10 de febrero de 2012

Priscilla Dean, actriz browningiana

 

White Tiger (El tigre blanco, 1923), Tod Browning

Fawning and hating the Strong
Ready to ravage the Weak,
Faithless… suspicious…cruel and Savage
Fearing no God… trusting no man…
That’s White Tiger
In the Heart of the Crook

(Adula y odia al Fuerte
Dispuesto a devastar al Débil,
Desleal… Sospechoso… Cruel y Salvaje
Sin temor de Dios… Sin confiar en nadie…
Ese es el Tigre Blanco
En el corazón del Ladrón)

Tod Browning ha sido descrito por algunos como el Edgar Allan Poe del cine, un pionero del cine de terror, antes de que se acuñara este término para definir este género cinematográfico. En White Tiger Browning se vale de un autómata ajedrecista para permitir a una banda de ladrones entrar en casas de la alta sociedad para desvalijarlas. En 1836, Poe había publicado un ensayo inspirado en El Turco (http://www.eapoe.org/works/essays/maelzel.htm), un jugador de ajedrez que el mecánico Maëlzel había llevado a Nueva York después de una historia de intrigas políticas en las cortes europeas. Según relata Robert-Houdin en su libro autobiográfico Confidencias de un prestidigitador: el turco ajedrecista había sido construido por el mecánico húngaro Wolfang von Kempelen en 1769 y habría servido de escondite a un mutilado rebelde polaco llamado Worousky. De todo ello hemos hablado con anterioridad al hilo de la proyección de Le joueur d'échecs (Jaque a la reina, 1927) y de la glosa de La sangre del turco.


White Tiger es la postrera película rodada por Browning para la Universal y también la última con Priscilla Dean. La estrella nace en 1896 en una familia de actores lo que la aboca, en la práctica, a emprender una carrera como actriz desde niña. A los diez años ya es profesional de los escenarios y a los 14 debuta en el cine. Durante estos años trabaja, entre otros estudios, para Biograph, donde coincide con David W. Griffith, y Universal. Desde julio de 1916 figura como principal intérprete femenina de la serie de comedias que Eddie Lyons y Lee Moran protagonizan en la Nestor Film Company y que la Universal distribuye. El papel que, finalmente, la lanza al estrellato es el de la heroína del serial The Gray Ghost (1917) que protagoniza junto a Harry Carter como el mismísimo “Fantasma Gris”. El personaje de Priscilla lleva el no menos sonoro nombre de “Morn Light”, Luz de la Mañana.

Como en The Wicked Darling y Outside the Law, en White Tiger Priscilla Dean vuelve a interpretar a una dura delincuente que sabe mostrar su lado sensible cuando aparece el amor. Tod Browning atravesaba un momento complicado por culpa de su adicción al alcohol y la película era difícil de estrenar tal como la había entregado el director.

La historia. Desde el principio.
La casa de Mike Donovan (Alfred Allen) está siendo vigilada por Scotland Yard, que espera la señal convenida para irrumpir en ella y arrestar al delincuente. Donovan está inquieto, tiene un mal presentimiento, mientras sus hijos Roy y Sylvia juegan despreocupados a sus pies. El compinche de Donovan, Bill Hawkes (Wallace Beery), espera para dar la señal convenida a los policías. Cuando la policía entra en la casa, los hermanos son separados creyendo cada uno de ellos que el otro ha muerto junto a su padre. La hija permanece con el traidor Bill Hawkes.



Quince años más tarde sus vidas se encontrarán de nuevo en el famoso Museo de Cera de Londres. Roy (Raymond Griffith) está escondido dentro de un jugador de ajedrez, manejando su mecanismo y observando desde su disfraz mecánico todo lo que sucede en el Museo de Cera. Así es como advierte la habilidad de Sylvia (Pricilla Dean) como carterista lo que despierta su interés por ella. Se hacen buenos amigos sin saber que son hermanos y comparan lo conseguido con sus ilegales artimañas. Sylvia se presenta como la hija de Hawkes.

Hawkes tiene un plan para hacer mucho dinero y para ello tiene que contar con el jugador de ajedrez y su habilidoso manipulador. Juntos viajan a los Estados Unidos como el Conde Donelli, su hija y su secretario. Allí quieren comenzar una carrera de robos retando con su jugador de ajedrez a la alta sociedad americana.

