4 de octubre de 2012

… y los siete enanitos toreros


Blancanieves (2012), Pablo Berger

Ya saben ustedes, espectadores habituales de la carpa, que en Circo Méliès somos querenciosos de los celuloides rancios y que rara vez asomamos metemos el hocico en lo más reciente. Sin embargo, dado que los modos y medios empleados por don Pablo Berger en la creación de su última película beben parigualmente del cine silente y de la iconografía de la España de Eduardini  —que no es la de Merimée, aunque la protagonista de esta Blancanieves se llame Carmen— nos hemos decidido a ir a un cine de estreno y contársela a ustedes.


Empecemos por el final, en un barracón denominado “La feria de lo increíble”, donde don Carlos Montoya (José María Pou) exprime hasta la última gota el contrato que firmara la amnésica Carmen Altavilla (Macarena García). Actúa como asistente Rafita (Jesús Dorado), el pequeño enamorado de la bella, y sirven de aperitivo al espectáculo una serie de fenómenos entre los que tenemos ocasión de admirar la monumental hermosura de una mujer apodada Tocino de Cielo (Itziar Castro).


Probablemente sea la escena más redonda de la película y donde aflora el puntín de perversión que hemos echado de menos en otros momentos. Pero, claro, en tocante a enanitos toreros, el listón lo puso Gulliver (1976).


La cuadrilla de Blancanieves está comandada por el gruñón Jesusín (Emilio Gaviria), que ejecuta una faena seria a una vaquilla para dejarse luego revolcar por ella. En este espectáculo, organizado en la plaza de un pueblo, con sus balcones corridos y sus carros, el único apunte de toreo cómico es la actuación del picador —tronco y patas traseras de la montura— y su caballo —patas delanteras y la cabeza del equino—, que, cuando la vaquilla embiste, se abren para dejarla pasar de largo.


Hay un carromato maravilloso en el que viajan los seis “enanitos toreros”, que así se denomina la cuadrilla, antes de cambiarse el nombre por el de “Blancanieves y los 7 enanitos toreros” en una jugada promocional que homenajea a los hermanos Grimm pero suspende en aritmética.

Y hay también una venganza de los pequeños en los toriles de la plaza que busca su modelo en Freaks (La parada de los monstruos, 1931).


De todo lo demás —que si los homenajes a Stroheim, que si las comparaciones con The Artist, que si los premios en San Sebastián…— pueden leer ustedes en los mentideros cinematográficos.


Nosotros queríamos sólo dejar constancia de la adscripción de Blancanieves a nuestro negociado por derecho propio, circunstancia bastante desusada en el cine contemporáneo, no ya español sino mundial. Y recomendarles que vayan a verla, claro, ya que sus virtudes son muchas y la osadía de sus creadores bien lo merece.


Blancanieves (2012)
Producción: Arcadia Motion Pictures (ES) / Mama (ES)
Director: Pablo Berger.
Guión: Pablo Berger, inspirado en el cuento de los hermanos Grimm “Blancanieves y los siete enanitos”
Intérpretes: Macarena García (Carmen), Maribel Verdú (Encarna, la madrastra), Daniel Giménez Cacho (Antonio Villalta, el padre), Ángela Molina (doña Concha, la abuela), Inma Cuesta (Carmen de Triana, la madre), Sofía Oria (Carmen niña), José María Pou (don Carlos Montoya), Ramón Barea (don Martín, el apoderado de Antonio), Pere Ponce (Genaro Bilbao), Emilio Gavira (Jesusín), Sergio Dorado (Rafita), Itziar Castro (Tocino de Cielo), Oriol Vila (el príncipe azul), Carmen Segarra (la cocinera), Carlos Lasarte, Carmen Belloch, Pere Vall, Pep Ferrer.
104 min. Blanco y negro.

