso hoy? Nos tememos que no. Disfruten al final del post de la película y no se vayan a acostar muy tarde.



Europa di notte (1959)
AVERS FILM (ITA-FR)
Director: Alessandro Blasetti
Productor: Fabio Jegher
Guion: Ennio de Concini y Gualtiero Jacopetti 
Locución: Gualtiero Jacopetti 
Escenografía: Flavio Mogherini
Edición: Mario Serandrei
Fotografía: Gabor Pogany
Artistas: Carmen Sevilla, Domenico Modugno, Henri Salvador, Channing Pollock, The Platters, Robert Lamouret, Colin Hicks, Los Rastelli, Archie Savage Dancers, Coccinelle, Ukraina Orlyk, Crazy Horse Saloon, Charley Ballet, Nouvelle Eve, Alba Arnova, The Princesse Badia, Dolly Bell, Armando Calvo, Le Carroussel Quintero, Raffaella Carrà, Carmen Casarrubios, Il Complesso Sovietico Berioska, Il Coro d'Ucraina, Il Coro Dei Bandouristes, The Croq Messieurs, Rolland D'Avell, Graziella Granata, Eddie Gray, The Happy Wanderers, Hans-Joachim Kulenkampff, The Lady Phu-qui-cho, Robert Lamouret, David Lynch, Mireille, Tiberio Murgia, María Márquez, Lily Niagara, Mac Ronay, Stanley Watson.
98 min. Color

21 de febrero de 2023

El asesino del tanga


Lady of Burlesque (1943)

Basada en la novela de la Reina del striptease, Gypsy Rose Lee, "The G-String Murders", la película ofrece todo cuanto estaba permitido en ese momento sin temor a la censura. De hecho el título original del libro podía resultar ofensivo (los asesinatos del tanga, podría ser su traducción), así que se optó por uno más neutral. El ambiente "chapucero" de los espectáculos de burlesque tiene, por esta razón, un tono bajo y los supuestos stripteases de las chicas están disimulados con un montaje muy esquivo. Destaca entre ellos el que realiza una chica con ayuda de un experto en látigo que va "descosiendo" poco a poco el vestido.


Una parte significativa de la película transcurre en el escenario, incluyendo algunos fragmentos cómicos y actos de striptease atenuados. También hay mucha acción entre bastidores que no está directamente relacionada con el misterio de los asesinatos, pero que destaca a los personajes y los estilos de vida de los artistas de este tipo de espectáculos y al equipo del teatro.


En un teatro burlesco de la ciudad de Nueva York, la artista Dixie Daisy (Barbara Stanwyck) se está convirtiendo en la favorita del público con su acto de canto y striptease. Entre bastidores, tiene interacciones mixtas con otros artistas, algunos de los cuales son maliciosos y celosos, mientras que otros son bastante amigables, especialmente Gee Gee Graham (Iris Adrian). El cómico Biff Brannigan (Michael O'Shea ) intenta hacerse amigo de ella, pero Dixie lo rechaza, ya que no ha tenido buenas experiencias con otros cómicos en su carrera profesional.


La policía irrumpe en el teatro por violar las leyes de "decencia pública", las luces del backstage se apagan y alguien intenta estrangular a Dixie. Los artistas y el equipo son encarcelados, pero el propietario y productor del teatro, S.B. Foss (J. Edward Bromberg) los rescata y ofrece a cada uno de ellos una participación en la empresa. Unas noches más tarde, otra artista, Lolita LaVerne (Victoria Faust), aparece estrangulada con un tanga después de una violenta discusión con su novio, el gángster Louie Grindero (Gerald Mohr). Cuando comienza la investigación policial, el tanga que se cree que es el arma homicida desaparece y varios posibles sospechosos, tanto del teatro como del exterior, incluida la propia Dixie, quedan bajo sospecha. El forense, sin embargo, revela que la muerte de Lolita en realidad se debió a un veneno, y Biff revela que había escondido el tanga después de que alguien se lo metió en el bolsillo, ganándose el aprecio de Dixie.


