16 de septiembre de 2012

Las memorias de Charlie




Publicado originalmente en Dinamarca, en 1971, con el título Stakkels Klown, Pobre Payaso es la autobiografía del más internacional de nuestros payasos, del más famoso. Unas memorias, que según escribe Sebastián Gasch en el proemio “carecen totalmente de literatura, son directas y vivas. Y rebosan de sinceridad. Diríase que Charlie Rivel las ha escrito con el corazón en su pluma.”

Las memorias están acompañadas de una interesante colección de fotografías que cubre la amplia trayectoria del artista que comenzó su trabajo en el circo a los tres años de edad, justo antes de finalizar el siglo XIX. También adornan sus páginas unas ilustraciones en blanco y negro de Palle Pio.

RIVEL, Charlie:
Pobre PayasoEdiciones Destino, Barcelona, 1973
ISBN: 84-233-0763-8


3 comentarios:

Francisco Machuca dijo...

Siempre grato entrar en este rincón.Es como una isla mágica y noble muy noble.Ay,Charlie.Suelo pasear por el antiguo parque de atracciones de Monjuic,sí,asi lo llamo todavía.No me gusta llamarlo jardines de Joan Brosa,aunque no tenga nada en contra de él,pero son mis recuerdos infantiles.Pues bien, a lo que iba.Allí existe una estatua de Charlie y me siento en un banco que hay junto a él y me fumo un cigarrillo.Me gusta,me gusta tanto como pasear por el museo de autómatas del Tibidabo.Ya podéis imaginar que si me gusta todas esas cosas,¿cómo no me va a gustar este blog?

Abrazos

Sr. Feliú dijo...

Encantados de propiciar sus paseos por estos jardines apartados de flor varia y no siempre marchita, don Francisco.

Lo de la nobleza nos ha llegado al alma. Nos lo tomamos como sinónimo de generoso y no de aristocrático, que ya sabe que el oficio de saltimbanqui es indudablemente plebeyo por mucho que precise del óbolo de la nobleza para sobrevivir.

Ésta es su casa.

angeluco10 dijo...

Yo jamás ví actuar a Charlie Rivel,sólo una entrevista en televisión hace muchos años donde le pedían (o él lo hacía sin que le pidieran) que aullara y yo pensaba que sería famoso por algo más que aullar pero no recuerdo nada más del documental,sólo sus aullidos.