17 de enero de 2009

La menstruación de Valerie



Valerie a týden divu (1970), Jaromil Jires.

VALERIE a týden divu –que podríamos traducir por “Valerie y su semana de maravillas”- es una película onírica, simbólica y vampírica. O sea, una película esdrújula.

Esdrújulo es también el trabajo de Jaromil Jires, integrante de la “nueva ola” checa de los que decidieron quedarse después de la toma de Praga por los tanques soviéticos. Milos Forman e Ivan Passer emigraron a Estados Unidos donde el primero ha hecho una sólida carrera. Vera Chytilová y Jirí Menzel vieron como se prohibían sus películas y les vedaban el trabajo. Jaromil Jires, que había participado en la película-manifiesto del grupo
Perlicky na dne (1966), se refugió en el onirismo para salir del paso.

El texto de base tiene pedigrí. Se trata de una novela escrita en 1935 –y no publicada hasta diez años más tarde- por Vítezslav Nezval, poeta, comunista y fundador del Grupo Suerralista checo. No debe extrañarnos que toda la película sea, por tanto, un sueño: el sueño de una muchacha de trece años que tiene su primera menstruación. Y aquí entramos en el campo de lo simbólico: agua, palomas, telarañas, antorchas, maquinarias mohosas, figuras vestidas de blanco o negro rigurosos, dan cuerpo a los deseos y terrores de Valerie (Jaroslava Schallerová) en su paso a la edad adulta.

Su puntín de lesbianismo
softcore, favorecido por la fotografía a la David Hamilton, y su argumento netamente vampírico, no ocultan, sino que refuerzan, los verdaderos temas de la cinta: el sexo, la religión, la familia, el incesto y las relaciones de poder. Ahí es nada. Valerie, cual nueva Alicia a través del espejo de los sueños y las pesadillas, debe pasar por estas pruebas con la sola ayuda de un amuleto: unos pendientes que le ha regalado Orlik (Petr Kopriva).

Orlik podría ser el hermano gemelo de Valerie, pero también un actor que ronda por allí, porque coincidiendo con la maduración de Valerie llegan a la villa una compañía religiosa con un cura concupiscente y un obispo que es también un hurón, el padre de Valerie y un vampiro (Jirí Prýmek); todo en uno. En contraste con esta compañía en negro, la de los actores, una comparsa de músicos y volatineros. La metáfora parece transparente, pero nada es tan sencillo en el inconsciente de Valerie.

La comparsa realiza su alegre pasacalles, sus mujeres se solazan en el río, los hombres fustigan a las palomas y los músicos tocan mientras Valerie arde en una pira. La llegada de los padres abre el signo de interrogación al final de la trama. En un claro del bosque, junto al río, Valerie se acuesta en su cama. Los miembros de las dos compañías –representantes de la represión y la liberación- bailan enlazados en derredor de ella.

La iniciación de Valerie –y la nuestra- implica la aceptación de que lo bello y lo siniestro van siempre de la mano.

Sr. Feliú


Valerie a týden divu (1970)
Producción: Filmové Studio Barrandov (CHE)
Director: Jaromil Jires.
Guión: Jaromil Jires y Ester Krumbachová, basado en una novela de Vítezslav Nezval.
Intérpretes: Jaroslava Schallerová (Valerie), Helena Anýzová (la abuela / la madre / la prima Elsa), Petr Kopriva (Orlík), Jirí Prýmek (el obispo), Alena Stojáková (Hedvika), Jan Klusák (Gracián), Libuse Komancová, Karel Engel, Otto Hradecký, Martin Wielgus, Jirina Machalická, Michaela Klocová, Zdenka Kovárová, Bedriska Chalupská.
77 min. Color.

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