17 de junio de 2009

En el Zirkus Renz





Was ist los im Zirkus Beely? (El misterio del circo, 1927), Harry Piel

El alemán Ernst Jakob Renz (1815-1892) fue primero funámbulo y luego uno de los más importantes empresarios europeos del siglo XIX. En 1842 encargó la construcción del circo que llevaba su nombre en Berlín. A éste siguieron otros coliseos en Viena, Hamburgo, Bremen y Copenague. En 1927 se rodó una película titulada
Zirkus Renz, dirigida por Wolfgang Neff. Hay otra del mismo título de 1943, realizada por Arthur Maria Rabenalt, en la que René Deltgen encarna al rey del circo. Sirva este breve prólogo para introducir el plató de Was ist los im Zirkus Beely?.

En los dominios del serial
“¿Qué ocurre en el Circo Beely?” sería más o menos la traslación del título de la cinta producida, dirigida y protagonizada por Harry Piel. Lo que ocurre es que Harry recibe desde allí una llamada de su amigo Robert Jackson (Max Ralph-Ostermann), recién regresado de Sudamérica. Harry, al teléfono, imagina lo que está pasando al otro lado del hilo y no tarda ni un segundo en partir al rescate. Cuando se topa con la puerta del circo cerrada a cal y canto escala por la pared y entra por una ventana. Para él no hay obstáculos.

Su llegada es espiada por la bailarina Anita de Moran (Hanni Weisse) que corre a avisar a la policía. Anita es cómplice de un misterioso criminal enmascarado que –nuevo fantasma de la Ópera- habita en los sótanos del circo, se vale de las fieras para sus propósitos criminales, y va siempre acompañado de un negro descomunal (el luchador Bambulla) que obedece sus órdenes sin rechistar. Antes de que Harry pueda atraparlos los policías le detienen a él y le conducen ante el comisario Bull (Fritz Greiner).

A partir de aquí el esquema se va a repetir una y otra vez, acto tras acto… y la película tiene cinco. Harry acude al circo para desenmascarar a los asesinos de su amigo y recuperar un documento secreto, se enfrenta a peligros sin cuento y el comisario, que es bastante tontorrón, intenta colocarle las esposas infructuosamente. El juego del escondite con la policía y las mil diabluras que le gasta el villano enmascarado en lugar de cargárselo a la primera de cambio, sirven para hilvanar una serie de escenas emocionantes o cómicas, como aquella en la que Harry se presenta con el tigre en el bar del circo o en la que, disfrazado de cowboy, se dedica a disparar al aire, provocando en ambos casos el pánico del inepto comisario. Comedia de escaso fuste, carente de humor, pero no le pidan ustedes peras al olmo de Harry.

Aunque la película adopta el formato de largometraje su deuda con el serial es innegable: acción episódica con puntos álgidos de emoción al final de cada acto, sobre todo en el tercero, cuando Harry consigue escapar de una muerte segura por espachurramiento gracias a su habilidad con el revólver. En uno de sus primeros encuentros, el malvado enmascarado libera a un tigre (Byla) de su jaula. Si con el moreno Harry ha usado la fuerza, con Byla le basta el poder de su mente. Ya hemos contado que este encuentro tiene truco. Harry tendrá ocasión también de enfrentarse a los leones sin más armas que sus manos y de arrojarse al vacío con dos cuerdas atadas a las muñecas desde lo alto de la cúpula, dejando a los sabuesos con un palmo de narices. Son estos momentos, de pura aventura, los más logrados de la cinta. La escena en la que Harry recorre las gradas con su linterna sorda tiene un encanto misterioso difícil de describir, al igual que un plano del enmascarado cruzando una pasarela.