Un insistente admirador de Sylvia, el rico Sr. Longworth (Matt Moore), les abre las puertas de numerosas casas, pero también despierta los celos de Roy, a quien no le gusta que el Sr. Longworth se haya fijado en Sylvia y la colme de atenciones.

Después de un importante robo de joyas están obligados a esconderse en la cabaña de caza de Longworth. Encerrados y vigilantes, en un ambiente un tanto claustrofóbico —realzado por el escaso movimiento de cámara— comienzan las desconfianzas entre los tres malhechores, alimentadas principalmente por el malvado Hawkes. Roy se abalanza sobre Sylvia, convencido de que ésta le quiere envenenar con un matahormigas argentino, pero Sylvia se defiende con un cuchillo y le asesta una puñalada a su hermano. Así, malherido, es cuando aflora la verdad entre ellos y los hermanos se reencuentran.


El bueno de Longworth intercede por ellos, mientras el malvado de Hawkes, el falso Conde Donelli, muere mientras huye del odio de los dos hermanos.

Poco después de rodar White Tiger, Priscilla Dean abandona el estudio donde ha cosechado sus éxitos. Desde entonces su carrera empieza a languidecer y, un par de años después la encontramos en comedias de dos rollos de Hal Roach.

Slipping Wives (1927), de Fred L. Guiol, es una parodia de las comedias matrimoniales de Lubitsch y Cecil B. DeMille, pero si hoy se la recuerda no es por la presencia de Priscilla Dean encabezando los títulos de crédito sino por ser una de las primeras cintas en las que aparecen juntos, aunque no emparejados, Stan Laurel y Oliver Hardy. Veterana de las producciones de Lyons y Moran a Priscilla no debió de costarle demasiado adaptarse a trabajar junto a los en breve archifamosos El Gordo y el Flaco.

White Tiger (El tigre blanco, 1923)
Producción: Universal Pictures (EEUU).
Dirección: Tod Browning.
Guión: Tod Browning y Charles Kenyon.
Intérpretes: Priscilla Dean (Sylvia Donovan), Matt Moore (Dick Longworth), Raymond Griffith (Roy Donovan), Wallace Beery (Conde Donelli / Hawkes), Alfred Allen (Mike Donovan).
Blanco y negro. 86 min.

6 de febrero de 2012

Cuando los mundos chocan: Lon Chaney y Tod Browning en la Universal


The Wicked Darling (La rosa del arroyo, 1919), Tod Browning 
Outside the Law (Fuera de la ley, 1920), Tod Browning 

En marzo de 1918, Tod Browning abandona la Metro y firma un contrato con la Universal, productora en la que, avalado por el joven vicepresidente de la compañía, Irving Thalberg, prosigue su carrera profesional hasta 1923. Es en la Universal donde su oficio como realizador comienza a tener más peso y donde tiene la fortuna de colaborar por primera vez con Waldemar Young, el guionista con el que Browning crearía algunas de sus obras de mayor éxito unos años más tarde en la MGM.

El encuentro de Browning y Chaney 
En The Wicked Darling también se inicia otra relación simbiótica que será una de las más fructíferas fructíferas del cine silente estadounidense: Browning trabaja por primera vez con el actor Lon Chaney. Considerada una película perdida durante muchos años, en la década de los 90 aparece un duplicado en 35mm en Holanda, realizándose una restauración básica que nos ha permitido visionar uno de los primeros trabajos de Tod Browning como director y el primero junto a Lon Chaney.


The Wicked Darling es un melodrama urbano que nos muestra las dos caras de The Gutter Rose (Pricilla Dean): la dura carterista, rosa del arroyo, ladronzuela que tiene que entenderse con sujetos del hampa como Stoop Conners (Lon Chaney) y Uncle Pete Fadem (Spottiswoode Aitken); y la dulce y servicial Mary Stevens, enamoradiza, delicada, capaz de pagar las deudas de su enamorado en silencio, sabiendo que lo más probable es que ese acto no sea beneficioso para ella.


Mary Stevens, The Gutter Rose, “descuida” un collar de perlas de Adele Hoyt (Gertrude Astor), una aristócrata que acaba de devolverle el anillo de compromiso a Kent Mortimer (Wellington Playter), pues este joven emprendedor se ha arruinado y ya no posee lo suficiente para lograr su mano. Por casualidades de la vida, más bien diremos, por exigencias del guión, huyendo de la policía, la rosa del arroyo se esconde en la casa de Kent.