2 de octubre de 2012

La mujer barbuda de Santugini





Fragmento del relato “Una mujer extraordinaria”, del humorista y guionista José Santugini [http://www.circomelies.com/2011/07/las-marionetas-de-talio-y-dos.html], extraído de la antología De Buen Humor, que acaba de editar con gusto y mimo Pepitas de Calabaza.
Vestía una túnica de seda ampliamente descotada, y tocaba sus cabellos con una corona de flores artificiales. En el pecho, al lado izquierdo, lucía varias condecoraciones, que me hicieron pensar en remotos y desconocidos países o en una imaginación fácil a los símbolos numismáticos.
Miss Kay tenía la piel pálida, los ojos azules, el cabello rubio, roto en bucles, que caían sobre sus hombros, y el cuerpo armonioso.
—Es usted la primera persona que viene hoy a verme —confesó con ingenuidad cautivadora—. El negocio está mal. Antes, hace algunos años, atraído por la voz de mi padre, el público se amontonaba curioso delante de mí. Hoy, por el contrario...
—El público es injusto —hube de reconocer.
Y luego, tras de una inclinación:
—En cambio, si usted me lo permite, yo volveré muchas noches.
—¡Encantada! ¡Si supiera usted cuánto me aburre la soledad! Envidio con frecuencia a dos hermanas siamesas que durante algún tiempo pertenecieron a la troupe que tenia formada mi padre. Al menos ellas, siempre al lado la una de la otra, no sufrían este martirio de aislamiento y silencio al que yo estoy condenada. Reconozco que mi mayor defecto es el hablar demasiado, pero no he logrado corregirme aún de él, y no creo que me corregiré ya. Aquí, donde usted me tiene, acabo de cumplir veintiocho años. Soy casi una vieja.
—¡Por Dios, miss Kay!
—No me llame Kay, se lo ruego. Mi verdadero nombre es Adelina. El denominarme Kay fue idea de mi padre, que encontraba poco sugestivo el otro.
—Como usted quiera.
—Sí; porque, además, espero que seremos buenos amigos. Me es usted muy simpático. No me pregunte por qué; no sabría responderle. Quizá porque no se ha reído al entrar, como hacen casi todos, o porque no me ha rogado que le permita darme un pequeño tirón de la barba, como hacen todos.
—No es necesario, Adelina. Desde el primer momento advertí que es auténtica.
—Lo es, sí.
—Y muy bonita.
—¡Oh, tanto como eso...!
—Rubia, rizada, sedosa... Adelina, posee usted una barba digna de una imagen de retablo. Hace juego con sus cabellos y es como si el rostro estuviese nimbado por una luz de oro.
—Es demasiado, señor —murmuró al tiempo que bajaba la vista.
—Llámeme Pepe.
—Gracias.
Y los ojos se alzaron de nuevo hasta mí.
—Es usted una mujer extraordinaria.
—Eso asegura mi padre. ¿No le ha oído? El pobre está orgulloso de ser el autor de miss Kay. Dice que si no se afeitara seríamos tan iguales que nos confundirían. Pero no vaya usted a creer que siempre sintió esta admiración por su hija. Al contrarío. Mi nacimiento fue recibido con protestas, tanto de él como de mi madre, pues deseaban un varón, y durante mi infancia jamás escuché de labios de ellos el menor elogio. A los quince años una tenue pelusilla dio a mi rostro el aspecto de un melocotón maduro. Aquello, según mis progenitores, me afeaba enormemente. La pelusilla fue fortaleciéndose con rapidez. Pronto no hubo lugar a dudas. Entonces, contra lo que hubiera supuesto cualquiera, mi padre cambió de criterio. “Yo soñé siempre con que mi hijo fuese un hombre admirable —decía—. ¡Pero no importa! ¡Será mi hija la que asombre al mundo! ¡Mi hija es una mujer barbuda! ¡Mi hija es una mujer barbuda!”. Aquel alborozo, para mí, que me había observado atentamente ante el espejo, resultaba incomprensible. Si antes yo era fea, entonces era horrible. Pero mi padre no debía creerlo así. Pasaba el día mirándome con ternura y todos los sábados, por la noche, de sobremesa, comprobaba el crecimiento de mi barba con un centímetro. A los veinte años la barba me llegaba al pecho. Se decidió entonces a montar un espectáculo del que yo seria la principal atracción. Contrató a un enano, a un gigante y a las hermanas siamesas de que antes le hable, y bajo el título de “Los cuatro fenómenos humanos más asombrosos del universo” comenzamos, de feria en feria, a recorrer el mundo. Al principio todo fue bien. Luego, ignoro si una mala administración en el negocio o un creciente desinterés en el público, fueron disminuyendo los ingresos. Tuvo que disolver la compañía. Quedé sola con mi padre. La peregrinación se hizo más penosa...
—¿Y esas condecoraciones…? —interrumpí para evitar que se atormentase con los recuerdos tristes.
—Fueron compradas a un domador de tigres retirado. Creo que son falsas todas ellas.
—No importa, Adelina; usted merece esas, si fueran auténticas, y muchas más. Yo estoy seguro de que el triunfo llegará a usted algún día.
—No me interesa el triunfo. Aparte de que hoy una mujer barbuda no puede despertar curiosidad. No hay contraste. Existen tantas mujeres que parecen hombres, que el que una de ellas tenga barba carece de importancia.
—Insisto en que la considero una mujer extraordinaria.
—¿Y no le hago gracia?
—¡Oh, no!
Sus ojos, que me miraban fijamente, se vidriaron. De improviso, dos lágrimas se desprendieron de ellos y fueron, luego de resbalar por las sonrosadas mejillas, a perderse en la barba sedosa.
—¡Adelina!
—¡Pepe!
Me aproximé a ella. Llevado de un impulso irreprimible besé el trozo de barba humedecido por las lágrimas.
—¡Te quiero, Adelina! Nos casaremos, seremos felices.
Subían y bajaban las falsas condecoraciones a impulso de la respiración agitada.
—Nos casaremos, Adelina. Únicamente, para evitar el asombro de los extraños, haremos lo siguiente: tú te vestirás de hombre, y yo, en vez de llamarte Adelina, te llamaré don Federico.