Una trampa bien orquestada llevará a descubrir quién es el asesino del tanga y la pareja podrá saborear su final feliz. En este enlace la podrán ver en Plex televisión.


Lady of Burlesque (La estrella de variedades, 1943)
RKO Pictures (USA)
Productor: Hunt Stromberg
Director: William A. Wellman
Guion: James Gunn basado en la novela The G-String Murders de Gypsy Rose Lee
Fotografía: Robert De Grasse
Edición: James E. Newcom
Música: Arthur Lange
Intérpretes:  Barbara Stanwyck (Deborah Hoople, aka Dixie Daisy), Michael O'Shea (Biff Brannigan), Iris Adrian (Gee Gee Graham), J. Edward Bromberg (S.B. Foss), Gloria Dickson (Dolly Baxter), Victoria Faust (Lolita La Verne), Stephanie Bachelor (The Princess Nirvena), Charles Dingle (Inspector Harrigan), George Chandler (Jake), Marion Martin (Alice Angel), Pete Gordon (Officer Pat Kelly), Frank Fenton (Russell Rogers), Pinky Lee (Mandy), Frank Conroy ('Stacchi' Stacciaro), Lew Kelly (The Hermit), Claire Carleton (Sandra), Gerald Mohr (Louie Grindero)
91 min. Blanco y negro

7 de febrero de 2023

Equilibrio en la noche


La notte (La noche, 1961), Michelangelo Antonioni


Parece muy atrevido incluir a La notte como película circense o relacionada con el mundo del espectáculo, pero hemos descubierto una escena que nos ha parecido muy atractiva y es digna merecedora de nuestro aplauso.


La tortuosa historia de desamores de Giovanni Pontano (Marcello Mastroianni), un exitoso escritor, y su esposa Lidia (Jeanne Moreau), reflejada en tan solo una noche, nos lleva a un cabaret en el que una mujer realiza un número de baile seductor y sugerente realizando varias acrobacias y contorsiones con una copa llena de vino en equilibrio sobre la frente que al final se bebe realizando un puente. No hemos sido capaces de descubrir quién es esta joven de color. Me parece triste que esa participación en la película se quede en el anonimato y que nadie le haya dado el valor que tiene. La secuencia resulta ser un punto de inflexión en el progreso de la película. 


Así la describe Carlos Tejeda en su blog La mirada de Albert Emmanuel Vogler: "Al compás de la música de Giorgio Gaslini, una arquitectura jazzística interpretada en directo por un quinteto de instrumentistas que navega por los aires del hard bop, danza una sensual joven de color haciendo equilibrios con una copa en la que luego su pareja de baile vierte un poco de vino. El contundente ritmo a tempo lento trazado por el contrabajo y el piano, sobre el que se superpone la melodía esbozada por el saxo solista, recalca la hipotética tregua que parece haberse dado la pareja. Pero la calidez del espectáculo escasamente mitiga la frialdad del matrimonio que apenas acierta a intercambiarse una pocas palabras. 


Se le ha olvidado apuntar que su pareja de baile es un mandinga de aquí te espero que, además de servirle el vino en la copa, al finalizar el número, después de haberla ido despojando de piezas de su vestuario hasta dejarla en sujetador y bragas, la cubre con una piel de armiño para que no se enfríe. Una relación amigable y responsable, no como la que viven —¿sufren?— los dos protagonistas de la película.

