24 de mayo de 2017

La menstruación de Valerie


Valerie a týden divu
(1970), Jaromil Jires.
 

VALERIE a týden divu –que podríamos traducir por “Valerie y su semana de maravillas”- es una película onírica, simbólica y vampírica. O sea, una película esdrújula.

Esdrújulo es también el trabajo de Jaromil Jires, integrante de la “nueva ola” checa de los que decidieron quedarse después de la toma de Praga por los tanques soviéticos. Milos Forman e Ivan Passer emigraron a Estados Unidos donde el primero ha hecho una sólida carrera. Vera Chytilová y Jirí Menzel vieron como se prohibían sus películas y les vedaban el trabajo. Jaromil Jires, que había participado en la película-manifiesto del grupo Perlicky na dne (1966), se refugió en el onirismo para salir del paso.

El texto de base tiene pedigrí. Se trata de una novela escrita en 1935 –y no publicada hasta diez años más tarde- por Vítezslav Nezval, poeta, comunista y fundador del Grupo Suerralista checo. No debe extrañarnos que toda la película sea, por tanto, un sueño: el sueño de una muchacha de trece años que tiene su primera menstruación. Y aquí entramos en el campo de lo simbólico: agua, palomas, telarañas, antorchas, maquinarias mohosas, figuras vestidas de blanco o negro rigurosos, dan cuerpo a los deseos y terrores de Valerie (Jaroslava Schallerová) en su paso a la edad adulta.

Su puntín de lesbianismo softcore, favorecido por la fotografía a la David Hamilton, y su argumento netamente vampírico, no ocultan, sino que refuerzan, los verdaderos temas de la cinta: el sexo, la religión, la familia, el incesto y las relaciones de poder. Ahí es nada. Valerie, cual nueva Alicia a través del espejo de los sueños y las pesadillas, debe pasar por estas pruebas con la sola ayuda de un amuleto: unos pendientes que le ha regalado Orlik (Petr Kopriva).

Orlik podría ser el hermano gemelo de Valerie, pero también un actor que ronda por allí, porque coincidiendo con la maduración de Valerie llegan a la villa una compañía religiosa con un cura concupiscente y un obispo que es también un hurón, el padre de Valerie y un vampiro (Jirí Prýmek); todo en uno. En contraste con esta compañía en negro, la de los actores, una comparsa de músicos y volatineros. La metáfora parece transparente, pero nada es tan sencillo en el inconsciente de Valerie.


La comparsa realiza su alegre pasacalles, sus mujeres se solazan en el río, los hombres fustigan a las palomas y los músicos tocan mientras Valerie arde en una pira. La llegada de los padres abre el signo de interrogación al final de la trama. En un claro del bosque, junto al río, Valerie se acuesta en su cama. Los miembros de las dos compañías –representantes de la represión y la liberación- bailan enlazados en derredor de ella.

La iniciación de Valerie –y la nuestra- implica la aceptación de que lo bello y lo siniestro van siempre de la mano.
Sr. Feliú


Valerie a týden divu (1970) 
Producción: Filmové Studio Barrandov (CHE) 
Director: Jaromil Jires. 
Guión: Jaromil Jires y Ester Krumbachová, basado en una novela de Vítezslav Nezval.
Intérpretes: Jaroslava Schallerová (Valerie), Helena Anýzová (la abuela / la madre / la prima Elsa), Petr Kopriva (Orlík), Jirí Prýmek (el obispo), Alena Stojáková (Hedvika), Jan Klusák (Gracián), Libuse Komancová, Karel Engel, Otto Hradecký, Martin Wielgus, Jirina Machalická, Michaela Klocová, Zdenka Kovárová, Bedriska Chalupská. 
77 min. Color.

8 de febrero de 2017

Leave' em laughin (1981)


Leave'em laughing (1981), Jackie Cooper

Con el mismo nombre que un viejo corto de El Gordo y el Flaco, Leave´em laughing es una película realizada para la televisión en 1981. Basada en la vida real de Jack Thum, la película es un docudrama algo sensiblero con el prolífico actor Mickey Rooney en el papel de un payaso con cáncer terminal que intenta animar a la gente que le rodea pese a todo. 

Jack Thum —el de verdad— era un payaso profesional que trabajó para miles de niños en Chicago. Según cuentan era huérfano y tuvo una infancia bastante solitaria. Seguramente debido a eso, y porque no fue admitido como payaso en el Ringling, se dedicó a trabajar como payaso en pequeñas fiestas, eventos benéficos y hospitales.