SANTUGINI, José:
De buen humor

Logroño, Pepitas de Calabaza, 2012.
www.pepitas.net
ISBN: 978-84-940296-1-5

28 de septiembre de 2012

Sobre Charlie Rivel


Para celebrar el centenario del nacimiento del payaso nacido en Cubelles, la Generalitat publica este libro sobre Charlie Rivel escrito por el crítico y estudioso de circo Jordi Jané. Cubre aspectos de la última época de la vida de Charlie, especialmente la desarrollada en Catalunya. También nos habla de sus últimas actuaciones con el Circo de los Muchachos justo antes de su fallecimiento

Con dibujos del artista Soler-Jové, especialista en Charlie Rivel, el libro recoge críticas, opiniones de expertos, “teorics” los llama Jordi Jané y testimonios de gente cercana como su hija Paulina, Tortell Poltrona al que da la alternativa en la presentación del Circ Cric en 1981 o el mismo Soler-Jové, entre otros. Incluye una bibliografía y una filmovideografía que nos ha ayudado a rastrear los pasos de este genial payaso.

JANÉ, Jordi:
Josep Andreu i Lasarre, Charlie Rivel (1896-1983)
Generalitat de Catalunya, Departamento de Cultura
Barcelona, 2000 (1ª ed en 1996)
ISBN: 84-393-5222-0


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Este extraño libro —no sabemos si es un libro infantil o de divulgación o ambas cosas— está realizado por un peculiar personaje de Sarriá, luchador antifranquista, que tiene en su haber otros libros de divulgación y unas cuantas biografías, entre ellas una dedicada al dictador. De escaso interés como fuente histórica, el libro es original y bastante peculiar.

LLARCH, Joan:
La historia de Charlie Rivel y otras anécdotas del circo
Editorial ATE, Barcelona 1983
ISBN: 84-7442-343-0

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Libro dedicado a Charlie Rivel con el mismo formato de los que habitualmente publica el autor, el artista Joan Soler-Jové. Esta vez, además de las ilustraciones de éste, contamos con colaboraciones literarias de Joan Armengol, Paulina Andreu Schumann, Carles M. Balcells, Albert Roca, Narcis Masferrer y unos cuantos más.

SOLER-JOVÉ, Joan:
Charlie Rivel de la ma de Joan Soler-Jové
Els Quaderns de la Punta, Berga, 1996


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Publicación realizada con motivo de la exposición dedicada a la hija de Charlie Rivel, Paulina, comisariada por Jordi Jané y Raffaele de Ritis y realizada por Arts Santa Mónica. El libro es una excelente colección de fotografías, muchas de ellas inéditas, con las que podemos seguir la historia de la saga de los Rivels. Los textos están en catalán, español e inglés.

