La Malibrán (La Malibran, Sacha Guitry, 1944)
Guitry fue un hombre orquesta en el mundo del espectáculo y, por tanto, muchas películas toman espectáculos como motivo central como ya hemos visto. En este caso, su batuta se dirige a la ópera y más concretamente a una cantante española, o casi.
La última película de Sacha Guitry durante la Ocupación es una personal interpretación biográfica de la mezzosoprano María Felicia García, nacida en París en 1808 de padres españoles. Su vida es fértil en viajes, celebridades del Romanticismo y lances amorosos.

La voz de “el autor”, como él mismo gustaba denominarse, evoca desde los títulos de crédito la pléyade de personalidades que admiraron a la cantante: Alfred de Musset —interpretado por Jean Cocteau, amigo personal de Luis Escobar—, que le dedica una elegía; Ravel, Rossini o Donizetti, cuyas notas manuscritas sostienen las manos temblorosas de Guitry; y, por último, su máscara mortuoria, que nos sitúa desde el mismo pórtico en la inmortalidad del arte que el realizador invoca.

La condesa Merlin traza entonces un perfil biográfico de su amiga María, desde su misma cuna, cuando su padre, al escuchar su primer llanto, dictamina que es “soprano ligera”. El tramo inicial de su carrera queda reflejado, más que por sus actuaciones en el escenario, por el cortejo y matrimonio con Malibran —el propio Guitry—, que la aparta de los escenarios. El regreso, tras una anulación dictada deus ex machina por el mismísimo marqués de Lafayette, sellará su reconciliación con su padre, con quien canta el Otello de Verdi.

La narración de la condesa favorece el carácter episódico de la cinta, articulada mediante bloques autónomos. Si algo les sirve de nexo es su carácter de escenas íntimas en saloncitos y camerinos, con una claustrofóbica carencia de exteriores y escasas incursiones en los escenarios. Una de ellas es la emblemática interpretación de la Norma de Bellini. En cuanto a los raros exteriores de la cinta, están asociados a la historia de amor con Charles de Bériot, libre de todas las cautelas que impondrá la censura española a esta relación. El clímax ideado por Guitry tiene lugar cuando, para conjurar la muerte que siente próxima, María decide interpretar una composición propia titulada precisamente La morte.

Algunos historiadores han querido ver en La Malibrán una reivindicación de la herencia cultural francesa ante la Ocupación alemana. Sin embargo, el resumen biográfico que traza la condesa Merlin no puede ser más elocuente: “Española, nacida en París, debuta en Italia, continúa su carrera en Londres, contrae nupcias con un francés en Nueva York, luego se casa con un belga y muere en Mánchester. Nacerá, vivirá y morirá en gira”.

O sea, la pasión por el arte hasta sus últimas consecuencias y como modo de sobrevivir a la muerte, lo que propicia uno de los momentos más hermosos de la cinta de Guitry: cuando la Malibrán expira, su voz continúa resonando en una nota sostenida más allá del fundido en negro.

O sea, la pasión por el arte hasta sus últimas consecuencias y como modo de sobrevivir a la muerte, lo que propicia uno de los momentos más hermosos de la cinta de Guitry: cuando la Malibrán expira, su voz continúa resonando en una nota sostenida más allá del fundido en negro.

Producción: La Société des Films Sirius (FR)
Director: Sacha Guitry
Guion: Sacha Guitry
Fotografía: Fédote Bourgasoff yJean Bachelet
Ayudante de realización: René Delacroix
Sonido: René Lécuyer
Musica: Louis Beydts
Edición: Alice Dumas
Decorados: René Renoux y Henri Ménessier
Intérpretes: Sacha Guitry (Eugène Malibran), Géori Boué (Marie Malibran), Suzy Prim (la condesa Merlin), Mona Goya (Madame Garcia), Jacques Jansen (Charles de Bériot), Denis d'Inès (Berryer), Geneviève Guitry (la joven vecina), Marcel Lévesque (el viejo melómano), Jean Cocteau (Alfred de Musset), La petite Sylvie (Marie Malibran de niña), Mario Podestá (Manuel Garcia), Jean Weber (el rey de Nápoles), Jean Debucourt (el amigo de la condesa Merlin), Jacques Varennes (el general de La Fayette), Jacques, Castelot (Lamartine), Louis Arnoult (Vellutti), Madeleine Sibille (la cantante), Jeanne Fusier-Gir (la portera), Renée Thorel (Mme de La Bouillerie), Henry Houry (Rossini), Jean Chaduc (Victor Hugo), Louis Beydts (el pianista).
Blanco y negro. 95 min.

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