Aademás de sus actuaciones gratuitas en los hospitales, Mr. Thum y su mujer, Shirlee, acogieron un total de 37 niños huérfanos o abandonados en su casa a lo largo de los años. No aceptaban ninguna ayuda estatal para su mantenimiento y Jack trabajaba de payaso para sufragar los gastos. A su muerte, en 1979, el alcalde de la ciudad americana declara el 31 de octubre como ''Jack Thum Day" en homenaje al payaso. 


Ver maquillado de payaso a Mickey Rooney siempre es un atractivo, pero a esto hay que añadir la participación del genial actor Red Buttons, compañero de Rooney en la habitación del hospital. Buttons es protagonista junto a Victor Mature de otra película de nuestro interés, The Big Circus (1959), además de participar en Side Show (1981) y aparecer en muchos de los primeros shows de la televisión americana.

 

El guión está escrito por Cynthia Mandelberg y Peggy Chantler basándose en la información obtenida por Julian Fowles, coproductor de la película, que se desplazó a Chicago durante los últimos días de Jack Thum. El film tiene la particularidad de estar dirigido por Jackie Cooper, otro niño prodigio de Hollywood, que compartía el estrellato con Mickey Rooney (y Jackie Coogan, Shirley Temple…) en los tempranos años de Hollywood. 


Aunque habitualmente se cree que las imágenes de circo pertenecen al material del Ringling & Barnum —en los carteles solo aparece la palabra Circo—, la realidad es que las imágenes corresponden al Circo Vargas según hemos podido saber gracias a Larry Clark y Pat Cashin.

Aquí pueden ver una pequeña secuencia de Mickey Rooney en el papel del payaso Jack Thum

Leave'em laughing (Hazlos reir, 1981)
Productora: Charles Fries Productions (USA)
Director: Jackie Cooper
Productor: Julian Fowles
Fotografía: Howard Schwartz
Música: Jimmie Haskell
Edición: Jerry Dronsky
Guión: Cynthia Whitcomb / Peggy Chantler Dick
Intérpretes: Mickey Rooney (Jack Thum), Anne Jackson (Shirlee), Allen Garfield (Dr. Abrahms),  Elisha Cook Jr. (Jetter), Michael LeClair (Tommy), William Windom (Smiley Jenkins), Red Buttons (Roland),  Carol Ann Susi (Gina).
98 min. Color

17 de mayo de 2016

El payaso que llora y esconde sus lágrimas


The Day the Clown Cried (1972), Jerry Lewis

Este pasado verano, en un artículo de Noah Bierman en Los Angeles Times —en el que hablaba de un curioso festival de cine, el "Mostly Lost", evento de culto para cientos de fans de celuloides deteriorados que se afanan por descubrir películas perdidas—  el periodista desvelaba que se podría ver, por fin, la película The Day the Clown Cried , dirigida e interpretada en 1972 por Jerry Lewis.


La noticia, confirmada por el restaurador jefe de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, Rob Stone, ha revolucionado a parte del planeta cinéfilo. La prestigiosa institución americana, que ha adquirido el archivo de Jerry Lewis en el que está incluida esta película secuestrada por él mismo, afirmaba que el actor había impuesto una condición: que se vea en 2025.


Ya a mediados del mes de agosto de 2013, los telediarios de todo el mundo se hacían eco de la aparición en la web de metraje desconocido de esta película inédita, maldita, infame para algunos. Un año más tarde el mismo usuario de youtube subía los 33 minutos que la televisión flamenca grabó para Première Magazine sobre la nueva producción de Lewis. Es un material de primera. Roland Lommé entrevista a un Jerry Lewis relajado que comenta y le habla sobre su película en los primeros días de rodaje, en París, en el Cirque D' Hiver.


Las imágenes muestran  a Jerry Lewis en plena faena. Un making off de la película, que de alguna manera presagia lo que más tarde le sucedería al film. Después de algunos gags circenses reinterpretados para el cine y de mostrarnos el férreo control que ejerce en todos los campos de la película —hay que destacar las imágenes del voluminoso guión que maneja Lewis, con múltiples anotaciones y correcciones, un nuevo tesoro de la Biblioteca del Congreso estadounidense— el actor se atasca en una escena en la que precisamente lanza tres pelotas al aire a la búsqueda de un gag cinematográfico. Aquí podemos encontrarlo: 

Después, ¡sorpresa!, una sesión de fotos con Yo-yo, el payaso alter ego de Pierre Etaix, compañero de Annie Fratellini. Es un duelo de fotos entre los dos payasos. Más tarde, la escena de la película en la que aparece Pierre Etaix, también actor, director y payaso como Lewis, donde de nuevo se nos muestra a un Jerry Lewis puntilloso y controlador del más mínimo detalle, un poco fuera de quicio. Los últimos planos del magazine audiovisual muestran al creador preocupado, con un rostro que no auguraba nada bueno.

