23 de julio de 2014

La cabaña chiflada




Barnacle Bill (1957), Charles Frend

A menudo nos hemos encontrado en estos muelles victorianos o eduardianos donde se aúnan la esencia del espíritu británico con la diversión barraquera. Frente a la charlatanería vocinglera y altisonante del side-show estadounidense, la circunspección reina en las atracciones del pier donde lo más que puede pasar es que se cometa un crimen horrendo, aunque siempre dentro de lo que exige el decoro.


El pier de Sandcastle-on-Sea ha sido adquirido por el capitán naval William Horatio Ambrose (Alec Guinness), heredero de una tradición marinera tan extensa como la Historia de Inglaterra, pero aquejado de mareos inmovilizantes cada vez que se embarca. El muelle de recreo parece la solución ideal a sus problemas, si no fuera porque las autoridades municipales están dispuestas a llevarse la instalación por delante en aras de las comisiones devengadas por la operación inmobiliaria.


El capitán Ambrose logrará desbaratar sus planes gracias a una argucia que le permite burlar en el muelle, una vez cercenados a golpe de hacha los vínculos con tierra firme, las conservadoras ordenanzas que rigen en el pueblo.


De este modo se convierte en salón de baile juvenil lo que antaño fuera un derruido teatrito en el que Artie White and His Brinnies practican un número de escapismo. Artie White (Warren Mitchell) se declara émulo de Houdini al tiempo que se burla de la calva del espectador que se ha ofrecido voluntario para atarlo de pies y manos. Por supuesto, el capitán Ambrose es un experto en cabullería marinera y los artistas no permanecerán demasiado tiempo en el lugar.


Toma su lugar un grupo de skiffle, ese peculiar cruce de música folk, swing y proto-rock & roll que hacía furor en las islas a mediados de la década de los cincuenta del siglo pasado. Los jóvenes enloquecen con ellos y son los primeros en apoyar el proyecto de resurrección del viejo muelle.


No obstante, la atracción a la que se saca más partido cómico en Barnacle Bill es “The Crazy Cottage”, una casa con todos los planos inclinados en la que es imposible mantener el equilibrio. En ella se instala el capitán Ambrose y pretende hacer vida normal. Claro, que tiene que afeitarse en un espejo deformante y luchar contra la ley de la gravedad en caso de ingesta severa de alcohol.


Como Davy, Barnacle Bill es una comedia tardía de los Ealing Studios. Pero donde aquélla proyectaba una mirada melancólica ante el futuro del music hall, ésta busca entroncarse en la tradición de la comedia autóctona que tantos títulos memorables reportó al estudio. Alec Guinness encarna una vez más a una variedad de personajes excéntricos y el argumento.


Barnacle Bill (1957)
Producción: Ealing Studios (GB) / Metro-Goldwyn-Mayer (EEUU)
Director: Charles Frend.
Guión: T.E.B. Clarke.
Intérpretes: Alec Guinness (el capitán William Horatio Ambrose y todos sus antepasados), Irene Browne (la señora Barrington), Maurice Denham (Crowley), Percy Herbert (Tommy), Victor Maddern (Figg), Allan Cuthbertson (Chailey), Harold Goodwin (Duckworth), Richard Wattis (el del registro marítimo), Lionel Jeffries (Garrod), George Rose (Bullen), Lloyd Lamble (el superintendente Browning), Harry Locke (el periodista), Mike Morgan (Larry), Max Butterfield (Phil), Donald Churchill (Roy).
87 min. Blanco y negro.

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