8 de febrero de 2009

El gran Gabbo contra la divina Garbo



As You Desire Me (Como tú me deseas, 1932), Georges Fitzmaurice

Algunas veces el título precede a la idea. No lo digo por la película de Greta Garbo objeto de esta entrada, si no por el de la entrada misma. Cómo pasar por alto la ocasión de comentar el enfrentamiento entre la gran diva sueca, “la divina”, y el calvo más genial de la historia del cine. Imagínense, además, que el encuentro tiene lugar ante los lentes del puritano Louis B. Mayer, que ha expulsado de su estudio a Stroheim por manirroto y depravado, y ahora tiene que admitirlo como partenaire de su máxima estrella, cuyo contrato está a punto de expirar…

As You Desire Me es un melodrama convencional, traído de una obra de Pirandello sobre las apariencias: “Come tu mi vuoi”. El drama se basaba en un hecho de crónica conocido como el caso del “amnésico de Collegno”, que Totò protagonizó tardíamente en clave cómica en Lo smememorato di Collegno (1962).

La excusa para la presencia en la carpa de
As You Desire Me es que al principio de la cinta Zara (Greta Garbo) actúa como cabaretera en un club de Budapest en 1925. Una pirueta de George Fitzmaurice nos hurta la actuación; sólo escuchamos su voz mientras la cámara sobrevuela el club posándose brevemente en tres de los admiradores que esa noche van a correrse una farra con ella. Al finalizar la actuación, la cámara aguarda a la Garbo tras el escenario. Un “ooooh” profundo se dibuja en los labios del espectador. Amén del suntuoso vestido con pantalones, la Garbo luce un rutilante rubio platino. Claro que estamos en 1932, cuando la presentación de la estrella era motivo de más discusiones que el argumento.

No es menos teatral la primera aparición de su oponente. Ella ha invitado a sus tres posibles amantes a casa. Mientras brindan con champán, una panorámica descubre a Salter (von Stroheim) en lo alto de la escalera, con su monóculo, su cigarrillo turco y un pañuelo asomando en el bolsillo de su batín.
-¿No te importará que los haya invitado? –pregunta Zara.
-Estoy impaciente por conocerlos –responde Salter.
-Son los representantes de la nobleza, el ejército y el cuerpo de enfermeros. Y ésta soy yo: de lo más alto a lo más bajo.
Mientras pronuncia esta última frase, claramente ebria, un plano medio reúne a la divina Garbo y al gran Gabbo –mejorando lo presente-.

En su última novela Salter ha alterado levemente la anécdota vital de su protegida y ha obtenido un éxito resonante. Después de expulsar a los invitados la besa violentamente. ¡Qué poco tiene que ver este beso con aquellos que recibiera de John Gilbert!

Como ésta es una noche plena de encuentros, se presenta allí Tony (Owen Moore), un pintor que realizó hace diez años un retrato de la mujer del Conde Varelli (Melvyn Douglas). Está seguro de que Zara es aquella mujer, desaparecida de Italia durante la guerra. Zara decide partir con él. Salter tira de pistola para obligarla a permanecer junto a él.
-No se atreverá –asegura Tony.
Evidentemente Tony desconoce la reputación del “hombre al que adorará usted odiar”.

No nos interesa el desarrollo de la trama. Baste saber qué Zara podría ser María o no serlo. Todos tienen intereses en que sea más allá de su verdadera identidad. Salter se presenta con una amnésica que también podría ser la esposa de Varelli: una mujer recogida junto a la finca en la fatídica noche en que fue asaltada por los soldados. Claro que también podría ser una criada. No obstante, Salter ha triunfado:
-La duda que hoy he sembrado –afirma categórico- subsistirá siempre.

Greta Garbo y Melvyn Douglas repetirán como pareja en Ninotchka (Ninotchka, 1939), donde Ernst Lubitsch demostró que se podía destilar química entre una pareja que en As You Desire Me queda desdibujada por la presencia magnética del tercero en discordia. Dos momentos vienen a corroborar nuestra afirmación. El primero es aquél en el que Stroheim afirma que Zara tiene tanto de condesa como él, suprema autoironía viniendo del hijo de un sastre judío cuyo “von” en Hollywood siempre fue motivo de risas disimuladas. El segundo, en una conversación entre el conde y su supuesta mujer, durante la que permanece al fondo, desenfocado, haciendo molinetes con su bastón. Por supuesto, roba la escena. En Ninotchka hicieron falta los esfuerzos aunados de Sig Ruman, Felix Bressart y Alexander Granach más la presencia de Bela Lugosi como un comisario político soviético para ejercer el mismo contrapeso que Stroheim en As You Desire Me.

Sr. Feliú

As You Desire Me (Como tú me deseas, 1932)
Producción: Metro-Goldwyn-Mayer (EEUU)
Director: George Fitzmaurice.
Guión: Gene Markey, basado en la obra “Come tu mi vuoi” de Luigi Pirandello.
Intérpretes: Greta Garbo (Zara / María), Melvyn Douglas (el Conde Bruno Varelli), Erich von Stroheim (Karl Salter), Owen Moore (Tony), Hedda Hopper (Madame Montiari), Rafaela Ottiano (Lena), Warburton Gamble (el Barón), Albert Conti (el capitán), William Ricciardi (Pietro), Roland Varno (Albert).
Blanco y negro.

1 comentario:

El Abuelito dijo...

¡¿Gabbo vs. Garbo?! ¡Viva!