3 de septiembre de 2012

Navidades en el Corte Inglés




El aprendiz de clown (Manuel Esteba, 1967)

Juan (Quique San Francisco), un niño huérfano y sordomudo vive de la caridad de los vecinos de un pequeño pueblo que, casualmente, es Cubelles, el pueblo en el que nació Charlie Rivel. Juan vive feliz con sus juegos, alimentando a los pájaros, recogiendo flores y jugando con su fiel perro mientras los demás niños acuden a la escuela.


Estamos en Navidad —ya nos lo ha advertido una voz en off, que nos recuerda al NODO, al principio de la película—, los niños cantan villancicos con la maestra (Montserrat Porta). A la salida de clase, Juan espera a su amigo Antonio. El clásico niño antipático provoca una pelea al despreciar a Juan y la maestra tiene que intervenir. Vamos, lo que sucede cada día en los pueblos en los que hay un niño sordomudo y huérfano.




El Circo Gemma llega al pueblo. Está claro que no tienen departamento de marketing porque con ese nombre tiene que ser difícil atraer al público, aunque en un pueblo lo tienen más fácil. El director Sanson (Juan Fairen) es un mandón, pero Mario, el segundo del circo, es más amable y condescendiente, al igual que Dora (Maria del Pilar Moral), una niña que viaja con el circo y que pronto hace buena amistad con Juan.




La primera aparición de Charlie promete: está dándole a la botella en su carromato y acaba bebiendo por la oreja y escupiendo por la boca. Los niños han ayudado en el montaje del circo con la promesa de que les darían unas entradas, pero parecen haber sido engañados. Menos mal que está Charlie y les cuela porque si no estaban dispuestos a apedrear al circo. Cosas de los pueblos con los artistas, ya saben: a pedradas o al pilón.



El programa del circo, que tiene orquesta y todo, no está bien compensado: una malabarista sin demasiados recursos, un equilibrista a una mano sobre una botella y el mejor payaso del mundo. Charlie realiza la entrada de la silla con un mal partenaire —Sanson— y la entrada de la concertina y el moscardón. El mal doblaje de la película hace que no podamos apreciar como debiéramos la actuación de Charlie pues sus lloros y aullidos quedan flojos y alejados de la realidad de la pantalla.



Al finalizar su actuación descubrimos que el payaso no habla en la pista desde que murió su hijo. Ya en su carromato vemos la verdadera tragedia del payaso. No ha superado la pérdida de su hijo y su tristeza le ha llevado a la bebida.




Juan ha seguido muy atento la actuación de Charlie y ha entendido a la perfección sus ademanes y pantomimas. Más tarde se cuela en su carromato y le roba la nariz. Por la noche, agarrado a su nuevo fetiche, tiene un sueño en el que aparece vestido de payaso como Charlie haciendo la entrada de Guillermo Tell y la manzana mientras un arlequín toca el violín y la niña Dora golpea las botellas musicales.




Por la mañana, mientras Charlie busca desesperadamente su nariz, Juan ensaya en silencio el número de la silla en la pista del circo. Charlie se conmueve al saber que Juan es sordomudo y no se enfada con él. Al contrario, le abraza y decide adoptarlo.




Tras el visto bueno del alcalde, Juan parte con su nuevo padre en la caravana del circo. La maestra explica a sus alumnos porqué se ha ido: "Se marcha porque ha encontrado su lenguaje: el del corazón". Charlie y Juan, mientras compran los regalos de navidad en el Corte Inglés, ven su propio cartel anunciados como pareja de payasos en el Circo Internacional.




Navidades ñoñas
No sé si con 8 años me llevaron a ver el estreno de esta película y si me gustó mucho o poco. Ahora, con 52, me ha costado acabarla y hablar sobre ella sin escribir demasiados exabruptos. Es una película para niños así que no comentaremos el tufo paternalista y la bisoñez de muchos de sus planteamientos.




Se salva por las actuaciones de Charlie Rivel, a pesar del doblaje, y por la curiosidad de ver a Quique San Francisco en su segunda película, pero el resto de los personajes están muy mal dibujados y el circo propiamente dicho da un poco de pena. Era el primer largometraje del director catalán Manuel Esteba, que tardaría unos años en especializarse en el cine de los hermanos Calatrava.




El aprendiz de clown (1967)
Producción: CIRESA (ESP)
Director: Manuel Esteba
Guión: Vicente Lluch, José María Tavera y Manuel Bengoa con argumento de Manuel Esteba.
Intérpretes: Charlie Rivel (el payaso), Quique San Francisco (Juan), María del Pilar Moral (niña Dora), Juan Fairen (Sansón, el director del Circo Gemma), Enriqueta Font, Montserrat Porta (Maestra), Antonio Moral (niño Antonio), Francisco Tuset (Alcalde), Pedro Salinas
Color. 85 min.




5 comentarios:

El Abuelito dijo...

Caray... no creo que me decida con esta; al señor Sanfrancisco tuve el disgusto de conocerlo en una de sus innúmeras noches de francachela y desparrame: me ha gustado comprobar que al contrario de lo que parece también fue niño un día... y que mala suerte que lo llevasen a usted a ver este filme, en lugar de alguno de Harryhausen, de Godzilla o de vaqueros, sin duda más indicados... Charlie Rivel, de crío, me daba entre pena y miedo, con esos aullidos trágicos y grotescos, y esa edad siempre tan provecta, como rancia ya...

Javi dijo...

Pues nos vamos a hartar de Charlie Rivel, estimado Abuelito, pues hemos decidido dedicarle unas cuantas sesiones durante este mes.
Yo imitaba los aullidos del payaso y su lloro balbuceante como entrenamiento para otras imitaciones más elaboradas como Alfonso Sánchez o el mismo dictador.
El payaso, considerado como uno de los mejores payasos de todos los tiempos, merece nuestra atención y este hueco que le prestamos en nuestra carpa. Esperamos que alguna de nuestras sesiones le parezca adecuada.
Sobre Sanfrancisco, solamente comentarle que en esta película ya le da al drinking en una secuencia por lo que no es de extrañar su posterior evolución.

Agradeciéndole su fidelidad, le recordamos que nosotros no subiremos el IVA, nuestras sesiones seguirán costando lo mismo. Nosotros asumiremos la diferencia.

angeluco10 dijo...

A mi también me ha sorprendido saber que Quique san Francisco también fué niño,afortunadamente se ha confesado a tiempo al decir que es una película mala mala requetemala así me ahorro del disgusto de verla.

Sr. Feliú dijo...

No siempre podemos proyectar obras maestras en la carpa, don angeluco. Ya nos gustaría, ya.

Gracias por su fidelidad.

Francisco Llamas dijo...

yo en aquel entonces vivia en Cubellas estaba en el colegio y participemos los niños de extras metrae buenos recuerdos pero como pelicula comparto la opinion de kike san francisco