La notte (1961)
Director:  Michelangelo Antonioni 
Producción: Emanuele Cassuto 
Diseño de producción: Piero Zuffi
Guion: Ennio Flaiano, Tonino Guerra, Michelangelo Antonioni 
Música: Giorgio Gaslini 
Fotografía: Gianni Di Venanzo 
Montaje: Eraldo Da Roma 
Protagonistas: Marcello Mastroianni, Jeanne Moreau, Monica Vitti, Bernhard Wicki, Giorgio Negro, Rosy Mazzacurati,  Guido A. Marsan,  Roberta Speroni,  Maria Pia Luzi, Vicenzo Corbella.
124 min. Blanco y negro

27 de mayo de 2021

Tiroteo en el Tren del Terror


The Big Switch (1968), Pete Walker

Pete Walker es conocido, sobre todo, por sus películas de terror de los años setenta, donde facturó algunas perlas post-hammerianas como Frightmare (Terror sin habla, 1974) o Schizo (Esquizofrenia, 1976). Pero sus inicios tuvieron que ver con lo que a finales de la década anterior se denominaban películas “para adultos”: un esquema policiaco con huecos.

Pete, era hijo de Syd Walker, un intérprete de comedias musicales, o sea, que conocía el mundo del show business como la palma de su mano. Sus inicios fueron como cómico en los clubs de striptease del Soho londinense, para dedicarse después al lucrativo negocio de las películas en super-8. De ahí pasó a producir, escribir y dirigir primero cortos y luego largos encuadrables dentro de la sexploitation, cuyas coordenadas sociológicas en la represiva sociedad británica ya se han encargado otros de cartografiar.

Nosotros vamos al meollo de The Big Switch –algo así como “El gran cambiazo”, aunque en Estados Unidos la película se retituló Strip Poker–. John Carter (Sebastian Breaks), un ejecutivo publicitario vive la noche del Swinging London a tope. Pena, nos explica el locutor, que sea ya un poco talludito para los templos del pop. Frecuenta discotecas manejadas por un gánster, lo que le vale a Walker para realizar un breve recorrido por los clubs de noche, como en otras películas del ciclo “mondo”. Sin embargo, la historia pega un giro de ciento ochenta grados cuando la solícita rubia que se le ha ofrecido en la discoteca, es asesinada mientras él compraba tabaco.

Varias palizas y partidas de strip-poker más tarde, y después de que le hayan despedido de su trabajo en la agencia de publicidad, Carter se verá obligado a aceptar la misteriosa propuesta de los gánsteres de viajar a Brighton en compañía de Karen (Virginia Wetherell), una modelo baqueteada por la vida y los desengaños amorosos.

El plan es tan demencial y tiene tantos huecos que no merece la pena que nos dediquemos a desentrañarlo. Si The Big Switch se ha proyectado en la carpa –mínimo recorrido por los antros de ocio londinenses al margen– es porque la persecución final tiene lugar en el pier occidental de Brighton. Ya hemos estado aquí otras veces –véanse: Oh! What a Lovely War (1969), de Richard Attenborough, o Brighton Rock (1947), de John Boulting- y hemos proyectado para ustedes El fugitivo de Amberes (1955), de Miguel Iglesias, así que ya saben más o menos a que atenerse. Contrapunto chirriante entre la alegría mecánica de las atracciones y la angustia de los perseguidos, paradoja de la muerte desnuda y verdadera en el reino de los esqueletos bailarines, incongruencia del horror de cartón piedra y carrito a tres por hora. Tampoco Walker pretende ser Welles. Resuelve y ya está.

El milagro ocurre, sin embargo, a la entrada del pier. Es un milagro de serie Z, claro. En el ajustadísimo plan de trabajo, el equipo se encuentra con que el día en que se ruedan estas escenas, nieva copiosamente sobre la ciudad veraniega (“donde los viejos ricos van a echar una cana al aire los fines de semana”, afirma Karen; “lástima que yo no sea rico”, replica John). En lugar de meterse en el apartamento y esperar a que escampe, Pete Walker coge el toro por los cuernos y les pide a sus actores que rueden la escena así. Los intérpretes corren bajo la nieve, resbalan y se pegan tremendas costaladas, apenas pueden gritar los monosílabos que exige la acción porque están congelados, pero este fragmento tiene la rara cualidad de lo imprevisto, de lo irrepetible. Durante estos instantes Walker es –a la fuerza ahorcan- un émulo de Rossellini.

Después de rodar House of the Long Shadows (La casa de las sombras del pasado, 1983), Pete Walker dejó el cine y se dedicó a los mucho más lucrativos negocios inmobiliarios.


