28 de enero de 2010

El Gran Fabian y su muñeco Alf



Mr. Moto's Last Warning (1939), Norman Foster

La serie B adquiere todo su sentido cuando hablamos de películas como esta de la serie Mr. Moto. Intrigas rápidas, resueltas con eficacia y economía narrativa, poco más de una hora de acción e intriga que sirviesen de complemento a la película principal del estudio. En este caso, uno de los grandes: 20th Century-Fox.


Mr. Moto contra Charlie Chan
El detective japonés Mr. Moto –protagonista de varias novelas de John P. Marquand- llegó a la pantalla para aprovechar el filón abierto con el policía hawaiano de origen chino Charlie Chan. De hecho, en los programas de variedades que se pueden ver en la película figura repetidamente Charlie Chan in Honolulu (1938). Si éste fue interpretado en primera instancia por el sueco Werner Oland, Mr. Moto le toco en suerte al austriaco Peter Lorre. Según aseguraba él mismo, fue el personaje con el que mejor lo pasó de todos los que tuvo que interpretar en Hollywood. Lo hizo en ocho títulos -Think Fast, Mr. Moto (1937), Thank You, Mr. Moto (1937), Mr. Moto's Gamble (1937), Mr. Moto Takes a Chance (1938), Mysterious Mr. Moto (1938), Mr. Moto's Last Warning (1939), Danger Island (1939) y Mr. Moto Takes a Vacation (1939)- a lo largo de dos años, la mayoría de ellos dirigidos por Norman Foster.


Vamos con el sexto: Mr. Moto's Last Warning, porque en la intriga de espionaje tiene parte un ventrílocuo que se hace llamar El Gran Fabian (Ricardo Cortez).


En el Teatro de Variedades Sultana, de Port Said
La acción transcurre en Port Said donde se dan cita toda clase de espías y aventureros internacionales. La trama combina un plan para volar la entrada del Canal de Suez y provocar un conflicto entre las flotas francesa y británica. Mr. Moto -¿por encargo de la Policía Internacional? ¿por cuenta propia?- intentará que esta maquiavélica intriga fracase y descubrir que país financia la maquinación. Lo suficiente para que podamos contemplar alguna escena submarina, unas cuantas peleas a puñetazos –sepan ustedes que Mr. Moto es experto en jiu-jitsu- y, sobre todo, varios números de variedades que tienen lugar en el escenario del Teatro Sultana.


Allí trabajan el malabarista Cliquot (Jacques Lory), la soprano madame Rosita o un tal Pete Gracias, que actúa ataviado de gaucho y hace una demostración de habilidad con el látigo. Cliquot, cuyo número incluye un perrillo y varios canotiers lanzados al aire, va maquillado como el primer Fields. En una escena, Mr. Moto se maquillará como él y hará algunos malabares, con lo que logra despistar a sus perseguidores.

La actuación del Gran Fabian y su muñeco Alf tiene la estructura clásica de estos números. Un diálogo humorístico entre ambos y una canción que el muñeco canta mientras el Gran Fabian se fuma un cigarrillo y -¡más difícil todavía!- se bebe un vaso de agua.


En la platea se dan cita un montón de tipos siniestros, desde el aventurero internacional Eric Norvel (Georges Sanders), al sospechosísimo Danforth (John Carradine), pasando por el exótico Hakim (John Davidson). Un reparto internacional –británicos, austriacos, franceses y norteamericanos- para una película que juega sin ambages con los estereotipos nacionales. El mismo Mr. Moto se hace pasar por Kuroke, un tratante de antigüedades, llevando hasta la parodia su impostación nipona. No menos chistoso es el villano que compone Georges Sanders, con su bigotito, su monóculo y un acento imposible.


Mr. Moto's Last Warning no decae en ningún momento. Incluso, brilla ocasionalmente, como en la escena, hermosa y sugerente, de la muerte de John Carradine en un batiscafo. Acción más que suficiente para los setenta minutos que dura la cinta. Ya les decíamos: genuina serie B.


Colofón
Los ocho títulos de la serie han sido restaurados por 20th Century Fox y, como los de Charlie Chan, editados en DVD. Por esas cosas misteriosas del copyright Mr. Moto's Last Warning está en dominio público por lo que pueden verla –bastante oscurita, eso sí- aquí:
http://www.archive.org/details/mr_motos_last_warning



Mr. Moto's Last Warning (1939)
Producción: 20th Century-Fox (EEUU)
Director: Norman Foster.
Writers: Philip MacDonald y Norman Foster, basado en el personaje creado por John P. Marquand.
Intérpretes: Peter Lorre (Mr. Kentaro Moto), Ricardo Cortez (el Gran Fabian), John Carradine (Danforth / Richard Burke), George Sanders (Eric Norvel), Jacques Lory (Cliquot, el malabarista), Virginia Field (Connie Porter), Joan Carroll (Marie Delacour), Robert Coote (Rollo Venables), Margaret Irving (Madame Delacour), Leyland Hodgson (Captain Bert Hawkins), John Davidson (Hakim), George Humbert (el regidor).
71 min. Blanco y negro.

4 comentarios:

El Abuelito dijo...

Ooooh, qué envidia... todavía no he visto ninguna de Mr. Moto; sí conozco de sobras a Charlie Chan -especialmente cuando fue encarnado por Sidney Toler y pasó a manos de la roñosa Monogram, facturando filmes como rosquillas- y a Mr. Wong que, misterios de la existencia, a pesar de tratarse de San Boris me parece ligeramente aburrido.
¡Bonito mundo de orientales falsos, acabado cuando los japoneses bombardean Pearl Harbour, y el señor Moto deja de pronto de resultar gracioso y simpático...! ¡¡Viva don Pedro Lorre!!

Sr. Feliú dijo...

¡Viva, viva!
Sobre todo por la sorna y las dosis de autoironía con que Lorre y Norman Foster se tomaban su cometido estos encargos.
Ya sabe, venerable Abuelito, que ésta la puede ver "en línea", sin perjuicio para su modesta pensión.
Gracias por pasar a vernos, sus nietos

Altés dijo...

Ahora mismo me voy a ver la película. Conozco al personaje por haber leído la novela que se publicó en la Biblioteca Oro (Argentina). Tengo intriga por saber qué da de si Peter Lorre con este personaje. Gracias por la recomendación.

Sr. Feliú dijo...

Sr. Altés:
Mr. Lorre pasa casi la mitad del tiempo haciéndose pasar por otros tipos -payaso, anticuario...-. Poco que ver con sus trabajos para Lang, Hitchcock o Curtiz y próximo, en cambio, a sus aportaciones autoparódicas en películas Corman o Tourneur.
Hemos de reconocer que desconocemos las novelas, así que no podemos decirle si nos parece fiel o no al modelo literario.
Regrese cuando guste, Sr. F.