23 de diciembre de 2009

¡Chiquirriquis, Chiquistratis!



Dos locos en escena (1960), Agustín P. Delgado


Crimen en la Compañía Vivancos
Hay todo un subgénero policiaco que consiste en resolver un asesinato enigmático en el tiempo que dura una representación teatral. La tramoya, los disfraces, el maquillaje… proporcionan un entorno adecuado para el misterio. La acción que se desarrolla en escena suele ser el perfecto contrapunto para lo que ocurre entre cajas. Las envidias, celos y amores prohibidos proporcionan al guionista una gama amplísima de sospechosos y móviles para el crimen. La duración de la representación proporciona una unidad de tiempo y lugar que permite desarrollar una historia al modo clásico.

En Dos locos en escena Viruta y Capulina se enfrentan, con todos los ingredientes de la parodia, a uno de estos misterios. Y todo por un quíteme allá ese muerto escondido en un canapé.


Viruta y Capulina… y ChespiritoDos exconvictos tramoyistas, un policía botarate que de todos sospecha, el enloquecido propietario del teatro y las bellas Cristal (la cantante Flor Silvestre) y Coquis (Marina Camacho), novias de los celosísimos Viruta y Capulina, son los elementos que pone en juego el guionista habitual de las películas de la pareja.


Se trata de Roberto Gómez Bolaños “Chespirito” que ganaría fama en la televisión internacional gracias a dos de sus creaciones. “El Chavo” y “El Chapulín Colorado”. “Chespirito” hace doblete en Dos locos en escena al debutar como actor cinematográfico en el papel cuasi-mudo de un tal don Juan, petimetre borracho con un ramo de flores que se ha ofrecido a financiar el ruinoso espectáculo porque está prendado de Coquis.


El guión de “Chespirito” acumula enredos para enhebrar las intervenciones de los protagonistas. Aunque se les suele comparar con Laurel y Hardy, a uno le parecen más próximos a Bud Abbott y Lou Costello, cuyas comedias también suelen descansar en la parodia, amén de su común procedencia radiofónica.

De esta cinta, en la que apenas nada destaca, queremos destacar el baile apache sobre cuya historia y plasmación cinematográfica tuvieron ocasión ustedes de ilustrarse aquí.

Los trucos del mago Lord Viruta y su asistente Capulina –“nada por aquí, nada por allá, chiquirriquis, chiquistratis”-se sirven de aparatos como “la jaula encantada” o “la cocina hechicera”. El sensacional acto “los muertos vivos” incluye la utilización de un sarcófago egipcio y de un “cajón de aserruchar”.

Los dos únicos momentos en que la comedia prometía trascender tampoco llegan a cuajar. Se trata del instante en que Capulina se cree muerto ante un decorado de angelitos, toca la lira y recomienda “paz, tranquilidad y santidad”, y aquel otro, durante el número de magia, en el que el tramoyista cambia la pistola de truco por una de verdad. Coquis debe disparar sobre Capulina que está a punto de entrar en el cajón del muerto. No apunta. Dispara al aire. Capulina cae en el interior de la caja. Le golpea la tapa. Una paloma muerta cae encima Está claro que se trata de una de las palomas del mago que andaba entre bastidores y a la que ha acertado Coquis. Viruta la coge entre sus manos, la mira con pena y sentencia: “Es el alma de Capulina”. Luego la arroja al suelo.


Capulina sin VirutaComo ocurre con tantas parejas cómicas el final de Viruta y Capulina no fue amistoso. Llegó en 1966. Después de ello Capulina hizo todavía medio centenar de películas en las que siguió colaborando con Chespirito.


En busca de un nuevo compañero —es broma— llego a enfrentarse al más famoso enmascarado de los rings cinematográficos aztecas en
Santo contra Capulina (1968), de René Cardona. Recorrió buena parte de Latinoamérica con su propio espectáculo circense: “El Circo de Capulina”.


Dos locos en escena (1960)
Producción: Producciones Zacarías (MX)
Director: Agustín P. Delgado.
Guión: Roberto Gómez Bolaños.
Intérpretes: Marco Antonio Campos “Viruta” (Viruta), Gaspar Henaine “Capulina” (Capulina), Flor Silvestre (Cristal), Marina Camacho (Coquis), Roberto Gómez Bolaños “Chespirito” (don Juan), Armando Sáenz (Rafael Troncoso “Trinquetes”, el representante), Aída Araceli (bailarina), Alberto Marcos, Jorge Russek, Cecilia Brañas Montero, Mary Carmen Vela, Sergio Jurado, Jorge Zamora, Jorge Casanova, Francisco Meneses.
94 min. Blanco y negro.



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