The Big Switch (1968) 
Producción: Pete Walker (GB) 
Guión y Dirección: Pete Walker 
Intérpretes: Sebastian Breaks (John Carter), Virginia Wetherell (Karen), Jack Allen (Hornsby-Smith), Douglas Blackwell (Bruno Miglio), Derek Aylward (Karl Mendez), Virginia Wetherell 
Color. 68min.

18 de febrero de 2021

Cuando un cómico ya no es gracioso


Mickey One (Acosado, 1965), Arthur Penn

Los primeros minutos de Mickey One cuentan muy sucintamente cómo puede un  cómico perder la gracia. Basta con que se corra una juerga con una desconocida y deba unos cuantos miles de dólares a la mafia. Las amenazas le impiden hacer nada a derechas. Los clientes de los locales de Detroit lo abuchean. El cómico (Warren Beatty) decide entonces cancelar su identidad, borrarse… Quema sus papeles, aborda un tren como si fuera un hobo más y se planta en Chicago.


Allí, una vez tocado fondo y con el nombre de Mickey One empieza a frecuentar los clubs de striptease. Un agente de medio pelo (Teddy Hart) se ofrece a representarlo y una mujer (Alexandra Stewart) se enamora de él e intenta ayudarlo. Entre ambos le consiguen una prueba en el Xanadu, un local del centro de la ciudad. Pero Mickey vive aterrorizado con la posibilidad de que todo sea una trampa.


Penn plantea una película esencialmente kafkiana. Mickey carece de identidad, no sabe de qué se le acusa ni a quién debería entregarse para saldar su deuda. Todo su trayecto es un zigzag en el que se alternan la huida y la búsqueda de expiación.


Penn dibuja así una alegoría del hombre contemporáneo, estrangulado por su propio miedo. ¿O la película es, como postulan algunos, una parábola sobre la caza de brujas? ¿O una requisitoria contra el control ejercido por el gobierno estadounidense sobre los ciudadanos?


Un personaje mudo, el artista (Kamatari Fujiwara), construye una complicada maquinaria a base de chatarra que ejecuta una extraña sinfonía y termina en llamas. Ya que andamos metidos en metáforas, bien valdría ésta por la propia película: un mecanismo aparatoso que produce un discurso disonante y finaliza abocando al cómico, oficiante del humor verbal, a la mudez.


¿Que por qué la proyectamos en la carpa entonces? Pues por acercarnos al mundo de la stand up comedy y a adentrarnos en esos clubs donde el batería es el rey de los músicos y entre número y número del protagonista podemos admirar a una stripteuse a o una pareja de baile acrobático. En esta ocasión no hemos sacado mucho más en claro.


Mickey One (Acosado, 1965)
Producción: Columbia Pictures (EEUU)
Director: Arthur Penn.
Guión: Alan Surgal.
Intérpretes: Warren Beatty (Mickey One), Alexandra Stewart (Jenny Drayton), Hurd Hatfield (Ed Castle), Franchot Tone (Ruby Lapp), Teddy Hart (George Berson), Jeff Corey (Larry Fryer), Kamatari Fujiwara (el artista mudo), Norman Gottschalk (el evangelista tartamudo), Benny Dunn (el comediante), Charlene Lee (la cantante), Ralph Foody (el capitán de policía), Donna Michelle, Dick Lucas, Jack Goodman, Jeri Jensen.
89 min. Blanco y negro.

8 de febrero de 2021

In articulo mortis


Zorrita Martínez (1975), Vicente Escrivá

Antes de dar en empresario del espectáculo, José Luis Moreno era sencillamente ventrílocuo. Como ya hemos visto por aquí, se dedicaba a ello por tradición familiar [http://www.circomelies.com/2011/07/talio-rodriguez-maestro-de-titiriteros.html], pero junto a la conquense Mari Carmen Martínez-Villaseñor, alcanza una gran popularidad gracias a la televisión en la década de los setenta del pasado siglo. Al plantearse que el protagonista masculino de Zorrita Martínez ejerza este oficio, Vicente Escrivá recurre a Moreno para la fabricación de los muñecos y el doblaje de los mismos, de modo que, aunque no debutase como actor cinematográfico hasta la primera entrega de Torrente (1998), José Luis Moreno ya está presente en voz y alma en esta curiosa comedia sexy a la española.