JANÉ, Jordi y Raffaele de Ritis:
Un segle de Circ. Paulina Andreu Rivel Schumann
Angle Editorial S.L./Arts Santa Monica, Barcelona, 2011
ISBN: 978-84-15002-42-0

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24 de septiembre de 2012

El genio del gesto


El geni del gest (Isabel Fernández y Susi Marqués, 2001)

Es uno de los documentales que se han hecho acerca de Charlie Rivel. En este caso, los protagonistas de los comentarios son, principalmente, la familia de Charlie Rivel: sus hijos Charlie Rivel jr. y Paulina Schumann y sus nietos Benny (payaso), Jacques (asistente social) y Jannine (bailarina). Sus recuerdos dibujan la humanidad de Charlie Rivel, sus virtudes y defectos e incluso se aproximan a su relación con el regimen nazi de una manera más o menos neutral, con naturalidad, sin esconder nada.


También destacan los puntos de vista del payaso Leo Bassi que se declara admirador de Charlie desde muy pequeño y de Jordi Jané, crítico de circo que ha estudiado a fondo la figura de Charlie y su familia y que ha realizado varios documentales sobre ellos. El documental está apoyado por imágenes de la película El aprendiz de clown (1967) y algunas grabaciones muy interesantes de toda la familia en 1967 en el circo estable de Dinamarca, la entrega de la Medalla de Oro del Trabajo a su vuelta a España y otras imágenes de interés.



Aquí podéis encontrar el documental entero

El geni del gest
Programa El meu avi
Producción:  TVC, Media (2001)
Dirección: Isabel Fernández y Susi Marqués
Guión: Isabel Fernández y Susi Marqués
Idioma Catalán
Color. 30min.

21 de septiembre de 2012

El hombre y la leyenda


Charlie Rivel, de l'home a la llegenda (1996), Jordi Jané

Jordi Jané es profesor de Teoría e Historia del Circo, crítico de circo, miembro del Tribunal de Periodismo Cultural de la Universidad Blanquerna-Ramon Llull y del Jurado de los ‘Premis Nacionals de Cultura’, Comisario de la exposición Circ contemporani català, l’art del risc, del Seminario Internacional El circ i la poètica del risc y de Un Segle de Circ, dedicada a Paulina Schumann. 


Ha publicado, entre otros títulos: Charlie Rivel (Edicions del Departament de Cultura de la Generalitat, 1996), Sebastià Gasch, el gust pel circ (con Joan M. Minguet, Edicions del Mèdol, 1998), Les arts escèniques a Catalunya (Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, 2001), Les arts del circ (Edicions L’Isard, 2002) y Li-Chang, el xinès de Badalona (Ajuntament de Badalona, 2004) y junto con Rafaelle de Ritis el libro dedicado a Paulina Schumann, Un siglo de Circo (Angle Editorial, 2011). Ha escrito textos dramáticos para  diversos artistas y ha escrito, dirigido y presentado diferentes espectáculos de circo y artes escénicas. Crítico y analista del mundo del circo en numerosas revistas internacionales, también ha escrito artículos de divulgación y conferencias sobre Brossa, Miró, Josep Vinyes, Sebastià Gasch, Charlie Rivel, Tortell Poltrona y muchos otros personajes de la cultura catalana.


Durante muchos años ha mantenido en el periódico catalán Avui, su "Volt de Pista", la única columna mensual dedicada al circo en un periódico en todo el mundo. 


En 1996 escribe y dirige el documental Charlie Rivel, de l'home a la llegenda, para la Televisión de Catalunya. El documental hace un recorrido exhaustivo por la biografía de Charlie Rivel con testimonios de Ramón Muñoz "Caroli", Ignasi Riera, Paulina Schumann, Joan de Segarra, Jaume Mateu "Tortell Poltrona", Arturo Castilla, Manel Valles "Toto", Sebastiá  Serrano, Andreu Avel.li "Sempronio", Emilio Aragón "Miliki", Joan M. Minguet, Joan Armengol y su segunda mujer, Margarida Camas. Todos nos cuentan lo excepcional de su trabajo como payaso, la ternura que desprendía y la habilidad para hacer reír sin contar chistes, simplemente con la mímica y su trabajo como actor.


