6 de agosto de 2009

Hoy, circo… y batacazos


Circus Today (1926), Del Lord


Billy Bevan y a Andy Clyde
A la altura de 1926 los cuatro ases de la comedia –Chaplin, Keaton, Lloyd y Langdon- han dejado atrás las películas de dos rollos y están haciendo largometrajes, que requieren otro tipo de construcción dramática, más pausada, y un mínimo desarrollo sicológico de los personajes. Mack Sennett, pionero de la comedia cinematográfica y productor de libro, hace algún intento en este sentido con su adorada Mabel Normand, pero él conoce a su público y sabe que donde haya una buena catarata de gags visuales habrá alguien dispuesto a pasar por taquilla.

Ya les hemos advertido en otras ocasiones de la oportunidad de prestar atención a los cómicos menos conocidos de la edad de oro del
slapstick. En esta categoría podríamos encuadrar a Billy Bevan y a Andy Clyde, estrellas de Sennett cuando los pesos pesados de la Keystone han sido tentados por sustanciosas ofertas económicas que el productor no ha intentado siquiera mejorar. El australiano Billy Bevan, ficha por Sennett a principios de los años veinte y protagoniza medio centenar de comedias de dos rollos en las que su inconfundible mostacho era ya garantía de comicidad. A mediados de la década de los veinte Sennett lo empareja con el escocés Andy Clyde, que había entrado en la productora como chico para todo. Dirige otro hombre de la casa, Del Lord en el que Sennett confiaba tan ciegamente que siempre era él quien lanzaba las tartas en el plató y quien conducía el camión de los Keystone Kops a cien por hora en el cruce de las calles Figueroa y octava… siempre que no hubiera policía por allí.

En el Mack’s Mammoth Circus
A la altura de 1926 la máquina está engrasada y funciona a la perfección. El equipo de Sennett sólo necesita una excusa argumental que sirva como contenedor de ocurrencias visuales de cualquier tipo. Vale, por ejemplo, con que Bevan y Clyde sean dos hermanos que no son gemelos por la mínima diferencia de dos años y que se apelliden Barnum. ¿Dónde situarlos? Evidentemente, en un circo. Pero no bajo la inmensa lona de Barnum & Bailey, sino bajo la modesta del Mack’s Mammoth Circus, que tiene una carpa y siete hipotecas. Allí ejercen los hermanos de mozos de pista.

Para que no haya dudas sobre el terreno en el que nos encontramos, en su primera aparición en la ventana del carromato, el director de la troupe, Steve Skinner (Kewpie Morgan), recibe una soberana ducha cuando Slim (Andy Clyde) le enchufa distraídamente la trompa del elefante.

Madame Stella (Madeline Hurlock) hace prácticas de amazona de proboscidios en una cunita. Skinner le ordena que prepare a Beppo para salir a la pista. Beppo resulta ser un tití bastante revoltoso que se dedica a hacer la vida imposible al pomposo Skinner. Primero le arroja un biberón a la cara y luego se cuela en su bota, propinándole tremendo mordisco en el pie. El clown acude al rescate de su jefe y corta la bota con un hacha. Finalmente, la bota, dotada de patas y cola, huye por el circo aterrorizando a un negro disfrazado de romano.

Va a comenzar la función. Stella es écuyère. Skinner trabaja como maestro de ceremonias. El trapecista se ha roto un tobillo y Gus (Billy Bevan) debe sustituirlo. Gus se lanza desde la cúpula, pero sus tirantes se enganchan en la plataforma, lo que le permite correr por el aire tras el caballo hasta desplomarse encima del director. Imaginativo y bien resuelto.