Kent es todo un caballero. Solamente tiene dos defectos: que acaba de perder su fortuna —la casa donde se encuentran va a ser vendida en breve— y que odia a los ladrones. Mary se enamora de él y aunque lo ha preparado todo para regresar a la casa y desvalijarla, cuando vuelve a entrar en la mansión solamente se lleva un retrato de la antigua novia de Kent, Adele. Mary se ha enamorado de Kent, pero no puede desvelar que es una ladrona, así que decide guardar el collar en una maceta en su destartalado cuarto de alquiler y esperar la ocasión para devolverlo.


Stoop Conners ha cubierto la huida de Mary con el collar y la busca para obtener su parte. Mary le dice que lo ha perdido durante la huida. La verdad es que ha decidido enmendar su vida. Se contrata en un pequeño restaurante donde tiene un nuevo encuentro con Kent. Pero Stoop sigue al acecho y no está dispuesto a que Mary se salga con la suya.

En The Wicked Darling hay que destacar, además de a los dos protagonistas principales, al viejo ‘Uncle’ Pete Fadem, capaz de hacerse trampas a si mismo jugando al solitario o al forzudo tabernero interpretado por Kalla Pascha, en realidad Joseph T. Rickard, un luchador profesional conocido como "The Crazy Turk", que participaría en más de setenta películas de la época silente.

Chaney contra Chaney
Outside the Law transita por una senda similar a la marcada por The Wicked Darling. De nuevo estamos ante un melodrama criminal en el que se confrontan el bien y el mal. El toque exótico en esta ocasión viene dictado por la reconstrucción en estudio de una calle del Chinatown de San Francisco, donde se desarrolla la acción. La otra novedad es la doble caracterización de Lon Chaney como el villano “Black Myke” Silva y el angelical criado chino Ah Wing. 


Priscilla Lane cumple una vez más con su papel de rosa del arroyo al encarnar a Molly, la hija del propietario del principal casino de la ciudad (Ralph Lewis), que contempla con sorna las ansias de redención de su padre. Todo ello se debe a la benéfica influencia de Chang Low (E. A. Warren), que imparte sabios consejos confucianos a cuantos se acercan a su bazar. “Blackie” lo orquesta todo para que la culpa del asesinato de un policía recaiga sobre el padre de Molly y ella, desencantada, vuelve al camino de la depravación y el crimen. En compañía de “Blackie” y de “Dapper Bill” Ballard (Wheeler Oakman, marido por entonces de Priscilla Dean). Éste avisa a Molly de que “Blackie” pretende traicionarla y se esconden con el botín en un pequeño apartamento, donde terminan encontrando el amor y, de paso, la redención.


Pero “Blackie” no se da por vencido y todo termina con una monumental pelea en el bazar de Chang Low, escena en la que Browning hace gala de un sentido del montaje rayano en el frenesí. Lo más llamativo, no obstante, es que Browning y Chaney llevan el enfrentamiento entre el bien y el mal hasta sus últimas consecuencias haciendo que el malvado “Blackie” se enfrente a muerte con el inocente Ah Wing en un duelo que, en futuras colaboraciones, no se dirimirá entre dos personajes distintos encarnados por el mismo actor sino en las dos personalidades escindidas del propio Chaney. 


Aunque algunas veces se ha mencionado este título de Browning como uno de los precedentes del cine de gánsteres y, en concreto, como precursora de Underworld (La ley del hampa, 1927), de Sternberg, lo cierto es que la película está más próxima al espíritu folletinesco de ese otro prototipo del policial norteamericano que es The Musketeers of Pig Alley (1912), del maestro y compañero de botella de Browning, D.W. Griffith.



Un Chaney sin Chaney
En los primeros compases del cine hablado, después de una larga estancia en Metro-Goldwyn-Mayer, Browning regresa temporalmente a la Universal. Son momentos de titubeos, en los que el director no parece saber a qué atenerse. En un impasse durante la preproducción de Dracula, se pone de acuerdo con el estudio para reverdecer uno de sus primeros éxitos en la casa. Es así como dirige la nueva versión de Outside the Law (Fuera de la ley, 1930). Convertida en una protocinta de tipos duros, en la nueva versión desaparece la trama confuciana y la ambientación en San Francisco y se mantiene el triángulo criminal entre "Cobra” Collins (Edward G. Robinson, en sustitución de Chaney), Connie Madden (Mary Nolan, en el papel de Priscilla Dean) y Harry “Fingers” O'Dell (Owen Moore).