El film nos cuenta los orígenes de Charlie, su trabajo con sus hermanos, su separación posterior… Hace hincapié en su excelente trabajo como imitador de Charlie con imágenes en las que podemos apreciar su espléndida imitación, llena de detalles propios y con un tempo y un contacto con el publico excepcional. También nos muestra su original entrada de la cantante de Ópera, número en el que Charlie improvisaba hasta perderse por lo que tenía que recurrir a una especie de chuleta que le amarraba al acto.



Su hija Paulina nos cuenta secretos de la familia, como de dónde proviene el llanto del payaso y detalles familiares que nunca antes se habían contado. Nos habla del rigor de su padre a la hora de ensayar con sus hijos, pues por lo visto era bastante severo con la educación artística de todos sus hijos, lo que al final tendría sus frutos pues todos sus hijos desde edades muy tempranas serían grandes estrellas del espectáculo. Paulina está generosa en su relato, como lo estuvo con Charlie cuando falleció la mujer de éste, carmen Bustos, asumiendo el papel de manager y ayudante y siendo su lujosa partenaire durante sus actuaciones. Una partenaire que entendía a la perfección al payaso y que sabía en cada momento lo que tenía que hacer.


El documental se detiene un momento en el reencuentro de Charlie con su pueblo natal Cubelles y cómo desde entonces se siente enamorado del lugar y decide vivir en este apacible pueblo del mediterráneo. Charlie se siente catalán por nacimiento y enamorado de Cubelles y hasta hace un anuncio para la Generalitat en apoyo de la lengua catalana, pero también siente un aprecio notable por Suecia, ciudad que le acoge después su paso por la Alemania nazi y donde vivió muchos de sus más grandes éxitos. Incluso el rey de Suecia le pide que se hiciera ciudadano sueco.


El documental aprovecha la ocasión para reivindicar las nuevas escuelas de circo que sustituyen el aprendizaje familiar, la enseñanza de padres a hijos del circo tradicional. Charlie Rivel lo demanda en la película de Fellini I Clowns y Jordi Jané y algunos comentaristas lo hacen suyo y también hablan de la imperiosa necesidad de apoyar estas escuelas para mantener el nivel y el conocimiento de muchos de estos artistas tradicionales, como el hermano de Charlie, Rogelio, sin ir más lejos, quien fue el germen de la escuela de circo de Barcelona que lleva su nombre.


Charlie enferma durante sus últimas actuaciones en Madrid junto al Circo de los Muchachos y muere unos días más tarde en Cataluña. Vemos imágenes de Charlie hablando sobre su necesidad de trabajar, su ansia de hacer reír hasta el final de su vida, "ahora estoy trabajando y no me duele nada". Lo decía feliz y con una gran sonrisa en su boca. La misma sonrisa que tantas veces había provocado en los espectadores de medio mundo a lo largo de muchísimos años. Un payaso excepcional que acaba su vida, como la empezó, en la pista.


Charlie Rivel, de l'home a la llegenda (1996)
Producción: Televisión de Catalunya SA
Dirección: Jordi Jané
Realización: Carles Farras

Guión: Jordi Jané
Color. 73 min.

19 de septiembre de 2012

El Payaso y el Führer


El pallaso i el Führer (El Payaso y el Führer, 2007), Eduard Cortés

El 20 de abril de 1944 es el aniversario de Adolf Hitler. El Führer va a cumplir 55 años mientras los aliados bombardean Berlín, y quiere celebrarlo con un espectáculo que reúna a los principales artistas que rodean al régimen nazi. El encargado de la configuración de la gala es un triste comisario de la Gestapo llamado Martin Krauss (Manel Barceló), un personaje un tanto patético que siempre ha querido ser payaso y que admira a Charlie Rivel (Ferrán Rañé), el payaso de fama internacional que, según cuenta él mismo, ha sido obligado a cumplir sus contratos en Berlín.


Charlie trabaja con Franz Gelhar “Witzi” (Jordi Martínez), un carablanca de origen judío, inteligente y caustico que mantiene un discurso beligerante con lo que le ha tocado vivir aunque no sabe, o no quiere, pasar a la acción. Krauss pide a Charlie Rivel que participe en la Gala del aniversario de Hitler y también que le incluya a él mismo en el reparto. A Witzi le parece una locura y piensa que Charlie Rivel puede negarse pero este acepta la realidad que le ha tocado vivir con resignación aferrándose a su arte como escape de la tragedia de la guerra.