Arruinado el número ecuestre, Skinner coloca a Gus en una bicicleta que debe lanzarse por una empinadísima pendiente. Gus ya se sabe el truco: engancha los tirantes a una palanca y cuando llega al final de la pendiente vuelve a subir haciendo caer a Skinner desde lo alto de la plataforma. El jefe sube amenazante por la escalerilla. Gus se deja ir, ahora sin sostén, y aterriza en el extremo de un balancín en el que se ha colocado -¡bendita casualidad!- un elefante. El paquidermo sale volando por los aires y ejecuta un preciso mortal antes de estampar su tonelada de peso contra el suelo. El uso imaginativo de los efectos especiales en este tramo es digno de mención. La subida de Gus se consigue, no por la tracción de los tirantes, sino gracias a una reversión en la marcha del negativo. El vuelo del elefante se realiza con el concurso combinado de la sobreimpresión y el paso de manivela, efecto en el que Méliès había sido consumado maestro. El elefante ve (literalmente) las estrellas que están directamente dibujadas sobre el celuloide.

El siguiente número de riesgo que debe ejecutar Gus es el salto a una tina de agua con los ojos vendados. La cosa carece de peligro porque la plataforma está a unos ridículos tres metros del suelo. Pero en cuanto Gus ha ascendido a ella Skinner acciona una manivela y la palanca se eleva y se eleva y se eleva... Para colmo, el elefante se bebe el agua de la pileta. ¡Allá va! La resolución no es en absoluto realista pero sí ocurrente y eficaz desde el punto de vista cómico.

Colgados con un león a quinientos metros del suelo
El segundo acto es una larga persecución. Gus huye en el carromato de la jaula de los leones. Slim, que hacía equilibrios sobre unos barriles, cae en el techo. Skinner los persigue con una cuádriga. Y el elefante, que ha arrollado una tienda, va tras ellos. Siembran el caos en la ciudad e, incluso, en un rodaje. En una curva la jaula se desprende y los leones escapan. Uno –probablemente Numa, que ya había intervenido el año anterior en The Lion Whiskers (1925) junto a Billy Bevan y con dirección de Del Lord-, siembra el pánico entre los espectadores y entra en el camerino de Stella. Sennett cuenta en sus memorias el modo en el que el director convenció a la estrella femenina para que se tumbase debajo del león. La señorita Hurlock le pidió una demostración práctica de cómo debía rodar la escena así que Del Lord no tuvo más remedio que colocarse bajo las zarpas del león, sólo para enterarse de que a la estrella no le daba ningún miedo aquella situación y sólo pretendía saber con quien se las gastaba.

Pero Circus Today, que no nos deja un instante de respiro, aún se reserva la traca final. Al escapar del león madame Stella libera un globo cautivo. Los hermanos Barnum se han encerrado en una caseta sin advertir que el león se ha colado con dentro. El ancla del globo se engancha en el techo y ahora tenemos, para el gran final, una écuyère en un globo que no sabe gobernar y a los dos panolis intentando escapar de una caseta suspendida a quinientos metros del suelo en cuyo interior hay un león.

Como no estamos en un serial no procede la clásica pregunta: ¿Conseguirán nuestros héroes escapar de una muerte segura entre las fauces del león al que le ha llegado su hora del almuerzo o, en el mejor de los casos, por precipitación?

En resumen: una muestra tardía de la comedia de batacazo, perfectamente disfrutable por su apuesta incondicional por el gag. Del Lord mete en veinte minutos lo que a otros les daría para tres largometrajes. Nosotros nos la hemos encontrado en la colección de DVDs Slapstick Encyclopedia, de Image Entertainment. En el mismo disco pueden encontrar otros dos cortos del mismo equipo: Super-Hooper y Wandering Willies.

Sr. Feliú

Circus Today (1926)
Producción: Mack Sennett Comedies (EEUU)
Directores: Del Lord (en algunas fichas también aparece acreditado Lloyd Bacon).
Guión: Gus Meins y Al Giebler.
Intérpretes: Billy Bevan (Gus Barnum), Andy Clyde (Slim Barnum), Kewpie Morgan (Steve Skinner), Madeline Hurlock (Madame Stella), Betty Welsh (la doncella).
2 rollos. Blanco y negro + virados.


1 comentario:

El Abuelito dijo...

¡Yo quiero conocer a Beppo!
Monumental reseña.