 
Para nuestros intereses lo más llamativo de la trama sería que Connie se dedica a escenificar “tableaux vivants” —esa especie de instantáneas mitológicas o pictóricas que únicamente pretendían enmascarar un erotismo vergonzante— en un salón irónicamente denominado “Palace of Fine Arts”, el Palacio de las Bellas Artes. También, la tapadera de “Fingers” O’Dell como autómata en el escaparate de un banco.


Poca gloria aportó este título a la incierta trayectoria de Browning, aunque el año siguiente se resarciría con creces gracias al éxito popular de su versión de la adaptación dramatizada en Broadway de la novela de Bram Stoker.
 

The Wicked Darling (La rosa del arroyo, 1919)
Producción: Universal Pictures (EEUU)
Director: Tod Browning.
Guión: Waldemar Young.
Intérpretes: Priscilla Dean (Mary Stevens, ‘The Gutter Rose’), Lon Chaney (‘Stoop’ Conners), Wellington Playter (Kent Mortimer), Gertrude Astor (Adele Hoyt), Spottiswoode Aitken (‘Uncle’ Pete Fadem), Kalla Pascha (el tabernero).  

Blanco y negro. 59 min.


Outside the Law (Fuera de la ley, 1920)
Producción; Universal Pictures (EEUU)
Dirección: Tod Browning.
Guión: Tod Browning y Lucien Hubbard, sobre un argumento de Tod Browning. Rótulos: Gardner Bradford.
Intérpretes: Priscilla Dean (Molly Maden), Ralph Lwis (“Silent” Madden), E. A. Warren (Chang Low), Lon Chaney (Ah Wing / “Black Myke” Sylva), Wheeler Oakman (“Dapoper Bill” Ballard), Stanley Goethals (el chico).
Blanco y negro. 75 min.


3 de febrero de 2012

Browning en los años 10: entre el slapstick y la commedia dell’arte



The Mystery of the Leaping Fish (1916), John Emerson

Tod Browning cumple su periodo de formación cinematográfica a las órdenes de Griffith en la Biograph. En 1915 pasa a la Komic Company, donde habitualmente dirige Edward Dillon. Como no podía ser de otro modo, su primer título juntos va sobre una sesión de espiritismo y en otra encarna al jefe de una barraca de fenómenos.


También dirige una serie de comedias titulada genéricamente “Bill y Ethel”, que provenía de una columna humorística de Paul West. En los periódicos Bill era el botones del diario para el que trabajaba West y en su adaptación cinematográfica el hombre para todo de un abogado llamado James Hadley (Browning), que tontea con la hermana de éste, Ethel (Fay Tincher), que trabaja como mecanógrafa en la misma oficina. En el reparto de algunos episodios aparecen también Tammany Young y Max Davidson.


Las tramas son sencillos enredos vodevilescos con abundante humor chusco. En una foto se puede ver a Browning con bigotillo abalanzándose sobre Tincher con dos tenedores de trinchar carne y en otra, ataviado de sarraceno, con unas barbas inmensas y armado con un alfanje de tamaño natural, dispuesto a degollarla.


La película se puede ver completa aquí [http://www.archive.org/details/MysteryOfTheLeapingFish_348] lo que nos exime de detallar el argumento y nos permite centrarnos, en cambio en dos o tres detalles que les sirvan a ustedes de aperitivo, como la presencia de Douglas Fairbanks en pantalla antes de meterse en la piel del detective Coke Enniday (Perico Todoslosdías) y sonriendo mientras sostiene el libreto de Browning en la mano. El plano tiene como propósito predisponer al espectador al cambio de registro que se va a operar en este divertimento del protagonista de grandes aventuras épicas. Preparación insuficiente a todas luces para contemplar en la primera escena propiamente dicha de la película como el detective de lacio bigote “se chuta” sin despeinarse.


