13 de diciembre de 2008

Del circo como arma revolucionaria


Viva Maria! (Viva María, 1965), Louis Malle

IRLANDA, 1891. María, una niña de pocos años, colabora con los activistas del IRA. Diez años después se ha convertido en una mujer. ¡Y tanto! Como que resulta que María es ahora Brigitte Bardot y su activismo contra el imperio británico la llevan a volar… el Peñón de Gibraltar. En 1907 su carrera como dinamitera la ha conducido a Centroamerica.

Mientras tanto, otra María (Jeanne Moreau) actúa en los tabladillos de los pueblos miserables de la República de San Miguel a los que le conduce la caravana del circo. La segunda María tiene una compañera que se suicida por un amor no correspondido. Es inevitable que las dos Marías se encuentren: una, huyendo del ejército, y la otra buscando una compañera para su número de baile.

La troupe en la que se integra la María dinamitera está comandada por el Gran Rodolfo (Claudio Brook), lanzador de cuchillos, y cuenta con la presencia de un grupo de acróbatas conocidos como “Los Turcos” (José Luis Campa, Roberto Campa, José Esqueda y Eduardo Murillo), los magos internacionales monsieur y madame Diogène (Gregor von Rezzori y Paulette Dubost) y el hombre más fuerte del mundo (Luis Rizo).

Todos ellos realizan sus números cuando toca función, pero también en sus actividades cotidianas. El forzudo saca los carromatos de los atolladeros, el Gran Rodolfo muestra su puntería con el cuchillo cuando se meten en algún apuro y “Los Turcos” son capaces de organizar una fuga por un tragaluz en un santiamén.

Lo de monsieur Diogène es otra cosa. En un pueblo en que las armas de fuego están a la orden del día se le ocurre sacar una paloma del sombrero. El volátil cae inmediatamente abatido por un certero disparo. Ni corto ni perezoso, el mago extrae con sus dedos la bala y resucita a la paloma. ¡Voilà!

Las dos Marías… Las dos Marías hacen un bailecito de music-hall con sus sombrillitas y su canción anodina, cuya letra ni siquiera consigue aprenderse la María dinamitera. No importa. Un accidente fortuito hace que el vestido se rompa y a partir de ahí su éxito es arrollador. En todo San Miguel se las conoce ya como las “Marías desnudas”.

La primera hora de película ha obedecido a este planteamiento sencillo e intrascendente. La segunda, desarrolla una trama amorosa entre la María bailarina y el cabecilla revolucionario (George Hamilton) en su lucha contra el opresor Rodríguez (José López Moctezuma). En este tramo la cinta peca de cierto didactismo y de un exceso de morosidad. Las aventuras adquieren un tono tebeístico a medio camino entre el Teniente Blueberry y las aventuras de Tintín en San Teodoros.

Sin embargo, la metáfora encarnada por las dos stripteuses es diáfana: la María bailarina descubre la política y la María dinamitera, el sexo; ambas prácticas son igualmente revolucionarias y juntas un cóctel explosivo. “¡Viva María!” se convierte en el grito de la sublevación popular contra Rodríguez y “El Pacificador”. La troupe del Gran Rodolfo pone sus habilidades al servicio de la revolución. Los enemigos tienen nombre y apellidos: ejército, iglesia y banqueros, aliados en contra de los oprimidos.

No les contamos el final pero sí el estrambote porque anduvo mucho tiempo perdido y se ha recuperado para la edición en DVD. Las dos Marías se han teñido de morenas y triunfan en Europa… cantando en español.

Como el guionista Jean-Claude Carrière colabora habitualmente con Malle, Pierre Etaix y Luis Buñuel no deben extrañarnos los rasgos de humor bizarro, las salidas de tono de corte surrealizante ni la presencia de dos actores asociados a la filmografía del calandino. Claudio Brook, que es aquí el Gran Rodolfo, se metió este mismo año en la piel de Simón el estilita; Francisco Reiguera, exilado español, también estuvo en Simón del desierto (1965), en el papel de diablo disfrazado de vieja, y trabajó en innumerables películas mexicanas antes de convertirse en el nunca finiquitado Don Quijote de Orson Welles. Juan Luis Buñuel ejerce de ayudante de dirección. Con tal plantel es perfectamente razonable tropezarse con ese esqueleto de jinete sobre el esqueleto de su caballo en mitad del desierto.

Lo que todavía no ha logrado explicarse nadie es cómo orilló la censura franquista este grito a favor de las drogas blandas: ¡Viva María!

Sr. Feliú

Viva Maria! (Viva María, 1965)
Producción: Nouvelles Editions de Films (FR) / Les Productions Artistes Associes (FR) / Vides Cinematografica (IT)
Director: Louis Malle.
Guión: Jean-Claude Carrière y Louis Malle.
Fotografía: Henri Decae. Música: Georges Delerue.
Intérpretes: Brigitte Bardot (María), Jeanne Moreau (María), Claudio Brook (The Great Rodolfo), Gregor von Rezzori (Diogène), Paulette Dubost (Madame Diogène), Jonathan Eden (Juanito Diogène), Luis Rizo (el forzudo) , José Luis Campa, Roberto Campa, José Esqueda y Eduardo Murillo (“Los Turcos”), Francisco Reiguera (el padre superior), Carlos López Moctezuma (Rodríguez), George Hamilton (Flores), Poldo Bendandi (Werther), Roberto Pedret (Pablo), José Ángel Espinosa “Ferrusquilla” (el General “El Pacificador”), José Baviera (Don Álvaro).
114 min. VistaVision. Color.

4 comentarios:

El Abuelito dijo...

Creo que la censura de Franco estaba más enterada de María Santísima que de María Juanita...

Sr. Feliú dijo...

Y del brazo incorrupto de la santa de Ávila.
No obstante, usted, venerable Abuelito, disfrutará con la escena en la que el mosén se pasea con la cabeza en las manos.
Gracias por su visita, los nietos

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Sr. Feliú dijo...

Volviendo a María:
Para estas Navidades se anuncia la edición de un digipack que contiene la famosa "Tell Your Children / Reefer Madness" titulada aquí, con no menos imaginación, como "El cigarro de la locura".
Este alegato contra María viene acompañado de otros títulos sobre toxicomanías y trata de blancas que tampoco tienen nada que ver con el legado cinematográfico de monsieur malle.