6 de noviembre de 2009

Voltan, el hipnotizador del Rainbow Room



The Curse of the Jade Scorpion (La maldición del escorpión de jade, 2001), Woody Allen

Cuando escuchen la palabra “Constantinopla” estarán ustedes bajo el poder del escorpión de jade. Entonces caerán en un sueño profundo y obedecerán sin rechistar las órdenes del Profesor Voltan, un granuja de medio pelo, que puede hacer que comentan ustedes una serie de robos sensacionales sin tener que ponerse siquiera los guantes blancos de ladrón de lo mismo.

¡Constantinopla!

El Profesor Voltan Polgar (Donald Ogden Stiers) tiene un número de mentalismo en el club neoyorquino Rainbow Room. Ataviado con un turbante y asistido por una bella señorita de rasgos orientales (Carole Bayeux) es capaz de adivinar el número de la Seguridad Social de cualquiera con los ojos vendados. Luego, pedirá voluntarios entre el público y demostrará el poder hipnótico del escorpión de jade que fue amuleto de un ignoto emperador chino. Entre los voluntarios podrían salir dos de los empleados de la agencia de seguros North Coast, que han ido allí a celebrar el cumpleaños de George (el estupendo Wallace Shawn), que es un gran aficionado a la magia. Los voluntarios resultan ser los escépticos C.W. Briggs (Woody Allen), un investigador de la vieja escuela, machista y jugador, que se mueve como pez en el agua entre soplones, y Betty Ann Fitzgerald (Helen Hunt), especialista en rendimiento que pretende poner un poco de orden en el archivo de la agencia en tanto se entiende con el director de la misma (Dan Aykroyd).

Briggs y la señorita Fitzgerald se odian a primera vista, pero en el trance hipnótico se ven obligados a sentirse apasionadamente enamorados. Si además cada uno sospecha del otro como el ladrón que está cometiendo los robos desde dentro de la agencia ya tienen ustedes servida una comedia policiaca aliñada con buenas dosis de guerra de sexos. Lo ideal para que Allen recree el ambiente de algunas películas de los años treinta y cuarenta, vampirice el adulterio y el intento de suicidio de The Apartment (El apartamento, 1960), de Billy Wilder, y devuelva a la vida a Veronica Lake con las hechuras de Charlize Theron.

El final, en un almacén pirotécnico de Chinatown. No podía ser de otro modo en una película bajo el maleficio del escorpión de jade. Y, de paso, Allen puede citar otra escena memorable del cine de ladrones de guante blanco: el beso entre Cary Grant y Grace Kelly en To Catch a Thief (Atrapa a un ladrón, 1955), del tío Alfred.

Así que, ya saben, si un hipnotizador pide voluntarios piénsenselo dos veces antes de salir al escenario.

Cuando chasqueemos los dedos despertarán ustedes descansados y no recordarán nada de lo que aquí han leído.

¡Despierten!

The Curse of the Jade Scorpion (La maldición del escorpión de jade, 2001)
Producción: Rollins & Joffe para DreamWorks SKG (EEUU)
Guión y Dirección: Woody Allen.
Intérpretes: Woody Allen (C.W. Briggs), Helen Hunt (Betty Ann Fitzgerald), Dan Aykroyd (Chris Magruder), David Ogden Stiers (Voltan Polgar), Carole Bayeux (la ayudante de Voltan), Wallace Shawn (George Bond, mago aficionado), Dick Hyman (el director de la orquesta del Rainbow Room), Elizabeth Berkley (Jill), Charlize Theron (Laura Kensington), John Tormey (Sam).
103 min. Color.


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