4 de mayo de 2015

Gorilas y cowboys


Mighty Joe Young (El gran gorila, 1949), Ernest B. Schoedsack

Max O’Hara (Robert Armstrong) es un empresario de espectáculos con una megalomanía galopante. Va a abrir un night club en Los Ángeles y está dispuesto a irse a África para traerse él mismo las fieras que actuarán en los números de variedades. Para ello cuenta con la ayuda de Gregg Johnson (Ben Johnson), un vaquero que acaba de terminar su contrato con un espectáculo del Salvaje Oeste en el Madison Square Garden de Nueva York.


Desde una África construida en los estudios de la RKO, O’Hara manda coloridas entregas de sus aventuras a los semanarios estadounidenses. Mientras tanto, Gregg y sus compañeros se dedican a cazar leones a lazo. No nos es dado ver tal proeza, porque cuando ingresamos en el campamento hace su aparición el gran Joe, un gorila de unos cuatro metros al que ha criado desde bebé una muchachita llamada Jill (Terry Moore).


O’Hara no lo duda un segundo. Éste será el gran espectáculo de su local californiano, el "Golden Safari".


El número que provoca el entusiasmo del público no puede ser más pueril. Jill comienza a tocar en el piano la melodía con la que se dormía el gorila y éste aparece desde debajo el escenario, sosteniéndola en una plataforma sobre su cabeza.


La segunda parte resulta igual de infantil, pero ideal para mitómanos. Se trata de una prueba de sokatira, en la que Joe está de un lado y del otro, una docena de los hombres más fuertes del mundo. De este modo, podemos admirar las musculaturas de varios luchadoras de la época como el acromegálico apodado “The Sweedish Angel” o Henry “The Bomber” Kulky, que terminó sacando adelante una consistente carrera como actor de carácter.


El último en ser presentado y el que tiene más papel es el excampeón italiano de los pesos pesados, Primo Carnera.


Aunque Joe termina destrozando el local por culpa de unos borrachos y un juez lo condena a ser sacrificado, su comportamiento heroico le servirá de redención. No en vano, ésta es una producción de aventuras familiar, muy alejado del King Kong original con el que Schoedsack y Cooper alimentaron las pesadillas de unos Estados Unidos sumidos en plena crisis económica. En Mighty Joe Young ni siquiera parecen convencidos de la vaga moraleja ecologista que colocan al final.


Con todo, los efectos de Ray Harryhausen, que recibe la alternativa de Willis O’Brien, y un razonable dinamismo en el desarrollo argumental nos permiten situarla por encima de la hermana de en medio, Son of Kong (1934), la entrega más pobre de la trilogía.


Mighty Joe Young (El gran gorila, 1949)
Producción: Argosy Pictures para RKO (EEUU)
Director: Ernest B. Schoedsack.
Guión: Ruth Rose, de un argumento de Merian C. Cooper.
Intérpretes: Terry Moore (Jill Young), Ben Johnson (Gregg), Robert Armstrong (Max O’Hara), Frank McHugh, Douglas Fowley, Denis Green, Paul Guilfoyle, Nestor Paiva. Regis Toomey, Lora Lee Michael.
94 min. Blanco y negro.

8 de abril de 2015

Television is here again


Television is here again (1946),  Philip Dorté

La televisión en Inglaterra comenzó en 1936, pero tres años más tarde, el 1 de septiembre de 1939, tuvieron que interrumpir sus emisiones debido a la invasión de Polonia por los alemanes que daba comienzo a la  2ª Guerra Mundial. El gobierno inglés avisó a los directivos de la BBC con 10 minutos de antelación de su decisión de cerrar e interrumpir las emisiones. La pantalla se fue a negro durante un capítulo de Mickey Mouse sin ningún tipo de explicaciones. Las señales de la antena colocada en Alexandra Palace podrían atraer la atención de la aviación enemiga. El día 3 de septiembre se declaró la Guerra.


Las emisiones de la BBC fueron oficialmente retomadas después de la 2ª Guerra Mundial, desde Ally Pally, el 7 de junio de 1946. Para promocionar el nuevo servicio, la BBC produjo Television is Here Again, un film que explicaba el funcionamiento y las múltiples posibilidades del nuevo medio. 


Este documental es un autorretrato del nuevo medio de comunicación y de la BBC en sus primeros años de desarrollo. Entre las diferentes atracciones podemos destacar a una jovencísima Petula Clark (la Shirley Temple británica) con tan solo 16 años cantando  'Miser, Miser', a Elizabeth Welch interpretando 'Stormy Weather', un bizarro y erótico solo de rumba sacado de algún club de streaptease de la época y una bola de cristal adivinatoria que descubre al espectador las posibilidades de ver televisión desde Francia o desde Estados Unidos.


