8 de agosto de 2011

Circo de Pulgas


Muchos son los que piensan que los Circos de Pulgas no son más que engaños o ingeniosas presentaciones de ilusionistas o habilidosos relojeros. En realidad, las pulgas han estado en el showbusiness desde siempre, aunque hasta el siglo XVI no fuésemos conscientes de ello. Las mejores pulgas para el entrenamiento son las pulgas humanas (pullex irritans), hoy casi en extinción, pero que en la Edad Media seguro que convivían con bufones, juglares y demás artistas ambulantes.

Las primeras exhibiciones de pulgas de las que se tiene noticia son muestras de trabajo de orfebrería diminuta (cadenas de incontables eslabones, carruajes, etc.) en las que las pulgas servían como referencia de tamaño o como animales de arrastre. La fascinación por estas exhibiciones se hizo patente en el siglo XVII en toda Europa donde se convirtieron en asunto de última moda entre las diferentes cortes y objeto de estudio por los inquietos naturalistas de la época. En 1792, en plena Revlución francesa, se anuncia a una pulga ondeando la bandera tricolor y en la Historia de los Insectos de Walckenauër se hace referencia a un desfile militar llevado a cabo por una trup de pulgas en la Bolsa en 1825.

Estas tempranas manifestaciones eran un tributo a los artesanos que construían los aparatos, pero con la aparición de Bertolotto el énfasis recae finalmente sobre el domador o adiestrador de las pulgas. Bertolotto es quien populariza definitivamente el Circo de Pulgas en Europa y América y se reserva el derecho a la posteridad escribiendo un libro titulado: Historia de la Pulga: …conteniendo el programa de la extraordinaria exhbición de las educadas pulgas admiradas por las cabezas coronadas de Europa, que se publicó en 1833, reeditado en numerosas ocasiones y que es considerado la biblia en esta materia.

Debido a su corto periodo de vida, apenas dos meses, es necesario un proceso de selección y adiestramiento continuo. Cuando el entrenamiento comienza, la futura artista (según los expertos, el sexo femenino es el más adecuado) era introducida en un bote o probeta de cristal. Al verse atrapada la pulga comienza a dar saltos y a golpearse duramente en la cabeza. Esto permite al domador analizar la fuerza de la pulga y, lo que es más importante, convencer al insecto de que saltar no le va a servir de nada.

Los variados actos interpretados por las pulgas eran imaginativas extensiones de sus acciones naturales. así, dos pulgas manteniendo un duelo de espadas, en realidad estaban intentando frenéticamente desembarazarse de las diminutas agujas atadas a sus patas. Una pulga malabarista o futbolista estaría de hecho procurando alejar una bola impregnada con algún producto químico que a las pulgas les resultaba repugnante.

En el siglo XIX, la época de oro de la exhibición de estos pacientes insectos (tan pacientes como sus propietarios), las pulgas eran anunciadas con el nombre de famosos artistas de circo como Leotard, el acróbata Diavolo, Blondin el funambulista, o bien realizaban pantomimas interpretando a personajes como Don Quijote y Sancho Panza, Wellington o Napoleón.


Que, ¿por qué están aquí estos bichejos? Porque me he encontrado esto navegando entre bobinas de blanco y negro digitalizadas. Ver para creer. Y otro día hablaremos de otras relaciones interesantes de estos semovientes con la industria del cine.

2 comentarios:

angeluco10 dijo...

¡¡Exacto,ver para creer!!.
Acabo de asistir a la representación de una pulga,algo que pensé que no vería en mi vida pero.... yo lo he visto a través de una lente de aumento.¿Cómo podría apreciar la gente el particular arte de este diminuto circo ambulante en las atestadas calles y plazas de cada pueblo sin el aumento del que yo he disfrutado?.

artroposfera.es dijo...

El circo de pulgas, diminuto y encantador, desafía lo convencional con su destreza. Un espectáculo diminuto que demuestra que la grandeza viene en todos los tamaños.