A partir de ahí, lo que sigue es una comedia slapstick con abundancia de persecuciones, caídas y un omnipresente polvo blanco como motor de la acción. The Mystery of the Leaping Fish se rodó en junio de 1916 y fue distribuida por Triangle, la compañía cuyos tres vértices eran Griffith, Mack Sennet y Thomas Ince. Durante el verano Browning escribe y dirige para la misma compañía una película de dos rollos con el título provisional de “The Mummy”. Finalmente titulada Puppets y actualmente perdida la película es una farsa protagonizada por los personajes de la commedia dell’arte —el avaro Pantalón, la pícara Colombina, el enamoradizo Arlequín…— con la extravagancia de que Browning hizo que los actores interpretaran como marionetas guiadas por hilos. Los decorados eran también telones pintados con motivos geométricos.


Unos meses después Browning recibe el encargo de rodar su primer largometraje: Jim Bludso (1917).

The Mystery of the Leaping Fish (1916)
Producción: Triangle-Fine Arts (EEUU)
Director: John Emerson.
Guión: Tod Browning. Rótulos: Anita Loos.
Intérpretes: Douglas Fairbanks (Coke Ennyday), Bessie Love(The Little Fish Blower), Tom Wilson (el jefe de policía), Allan Sears.
25 min. Blanco y negro.

31 de enero de 2012

Tod Browning, de la barraca al anonimato


Charles Albert “Tod” Browning (12 de julio de 1882, Louisville-Kentucky –6 de octubre de 1962, Malibú) 

Tod Browning fue adolecente fugitivo, feriante y actor de variedades antes de recalar en el cine. La leyenda propalada por él mismo asegura que a los 16 años, prendado de una bailarina exótica, se alistó en las huestes de una feria ambulante denominada Manhattan Fair and Carnival Company y allí terminó como charlatán. Uno de los espectáculos habituales en los sideshows de este tipo de espectáculos eran los fenómenos amañados y, entre estos, el que atraía más la atención del público popular era el “geek”, una especie de eslabón perdido encarnado generalmente por un alcohólico en horas bajas, que se prestarse a comer pollos vivos y otras lindezas (http://www.circomelies.com/2008/09/el-gran-stanton.html). Abundando en la misma leyenda, Browning habría llegado a presentarse como uno de ellos con el sobrenombre de “Bosco, el devorador de serpientes”.


En 1906, cuando contrae matrimonio con una chica de su Louisville natal, ya se ha integrado en el circuito de variedades y burlesque como cómico blackface, de los que actuaban con la cara pintada de negro. Hacia 1913, en uno de esos periodos en que estaba en Nueva York sin contrato, Browning cayó por los estudios de la Biograph para la que trabajaba un tal Griffith, ya un poco harto de que no le dejasen rodar películas de más de un rollo. Con él debuta Tod como actor y hace funciones de asistente en la mítica The Birth of a Nation (El nacimiento de una nación, 1914), además de intervenir como intérprete en medio centenar de películas de un rollo.


Un accidente automovilístico le obliga a cambiar una vez más el rumbo de su vida, dejando de lado la interpretación y ejerciendo labores de guionista. A partir de 1917 se dedicará a la dirección de largometrajes, a menudo basados en sus experiencias como feriante, y esta parte de su carrera y su alianza con Lon Chaney en la creación de una galería sin par de tipos deformes física y moralmente es a lo que dedicaremos las próximas sesiones de Circo Méliès. No se trata de un repaso completo, sino de aquéllas películas directamente relacionadas con nuestros intereses… que son los suyos. No se escandalice nadie, pues, por la ausencia de la sobrenatural Dracula (1931) o por la incomparecencia de algún título perdido como London After Midnight (La casa del horror, 1927), por mítico que sea.


La deformidad y la anormalidad —o sea, lo que no encuentra acomodo en la norma— constituyen el meollo de la obra que le daría a Browning la gloria para las generaciones futuras: Freaks (La parada de los monstruos, 1932). Sin embargo, la fama de ésta y de la seminal Dracula (1931) no deben hacernos pasar por alto la excelencia de The Unholy Three (El trío fantástico, 1925), la perturbadora West of Zanzibar (Los pantanos de Zanzíbar, 1928) o esa obra maestra indiscutible titulada The Unknown (Garras humanas, 1927).


Aturdido por el alcohol —¡como Griffith!— y abrumado por sus fracasos matrimoniales Browning todavía tuvo tiempo de dejar un par de perlas en el muestrario del cine fantástico durante la segunda mitad de la década de los treinta. Luego, su nombre se va oscureciendo, tanto que varias veces llegó a publicarse la noticia de su fallecimiento. Se sobrevivió a sí mismo hasta 1962.