La película de Lewis, filmada durante 1972 en París y principalmente en Estocolmo, transcurre durante la Segunda Guerra Mundial. Helmut Doork (Jerry Lewis), un payaso en sus horas bajas, es despedido del circo en el que trabaja y, borracho, se atreve a burlarse de Adolf Hitler en presencia de militares alemanes. El payaso es detenido y conducido a un campo de concentración en el cual, tras algunas peripecias, tiene que acompañar —y entretener y divertir— a unos niños que son conducidos a la cámara de gas. El payaso —nos permitimos un spoiler a diez años vista ya que el guión se puede encontrar en internet—entrará con ellos en el último momento para compartir su dramático destino.


La película tuvo muchos contratiempos y el cómico, entusiasmado en un primer momento por lo que suponía que iba a ser una oportunidad para consagrarse como actor, fue perdiendo fuelle y parece ser que no encontró la armonía entre el dramatismo de la historia y la comicidad del personaje, cosa que si consigue veinticinco años más tarde Roberto Benigni con La vita è bella (La vida es bella, 1997).

Después de varios litigios y miles de problemas financieros, Lewis anunció que la película tendría su estreno oficial en el Festival de Cannes de 1973. Según podemos leer en un artículo en Cinemania del año 2011 [http://cinemania.es/actualidad/noticias/8501/the-day-the-clown-cried-la-peor-pelicula-perdida-de-la-historia], "con la película ya rodada, el actor y director se reencontró con un viejo conocido: Nathan Wachsberger, el moroso productor original, reclamaba la propiedad sobre la película, y su productora Europa Films secuestró el negativo. Tras pagar 600.000 dólares de su bolsillo por la cinta (según algunos) o aprovechar un copión guardado en su casa (según otros), Lewis anunció que la película tendría su estreno oficial en el Festival de Cannes de 1973. Pero ni por esas: los guionistas originales, Joan O'Brien y Charles Denton, bloquearon el estreno porque, afirmaban, las reescrituras de Lewis alteraban el significado original de su historia". 


Pero esta historia contradice la más reciente versión de Lewis en la que cuenta que después de varias proyecciones para evaluar el film con resultado desastroso, el director y actor —y al final productor y guionista— decidió mantenerla inédita y juró nunca enseñársela a nadie. En una entrevista, él mismo afirmaba:  "It was bad, and it was bad because I lost the magic. You will never see it. No one will ever see it, because I'm embarrassed at the poor work."

Lewis está empeñado en no compartir, en vida, su mayor fracaso. Se pierde en su ego y desperdicia una oportunidad. Todos los payasos que se precien de serlo comparten el fracaso, lo encajan con elegancia y lo viven plenamente. Con su actitud está dando argumentos a los que piensan que no es un gran payaso, aunque lo haya sido.

  
Hay otra película que se disputa con The Day the Clown Cried el honor de ser la película inédita de la que más se ha hablado. Se trata de Il Viaggio di G. Mastorna detto Fernet, de nuestro amigo Federico Fellini. El caso es que en este último caso Milo Manara se encargó de dibujar el guión de Fellini y nos dejó más o menos contentos.


Aunque si hablamos de películas perdidas, que no inconclusas o secuestradas, que nos gustaría ver, la primera sería 4 Devils (Murnau, 1928), una película de la cual se sabe que hubo dos versiones, una muda y otra sonora, pero de las que, desgraciadamente, no se conserva ninguna copia. Una historia de niñas huérfanas adoptadas por el payaso, pasiones aristocráticas y celos y tragedia en el trapecio. O algo más castizo, una película de medio metraje titulada Pompoff, Thedy y compañía (Octavio F. Roces, 1940), una película de complemento de la que no quedan copias y apenas testimonios. O Las peripecias de Baby (Pedro Trilla, 1915), que son, en realidad, peripecias de Aristodemo Frediani “Beby”, que a finales de 1914 estuvo una larga temporada con sus caballos, sus acróbatas y sus payasos, en la provincia de Barcelona y, en concreto, en el teatro Euterpe de Mataró, donde se rodó la  película.



