20 de junio de 2012

Carleto Cairoli y Paul


Secret People (1953), Thorold Dickinson


Secret People es un ejercicio hitchcockiano. La acción se sitúa en la Inglaterra prebélica donde el cabecilla de un grupo antifascista (Serge Reggiani) dispuesto a lo que sea para acabar con la vida del dictador que rige los destinos de su país le pide a su antigua amante (Valentina Cortese) que coloque una bomba durante una actuación de su hermana (Audrey Hepburn).


En la misma velada aparece Carleto Cairoli, aquel augusto del que hablamos a propósito de Happidrome (1943).


Ahora nos lo hemos vuelto a encontrar con Paul Freeman, el primero de los tres Pauls que le acompañaron como clowns. Los otros fueron Paul King y Paul Conner.



En Secret People realizan un breve número musical que nunca termina de arrancar y que se resuelve con tanta sencillez como precisión.


Su actuación sirve como contrapunto enervante al posible estallido de la bomba.


Resuelta como un estilizado relato moral, la cinta plantea el dilema de la licitud del crimen político y la muerte de inocentes, que Thorold Dickinson resuelve como un problema formal antes que como un conflicto ético. Entre las soluciones más brillantes: un flashback en el que la protagonista se incorpora del presente al pasado mediante una sencilla panorámica o una secuencia de montaje en la que se narra su paso por una clínica.


El final resulta un poco extraño, pero parece que sir Michael Balcon se sentía un poco incómodo con las aristas políticas de la cinta y ordenó cortarle unos cinco minutos. No fue el único encontronazo de Thorold Dickinson con el mandamás de la Ealing. Ya habían tenido sus más y sus menos con The Next of Kin (1942), una cinta de propaganda bélica sobre una red de espionaje alemán en las islas, en la que los nazis no eran tan zotes ni los británicos tan espabilados.

Secret People (1953)
Producción: Ealing Studios (GB)
Director: Thorold Dickinson.
Guión: Wolfgang Wilhelm y Thorold Dickinson.
Intérpretes: Valentina Cortese (Maria Brentano), Serge Reggiani (Louis Balan), Charles Goldner (Anselmo), Audrey Hepburn (Nora Brentano), Megs Jenkins (Penny), Reginald Tate (el inspector Eliot), Carleto Cairoli y Paul.
96 min. Blanco y negro.

2 comentarios:

angeluco10 dijo...

"No fue el único encontronazo de Thorold Dickinson con el mandamás de la Ealing. Ya habían tenido sus más y sus menos con The Next of Kin (1942), una cinta de propaganda bélica sobre una red de espionaje alemán en las islas, en la que los nazis no eran tan zotes ni los británicos tan espabilados".
Este tipo de cuestiones siempre me llaman la atención,no hay autocrítica o se trata de una forma de salvaguardar la "ingenuidad" de los espectadores.

Sr. Feliú dijo...

El problema fundamental, don angeluco, es que se supone que en tiempos de guerra toda la industria cinematogáfica debía volcarse en el esfuerzo propagandístico. Y en esto no cabían ambigüedades, cuando las películas que hemos podido ver de Thorold Dickinson -Gaslight (1940),
The Queen of Spades (1949), The Secret People (1952)- resultan tan barrocas visualmente como ambiguas desde el punto de la construcción de los personajes.