Curiosa, porque se escapa del molde genérico de la comedia para recorrer el camino de la tragicomedia moralizante o la tragedia grotesca con final aleccionador, que Vicente Escrivá cultivó al final del franquismo. Y curiosa la trayectoria la del guionista y director valenciano, que desde aquellos libretos para las películas de estampita de Rafael Gil de principios de los cincuenta hasta los descarados sainetes eróticos de la Transición —con el díptico El virgo de Visanteta (1979) y Visanteta estate queta (1979)— transitó por todos los senderos del costumbrismo popular. Zorrita Martínez, como Lo verde empieza en los Pirineos (1975), otra película del mismo año también protagonizada por López Vázquez y Nadiuska, pretenden poner en solfa la represión sexual del macho celtibérico al encontrarse ante la exuberancia de la extranjera… aunque en el segundo título en cuestión, a pesar de ser camarera en Biarritz, Nadiuska sea tan española y tan casta como la que más.


En Zorrita Martínez es una venezolana llamada Lydia Martínez que simultanea su trabajo como bailarina con el “alterne” con los clientes y la prostitución más o menos encubierta. Para poder legalizar su permanencia en España, Manolo (Manolo Zarzo), su agente artístico, le propone un matrimonio de conveniencia “in articulo mortis” con un ventrílocuo con un pie en el otro barrio, “Finito” (José Luis López Vázquez).


Si otras veces hemos trazado el perfil del payaso triste, en esta ocasión deberíamos hablar del “ventrílocuo triste”, porque “Finito” no casca y decide seguir adelante con el matrimonio fingido, a pesar de la relación que ella mantiene con un tal Antonio (Alberto de Mendoza) y de los sucios manejos de representante.


El único modo de que la venezolana abandone esta vida degradante es montar un espectáculo en el que sus habilidades para el estriptis se combinan con las dotes humorísticas del ventrílocuo, como pueden ver aquí:


A lo largo de la película, Finito saca de un gran dado blanco a Cholo, un loro con chistera —trasunto del cuervo Rockefeller—, y a Zorrita, una chica de alterne con la que, como es habitual en estos casos, expresa sus auténticos sentimientos, al tiempo que utiliza la autohumillación como fuente de humor. El repertorio se completa con chascarrillos de doble sentido, alusiones al fornicio y puyas a la Censura que, paradójicamente, hizo posible este tipo de cine.


Zorrita Martínez (1975)
Producción: Aspa P.C. / Impala (ES)
Guión y Dirección: Vicente Escrivá.
Intérpretes: Nadiuska (Lydia Martínez), José Luis López Vázquez (Serafín “Finito” Tejón), Alberto de Mendoza (Antonio), Manolo Zarzo (Manolo Corrales, el representante), Rafael Alonso (don Arturo), Fernando Santos (el comisario), Luis Barbero (el cura), Emilio Fornet (un enfermo), Elmer Moulding (el norteamericano), Guadalupe Muñoz Sampedro (la monja del asilo), Jesús Guzmán (el productor catalán), Alfonso del Real (Ortigosa), Paco Cecilio (el trasnformista), Bárbara Rey, Judy Stephen, Carmen Platero, Yolanda Farr, José Luis Zaide, Emilio S. Espinosa, Mariano Venancio, Marisa Bell, Raquel Rodrigo, Víctor Israel, Fabián Conde, Juana Jiménez, Lola Lemos, Scott Miller y los muñecos y la voz de José Luis Moreno con el loro Cholo y la chica de alterne Zorrita.
90 min.Color

5 de noviembre de 2020

Galería de stripteuses (invisibles)