Aunque algunos afirmen que The Day the Clown Cried es una de las peores películas jamás estrenadas, nosotros esperaremos encantados para poder disfrutar de la presencia junto a Jerry Lewis, de los payasos Pierre Etaix, Victor Fratellini, Willy Dario, Mimile, Louis Maiss, Bocky, Randel, y Nino. Esperaremos viendo buen cine, por si acaso.

The Day the Clown Cried (1972)
Director: Jerry Lewis
Producción: Nat Wachsberger y Jerry Lewis
Guión: Jerry Lewis,  Joan O'Brien y Charles Denton
Intérpretes: Jerry Lewis (Helmut Doork),
Peter Ahlm (prisionero), Lars Amble( guarda), Harriet Andersson (Ada Doork), Jonas Bergström (Franz), Carl Billquist  (oficial de la Gestapo),  Claude Bolling (Director de orquesta), Tomas Bolme (Adolf), Curt Broberg (Galt), Bo Brundin (Ludwig),  Johnny Cacao, Anton Diffring (Captitán Curt Runkel), Nils Eklund  (camarero), Victor Fratellini, Serge Gainsbourg, Michel Garland, Ronald F. Hoiseck (Uhlmann), Heinz Hopf (oficial de la Gestapo), Lars Lind (prisionero), Sven Lindberg (Coronel Bestler), Åke Lindman (prisionero), Michael Mansson (prisionero), Sandy Mansson (prisionero), Armand Mestral (Director de Circo), Fredrik Ohlsson (Herman), Ulf Palme (Johann Keltner), Roberto y Pierre Étaix (Gustav).
Color. 

25 de abril de 2016

La interpretación de los sueños (circenses)


Lady in the Dark (Una mujer en la penumbra, 1944), Mitchell Leisen

Parece que el libretista y director de Broadway andaba dando la murga a todo quisqui con el tratamiento de psicoanálisis en el que estaba inmerso y, como los amigos neoyorquinos lo trataban de pelmazo subido, decidió que el mejor de dar salida a la experiencia era —¡cómo no!— escribir un musical. Contó para ello con la colaboración del letrista Ira Gershwin y del emigrado alemán Kurt Weill, que compusieron tan solo cuatro números de largo aliento, que se correspondían con los tres sueños que la editora de una revista de modas le contaba a su psicoanalista más un gran final.


La obra se estrenó en 1941 y casi alcanzó el medio millar de representaciones que supusieron un éxito personal para Gertrude Lawrence y para un joven intérprete que hacía sus primeros pinitos y que terminó acaparando la atención de todos gracias a su reedición del tema “Tchaikovsky and Other Russians”.


El jovencito se llamaba Danny Kaye y haría carrera en el cine. Sin embargo, cuando la Paramount decidió realizar en 1944 una adaptación cinematográfica encomendó el papel al ruso extpatriado Misha Auer. La protagonista fue Ginger Rogers y el director elegido para el proyecto, Mitchell Leisen, especializado en películas “de mujeres”.



Liza Elliott (Ginger Rogers) es la editora de una revista de modas. Acude al pisquiatra (Barry Fitzgerald) porque últimamente siente pánico a tomar decisiones. Hay una canción que la persigue hasta en sueños. El psiquiatra le pide que le cuente el sueño: tiene que ver con un vestido azul, un color que odia. En sus sueños, ella —una mujer recta vestida siempre de traje de chaqueta, dispuesta a casarse con un hombre mayor (Warner Baxter) cuando él obtenga el divorcio y que odia al petulante actor de Hollywood (John Hall)—, se ve vestida con lujosos trajes y a punto de contraer matrimonio con el galán. Hay un tercer hombre, Charley (Ray Milland), un empleado de la revista con el que se lleva a matar. El psiquiatra no es más que un frontón que le devuelve sus propios miedos, pero cada uno de los otros tres hombres representa un objetivo: la carrera profesional, el glamour o el amor verdadero. Por supuesto, el fotógrafo gay interpretado por Mischa Auer es sólo motivo para la comedia.


Por el camino se perdieron la mayoría de las canciones, acentuando el relieve de los aspectos dramáticos de la historia. El único tema musical que sobrevivió más o menos íntegro fue “Saga of Jenny”, ambientado en un circo onírico:


Esta secuencia da paso al flashback en el que se da cuenta del trauma edípico que ha conducido a Liza a centrarse en su carrera y dejar de lado el amor.


