7 de septiembre de 2015

La carreta de la risa



Llegaron los franceses (1959), León Klimovsky

Damián Picavea (Valeriano Andrés), el propietario de la carreta de la risa recorre los pueblos del norte de España a principios del siglo XIX con un espectáculo cómico. Le acompañan sus cuatro hijas: Rosita de los Claveles (Elisa Montés), la bailarina de los mil encantos; Berta (Paloma Valdés), la reina de la comicidad; Anita (Isana Medel), fantasista musical; y María del Carmen (Ángela Capilla), la voz de oro de Italia. El 2 de mayo de 1808 les sorprende en un pueblecito del Pirineo navarro ocupado por las tropas francesas al mando del capitán Duvalliers (Luis Peña).


Gracias a los encantos de Rosita, consiguen del capitán el salvoconducto para poder seguir viajando con sus pantomimas y números musicales. Consisten éstas en cancioncillas delirantes, como aquella que interpreta María del Carmen y en la que se habla de la afición al vino de Mahoma, que lo hacía levitar.


Las pantomimas son números elementales en los que las chicas se disfrazan de caníbales, geishas o antiguas egipcias. Como la actuación tiene lugar ante las tropas francesas, Damián se encarga de otorgarles a todas ellas dicha nacionalidad. También al mismísimo Beethoven, ilustre compositor galo al que atribuyen la composición de un pasacalle.


Después de una de las funciones, Rosa seduce al sargento Berthier (José Sepúlveda) y le roba la orden para las tropas francesas de entrar en España por Roncesvalles. Berta se ofrece entonces a avisar a la partida de guerrilleros que combaten a los franceses en el Pirineo. Parte hacia allá en compañía de Anita y ya tenemos en marcha uno de los motivos habituales de la obra primeriza de Jesús Franco, que ejerce de argumentista, guionista y ayudante de dirección: dos chicas en viaje. Poco importa que éste sea en un carro robado a un pobre carretero (José María Taso) y que estemos a principios del XIX. La idea se repetirá en Luna de verano (Pedro Lazaga, 1959) y en Tenemos 18 años (Jesús Franco, 1960), su debut en la dirección.


Uno de los guerrilleros es Andrés (Ismael Merlo), un antiguo soldado empeñado en hacerse merecedor del amor de Rosita. Pero ella se ha enamorado del capitán Duvalliers y juntos afrontan un destino trágico. El contrapunto será la pantomima “Los dos pierrots”, en la que deberían mezclarse risas y lágrimas, “como en la vida”. Durante la representación, la inconstante Colombina se enamorará de un pierrot alegre y solar, que no le da tregua, y de otro taciturno y lunar con el que se aburre.


Llegaron los franceses empieza como farsa bufa, deriva hacia el melodrama bélico-patriótico, apunta un alegato romántico-pacifista, busca, como en Tosca (Tosca, Jean Renoir y Carl Koch, 1941) o en Le Carrosse d'Or (La carroza de oro, Jean Renoir, 1953), jugar a la representación dentro de la representación, y culmina con un conato épico, más eficaz por la fantasía desbordante de Jesús Franco a la hora de concebir el sistema por el que el polvorín francés volará por los aires.


Llegaron los franceses (1959)
Producción: Auster Films (ES)
Director: León Klimovsky.
Guión: Jesus Franco y Javier Rey, de un argumento original del primero.
Intérpretes: Elisa Montés (Rosita), Luis Peña (el capitán Duvalliers), Valeriano Andrés (Damián Picavea), Ismael Merlo (Andrés), José Sepúlveda (el sargento Berthier), Carlos Casaravilla (Maurice), Paloma Valdés (Berta), Isana Medel (Anita), Ángela Capilla (María del Carmen), Josefina Serratosa (la alcaldesa), José María Taso (un carretero), Antonio G. Escribano (Marcel Duvalliers, el padre del capitán).
92 min. Color (Eastmancolor). Kinoscope.


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