22 de septiembre de 2014

Nuestro tatarabuelo y su varita mágica


Lulù (1923), Segundo de Chomón

Al parecer Chomón realizó esta película de animación de modo artesanal en una etapa tardía de su carrera y con la ayuda de su mujer y su hijo. La copia conservada por Piero Chomón, y salvaguardada en el Museo Nazionale del Cinema se puede ver aquí:



Lulù es una viñeta tan primitiva como deliciosa en la que encontramos ecos de su obra más célebre: Hôtel électrique [http://www.circomelies.com/2014/05/magia-golpe-de-manivela_16.html] (El hotel eléctrico, 1908). Sólo que esta vez no se trata de esa suerte de vida regalada lograda gracias a la electricidad, sino que el poder de mover los objetos a capricho reside en una auténtica varita mágica, que su propietario emplea, primero, para prepararse una opípara cena, y, luego, para enloquecer al pobre ladrón que ha tenido la mala suerte de ir a parar a su casa.


El buen burgués se sabe legitimado para esto y para propinar una paliza a distancia al caco. También para encerrarlo en un armario ropero con la connivencia de un agente de policía. La moral y el orden instituido respaldan sus acciones a pesar de que el autor del allanamiento parece no tener mayor interés que llenar un poco la panza. El buen burgués, con su traje y sus costumbres ordenadas, se constituirá en azote de delincuentes y defensor de la sacrosanta propiedad privada gracias al poder mágico de su varita.


No nos escandalizamos por ello. Tampoco por el hecho de que el buen burgués no sea otra cosa que nuestro tatarabuelo, el simio. Moraleja: la civilización no es más que un traje de tres piezas.

Lulù (1923)
Producción: Segundo de Chomón (IT)
Guión y Dirección: Segundo de Chomón.
Animación: muñecos animados.
8 min. Blanco y negro + Virados.



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