También podemos disfrutar, un avance del tipo de atracciones que pueden transmitir, del musical  'Me and My Girl', que había sido emitido por la  BBC desde el Victoria Palace Theatre en 1939 y alguna escena de la exitosa comedia de Richard Brinsley Sheridan 'The School for Scandal', estrenada en 1777.




Television is here again (1946)
Productor: Marcus Cooper Productions Ltd para la BBC (UK)
Director: Philip Dorté
Guión: Ian Atkins
Música: Debroy Somers
Intérpretes: Jasmine Bligh (presentadora), Debroy Somers y orquesta (director de orquesta), Palladium Girls (bailarinas), Elizabeth Welch (cantante), Jack Billings (bailarín y cantante), Claire Luce (amante de Antonio) , Paul Demel (Antonio), Danny Green (Spyke), Alan Keith (Angelo), D.A. Clarke Smith (Jefe de Policía), Joan Miller (la chica de los rótulos), George Robey (cómico), Irene Prador (cantante), Vic-Wells Ballet (bailarinas), Lupino Lane (Bill Snibson en Me & My Girl), Valerie Tandy (Me & My Girl), Doris Rogers (Me & My Girl), Wallace Lupino (Me & My Girl), Patricia Laffan (presentadora), The Jack Hylton Girls, Cliff Gordon (Don Quijote), Mayura (bailarina exótica), Petula Clark (cantante), Freddie & partner (músicos cómicos), Reginald Tate (Sir Peter Teazle en The School for Scandal), Henry Oscar (Joseph Surface en The School for Scandal) , Anthony Bushell (Charles Surface en The School for Scandal), Dorothy Hyson (Lady Teazle en The School for Scandal), Aubrey Dexter (mayordomo en The School for Scandal, Sonia Elverson (presentadora), Eric Boon (boxeador), Arthur Danahar (boxeador) y Harry Haines (el Hombre Muffin)
70 min. Blanco y negro

4 de abril de 2015

El fracaso de una estrella del vaudeville


London Town (1946), Wesley Ruggles

El comediante Sid Field llevaba un cuarto de siglo actuando en teatros de variedades de toda Gran Bretaña cuando se convirtió en una estrella en Londres. Mientras la II Guerra Mundial asolaba la ciudad, sus espectáculos Strike a New Note (1943) y Strike it Again (1944) hacían que el público se cayera de sus asientos de la risa. Al finalizar la contienda, revalida su éxito capitalino con Piccadilly Hayride (1946). Es entonces cuando le llega una propuesta del poderoso Arthur Rank de protagonizar no una comedia musical, sino “la comedia musical británica”.


Rank no se para en barras: contrata al director estadounidense Wesley Ruggles; a los compositores de las canciones de Bing Crosby, Johnny Burke y Jimmy Van Heusen; organiza una brillante producción en Technicolor; encarga un guión sin grandes alardes que permita enlazar las extravagancias musicales con los celebrados números cómicos de Sid Field. De nada le vale. La crítica rechaza la cinta por torpe y premiosa y los espectadores le dan la espalda. London Town resulta uno de los más sonoros batacazos de la cinematografía británica.


El argumento toma parte de la anécdota biográfica del propio Field. Uno de sus primeros trabajos durante la adolescencia fue el de understudy de Wee Georgie Wood, un cómico que no alcanzaba el metro y medio y que solía actuar vestido de niño. En el vaudeville, el understudy es un suplente que permanece entre cajas estudiando cada detalle del número intérprete titular para poder reproducirlo en caso de ausencia de éste.


Jerry Sanford (Sid Field) es un cómico que llega a Londres con su hija pequeña (Petula Clark) dispuesto a triunfar. Pero cuando se presenta en la compañía de Eve Barry (Greta Gynt) para tomar parte en la comedia musical London Town no le reparten un papel, sino que le encomiendan la suplencia del caricato musical Charlie De Haven (Sonnie Hale).


Pasan uno, dos meses. Jerry traba amistad con la cantante y bailarina Patsy (una jovencísima Kay Kendall antes de operarse la nariz).


Pero su oportunidad no termina de llegar, así que su hija decide ayudar al destino y coloca un tinte verde en el jabón de Charlie De Haven. La película incorpora así el color a la trama argumental.


