19 de septiembre de 2012

El Payaso y el Führer



El pallaso i el Führer (El Payaso y el Führer, 2007), Eduard Cortés

El 20 de abril de 1944 es el aniversario de Adolf Hitler. El Führer va a cumplir 55 años mientras los aliados bombardean Berlín, y quiere celebrarlo con un espectáculo que reúna a los principales artistas que rodean al régimen nazi. El encargado de la configuración de la gala es un triste comisario de la Gestapo llamado Martin Krauss (Manel Barceló), un personaje un tanto patético que siempre ha querido ser payaso y que admira a Charlie Rivel (Ferrán Rañé), el payaso de fama internacional que, según cuenta él mismo, ha sido obligado a cumplir sus contratos en Berlín.


Charlie trabaja con Franz Gelhar “Witzi” (Jordi Martínez), un carablanca de origen judío, inteligente y caustico que mantiene un discurso beligerante con lo que le ha tocado vivir aunque no sabe, o no quiere, pasar a la acción. Krauss pide a Charlie Rivel que participe en la Gala del aniversario de Hitler y también que le incluya a él mismo en el reparto. A Witzi le parece una locura y piensa que Charlie Rivel puede negarse pero este acepta la realidad que le ha tocado vivir con resignación aferrándose a su arte como escape de la tragedia de la guerra.


Durante los ensayos de las entradas, el comisario de la Gestapo no deja de ver insinuaciones y oscuras intenciones que podrían ofender al Führer, así que Charlie se ve obligado a cambiar una y otra vez las entradas para intentar que sean del gusto de Krauss. Finalmente las insolencias de Witzi son castigadas y el payaso es deportado a un campo de concentración donde finalmente será gaseado después de un monólogo lleno de rabia y rebeldía, en el que se puede apreciar el origen teatral de la obra: “¿Qué es un nazi? Una persona que sigue las ideas de Hitler. ¿Y un antinazi? La persona que las entiende.”


Tras la deportación de Witzi ­—una bofetada de verdad que nada tiene que ver con las bofetadas entre payasos— aparece en escena Golo (Pere Arquillué), otro payaso, conocido de Witzi, militante comunista, que quiere aprovechar la ocasión para atentar contra Hitler aunque ello pueda costarle la vida a él y al propio Charlie.


Un contrato es un contrato
Desde mucho antes del comienzo de la II Guerra Mundial, la familia Rivel es una auténtica celebridad en toda Europa, especialmente en Escandinavia y Alemania. En 1935 —recordemos que el partido nazi llega al poder en 1933— Charlie Rivel tiene un contencioso con sus hermanos, la familia se rompe y Charlie se queda con sus cuatro hijos y su mujer, Carmen Bustos. Todo esto sucede en Alemania.


Precisamente su mujer tendría un peso muy importante en la trayectoria alemana de Charlie pues era ella quien cerraba los contratos, preparaba el atrezzo y vestuario, se encargaba de los hoteles y los viajes y la única que dominaba el idioma. En la película de Cortés intuimos su presencia aunque no aparece en ningún plano. Aún así, imaginamos un carácter fuerte y autoritario, controladora de todos los detalles de las incesantes giras.


En sus memorias (Rivel, Charlie, Pobre Payaso, Barcelona1973), el payaso nacido en Cubelles cuenta como en la frontera suiza-alemana, los soldados alemanes le impiden seguir su viaje hacia Italia y le obligan a cumplir los compromisos adquiridos años antes con empresas germanas: “Se diría que las autoridades alemanas tenían otros problemas más importantes que resolver que los causados por unos artistas ambulantes. (…)  los demás directores alemanes se presentaron también a exigir que cumpliera los contratos firmados con ellos.” Tan sólo siete páginas cubren este periodo en su biografía, un capítulo titulado “Los años sombríos de la Guerra”, que no nos aclara demasiado sobre su experiencia durante los cinco años en territorio alemán y mucho menos sobre su participación en la película de Wolfang Staudte, Akrobat Schoon (1943 ), una película que ya hemos comentado en nuestra carpa.


No queremos en esta reseña hacer hincapié en la posible labor colaboracionista de Charlie con el régimen nazi, pero tampoco abrazaremos la idea de su labor humanitaria durante la contienda o pondremos en valor anécdotas que poco nos dicen sobre su actitud real ante los graves sucesos que acontecían en Europa. En realidad, tal y como cuenta Henrik Eberle en su libro de historia "Cartas a Hitler", Charlie Rivel envió en 1943, desde el Hotel Sonnenhof de Munich un telegrama de felicitación a Hitler por su cumpleaños que decía lo siguiente:
"Su excelencia reciba también este año mi efusiva felicitación de cumpleaños. Que el señor le siga colmando de salud, energía y fuerza y que bajo su mandato los pueblos europeos alcancen la victoria final y una Europa nueva y feliz."


El pallaso i el Führer (El payaso y el Führer, 2007)
Producción: Benecé Produccions (ESP).
Director: Eduard Cortés.
Guión: Joan Font y Eduard Cortés, basado en la obra de teatro “Uuuuh!” de Gerard Vázquez.
Música: Xavier Capellas
Intérpretes: Ferrán Rañé (Charlie Rivel), Manel Barceló (Krauss, comisaro de la Gestapo), Jordi Martínez (Witzi, carablanca) , Pere Arquillué (Golo, payaso), Martí Atance.
Color. 93 min.