Durante los ensayos de las entradas, el comisario de la Gestapo no deja de ver insinuaciones y oscuras intenciones que podrían ofender al Führer, así que Charlie se ve obligado a cambiar una y otra vez las entradas para intentar que sean del gusto de Krauss. Finalmente las insolencias de Witzi son castigadas y el payaso es deportado a un campo de concentración donde finalmente será gaseado después de un monólogo lleno de rabia y rebeldía, en el que se puede apreciar el origen teatral de la obra: “¿Qué es un nazi? Una persona que sigue las ideas de Hitler. ¿Y un antinazi? La persona que las entiende.”


Tras la deportación de Witzi ­—una bofetada de verdad que nada tiene que ver con las bofetadas entre payasos— aparece en escena Golo (Pere Arquillué), otro payaso, conocido de Witzi, militante comunista, que quiere aprovechar la ocasión para atentar contra Hitler aunque ello pueda costarle la vida a él y al propio Charlie.


Un contrato es un contrato
Desde mucho antes del comienzo de la II Guerra Mundial, la familia Rivel es una auténtica celebridad en toda Europa, especialmente en Escandinavia y Alemania. En 1935 —recordemos que el partido nazi llega al poder en 1933— Charlie Rivel tiene un contencioso con sus hermanos, la familia se rompe y Charlie se queda con sus cuatro hijos y su mujer, Carmen Bustos. Todo esto sucede en Alemania.


Precisamente su mujer tendría un peso muy importante en la trayectoria alemana de Charlie pues era ella quien cerraba los contratos, preparaba el atrezzo y vestuario, se encargaba de los hoteles y los viajes y la única que dominaba el idioma. En la película de Cortés intuimos su presencia aunque no aparece en ningún plano. Aún así, imaginamos un carácter fuerte y autoritario, controladora de todos los detalles de las incesantes giras.


En sus memorias (Rivel, Charlie, Pobre Payaso, Barcelona1973), el payaso nacido en Cubelles cuenta como en la frontera suiza-alemana, los soldados alemanes le impiden seguir su viaje hacia Italia y le obligan a cumplir los compromisos adquiridos años antes con empresas germanas:
“Se diría que las autoridades alemanas tenían otros problemas más importantes que resolver que los causados por unos artistas ambulantes. (…)  los demás directores alemanes se presentaron también a exigir que cumpliera los contratos firmados con ellos.” 
Tan sólo siete páginas cubren este periodo en su biografía, un capítulo titulado “Los años sombríos de la Guerra”, que no nos aclara demasiado sobre su experiencia durante los cinco años en territorio alemán y mucho menos sobre su participación en la película de Wolfang Staudte, Akrobat Schoon (1943 ), una película que ya hemos comentado en nuestra carpa.


No queremos en esta reseña hacer hincapié en la posible labor colaboracionista de Charlie con el régimen nazi, pero tampoco abrazaremos la idea de su labor humanitaria durante la contienda o pondremos en valor anécdotas que poco nos dicen sobre su actitud real ante los graves sucesos que acontecían en Europa. En realidad, tal y como cuenta Henrik Eberle en su libro de historia "Cartas a Hitler", Charlie Rivel envió en 1943, desde el Hotel Sonnenhof de Munich un telegrama de felicitación a Hitler por su cumpleaños que decía lo siguiente:
"Su excelencia reciba también este año mi efusiva felicitación de cumpleaños. Que el señor le siga colmando de salud, energía y fuerza y que bajo su mandato los pueblos europeos alcancen la victoria final y una Europa nueva y feliz.

 

"

Aquí pueden ver la presentación de la película en TVE en el programa Versión española. Una conversación entre el director Eduard Cortés y los actores Ferrán Rañé y Jordi Martínez con la conductora del programa Cayetana Guillén Cuervo.



El pallaso i el Führer (El payaso y el Führer, 2007)
Producción: Benecé Produccions (ESP).
Director: Eduard Cortés.
Guión: Joan Font y Eduard Cortés, basado en la obra de teatro “Uuuuh!” de Gerard Vázquez.
Música: Xavier Capellas
Intérpretes: Ferrán Rañé (Charlie Rivel), Manel Barceló (Krauss, comisaro de la Gestapo), Jordi Martínez (Witzi, carablanca) , Pere Arquillué (Golo, payaso), Martí Atance.
Color. 93 min.