Una parte de las rutinas cómicas –el sketch del golf, por ejemplo- proceden de los espectáculos de Sid Field y Wesley Ruggles las filma desde la embocadura del escenario, desde que el telón se abre hasta que se cierra, sin incluir ninguna referencia visual ni sonora de los espectadores. En estos casos, la película se convierte en un registro documental de las habilidades de Field. Lo malo es que la lectura de esta acta notarial no termina nunca de emocionar al espectador y los números de baile se prolongan innecesariamente.


¿Qué queda entonces? El encanto del mundo del vaudeville y la oportunidad de ver en su momento de mayor esplendor a Sid Field y a Tessie O’Shea, peso pesado de las variedades con acento cockney y cabeza de cartel en el Palladium. Todo ello en rutilante Technicolor.

London Town (1946)
Producción: Wesley Ruggles Productions para Arthur Rank (GB)
Director: Wesley Ruggles.
Guión: Elliot Paul y Sigfried Herzig, con diálogos adicionales de Val Guest.
Intérpretes: Sid Field (Jerry Sanford), Kay Kendall (Patsy), Petula Clark (Peggy Sanford), Greta Gynt (Eve Barry), Claude Hulbert (Belgrave), Sonnie Hale (Charlie De Haven), Mary Clare (miss Gates), Tessie O'Shea.
126 min. Color (Technicolor)


20 de marzo de 2015

Chaplin en imágenes y más


Son numerosos los libros dedicados al genial actor, director, compositor…, al gran maestro que fue Charles Chaplin. También las exposiciones dedicadas a su arte, las antologías y programas especiales dedicados a sus maravillosas películas. Nosotros, aunque coleccionistas, no nos hemos especializado en este genio precisamente por la ingente bibliografía que ha generado. Necesitábamos ahorrar para otros menesteres menos conocidos. A pesar de todo, además de su autobiografía y de otros estudios de los que hemos hablado anteriormente, en nuestra biblioteca se encuentran algunos ejemplares que sirven de ejemplo de la variedad de las publicaciones dedicadas a Charlot.



FRIEDEMANN BEYER
Chaplin Complete im Babylon
(Programa del cine Babylon)
Berlin, Babylon, 2011

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PAUL DUNCAN, como editor
Chaplin
Köln, Taschen, 2007

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SAM STOURZDÉ como comisario de la exposición
Chaplin en imágenes
(Catálogo de la Exposición de La Caixa)
Barcelona, Fundación La Caixa,2007
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VILLEGAS LÓPEZ, MANUEL
Charles Chaplin, el genio del cine
Madrid, ABC, 2003

15 de marzo de 2015

El truco de la dama desaparecida


La mentira tiene cabellos rojos (1960), Antonio Isasi-Isasmendi

La mentira tiene cabellos rojos se presenta en el Festival de Cine de San Sebastián y, sin embargo, no llega a los cines hasta septiembre de 1962. Aunque Isasi siente un gran cariño por ella, lo cierto es que desagradó por igual a la crítica y al público. ¿Tendría algo que ver el modelo en que se basaba? Es más que probable.


La cinta arranca con un mago que no se presenta al Concurso Nacional de Ilusionismo. Mientras todo el mundo espera la aparición del conocido financiero y mago aficionado Enrique Solano, un hombre (Arturo Fernández) descarga su revólver contra una espectadora pelirroja con gafas de pasta (Analía Gadé). Suena una sirena de policía. Ante la estupefacción de los asistentes, el hombre localiza una funda de contrabajo con un gran signo de interrogación y mete en su interior a la mujer. Al instante, vuelve a abrir y aparece el instrumento. Una serie de notas musicales pautan la aparición de las gafas y los guantes de la mujer que, finalmente, reaparece en el escenario para saludar junto a su partenaire.


Enrique Solano y su futura esposa acaban de ganar el premio nacional de ilusionismo y en ellos están las esperanzas de los aficionados a la magia en España para alzarse también en el primer puesto en el inminente Congreso Internacional de Ilusionistas que se va a celebrar en Madrid.


Pero las cosas se tuercen desde el mismo momento en que la pareja contrae matrimonio. La dama desaparece ahora de verdad durante un viaje de novios que les conduce a El Escorial, Segovia y otros lugares de indudable atractivo turístico. Juan (Carlos Lloret), un amigo de la pareja, echa una mano al atribulado Enrique para intentar deshacer el entuerto. Ambos siguen incesantemente a Isabel, pero ella se esfuma cada vez que están a punto de alcanzarla. Para colmo, las gracias y cuchufletas de los ilusionistas de todo el mundo que se dan cita en el hotel de la Gran Vía madrileña donde debía hospedarse la pareja de recién casados, provoca un estado de insoportable irritación en el marido burlado.


