23 de marzo de 2012

La bala mágica




Miracles for Sale (1939), Tod Browning 

El asesinato del doctor Sabbat en un cuarto cerrado
Han asesinado al famoso demonólogo Dr, Sabbat (Frederick Worlock). Mike Morgan (Robert Young), mago retirado y propietario de la tienda de aparatos mágicos “Miracles for Sale”, ha visto a Judy Barclay (Florence Rice) abandonar el apartamento. 


Los demás sospechosos son el mago Tauro (Harold Minjir), un prestidigitador con viejos trucos de naipes; Duvallo (Henry Hull), émulo de Houdini; y la pareja de mentalistas Le Claire, un matrimonio bastante mal avenido que actúa en el Club 48. 


Madame Rapport (Gloria Holden), recién llegada de Europa para participar en un simposio de videntes pretendía, demostrar que el doctor Sabbat no era ningún fraude, algo con lo que Mike Morgan no puede estar más en desacuerdo. Duvallo es partidario de que pongan al descubierto sus trucos. Morgan expone las diferencias que hay entre prestidigitadores y espiritistas. Mientras los primeros crean fantasía y entretenimiento para un público que paga por asombrarse y divertirse, los falsos mediums se enriquecen con el sufrimiento de los crédulos y “viven del dolor de viudas y madres”. 

 

Sin embargo, como aficionado a la magia y conocedor de sus trucos, está mucho más preparado que el inspector Gavigan (Cliff Clark) para desvelar quién es el asesino. Las coartadas de los sospechosos son en realidad juegos de apariencias y Mike Morgan es un experto en artificios. 

La despedida de Browning
Miracles for Sale es una comedia de misterio en la línea de la serie de “El hombre delgado”, protagonizada por William Powell y Mirna Loy o las dedicadas a los detectives chinos Charlie Chan (http://www.circomelies.com/2008/02/mind-like-parachute-only-function-when.html) o Mr. Moto (http://www.circomelies.com/2010/01/el-gran-fabian-y-su-muneco-alf.html). Los momentos de comedia más descarada corren por cuenta del padre del protagonista, un provinciano que no acaba de encontrarse en Nueva York, y del teniente de policía interpretado por William Demarest en un papel similar al que ya le vimos hacer en Charlie Chan at the Circus


Browning despliega el mundo de apariencias desde el primer fotograma de la cinta: una espía norteamericana se enfrenta a una ejecución sumarísima. Un pérfido oficial japonés la acusa de ser la responsable del bombardeo de una escuela. En consecuencia, los soldados a sus órdenes la introducen en un ataúd infantil. Pies y cabeza asoman debido al pequeño tamaño del féretro. El oficial dispara una ametralladora que parte el ataúd (y a la muchacha encerrada en el mismo) por la mitad. Luego, para confirmar que la ejecución ha sido completa, pega una patada al féretro separando ambas mitades. Un travelling de retroceso desvela que estamos ante una representación. Mike le está vendiendo su truco a un autor teatral. 

 

Más adelante hay una sesión de espiritismo, como en The Thirteen Chair, pero el crimen no se resuelve durante la misma, sino que Mike siembra el germen de la sospecha en el asesino y se pospone la resolución hasta su actuación en el teatro Oxford-Ritz. 

 

El Gran Morgan, de vuelta en el escenario, presenta al capitán Robert Z. Storm como colaborador. Disparará contra Judy, que deberá atrapar la bala entre sus dientes. Un grupo de espectadores son invitados al escenario a revisar armas y cartuchos y comprobar que no hay truco ninguno. Los espectadores marcan el proyectil, pero una mano anónima se encarga de sustituirlo por uno auténtico. Judy se coloca ante el blanco. Morgan da la orden de hacer fuego. El capitán Storm dispara… y Judy se desploma sangrando por la boca. 

 

No se asusten. Ya les hemos avisado que en el mundo del espectáculo todo es apariencia y, a la postre, la película con la que Tod Browning se despide del cine es una comedia ligera, con alguna broma de regusto macabro pero muy alejada de las simas siniestras que explorara en otros tiempos junto a Lon Chaney o Harry Earles. 

El Gran Merlini 
La película de Browning se basa en una novela de Clayton Rawson titulada “Death from a Top Hat” (1938). Fue la primera de una serie de cuatro, más un volumen de relatos, protagonizados por el “Gran Merlini”. Todas se centraban en crímenes que el inspector Gavigan era incapaz de resolver y el propietario de la tienda de artilugios mágicos se veía obligado a intervenir. Rawson era un mago aficionado y llegaría a ser uno de los más apreciados escritores de relatos de misterio en Estados Unidos. Tres años después de que Browning rodara su última película, Lloyd Nolan protagonizó The Man Who Wouldn't Die (1942), basado en otra novela del Gran Merlini: “No Coffin for the Corpse” (1942).


Aunque no hubo adaptación cinematográfica de “The Headless Lady” (1940), ambientada en un circo, el aparato utilizado para este truco aparece brevemente en Miracles for Sale, en una de las meteduras de pata de “Dad” Morgan. 

 

Con el alias de su personaje, el Gran Merlini, Rawson publicó dos manuales de magia para aficionados: “How to Entertain Children with Magic You Can Do” (1963) y “The Golden Book of Magic: Amazing Tricks for Young Magicians” (1964). 
 


Miracles for Sale (1939) 
Producción: Metro-Goldwyn-Mayer (EEUU) 
Dirección: Tod Browning 
Guión: Harry Ruskin, Marion Parsonnet y James Edward Grant, de la novela “Death From a Top Hat” de Clayton Rawson. 
Intérpretes: Robert Young (Mike Morgan, “The Great Morgan”, mago retirado), Florence Rice (Judy Barclay), Frank Craven (“Dad” Morgan), Henry Hull (Duvallo “The Scape King”, escapista), Harold Minjir (Professor Tauro, mago y prestidigitador), Lee Bowman y Astrid Allwyn (los La Claire, mentalistas), Frederick Worlock (Dr. Caesar Sabbatt, demonólogo), Cliff Clark (el inspector Gavigan), Gloria Holden (Madame Rapport, la medium), Walter Kingsford (coronel Herbert Watrous), William Demarest (Detective Quinn). 
71 min. Blanco y negro.