4 de octubre de 2008

El tirador cornudo


El Gran Flamarion (The Great Flamarion, 1945), de Anthony Mann

Erich von Stroheim (Viena (Austria), 18885 – Ile de France (Francia), 1957) lleva camino de convertirse en acreedor de una etiqueta propia en Circo Méliès, honor hasta ahora sólo logrado por el rey de los malabaristas, los comediantes y los trompas: W. C. Fields. Stroheim ha comparecido aquí ya como el ventrílocuo de El gran Gabbo y el trapecista tullido de Portrait d’un assassin, y asoma de nuevo como el tirador conocido como El Gran Flamarion.

El von Stroheim director de colosales fiascos económicos en el Hollywood dorado de los años veinte, había dejado paso al actor que sobrevivía modestamente interpretando papeles secundarios de lujo, como en El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard, 1950), de Billy Wilder, o protagonistas en películas francesas o americanas de bajo presupuesto, que aprovechan, más que su reputación, su imponente físico y su entrega profesional.


El Gran Flamarion
es un noir modesto producido por Republic, el más grande de los estudios humildes. Como en tantas otras películas del mismo género esto no es un inconveniente sino una garantía de economía narrativa y concisión dramática. La secuencia que da inicio al largo flashback que constituye el corpus de la cinta es un modelo de planificación. Sirva por ello para inaugurar un nuevo modelo de entrada en el que la imagen manda sobre el texto, ilustrando rutinas revisteriles y números circenses. Lástima que el formato no permita apreciar en todo su valor la coreografía y el ritmo de la escena, pero, como siempre, lo mejor es que vean la película. No es difícil encontrarla en baratillos y quioscos al módico precio de un euro.


Sr. Feliú
El Gran Flamarion (The Great Flamarion, 1945)
Productora: Republic (EEUU)
Director: Anthony Mann
Guión: Anne Wigton, Heinz Harald y Richard Weil, según el relato “The Big Shot” de Vicki Baum.
Intérpretes: Erich von Stroheim (El Gran Flamarion), Mary Beth Hughes (Connie Wallace), Dan Duryea (Al Wallace), Kay Deslys (artista de vodevil), John Elliott (agente teatral), Franklyn Farnum (regidor), Tony Ferrell (cantante mexicano), Carmen López (bailarina mexicana), Fred Velasco (Bailarín mexicano), Alex Melesh (actor), Leo Mostovoy (humorista francés), Jack O'Shea (tramoyista),Steve Barclay, Lester Allen, Esther Howard, Michael Mark.
78 min. Blanco y negro.

3 comentarios:

El Abuelito dijo...

Maravillosa información sobre el Gran Calvo que desconocía en parte, así como su participación -y la existencia misma- del otro filme suyo que reseña. En mi ignorancia creía que con el Gran Gabbo y este Flammarion terminaba la relación del teutón con el circo. ¿Un trapecista tullido? Me voy a ver si lo encuentro, que yo al señor alemán este le tengo mucho fervor...

Sr. Feliú dijo...

Ya he visto en el desván que ha usurpado usted el sobrenombre de Rafael Gómez El Gallo -"el divino calvo"- para su idolatrado mad doctor.
Si no encuentra "Portrait d'un assassin" en su proveedor habitual y su poliglotismo le permite verla en francés a pelo no dude en pedírnosla, que su fidelidad le hace acreedor de una copia.
En su búsqueda de rarezas stroheimanas acaso haya caído al alcance de sus pupilas una extravagancia titulada "Alert au sud" (1953), dirigida por Jean Devaivre en Marruecos y cuyo rodaje debió de sr una auténtica odisea. En su autobiografía -títulada con toda propiedad "Action!"- Devaivre detalla los pormenores de su amistad con el Stroheim de última hora establecido en Francia.
En cuanto a uno, siempre más adocenado en sus gustos, se conformaría con que se editaran en condiciones: La marcha nupcial, La reina Kelly y Avaricia. Por este orden.
Nuestro anfitrión y el abajo firmantele debemos eterno agradecimiento por su amable comentario.
Atte., Erich von Feliú

El Abuelito dijo...

Mucho le agradezco el ofrecimiento, pero así como en la lengua de Shakespeare aún me atrevo -más de la cuenta, me temo- la de Moliere si no es escrita, nada de nada.
Tomo en cuenta su oferta para futuras ocasiones... Gracias...