Hablábamos al principio del modelo… La mentira tiene cabellos rojos es un thriller ligero al modo de Hitchcock, una comedia de suspense en la que hay una mujer a la que seguir, como en Vertigo (De entre los muertos, 1958); y un personaje inexistente, como en North by Northwest (Con la muerte en los talones, 1959); la utilización de un teleobjetivo para seguir a Isabel está calcada de Rear Window (La ventana indiscreta, 1954); el flamenco disecado de una de las escenas finales nos remite al taxidermista de la segunda versión de The Man Who Knew Too Much (El hombre que sabía demasiado, 1956); e, incluso,  el motivo del contrabajo nos invita a pensar en el cameo del tío Alfred en Strangers on a Train (Extraños en un tren, 1951).


Argumenta Isasi que cuando la concibió aún no se había estrenado en España Vertigo. Pero, cuando su cinta llegó por fin a las salas, sí.


Dicho esto, la escena que mejor funciona en toda la película, a pesar de algunos apuntes cómicos poco afortunados, es aquélla en la que Enrique y sus acompañantes siguen a Isabel desde un coche por la Gran Vía, igualito que Cary Grant siguiendo a Kim Novak por las calles de San Francisco. Y es que Analía Gadé es una rubia hitchcockiana de tomo y lomo… aunque para la ocasión sea pelirroja.


La mentira tiene cabellos rojos (1960)
Producción: Isasi P.C. (ES)
Director: Antonio Isasi-Isasmendi.
Guión: Luis José Comerón, Jorge Illa, Antonio Isasi-Isasmendi.
Intérpretes: Analía Gadé  (Isabel), Arturo Fernández (Enrique Solano), Eulalia del Pino (Olga), Carlos Lloret (Juan), Milo Quesada (Carlos), Laura Granados (Carmen), Diana Lorys (la vecina), Rafael Hernández, Antonio Molino Rojo (un mago), José María Caffarel, Rafael Bardem, Luis Sánchez Polack “Tip”, Marta Flores, José María Labernié, Paula Martel, Rufino Inglés, Manuel Bronchud y la colaboración de la Sociedad Española de Ilusionismo.
95 min. Color.

24 de febrero de 2015

Estados Unidos de Europa


Partire è un po’ morire (1951), Giacinto Mondaini

Giaci Mondaini es uno de los más originales colaboradores del Bertoldo, la revista que agrupó durante el fascismo a los humoristas amantes del absurdo y lo surreal. Muchas fueron las transferencias y préstamos que La Codorniz tomó de la revista editada en Milán por Rizzoli, así que Guareschi, Mosca, Manzoni, Campanile, Steinberg o el mismo Mondaini eran razonablemente conocidos en España.


Nacido en 1903, Mondaini trabaja como marino mercante antes de convertirse en dibujante, cartelista e ilustrador. Su relación con el cine se remonta a 1935, cuando un relato suyo sirve de base a Darò un milione. Hasta ahora no teníamos más noticias de otras intervenciones suyas en el campo cinematográfico. Sin embargo, el año pasado la Cineteca Nazionale restauró un curiosísimo cortometraje en el que Mondaini se responsabiliza no sólo del guión, sino también de la dirección.


La acción arranca en 2001, cuando la unidad europea es ya un hecho, no existen las fronteras y viajar por el territorio común se ha convertido en algo común. Una presentadora nos invita entonces a presenciar una peliculita cómica datada medio siglo antes, en la que se satiriza la burocracia que conllevaba en el pasado cualquier viaje: pasaportes, visados, aduanas...


El absurdo señorea en una serie de viñetas preñadas por igual de slapstick y simbolismo. Como se puede ver aquí con subtítulos en inglés y no necesita mucha más explicación, nos ahorramos más explicaciones:


Si acaso, permitirnos una sucinta reflexión sobre la solución edénica que propone Mondaini. Al cabo de sesenta y cuatro años, Europa sigue poniendo las mismas trabas a muchos de sus ciudadanos y Peppino de Filippo continuará encaramado en su árbol, pensando que allí caben todos aquellos que amen la utopía.

Partire è un po’ morire (1951)
Producción: (Italia)
Director: Giacinto Mondaini.
Intérpretes: Peppino De Filippo, Margit Seeber.
11 min. Blanco y negro.