Filmografía selecta:
The Mistery of the Leaping Fish (1916)
Puppets (1916)
The Wicked Darling (La rosa del arroyo, 1919), con Lon Chaney
Outside the Law (Fuera de la ley, 1920), con Lon Chaney
White Tiger (El tigre blanco, 1923)
The Unholy Three (El trio fantástico, 1925), con Lon Chaney
The Mystic (Zara, la mística, 1925)
The Thirteeen Chair (1929)
The Blackbird (Maldad encubierta, 1926), con Lon Chaney
The Unknown (Garras humanas, 1927), con Lon Chaney
The Show (El palacio de las maravillas, 1927)
West of Zanzibar (Los pantanos de Zanzíbar, 1928), con Lon Chaney
Outside the Law (Fuera de la ley, 1930)
Freaks (La parada de los monstruos, 1932)
The Devil-Doll (Muñecos infernales, 1936)
Miracles for Sale (1939)

27 de enero de 2012

Varietés y República


"Hojas volanderas" es la nueva entrega del profesor Juan Antonio Ríos Carratalá dedicada a los personajes cuyas peripecias durante la agitada década de los treinta del pasado siglo los han convertido en materia de nota a pie de página. El empeño del autor es traerlos a primer plano y analizar en qué modo su trayectoria durante los años republicanos y su devenir posterior, marcado indeleblemente por la Guerra Civil, los sepultó en el olvido.

Si en El tiempo de la desmesura  se centró en el mundo del cine con deriva hacia las variedades, aquí los protagonistas son cuatro periodistas: el falangista ¡y humorista suicida! Jacinto Miquelarena; el anarquista, director de la seminal revista “Popular Film”, Mateo Santos; el moderno José Luis Salado, que fue parte de la fabrica de sueños instalada en París por la Paramount en la época de las versiones múltiples; y el editor de la revista frívola “Tararí”, León Vidaller.

 

Nuestros lectores amantes del Paralelo encontrarán en el apartado dedicado a Vidaller abundantísima información de primera mano sobre los usos y costumbres de las cultivadoras de las variedades en la Barcelona de los años treinta, la promoción de las mismas en la prensa y apuntes sobre la crónica negra de la que también fueron protagonistas. Algunos episodios verdaderos se leen como argumentos cinematográficos de un imposible género criminal español prebélico.

La edición, confeccionada con mimo por Renacimiento, tiene sus apostillas en un blog titulado Varietés y República [http://varietesyrepublica.blogspot.com/].

RÍOS CARRATALÁ, Juan Antonio:
Hojas volanderas: Periodistas y escritores en tiempos de República. Sevilla, Renacimiento, Colección “Iluminaciones” nº 71, 2011.
ISBN: 978-84-8472-658-6

23 de enero de 2012

Una escuela de animación


Supinfocom una escuela de animación que tiene sede en tres campus diferentes. En Francia están presentes en Arles y Valenciennes y en la India, en Pune.
Es una verdadera factoría de animadores y todos los años salen de sus aulas excelentes trabajos realizados por sus alumnos, muchos de los cuales son premiados en los mejores festivales de cortometrajes y animación de todo el mundo.

Nosotros hemos encontrado dos cortometrajes que queremos mostraros en una doble sesión dedicada a los niños y no tan niños.

Bave Circus (2008), Philippe Desfretier, Nicolas Dufresne, Sylvain Kauffmann y Martin Laugero


Estrenado a finales de 2008, este corto tiene como protagonista a un niño que imagina un circo con caracoles en medio de una tarde lluviosa y desapacible. Las imágenes son realmente hipnóticas y nos atrapan desde el primer plano.
Tenemos la suerte de que podemos ver el corto en su totalidad en internet. Que disfruten.


Tous des monstres
(2010),  Nicolas Deprez, Laurent Jaffier, Pierre Lippens y Gabrielle Lissot

Un poco más duro que el anterior, en esta ocasión el niño —un huérfano jorobado— no imagina nada, más bien vive una situación marginal que le lleva a formar parte de un verdadero circo de monstruos, donde solamente recibe amor de la mujer de los cinco pechos, eso sí, una vez lo ha convertido en el Hombre Tortuga. Pasen y vean.