Si traemos a colación Was ist los im Zirkus Beely? es por sus escenas circenses. En el tercer acto tenemos por fin oportunidad de ver a la troupe del Circo Beely ensayando: dos elefantes, unos liliputienses, una pareja de contorsionistas acróbatas y un payaso que se echa la siesta mientras su mono lo despioja sirven para dar una nota de ambiente. Parte del elenco ha adoptado el vestuario del Salvaje Oeste para un número ecuestre, por lo que Harry tiene una excusa para embutirse en su disfraz de vaquero, con lo que la identificación de sus modos con el cine americano es absoluta.


La función, que un programa de mano data el 13 de diciembre de 1926, comienza con un número de doma ecuestre. Luego se intercalan la actuación de unos trapecistas con unos perros boxeadores. Hay también una curiosa atracción en la que un elefante, un caballo y un pony exhiben sus habilidades conjuntamente. La emoción vertiginosa viene de la mano del doble anillo suspendido de un tal Gebrüder Steffen. En el tramo final podemos echar un vistazo a un número de equitación, a los payasos y a unos acróbatas.

Más importancia tiene la intervención del misterioso mago Hassan, que actúa enmascarado y, por tanto, levanta inmediatamente las sospechas del inspector Bull, que ha desplegado a sus fuerzas por todo el recinto.

En la mejor tradición hitchcockiana la persecución final se desarrolla en la cúpula del circo, mientras en la pista actúa el domador con sus fieras. Harry obliga al enmascarado a descender. Entre los espectadores se crea una expectación extraordinaria. La pelea final tiene lugar en una escalera que se balancea en el aire, al alcance de los leones.

Celuloide (rancio) encontrado
Si les descubrimos que al final triunfa el bien y el asesino de Robert Jackson es desenmascarado no creemos que se sientan ustedes decepcionados. Harry y el comisario Bull comparten los aplausos del público en el centro de la pista, produciéndose así una extraña simbiosis entre el espectáculo cinematográfico y el circense. ¿Aplaudirían los espectadores de la sala de cine con la misma pasión que los figurantes del Circo Beely? Sí que lo hicieron, al parecer, los que tuvieron ocasión de asistir al estreno de la película en Berlín el 4 de enero de 1927. La crítica la saludó como la enésima película de su héroe -un poco cansino ya a estas alturas-, pero ante cuyos encantos se seguían rindiendo las damas y los niños.

En España -al menos en Barcelona- se estrenó en 1928 con el título de El misterio del circo. Suponemos que es la misma que Adrian menciona en su libro como L’Enigme du Grand Cirque. Como otras películas de Harry Piel ésta se perdió durante los bombardeos de Berlín. La versión restaurada procede de la Cineteca de Bolonia, donde se encontró una copia de metraje considerablemente reducido para la exhibición internacional. Seguramente a eso se deben los muchos agujeros que presenta la trama. Pero si se acercan ustedes al Zirkus Beely seguro que no es por el argumento.

Sr. Feliú

Was ist los im Zirkus Beely? (El misterio del circo, 1927)
Producción: Nero-Film AG (AL)
Director: Harry Piel.
Guión: Max Bauer, basado en las novelas “Das Geheimnis des Zirkus Barré” y “Der Reiter ohne Kopf”.
Intérpretes: Harry Piel (Harry Peel), Fritz Greiner (el comisario Bull), Max Ralph-Ostermann (Robert Jackson), Ilona Karolewna (Rose Jackson), Hanni Weisse (Anita de Moran), Eugen Burg (el director del circo), Bambulla (el sicario del enmascarado), Erich Kaiser-Titz (el doctor Oskar Waldow), Charly Berger (Allan Kean), el tigre Byla, el mago Hassan, Gebrüder Steffen y las atracciones del Zirkus Renz.
85 min. Blanco y negro más virados.


2 comentarios:

El Abuelito dijo...

¡¡Enmascarados, tigres simpáticos y perritos boxeadores!! ¡¡Joooooorrrrrllll!!

¡Ardo en deseos de verla, en cuanto lo haga, le cuento!

Sr. Feliú dijo...

Aguardaremos su sabio veredicto, venerable Abuelito.
Sus nietos