Cuando Robert Wise se enfrenta al reto de biografiar a Gertrude Lawrence en Star! (La estrella, 1948), el número final es de nuevo “Saga of Jenny”, que incluimos también en esta misma entrada para que quien sienta curiosidad pueda comparar los diferentes estilos interpretativos de Ginger Roger y Julie Andrews:


Otro día dedicaremos nuestra atención a esta película, puesto que muestra los inicios de la actriz en el music-hall británico con la compañía de Fred Karno.


Lady in the Dark (Una mujer en la penumbra, 1944)
Producción: Paramount Pictures (EEUU)
Director: Mitchell Leisen.
Guión: Frances Goodrich y Albert Hackett, del musical homónimo de Moss Hart, con canciones de Kurt Weill e Ira Gershwin.
Intérpretes: Ginger Rogers, Ray Milland, Warner Baxter, Jon Hall, Barry Sullivan, Mischa Auer, Phyllis Brooks, Mary Philips, Edward Fielding, Don Loper.
100 min. Color.

21 de abril de 2016

Michael Moschen

Photo: Brad Doherty


In Motion with Michael Moschen (1991), Skip Blumberg

A finales de los años 80 y principios de los 90, cuando el nuevo circo se despertaba en España y aparecieron los primeros Encuentros de Malabaristas —los dos que se celebraron en Madrid y el de Granada, más tarde el de Sabadell…—, tuvimos la suerte de comprar un video en algún puesto de una convención europea o por correo a través de la mítica tienda de malabares Dubé, no recuerdo muy bien, y descubrir un artista excepcional.


En una época sin internet, los pocos VHS que encontrábamos disponibles los comprábamos sin dudar. No había muchos. Uno de ellos era In Motion with Michael Moschen, un video que nos sacudió la cabeza e hizo que entráramos en otra dimensión malabarística.


Michael Moschen había recibido en 1990 un MacArthur Fellowship, una beca muy bien dotada que la MacArthur Foundation concede cada año a una veintena de ciudadanos o residentes en los Estados Unidos. La beca no es una recompensa a un trabajo realizado, sino una inversión en la originalidad y potencial de la persona escogida.


Y no se equivocaron. Moschen hizo un trabajo excepcional y un año más tarde, la cadena de televisión PBS dedicaba un programa de su serie Great Performances al talento y la capacidad creativa de este malabarista. Un documental en el que podemos ver algunas de las rutinas que le hicieron célebre —el contact, el triángulo, las astas—, el proceso de creación que le lleva a ellas y una aproximación a la vida personal del artista. Todo ello aderezado por la original composición musical de David Van Tieghem.


Han pasado algunos años de aquello. Durante el viaje, Michael Moschen ha trabajado en todo el mundo y ha colaborado con los mejores circos y compañías del espectáculo, incluidos el Cirque du Soleil, Big Apple Circus, Fred Garbo y Pilobolus. En la actualidad imparte conferencias (ver la charla TED más arriba) y clases maestras sobre creatividad y búsqueda de nuevas formas artísticas.


Para nosotros ha sido un placer este reencuentro. Comprobar que sus conceptos siguen vivos y que gracias a malabaristas como él, el malabarismo ha alcanzado la categoría de arte. Nos agrada comprobar que todavía le alimenta ese empuje creativo, ese impulso que le lleva a buscar, a inventar, a soñar movimientos y sensaciones nuevas.


In Motion with Michael Moschen (1991)
Productor: KQED para Great Performances (USA)

Director: Skip Blumberg 
Música: David Van Tieghem
Intérpretes: Michael Moschen, Janis Brenner, John-Mario Sevilla, Edward Akio Taketa
Color. 50 min.

18 de abril de 2016

La verdadera historia de Joaquín de Argamasilla de la Cerda y Elio


La verdadera historia de Joaquín de Argamasilla de la Cerda y Elio con textos de Ramón Mayrata, Grace Morales, Gonzalo Lafora, Harry Houdini, declaraciones de Valle-Inclán y prensa de la época. ¿Cómo pudo el joven Argamasilla embaucar a tantos personajes cultos, científicos y pensadores europeos de la década de los 20 del siglo pasado y atreverse a presentar sus pseudo poderes en Nueva York?  Allí se encuentra frente a frente con Harry Houdini que está en el fulgor de su particular cruzada contra los espiritistas, videntes y charlatanes que disfrazan sus habilidades mágicas como prodigios sobrenaturales.

VV.AA.:
Valle-Inclán y el insólito caso del Hombre con Rayos X en los ojos
La Felguera Editores, Madrid, 2014