Juventud a la intemperie (1961), Ignacio F. Iquino

Juventud a la intemperie comienza, nada menos, que con una cita de José Antonio Primo de Rivera. Pero es que su guionista es el falangista Federico de Urrutia. El asunto es exponer del modo más sensacionalista posible los vicios –básicamente gamberrismo, alcohol, drogas, homosexualidad, proxenetismo y rock’n’roll- de la juventud contemporánea. Todo ello se da cita en una cave barcelonesa con la actuación en el escenario del vasco José Luís Bolivar y el holandés Tony Ronald, que por entonces se hacían llamar “Kroners Dúo”. Sigue así Iquino la senda de otros reyes de la exploitation, como Corman.

El enrevesado argumento se ocupa de un asunto que Iquino ya había tratado como productor: el gamberrismo. Esta vez el drama afecta a un inspector de Policía (Adriano Rimoldi), cuyo hijo (Manuel Gil) es sospechoso de asesinato. Para resolver el asunto, el policía contará con la colaboración de un camarada ex legionario que argumenta que en los viejos tiempos –léase la República- pudieron arreglar las cosas a tiros, pero ahora eso es imposible porque “el mundo está en manos de cuatro científicos paranoicos”.

Algunos habituales de las producciones IFI de los que nos hemos ocupado aquí en otras ocasiones, como Gustavo Re, de “Los Vieneses” o “Alady”, tienen papeles que son poco más que figuraciones.

La muy publicitada Rita Cadillac se limita a cantar un chachachá en “La barra Roja” y otra canción en francés en el garito de Mauricio (el comediante Joan Capri, en un papel anómalo en su carrera). Rita Cadillac, nacida en París en 1936 con el nombre de Nicole Yasterbelsky fue bailarina del Crazy Horse y apareció en una decena de películas –casi siempre policiacas- entre mediados de los años cincuenta y principios de los sesenta. Grabó también algunos discos con canciones de sugerentes títulos como “Ne comptez pas sur moi (pour me montrer toute nue)” o “J'ai peur de coucher toute seule”.


Como Iquino era un lince para esto de las dobles versiones, la Cadillac tenía más papel en el montaje para el extranjero, de ahí que algunas fuentes consignen 97 minutos de duración cuando la copia española sólo alcanza los 87. Los números de estriptis se rodaron en la sala de fiestas que el productor regentaba en Castedefells. El propio Iquino explicaba así la operación: “Estaba en París y en el Crazy Horse había una tipa que se llamaba Rita Cadillac. Maravillosa señora. La conocí una noche, la metí en un coche, me la traje a Barcelona y a rodar. Empezamos sin pedir permiso. Esta señora era una srtripteuse. En aquella época la gente se ponía muy nerviosa con el strip-tease. Hicimos una versión para el extranjero y, naturalmente, la vendimos a todo el mundo”.

El título inglés —The unsatisfied-—podría encajar en la versión española, pero el italiano —La regina dello strip-tease— resulta incomprensible a la vista de la copia estrenada en el cine Fémina de Barcelona en septiembre de 1961, donde apenas lucía la hermosa “carrocería” de la Cadillac.

Juventud a la intemperie (1961) 
Producción: IFI (ES) 
Director: Ignacio F. Iquino. 
Argumento y Guión: Federico de Urrutia. 
Intérpretes: Manuel Gil (Alberto), Rita Cadillac (Hilda), María del Sol Arce (Elena), Colette Descombes (Susana), Julián Mateos (Tony), Adriano Rimoldi (el comisario Torres), Ángela Tamayo (Loreta), José Montez (El Loren), Fernando León (Fernando), Luis Induni (Carlos), Carlos Saldaña « Alady » (un taxista), Joan Capri (Mauricio), Gustavo Re (un camarero), José Thelman (Crespo, el fotógrafo), Armonía Montez, Florencio Calpe, Iván Tubau, Kroners Dúo, La Chunguita. 
87 min. Blanco y negro.