20 de junio de 2008

Fumadero de opio


Frivolinas (Arturo Carballo, 1927)

Arturo Carballo fue un avispado hombre de negocios y empresario del Cine Doré, una de esas salas populares en las que en los años veinte del pasado siglo alternaban los espectáculos frívolos y el cinematógrafo. Porque habéis de saber, pequeños míos, que la duración de las películas no se estandarizó en noventa minutos hasta entrada la década de los veinte del pasado siglo. Arturo Carballo había sido el promotor de una película exprés -una Pasión de Cristo concebida, rodada y exhibida en el plazo de veinticuatro horas- y será, en vísperas de la Guerra Civil, el productor de Carne de fieras (Armand Guerra, 1936) de la que se habla en otro post. Pues bien, Carballo, en uno de esos experimentos híbridos que hoy llamaríamos “transversales” o “multimedia” y que él bautizó como “cineteatro”, le propone a Eulogio Velasco –el Ziegfield español- filmar unos cuantos números de sus revistas, hilvanarlos con una leve trama argumental y presentar la película al público en el mismo salón, que tiene su propia orquesta y puede, por tanto, ejecutar las conocidas melodías en directo.

Las revistas musicales objeto del experimento son: “Arco Iris”, “La feria de las hermosas” y “Las maravillosas”. Don Eulogio había importado a España el modelo francés en la temporada 1921/22 con el primer título citado. La fórmula causa furor entre el público; no sólo destacan las tiples que cantan los números principales sino las vicetiples, lo que hace exclamar a un cronista de la época que no se conocía tal despliegue de “coro” desde los tiempos de Sófocles. Las letras de los cantables corren a cargo de Tomás Borrás, autor titular del Teatro Apolo, marido de Aurora Jaufrett “La Goya”, y, al romper la década siguiente, vanguardista del protofascismo en España.

El argumento va más o menos así: Don Casto Tordesillas (José López Alonso) es un viudo amante de la juerga que se pasa las noches de teatro de variedades en teatro de variedades. A Ramón (Ramón Álvarez Escudero “Ramper”) le conviene esta vida disoluta porque así puede cortejar a su hija Rosita (Rosita Rodrigo). El lío se agudiza porque una de las atracciones favoritas de don Casto es... el propio “Ramper”. Finalmente los amantes conseguirán que el estricto padre consienta en la relación.
Como indicaba antes, la trama es un sencillo armazón sobre el que colgar las trece intervenciones musicales que incluyen un número titulado “Oh, Catarina” interpretado por la brasileña Eva Stachino, que lleva un sombrero de copa y un maillot con un signo de interrogación en el pecho y la rendición del “Fumadero de opio” de la revista “Las maravillosas” a cargo de María Caballé –nada que ver con doña Montserrat-, con decorado, vestuario y tocados de plumas de indudable estilo orientalista. Completan el elenco Olvido Rodríguez, Luisa Wieden, la pareja compuesta por Miguel Ligero –sempiterno don Hilarión- y la tiple cómica Blanquita Pozas, y doscientas vicetiples… nada menos. Para que no falte de nada se rueda también una corrida de toros de uno de los diestros de moda, Juan Belmonte “El Pasmo de Triana”.

De “Ramper” poco se puede añadir para quienes visitan este sitio. De todos es conocida su carrera como acróbata en compañía de su hermano, su reciclaje en caricato a la muerte de aquel en 1920, su popularidad sin cuento que lo convirtió en estrella del Circo Price, la mini-bicicleta con la que se presentaba en los escenarios, o sus frecuentes tropiezos con los mandamases, ya fueran estos el dictador Primo de Rivera o el doctor Negrín. Una anécdota –probablemente apócrifa- asegura que en tiempos del Caudillo del Ferrol, salió al escenario con un cochecillo y después de hurgarle un ratito en el motor espetó al público:
-Soy “franco”, ni lo arreglo ni me marcho.

Frivolinas se compagina a finales de 1926 y se presenta en pase único en enero de 1927. El estreno definitivo tiene lugar el 18 de abril de 1927, cómo no, en el Cine Doré con la orquesta y coro bajo la dirección de Andrés Rojas. Los efectos sonoros incluyen un claxon que debe intervenir durante la actuación de “Ramper”.

El historiador Fernando Méndez Leite no atribuye ningún mérito a Frivolinas, cuyo prestigio, por lo extravagante de su propósito y su valor documental, provienen de la restauración realizada en la década de los noventa por Luciano Berriatúa para la Filmoteca Española.


Sr. Feliú

Frivolinas (1926)
Producción: Ediciones Seleccionadas Arturo Carballo (ES)
Dirección: Arturo Carballo
Argumento: las revistas 'Arco Iris', 'La feria de las hermosas' y 'Las maravillosas', de Eulogio Velasco.
Intérpretes: José López Alonso (Don Casto Tordesillas, Ramón Álvarez Escudero (Ramón, Juan Belmonte, María Caballé, Miguel Ligero, Felisa López, Blanca Pozas, Ramper, Rosita Rodrigo, Olvido Rodríguez, Eva Stachino, Luisa Wieden
80 min. Blanco y Negro.

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